miércoles, 8 de mayo de 2013

Cuál es la diferencia entre la Ascensión de Jesús y la Asunción de María

Hay una diferencia entre lo que la Iglesia enseña de la Ascensión de Jesús y la Asunción de María. La mayor diferencia es que Jesús ascendió por sí mismo. La Asunción de María fue llevada a cabo por Jesús. Jesús levantó a María. Jesús fue su Salvador personal. La doctrina de la Asunción de María afirma que María:

"...habiendo completado el curso de su vida terrenal fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial". Papa Pío XII, 1950 . Esto muestra claramente que María no ascendió por sí misma. Sí, ella necesitó de un Salvador. El fundador de la reforma, Martín Lutero dijo: "No cabe duda que la Virgen María está en el Cielo. Como ocurrió no lo sabemos" (Martín Luther's Works, vol 10, pg 268)

En la sección sobre María y la Iglesia Primitiva hay citas de los primeros Padres de la Iglesia. Los católicos no tienen problema en creer que María está en el Cielo y que su Hijo Jesús es quien la llevó hasta allí. Piensan que Jesús es por demás capaz para haber conducido a María al Cielo. Esta creencia se remonta al siglo 6 y existen también fiestas en memoria de María en Antioquia tan temprano como en el 380 D.C.

En el 451 cuando los obispos se reunieron en Constantinopla, el Emperador Marciano pidió al Patriarca de Jerusalén que llevara consigo las reliquias (los huesos) de María a Constantinopla desde Jerusalén. El patriarca le explicó que no había reliquias de María, que "María murió en presencia de los apóstoles, pero su tumba cuando fue abierta posteriormente...se halló vacía... los apóstoles concluyeron que su cuerpo había sido llevado al cielo". St. Juan Damasceno,PG(96:1) (747-751D.C.)

La doctrina de la Asunción se apoya en la doctrina de la Inmaculada Concepción. Si María fue preservada del pecado, desde el instante de su concepción tiene que haber sido consecuentemente preservada de los efectos del pecado como el deterioro del cuerpo después de la muerte; tal vez al instante de su muerte. Los católicos creen que Jesús es quien hizo esto por ella. La Asunción tuvo lugar en el sepulcro de María. En el mismo sitio donde Jesús fue apresado antes de su Pasión y Muerte; es decir, en el Huerto de Getsemaní.

En el momento mismo en que el alma santísima de María se separó del cuerpo -que en esto consiste la muerte- entró inmediatamente en el Cielo y quedó, por decirlo así, el alma incandescente de gloria, en grado incomparable, como correspondía a la Madre de Dios y a la elevación de su gracia. Su cuerpo santísimo, mientras tanto, fue llevado al sepulcro por los discípulos del Señor. La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.

Poco tiempo después de haber sido sepultado, el cuerpo de la Santísima Virgen resucitó. La resurrección se realizó sencillamente volviendo el alma al cuerpo, del que se había separado por la muerte. Pero como el alma de María, al entrar de nuevo a su cuerpo virginal, no venía en el mismo estado en que salió de él, sino incandescente de gloria, comunicó al cuerpo su propia glorificación, poniéndolo también al nivel de una gloria incomparable.

"La gloriosísima Madre de Cristo, nuestro Dios y salvador, dador de la vida y de la inmortalidad, por él es vivificada, con un cuerpo semejante al suyo en la incorruptibilidad, ya que él la hizo salir del sepulcro y la elevó hacia si mismo, del modo que él solo conoce." Y desde ese momento comenzó a estar en cuerpo y alma en el cielo, con ella irían todos los Ángeles, aclamándola como su Reina y Señora.

La diferencia entre la Ascensión de Cristo y la Asunción de María radica en que Cristo hubiera podido ascender al Cielo por su propio poder, aun antes de su muerte y gloriosa resurrección, mientras que su Madre no hubiera podido hacerlo antes de que hubiera tenido lugar su propia resurrección. La Asunción de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo como se nos ha prometido a aquellos que hagamos la voluntad de Dios, es una anticipación de nuestra propia resurrección. Es señal de esperanza para los creyentes en Cristo que en ella ven la certeza del paraíso. La glorificación de la cual María ya goza, es la promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas para estar en cuerpo y alma en el cielo.

La muerte de María fue un acontecimiento de amor que la llevó a reunirse con su Hijo Divino, para compartir con El la vida inmortal. "María murió sin dolor, porque vivió sin placer; sin temor, porque vivió sin pecado; sin sentimiento, porque vivió sin apego terrenal". Su muerte fue semejante al declinar de una hermosa tarde, como un sueño dulce y apacible; era menos el fin de una vida que la aurora de una existencia mejor. Para designarla la Iglesia encontró una palabra encantadora: la llama sueño o dormición de la Virgen.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Más claro no se puede, es un acto de fé y alegría para los católicos pensar que algo hermoso sucedió con ella y de rechazo que irrita a los no creén en la santisima virgen madre de nuestro único Dios y Salvador Jesucristo, bien explicado.

Veronica dijo...

Me inquieta la ultima parte,donbe dice q Maria vivió sin placer,sin pecado y sin apego.A q se refiere?