viernes, 1 de marzo de 2013

¿Qué es EL ALFA Y LA OMEGA?

La curiosidad de algunos bienintencionados podría llevarles a preguntarse cuales son los méritos de un programa de radio para llegar a cosechar más de 37 premios. También si este reconocimiento, logrado en diferentes puntos del país, con premiaciones otorgadas por diferentes ámbitos y entidades, está plenamente justificado. Y juntos, el lector y quien suscribe intentar merodear en el corazón de este programa para que al conocerlo más, se lo valore y aprecie mejor.

Especialmente, si tenemos en cuenta que el programa de radio, que conducen Alfredo Musante y Carlos Guzmán, actualmente está presente en emisoras de todo el país y en radios de Latinoamérica. Para descubrir las razones que llevan a un programa estar en su temporada número 20, indagamos en la estructura del mismo y las motivaciones de su producción.

EL ALFA Y LA OMEGA, es el nombre de un programa de orientación católica cuyo objetivo es proclamar con un estilo propio y personal, el mensaje de la Buena Nueva del Evangelio. Se destaca porque lo hace un modo diferente ya que no es tarea fácil darle un formato radial y dinámico a una propuesta de contenidos religiosos y espirituales. Suele pasar, más veces que las esperadas, que oyentes poco dispuestos a este tipo de programas terminen cambiando el dial.

ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación Civil, busca tener una propuesta de comunicación radial que incursione en nuevos formatos y actitudes frente al oyente, o al menos nuevas para este tipo de comunicación de contenidos. En EL ALFA Y LA OMEGA, sin descuidar los momentos de reflexión y oración que tiene la emisión, predomina la simpatía y la ironía. Esta última como un recurso que los conductores utilizan a menudo para denunciar hechos de la sociedad en su conjunto o específicamente en el ámbito religioso. En realidad, se trata de hacer de este modo una crítica constructiva evitando la clásica confusión generada habitualmente por los medios masivos. Esta actuación frente al micrófono no soslaya el humor ácido ni el absurdo, desde donde la dupla conductora puede igualmente reflejar la vivencia del mensaje que transmiten.

Todo esto es acompañado por personajes propios y otros que se van plegando a la estructura a partir del diálogo suscitado en el transcurso del programa, motivando reacciones de fuerte impacto en la audiencia, la cuál responde espontánea y satisfactoriamente.

No obstante, más allá de estilos y perfiles, EL ALFA Y LA OMEGA, maneja y tiene un estilo propio, es fiel al mensaje de Jesucristo y defiende la doctrina y el magisterio de la Iglesia Católica. A la libertad propia de los hijos de Dios le agrega la autonomía de no depender de ninguna institución del ámbito eclesial y privado.

Cada emisión de EL ALFA Y LA OMEGA es un arcón por descubrir ya que desarrolla y trae contenidos catequísticos en profundidad, deseando crear un espíritu de consulta permanente en la audiencia tanto hacia los textos evangélicos como de los documentos o libros de contenido religioso.

El aspecto formativo no se limita a la difusión de la doctrina sino que también conjuga el compartir de hechos relacionados con personajes históricos, como es el caso de los próceres de Argentina y Latinoamérica. Se intenta resaltar facetas poco conocidas por el público en general con mediante exposiciones desarrolladas por especialistas en esa área, dando así un fuerte contenido educativo y cultural al programa.

Indudablemente, los momentos fuertes del programa son dos. El primero es la editorial que cada martes tiene lugar al comienzo de cada emisión. La misma es compartida programa de por medio por cada uno de los conductores. Es aquí donde el oyente perfila eficazmente el pensamiento de los mismos y la línea del programa. Desde este lugar, se aprovecha a denunciar hechos de la semana que fueron noticia o deberían haberlo sido, para iluminarlos con la Palabra de Dios más el aporte y la visón personal del editorialista de turno. Por supuesto que el objetivo final es dejar siempre un alto grado de esperanza sobre los hechos acaecidos, además de hacer pensar y reflexionar a la audiencia.

El otro momento calificado como relevante del programa corresponde al comienzo de la segunda hora de programa. Nos referimos al segmento ECOS DEL EVANGELIO. Desde allí, después de la lectura del Evangelio del domingo que pasó, Alfredo Musante desarrolla su estilo personal, aplicando algunos de los conceptos de la hermenéutica, destacado desde lo literal y lo espiritual. Este plano dividido en tres: el anagógico, el alegórico y el moral el evangelio en cuestión, para luego dar paso a Carlos Guzmán, quien también de un modo personal trae las palabras de Jesús a nuestra vida cotidiana. Esto mediante ejemplos concretos, humanos, diarios donde se destaca la fuerza de la Palabra de Dios y como debería accionar en nosotros para hacernos más humanos y mejores cristianos.

