martes, 22 de junio de 2010

Ganar el partido contra la droga

Denunciamos que la comercialización de la droga se ha hecho algo cotidiano en algunos de nuestros países, debido a los enormes intereses económicos en torno a ella. Consecuencia de ello es el gran número de personas en su mayoría niños y jóvenes, que ahora se encuentran esclavizados y viviendo en situaciones muy precarias, que recurren a la droga para calmar su hambre o para escapar de la cruel y desesperanzadora realidad que viven [1].

Así comienzo mi editorial citando las palabras introductorias de la carta pastoral, de Mons. Jorge Lugones, Obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires, donde trae la cita del Documento de Aparecida, que entre otros temas presenta la realidad de este continente de la esperanza.

El consumo de estimulantes de tipo anfetamínico en Latinoamérica supera la media mundial, especialmente en Argentina y Brasil, que ocupan el primer y tercer puesto en el ranking de consumo internacional de drogas sintéticas, debido a un exceso de prescripción de medicamentos.

Sabemos que a la Iglesia le importa y preocupa esta problemática compleja de las adiciones. Se vienen trabajando en diferentes frentes desde campañas impulsadas por diferentes movimientos e instituciones eclesiales como privadas donde la idea es crear conciencia en diversos ámbitos, sobre todo educativos, de que la droga y el alcohol destruyen la vida personal, ponen a familias enteras en situaciones penosas y además se proyecta al campo social con su dosis de violencia.

Pero la drogadicción no sólo es un problema de sustancias, sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Como les decía la Iglesia denuncia desde hace tiempo que la droga y su comercio se instalaron en la sociedad argentina y entró para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las cárceles y hasta en los lugares de trabajo.

Ya en noviembre de 2007, los obispos advirtieron en este sentido que el narco-negocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata. Nuestro territorio ha dejado de ser sólo un país de paso.

Pero volviendo a la carta de Mons. Lugones, nos expresa en una parte que: “Los Obispos publicamos una carta hace casi tres años en la que decíamos: “Los jóvenes se sienten sin raíces, obligados a afrontar un presente fugaz y un futuro incierto. Se suma a esto que muchas veces no encuentran adultos disponibles para la escucha y la comprensión. De tal forma, que la drogadicción no es sólo un problema de «sustancias», sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Es expresión de un malestar profundo que algunos llaman «vacío existencial». Así pues, para una cantidad creciente de jóvenes, se afianza la convicción que vivir no tiene sentido, no vale la pena. Más de una vez, hemos escuchado decir a jóvenes en situación de riesgo: «yo ya estoy jugado»; para ellos, felicidad, libertad, amor, son sólo palabras huecas, tan vacías como sus bolsillos o estómagos. Padecen la «vida deshonrada», en una sociedad inhóspita e indiferente, y muchas veces sin una contención de sus hogares y familias”. [2]

Ahora para aquellos que no conocen el camino de este prelado y el pastoreo que lleva en una de las tantas diócesis de la Argentina, rescato la iniciativa que impulsa en esta área, donde ha propuesto “un equipo diocesano de adicciones”. Para mas adelante agregar algo que me parece muy importante: “…que se celebre el 26 de junio el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. Se trata de una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde el año 1987 y a la que queremos adherir”

Un amigo muy cercano y además asesor de la institución que presido, siempre me dice que debemos tener continuidad para lo que hagamos en estos temas de Iglesia y creo que es eso lo que nos falta, la continuidad para contener, escuchar, cobijar, proteger, abrazar, amar… a todos esos jóvenes que hoy son victimas inducidas por una sociedad que no tiene valores ni aprecia la vida desde ningún ángulo, donde hoy muchos temas son dejado de lado, por celebrar un Mundial en tierra africana y hacernos creer que somos mas argentinos por tener televisión digital en todo el territorio nacional, como si eso fuera importante…

Esto me hace acordar al Imperio Romano, sobre todo al Coliseo donde se brindaban al pueblo diversos espectáculos, entre los cuales los mas preferidos, eran los sangrientos, donde el final, era determinado por la muerte de uno de los contendientes, que actuaba como catarsis sobre la plebe, que volcaba sobre los vencidos todo su resentimiento, frustraciones y odios.

El circo romano actuaba como el opio, que permitía momentáneamente a la clase mas necesitada, de apaciguar su lamentable situación, dentro de aquella sociedad. Era el momento que aquella gente, tenia en sus manos la vida y la muerte de los vencidos. Por lo general elegían la muerte. El Emperador era quien bajaba el pulgar, pero era la gente quien de viva voz sellaba las condenas. Este tipo de espectáculos tan importante para desviar la atención de las masas sobre sus problemas diarios, no podía dejarse solamente, como un ejercicio de historia, muchos gobiernos de todos los continentes, vieron en ellos un excelente aliado de sus políticas.

Y hoy nos siguen poniendo vendas digitales en los ojos y nos cuelgan banderas en todas partes y nos hacen emocionar cuando cantamos el himno, pero no vemos en lo secreto y en lo diario de cómo muchos jóvenes entran a un partido en el cual ya son perdedores y nunca llegaran a la final, porque perdieron la posibilidad de ganar la carrera hacia la vida.

En síntesis: volviendo a las propuestas que hace Mons. Jorge Lugones, nos habla de “Sensibilizar a nuestra Iglesia y a la sociedad frente al flagelo de la drogadependencia; Fortalecer y promover la prevención educativa; Expresar el apoyo a las políticas gubernamentales que miran a erradicar el narcotráfico y asistir a los adictos; Recordar la importancia de la fe como un factor de protección y sanación importante para quien está en riesgo o en vías de recuperación” y sigue con muchas propuestas concretas que acompañamos con nuestra oración para que se lleven a cabo y esto sea el comienzo de que se realice en otras diócesis y se vayan sumando muchas manos, porque eso es lo que necesitamos muchas manos y voluntades dispuestas a brindar un servicio por la vida; brazos que abracen con mucha fuerza a tantos muchachos y chicas que son abrazadas por propuestas que los conducen a que destruyan sus vidas; necesitamos oídos para escuchar lo que los jóvenes tienen para decirnos a los gritos y nosotros solo subimos el volumen para ver si Argentina hizo un gol.

Paradojas de la vida, paradojas de un hombre, paradojas de un comunicador, paradojas de un católico que a veces se pregunta cual es el sentido de la vida para un cristiano, yo lo he encontrado hace mucho y por eso hago lo que hago y es el camino que he elegido. Usted, vos, nos ayudas a que muchos tengan la posibilidad de conocer a Aquel que es, que era y que vendrá, ya que solo sus pasos son de Verdad, Camino y por sobre todo Vida.

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa radial
EL ALFA Y LA OMEGA

--------------------------------------------------------------------------------
[1] DA (Documento de Aparecida) 424
[2] La droga, sinónimo de muerte, Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina, 9 de noviembre de 2007.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola amigos de el alfa y la omega, estuve leyendo su editorial y comparto lo que dice, debemos unir mas esfuerzos para luchar contra la droga en todos los ambientes ya que esta haciendo estragos en la juventud, vivo en berazategui provincia de buenos aires y la droga esta a full. los escucho siempre con mi familia y nos divertimos mucho y nos han enseñado a tener una fe firme y fuerte. nos encanta el humor conjugado con la fe... son autenticos muchachos no cambien.
Hugo y familia.