miércoles, 15 de abril de 2009

Los muros caen…

Martes 14.04.2009
Editorial - Programa Nº 384
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"Jericó estaba herméticamente cerrada por temor a los israelitas: nadie salía ni entraba. Entonces el Señor dijo a Josué: "Yo he puesto en tus manos a Jericó y a su rey. Por eso ustedes, todos los hombres de guerra, darán una sola vuelta alrededor de la ciudad, formando un círculo en torno a ella. Así lo harán durante seis días. Al dar la séptima vuelta, los sacerdotes tocaron con más fuerza las trompetas, y Josué dijo al pueblo: "Lancen el grito de guerra, porque el Señor les entrega la ciudad. Entonces el pueblo lanzó un fuerte grito y se tocaron las trompetas, el pueblo prorrumpió en un griterío ensordecedor, y el muro se desplomó sobre sí mismo. En seguida el pueblo acometió contra la ciudad, cada uno contra lo que tenía adelante, y la tomaron", (Josué 5-1, 3, 16; 6-20)

Este texto extractado del libro de Josué que describe la conquista de la Tierra prometida como el resultado de la acción conjunta de todo Israel. Aquí traigo a cuenta la conquista y sitio de la ciudad de Jericó que está cerca del extremo sur del valle del Jordán. Según la historia ha sido un oasis y un centro de población en un valle por lo demás árido. Algunos eruditos creen que Jericó es la ciudad más antigua del mundo habitada continuamente. Josué es el principal personaje del relato y el único jefe de todas las tribus que anima al pueblo y lo conduce a la victoria…, pero me quise detener en un momento del relato donde se nos cuenta como Israel vence siguiendo las indicaciones de Josué, derribando los muros que protegían la ciudad… los muros caen…

Un detalle para agregar… las excavaciones arqueológicas han demostrado que durante el siglo XIII a. C. -época de la «conquista» de Canaán- la ciudad de Jericó se encontraba en ruinas y estaba totalmente deshabitada. En consecuencia, no pudo ser destruida a la llegada de los invasores israelitas. Este hecho -sumado al carácter litúrgico de la acción que describe el relato- indica que la narración bíblica no es la crónica de un acontecimiento histórico, sino la expresión simbólica de la manera cómo los israelitas interpretaron su entrada en la Tierra prometida: las imponentes ruinas de Jericó eran el símbolo del poder de Dios, que había introducido triunfalmente a su Pueblo en el país de los cananeos, destruyendo a su paso todos los obstáculos… los muros caen…

A lo largo de la historia de la humanidad el hombre ha creído que construir murallas, soluciona los problemas territoriales o defensa de su territorio, pero como sabemos las cosas a veces no dan el resultado que esperamos… si hacemos un viaje imaginario en el tiempo, podemos ir varios siglos atrás y detenernos en esa majestuosa obra de la arquitectura antigua, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987, estoy hablando de la Gran Muralla China es una antigua fortificación china construida y reconstruida entre el siglo V a. C. y el siglo XVI para proteger la frontera norte del imperio Chino durante las sucesivas dinastías imperiales de los ataques de las tribus nómadas provenientes de Mongolia y Manchuria.

Sin contar sus ramificaciones y construcciones secundarias, cubrió 6.400 km desde la frontera con Corea al borde del río Yalu hasta el desierto de Gobi lo largo de un arco que delinea aproximadamente el borde sur de Mongolia Interior, aunque al día de hoy sólo se conserva un 30% de ella. En promedio, tiene 6 a 7 metros y 4 a 5 metros de ancho. En su apogeo Ming, fue custodiada por más de un millón de guerreros.

Gran parte de esta mega construcción tiene fama de ser el mayor cementerio del mundo. Aproximadamente 10 millones de trabajadores que murieron durante la construcción. No se les enterró en el muro en sí, sino en sus inmediaciones.

Si seguimos viajando en el tiempo, descubrimos los primeros castillos entre los siglos VIII y XV, su origen es más antiguo y tienen precedentes en la arquitectura militar de la Grecia clásica. En la Alta Edad Media se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse.

Un detalle a tener en cuenta: todo el castillo iba cercado de una alta y gruesa muralla, generalmente transitable por un camino que la recorre en su parte superior. Se intercalan en la muralla cubos o torreones que permiten diversificar los ángulos de tiro y defender mejor las cortinas. Todos los lienzos suelen estar rematados por almenas para la protección de los defensores. También es habitual disponer de garitas voladas para mejorar las condiciones de tiro sobre los asaltantes. Al pie de la muralla y rodeándola por el exterior se abre a veces un foso para impedir la aproximación del enemigo; se salva con puentes levadizos. Puede haber más de un anillo defensivo amurallado, pero... los muros caen…

El Muro de Berlín también denominado "Muro de Contención Antifascista" por la República Democrática Alemana (RDA) y "El Muro de la Vergüenza" por la opinión pública occidental, fue parte de las fronteras intraalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a Alemania Occidental de Alemania Oriental hasta ese año.

