martes, 8 de diciembre de 2009

Origen de la palabra Tango

El dos por cuatro, la música ciudadana, el lamento del hombre argentino, "Cambalache" y cuántas letras más que recorrieron el mundo. Muchos han sido los modos en que se ha llamado al tango. Se coincide en que se trata de uno de los bailes más sensuales, una de las poéticas más nostalgiosas y trágicas; retratos sociales, sin par, que enamoró a pobres y ricos y a hombres y mujeres de distintos países, desde Japón a Estados Unidos. Pero, la denominación tango tiene un significado concreto. Eso es lo que se ha querido averiguar y exponer como para entender desde el lenguaje qué significa esta famosa palabra.

Aunque se aplica a músicas de muy distinto carácter y forma, tango es una palabra cuyo origen responde al mismo fenómeno histórico: el trasiego cultural entre España y América. De raigambre africana, proviene del comercio de esclavos, según historiadores como José Gobello y Ricardo Rodríguez Molas. En algunas lenguas africanas, designaba el lugar donde se reunía a los negros lugareños para embarcarlos como esclavos. El término tangomao era un africanismo de la lengua portuguesa y quería decir 'hombre que trafica con negros'. En América, por extensión, se llamó tangos a los sitios en que la población negra se reunía para bailar y cantar, y por el mismo proceso de ampliación verbal, a toda la música que se tocaba en ellos. El parecido con el término tambor ha hecho pensar que se trataba de una deformación de esta palabra, ya que tambor fue, asimismo, en los siglos XVIII y XIX, un lugar de baile en distintos países de Hispanoamérica.

El TANGO es un baile de pareja abrazada que tuvo gran boga entre ambas guerras mundiales del siglo XX. En sus comienzos, a fines del siglo XIX, se practicaba en ambientes bajos de Buenos Aires, como un baile de pareja enlazada con figuras o cortes, generalmente a cargo del hombre. Su modalidad actual la adquirió a principios del siglo XX, al entrar en el ambiente popular de los salones de baile porteños. Francia lo puso de moda poco antes de la Primera Guerra Mundial y, con ese sello internacional, entró en el repertorio de los bailes de salón y las canciones populares. Su extraordinario auge en la Argentina empezó a decaer en el cuarto decenio del siglo, y a mediados de éste empezó a componerse nuevamente.

Su estructura es muy variada: musicalmente, puede tener 2 o 3 pares, de 16 compases cada una, por lo general en modo mayor o menor, o alternando uno y otro; su carácter más saliente es el compás: un 2/4 peculiarmente acentuado, que viene a ser a menudo un 1/4. Su letra, igualmente, admite todos los temas, estilos, formas y metros, aunque resalta el empleo preferente del habla vulgar porteña y del lunfardo. Sus orígenes son inciertos; con el tango andaluz, baile flamenco de mujer sola con profusos taconeos, no tiene de común sino el nombre y el compás; bien parece entroncarse con la habanera y la milonga, canciones que no se sabe cómo empezaron a bailarse en la época y ambiente señalados.

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