Hacíamos mención que el programa tiene sus momentos de reflexión y oración, de entre los cuales se destacan dos. Uno se vive al finalizar la primera hora donde Carlos invita a la audiencia a compartir una oración o reflexión que además siempre tiene una connotación con la editorial. Se encadena así el tema que por momentos es central pero que sigue su desarrollo en los ECOS DEL EVANGELIO. El otro tiempo de oración se da en la segunda hora, al llegar a la parte final donde se hace una oración de súplica y los dos conductores ponen intenciones diversas, para cerrar con breves oraciones y jacularías, terminando con una bendición final.

Lo que hace más atractivo y dinámico al programa es la artística que lleva puesta, desde la presentación del programa, hasta las presentaciones de los segmentos. Cada una con una cortina diferente, mezclada con las 4 voces de locutores y locutoras profesionales, van llevando a la emisión por un camino de intriga y asombro ya que el oyente va escuchando spots, cuñas y separadores de diferentes temas y contenidos, haciendo un crisol de sonidos y efectos que logra el objetivo deseado por los conductores del programa y la productora a cargo: captar la atención de la comunidad radial.

EL ALFA Y LA OMEGA, como bien lo ha dejado claro muchas veces su director responsable Alfredo Musante, tiene su raíz en producciones que van desde la rica historia radial de la Argentina hasta las experiencias de iglesias adventistas y pentecostales. No es novedad para nadie que estas denominaciones hacen sus productos llevaderos y dinámicos para lograr la total atención de la audiencia y hacerles llegar el mensaje. Lo único que Alfredo hizo fue hacer todo a la inversa tomar la estructura del armado de estas producciones y adaptarlas para un programa católico.

Carlos Guzmán siempre ha dicho que EL ALFA Y LA OMEGA es como una gran masa de arcilla que constantemente hay que moldear y que la mayoría de las veces supera a los escultores y se moldea de una manera para ese momento”. Inclusive es probable que en la siguiente emisión vaya tomando otra forma, merced a la docilidad al soplo del Espíritu y la experiencia como comunicadores. Gracias a Dios lo que nunca cambiará es el fin para el cual fue pensado y creado: el anuncio del Evangelio de Jesús.

Eduardo Barrantes
Coordinador
Producciones Periodísticas
ANUNCIAR Informa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola amigos de alfa y omega, me llamo Eduardo y junto a Elena y mis 4 hijos Daniel, José, Sandra y Mariela, los escuchamos todos los martes a través de Crisol. Nos gusta mucho el programa, los personajes estan a full! y nos encanta el modo como lo llevan ustedes y los personajes que hacen. Gracias por representarnos como católicos en los medios... opinando y dando luz sobre tantos temas que tienen que ver con la Iglesia a la hora de denunciar y de apoyar... gracias por ser transparentes...

Anónimo dijo...

Estaba leyendo ¿Qué es EL ALFA Y LA OMEGA? y es grandioso lo que hacen, leia este artículo y me hacía pensar y revivir cada programa, porque lo que esta escrito es lo que hacen al aire, esta tan claro lo que se plantea en la nota que me hace poner la piel de gallina. Alfredo y Carlos, ustedes han roto el molde en estos temas de radios y programas católicos, se lo dice un Mormón que los viene escuchando hace tiempo desde el 2005 y en verdad me han mostrado que la Iglesia Católica, no es como la muestran los católicos ni como la muestran los mormones. Les agradezco que esten haciendo esto, con todo el humor, la buena onda y por sobre todo no SER HIPOCRITAS a la hora de decir lo que se tiene que decir sin pelos en la lengua pero con la cordura, el respeto y por sobre todo la PROFESIONALIDAD con la que desarrollan todos los temas en el programa.
Me atrevo a decir que deberian muchos comunicadores católicos tenerlos a ustedes de referentes porque han dado comienzo a mi entender con una nueva comunicación católica, se los dice un mormon que los escucha desde el exterior, soy argentino pero vivo en California y los descubri a tráves de Catholic.Net un fuerte abrazo mis oraciones por ustedes y sigan con esta hermosa tarea de llevar las Palabras de Jesús.