El muro se extendía por 45 kilómetros que dividían Berlín en dos y 115 kilómetros que separaban Berlín Occidental de la RDA. Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania.

Muchas personas murieron en el infierno de superar la dura vigilancia de los guardias fronterizos de la RDA cuando se dirigían al sector occidental. El número exacto de víctimas está sujeto a disputas y no se conoce con seguridad. La Fiscalía de Berlín considera que el saldo total es de 270 personas, incluyendo 33 que fallecieron como consecuencia de la detonación de minas. Por su parte el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total de muertos en la zona del muro.

El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años más tarde de su construcción. Se dice también que el siglo XX finaliza en el año 1989 cuando la caída del muro de Berlín…los muros caen…

Podría seguir hablando de muros y muros, pero usted que me escucha se pregunta a donde quiero llegar con este tema de los muros… hace unos días atrás aquí en nuestro país, en la provincia de Buenos Aires, entre los municipios de San Isidro y San Fernando, veía asombrado frente a la televisión como un grupo de vecinos y personas, destruían un “muro” que la Municipalidad de San Isidro construyó para “preservar” la seguridad en el barrio de La Horqueta que divide a estas dos localidades, obra que generó polémica y protestas de los vecinos de la zona norte del Gran Buenos Aires.

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse aclaró, que “estas construcciones son de carácter transitorio, por lo cual si la situación mejora podemos levantarlo, mientras tanto nosotros en ese lugar y en otros lugares de San Isidro y en las zonas que puedan producir este tipo de corredores de delincuentes vamos a avanzar en este trabajo”…los muros caen…

Ahora yo como espectador frente a esta situación, que fue noticia en todos los noticieros ese día, me pregunto: como siempre mi opinión no es a favor ni en contra, pero digo ¿son soluciones construir muros? ¿Es necesario dividirnos? Porque no nos remitimos a la historia y aprendemos de los errores de construir muros que nos separen del resto, si sabemos que a larga siempre el lugar que protege el “muro” siempre es sitiado. Que quiero decir con esto, que sería bueno que se elaboren otro tipo de políticas para erradicar la inseguridad, tema que parece nuestros dirigentes “TODOS” no encuentran o no les interesan ya que están más ocupados en las próximas elecciones y ver que otra parte de la torta puede quedarse…

En síntesis: Solo para terminar y reflexionar juntos, existe el Muro fronterizo entre EE. UU. y México que es una muralla física construida por Estados Unidos en su frontera con este país. Su objetivo es impedir la entrada de inmigrantes ilegales, sobre todo mexicanos y centroamericanos procedentes de la frontera sur hacia territorio estadounidense. Su construcción se inició en 1994 bajo el programa de lucha contra la inmigración ilegal conocido como «Operación Guardián»

En la ciudad de Belfast, en Irlanda del Norte, un muro de 20km de ladrillo, acero y alambres de púas, intenta separar a católicos y protestantes.

En los enclaves españoles de África del Norte, en Ceuta y Melilla, muros de más de 5 metros de altura intentan también frenar el ingreso de inmigrantes al territorio español, y son bastante más intimidatorios que el que se construye en Cisjordania.

Marruecos también construyó un muro que se extiende por 2.500 kilómetros y que intenta aislar a los saharauis.

No se dice mucho del faraónico muro que separa Arabia Saudita de Yemen, construido por los saudíes para frenar la inmigración yemení.

En la región de Cachemira, en la India, un muro de más de 1.000km intenta frenar el ingreso de separatistas musulmanes a su territorio.

Estos nuevos detonantes sociales reavivaron mundialmente el sentimiento de indignación y de impotencia que movilizaba décadas atrás, el muro de Berlín. Los muros de la guerra fría eran para no dejar salir; los de ahora, para no dejar entrar. Pero todos resultan igualmente nefastos para las sociedades que los sufren y para el resto del mundo, que mira a veces sin capacidad de asombro ni de reacción, como proliferan y afectan en estos momentos a las comunidades de 28 países.

Para garantizar la integridad de la sociedad, de la comunidad hace falta comunicación y no muros. Los muros separan los mundos y en el fondo despiertan en las personas mucho rechazo, mucha violencia y agravan la situación en lugar de resolverla.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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