miércoles, 28 de abril de 2010

La Argentina… ¿un mundo feliz?

Martes 27.04.2010
Editorial - Programa Nº 438
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“…Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre. Inducirles a amarla es la tarea asignada en los actuales estados totalitarios a los Ministerios de Propaganda, los directores de los periódicos y los maestros de escuela…”

Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez.

A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino…”

Así comienza el prólogo de la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932, que se llama “Un mundo Feliz”

La novela anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva y cultivos humanos que, combinados, cambian radicalmente la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas y todos son permanentemente felices.

Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

Ahora ustedes que me escuchan se preguntaran que significa esto. Simplemente que en el uso de la libertad propia de los hijos de Dios, me atrevo a realizar esta editorial comenzando con esta novela, la cual recomiendo y donde se nos plantea… “Un mundo Feliz” donde todo esta bien, todos son buenos y la vida es muy, pero muy agradable y linda.

¿Saben porque digo esto? Porque desde hace unos años, aquí en nuestro país, los que por el voto popular de la gente hoy son gobierno, nos quieren hacer creer que vivimos: “Un mundo Feliz”.

¿Porque? Si me permiten se los voy a explicar con un aspecto de la realidad para entender la situación en su conjunto.

Uno de los problemas que está instalado en la sociedad argentina es la inseguridad debido a los altos índices delictivos que existen en todo el territorio. A consecuencia de esto podemos observar con horror en los medios masivos y vivenciar tanto en las calles de la ciudad como en el conurbano bonaerense, el modo en que se llevan a cabo robos a mano armado que terminan siempre con una víctima.

Si no es una víctima, tendremos al menos a un ciudadano que trata de sobrevivir diariamente no solo a la inseguridad sino a una sociedad que ha perdido la sensibilidad. Esta situación pone a nuestra gente permanentemente a la defensiva y conviviendo con un alto grado de violencia del cual es harto difícil mantenerse aislado.

Sin embargo, desde el Poder un ministro parlanchín nos instaló, allá por Junio de 2004 una novedosa terminología: "sensación de inseguridad".

Lo más grave de esto, no es solo la inseguridad que vivimos sino la negación de la realidad, reduciendo todo en forma obcecada y grosera a "sensación de inseguridad", como sostuviera el actual Jefe de Gabinete de Ministros.

Este ministro, entre otros funcionarios, culpa a la prensa por la "sensación de inseguridad". El 17 de octubre de 2008, aseguró que la sensación de inseguridad que existe en la población es consecuencia del "repiqueteo de los canales" de televisión que "hacen creer que un mismo hecho pasó tres veces".

También se sumó con sus declaraciones sobre el tema la ministra de la Corte Suprema de Justicia culpando a los medios de comunicación de "exagerar" e "inflar" la inseguridad.

Como no puede ser menos, nuestra presidenta Cristina Fernández se refirió al asunto cuando llamó a no "crear sensaciones" y a “buscar soluciones”. Para luego agregar que “Está comprobado científicamente que si se repite 35 veces durante el día una violación, un hecho delictivo por televisión, vos tenés la sensación de que cuando salís de tu casa te van a violar”, exclamo la primer mandataria.

Al margen de todo esto, como ciudadano me pregunto como pueden gobernar un país y tener cargos políticos personas que participan en programas de televisión que son solo para diversión y entretenimiento del público, donde se ponen a debatir en dichos espacios que no son para eso y discutir con sus conductores para luego quedar en ridículo ante el televidente.

Y me quedo con una de las tantas frases que se dispararon en una de las emisiones televisivas, donde uno de los panelistas le recriminó al Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación que “…Yo quisiera que pasen un día con una persona común y vivan lo que pasa… están viviendo un cuento”.

“… están viviendo un cuento…” ¿que frase no?

¿Ahora los cuentos no tienen final feliz…? Si Musante, como que no. Me lo preguntaba solamente. Por eso me acuerdo de “Un mundo Feliz” donde se quería hacer la sociedad perfecta pero se ocultaba la realidad.

Aquí en nuestro país, un poco más o un poco menos, todos conocemos la realidad. No obstante, desde el poder nos dicen que solo existe una sensación de inseguridad.

Ante todo esto, se ataca a los medios y a los periodistas mientras en medios oficiales la programación y los noticieros nos muestran “Un mundo Feliz”… Para ello tienen que defenestran al resto de los otros medios…

Tal vez no sea necesario decirlo pero quisiera dejar en claro que nosotros no estamos con ningún grupo mediático, ni nos respalda ninguna productora o multimedio importante.

Vale aquí citar el Pacto de San José de Costa Rica estableciendo “…que no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones”.

Vivimos y ahora utilizo la frase matadora: “sensación de inseguridad” en todos los ámbitos y quisiera que no fuera así…

Hay veces que me acuerdo el haber leído lo que le pasó al presidente de la Nación, Arturo Illia que asumiera el 12 de octubre de 1963 y como la prensa nacional y extranjera colaboró en la campaña de desprestigio que se inició contra el presidente y los miembros de su gabinete acusados de lentitud e inactividad.

Como también los medios han colaborado en otros tiempos, aliándose con el poder para desprestigiar y sacar sus buenos dividendos. Esto lo deja muy claro el decreto conciliar INTER MIRIFICA, del Concilio Vaticano II, dedicado a los medios de comunicación social, que en el capitulo cinco, párrafo 5, propone: “…en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre verdadera e íntegra, salvadas la justicia y la caridad; además, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación…”

En síntesis: inseguridad, difamación, ocultamiento, dadivas, mentiras, manipulación de las grandes masas, entretenimiento masivo, entre otros.

¡Que cercano estamos a “Un mundo Feliz”! Parece como si la utopía se hallara más cerca de nosotros de lo que nadie hubiese podido imaginar.

Termino con un párrafo del capítulo 17 de esta novela que actuó como disparador en esta editorial con uno de los tantos diálogos entre los personajes, principales de la misma: Mustafá Mond y el Salvaje:

“…En síntesis -dijo Mustafá Mond-, en una sociedad debidamente organizada como la nuestra, nadie tiene la menor oportunidad de comportarse noble y heroicamente. Las condiciones deben hacerse del todo inestables antes de que surja tal oportunidad…”

“El Salvaje expuso: “pues yo no quiero comodidad. Yo quiero a Dios, quiero poesía, quiero peligro real, quiero libertad, quiero bondad, quiero pecado.

-En suma -dijo Mustafá Mond-, usted reclama el derecho a ser desgraciado.

Muy bien, de acuerdo -dijo el Salvaje, en tono de reto-. Reclamo el derecho a ser desgraciado. -Esto, sin hablar del derecho a envejecer, a volverse feo e impotente, el derecho a tener sífilis y cáncer, el derecho a pasar hambre, el derecho a ser piojoso, el derecho a vivir en el temor constante de lo que pueda ocurrir mañana…”

Reclamar el derecho de vivir dignamente y con seguridad parece una utopía pero es mejor que vivir en “Un mundo Feliz”

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa Radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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