martes, 1 de abril de 2008

Debemos estar siempre dispuestos a dialogar y a escuchar al otro

Martes 01.04.2008
Editorial - Programa Nº 330

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Estamos transitando el tiempo Pascual. Acabamos de compartir un momento fuerte de la Iglesia, en el cual se recuerda a este Jesús que durante tres largos años caminó al lado nuestro, al lado de muchos hermanos llevando el mensaje, curando a los enfermos, enseñando, predicando y regalándonos la paz a cada paso. Y en ese camino le tocó, como ya estaba previsto, como Él ya lo sabía, llegar a Jerusalén y vivir lo que todos recordamos en este tiempo.

Uno podría decir que era una Jerusalén dividida, una Jerusalén donde había buenos y malos. Todos los buenos, ¿eran tan buenos? Todos los malos, ¿eran tan malos? Jesús no hizo distinciones, predicó para todos, acogió a quien tuvo cerca, se acercó a todos y a cada uno de los que estuvieron allí. No distinguió que la samaritana era de otro pueblo enfrentado a los judíos, no tuvo en cuenta que Mateo era un recaudador y lo eligió para ser uno de sus seguidores y discípulos, y lo mismo podemos decir de Magdalena.

También estaban los del otro lado, recordemos aquel oficial romano que vino a pedir auxilio por ese sirviente que estaba muy grave. Nicodemo que era uno de los sumos sacerdotes del Templo. Jesús recibió a todos, los escuchó a todos y para todos el mensaje fue el mismo: “Amen a Dios por sobre todas las cosas y ámense entre ustedes, como yo los he amado”. Detrás de este mensaje sucede que no lo vivimos como pueblo. Hace veinte días que venimos en ascuas, viviendo enfrentamientos y divisiones (en alusión a las concentraciones y cortes de las rutas argentinas, convocadas por los productores agropecuarios hasta tanto el gobierno nacional retroceda con el aumento en el esquema de las retenciones agropecuarias). Otra vez, el pueblo enfrentado con el pueblo mismo.

Hay división entre los que están con Jesús y los que están con los judíos, entre los que eligen a Jesús y los que eligen a Barrabás, y entre quienes están de acuerdo con el campo y los que no. Y todo lo vivimos en un clima de enfrentamiento. Los medios, el entorno, las palabras. Lo que se dice parece que quiere revolver viejos fantasmas. Quiere traernos a cuento aquellos enfrentamientos estériles que nuestra sociedad, muy próxima a cumplir los doscientos años, ha tenido a lo largo de todo este tiempo.

Recordemos también lo que el otro día sucedía en el obelisco cuando un pastor evangélico hablaba de la paz. Tal vez un poco con esas palabras con las que Jesús nos marca y nos identifica diciendo: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”. Aquél que esté libre de culpa y cargo, que no haya cometido ninguna injusticia, aquél que sea totalmente sano de pensamiento y libre para opinar, para criticar, que lo haga, que arroje la piedra en este momento en que nuestro pueblo está dividido. Queremos, desde este humilde programa y a través de este modesto y pequeño editorial, recordar estas palabras: “La paz les dejo, la paz les doy”. Pensemos fría y seriamente, ni todos son tan malos, ni todos son tan buenos. Aún aquéllos que no lo merecían compartieron una mesa, compartieron una cena. El que lo negó, el que lo traicionó, el que se borró. Todos tenemos derecho a compartir una mesa.

Actualmente, hay algo que a los argentinos nos falta, porque somos medianamente autistas. Nos gusta hablar, pero a lo que no le damos tanta importancia es al escuchar. En estos momentos, la cordura debe estar por encima de cualquier interés sectorial, y lo que debe primar es el criterio y el diálogo.

Ojala que podamos, desde este mensaje de Pascua, entender que ya hubo Uno que dio la vida por nosotros, y nos dejó como mensaje que “nos amemos los unos a los otros”. Que nos entendamos, que nos respetemos, que valoremos lo que cada uno tiene en su corazón y en su mente. Pongámoslo sobre una mesa y encontremos los valores comunes que nos beneficien a todos. No sigamos permitiendo que nos dividan, ni el gobierno, ni aquellos agitadores mediáticos que buscan siempre sacar provecho de las divisiones.

“Ámense los unos a los otros como yo los he amado”.

Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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