martes, 25 de noviembre de 2014

Nuestra Señora de Garabandal

El Arcángel San Miguel se aparece a cuatro niñas, en preparación de la visita de la Virgen María, que se produce algunos meses después. A lo largo de más de cuatro años (desde 1961 a 1965), se producen en Garabandal más de dos mil apariciones, frente a gran cantidad de público. Las videntes realizan proezas que desafían a la física durante el estado de éxtasis que caracteriza a las apariciones, mientras la Madre de Dios les entrega mensajes de una elevada dosis de dramatismo.

En presencia de una multitud, el Ángel le da la Eucaristía en la boca a una de las niñas, siendo la Hostia, que milagrosamente apareció de la nada en su boca, vista, filmada y fotografiada por los testigos presentes. Se anuncian allí con precisión eventos que alterarán al mundo y a la Religión, generando esto una controversia dentro de la Iglesia, que aún se mantiene.

Garabandal es uno de los hitos en lo que se configura como el mensaje central del Cielo en este siglo: el anuncio del deterioro moral que enfrenta el mundo, y la proximidad de un momento de cambio para la humanidad. Cambio que sobrevendrá en medio de dolor y crisis, pero que precederá una época de Paz y amor, una época sin mal. Continuando con el mensaje iniciado en Fátima, María, asistida por el Arcángel San Miguel, advierte en Garabandal sobre la necesidad imperiosa de realizar penitencia y oración, en reparación de los crecientes pecados que se manifiestan en el mundo entero. María, una vez más, se presenta como nuestra Capitana en la lucha contra el odio, la indiferencia a Dios, la corrupción, y el pecado.

Cuatro niñas de entre once y doce años. María elige una vez más a niños como instrumentos de su mensaje. Es curioso cómo el Cielo nos marca permanentemente que la inocencia y pureza de los niños es una clave central para encontrar el camino a Dios. Ser adulto, en este mundo, parece significar abandonar la simpleza y la claridad con que los niños se entregan a sus padres. El 2 de Julio se les apareció la Virgen, como había profetizado el Ángel, con el título de Nuestra Señora del Carmen, acompañada de San Miguel y otro Ángel, y rodeada de otros seis ángeles. Viene con vestido blanco, manto azul, una corona de doce estrellas, y a la derecha, un triángulo luminoso, con un gran ojo en el centro, y un cartel, ¡el mensaje!. La Virgen es muy bella, irradiando luz divina, con cabellos largos ondulados, tez más morena que el Ángel, con un escapulario marrón en su brazo derecho, y su voz es preciosa, ¡una belleza maternal, delicada, incomparable e inexplicable!.

En algunas apariciones la Virgen venía con el Niño, y las niñas jugaban con Él, dándole cositas o piedritas que la Virgen besaba, y pronto les dijo que le ofrecieran objetos sagrados como misales, Biblias, medallas, anillos de matrimonio. María los besaba y les dijo que haría prodigios a través de estos objetos besados. La Virgen se les apareció unas (2.000) dos mil veces, con éxtasis de unos minutos o de horas, con levitaciones o carreras extáticas. El cartel que tenía el Ángel poseía un mensaje que María les pidió no revelaran hasta el 18 de octubre de 1961. Y finalmente, en esa fecha, el mensaje se reveló:

"Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo con frecuencia, pero antes tenemos que ser buenos, y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande, la Virgen quiere que lo hagamos para que Dios no nos castigue".

Hubo muchos mensajes durante los cuatro años de aparición, pero el último tiene una relación directa con el primero, y fue entregado el 18 de junio de 1965:

"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de Octubre de 1961, os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y Nosotros, os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús”.

A pesar de la controversia desatada en la Iglesia, Garabandal creció y se difundió en base a lo manifiesto de los hechos místicos allí verificados. Dentro de las apariciones de María en las últimas décadas, Garabandal tiene una clara alineación con lo anunciado por María en Fátima, en el sentido de que el hombre debe convertirse, hacer penitencia, orar y arrepentirse de sus pecados, porque la purificación y la venida del Hijo del Hombre (anunciada en las escrituras en los libros de Daniel, Ezequiel, Zacarías, en los Evangelios de San Marcos, San Mateo, San Lucas y San Juan, y finalmente en el libro del Apocalipsis), se están acercando a todos nosotros.

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