viernes, 1 de marzo de 2013

20 años en la sintonía de la radio


El programa que produce ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación Civil, en el 2013 celebra sus 20 (veinte) años de vida, desde su primera emisión el 8 de noviembre de 1993. Desde entonces EL ALFA Y LA OMEGA marcó la diferencia en la producción y realización en este tipo de emisiones de orientación católica. Su creador Alfredo Musante, presidente de ANUNCIAR y director responsable del multipremiado programa manifestó que "nunca creí que este programa llegaría tan lejos, sabemos que producciones de este tipo con el tiempo dejan de existir ya que al no contar con sponsors o apoyo publicitario de ninguna índole desaparecen y quedan olvidados en la historia de la radio".

Es evidente que Musante siente que si bien este programa le permitió conocer gente con realidades diferente, lo más importante es haber profundizado el conocimiento pleno del mensaje de Jesús contenido en los Evangelios. “Es maravilloso cuando conoces lo que el Maestro nos habla a través de su Palabra y lo actual que es hoy en el 2013”, cuenta enfervorizado para proseguir confesando que “veinte años de vida de un programa de radio es el resultado de mucho esfuerzo, de mucha pila para que esto siga al aire. No es fácil ya que haces un gran sacrificio, tanto personal como familiar, ya que sin quererlo todo el entorno se adapta a este proyecto”.

Al estar en la parte creativa, Alfredo reconoce que el Señor le va poniendo a personas que, cual compañeros de ruta, van ocupando los espacios justos ofreciendo talentos en pos del anuncio de la Buena Nueva en los medios. “No puedo quejarme de estos veinte años ya que fueron muy gratificantes”. Especialmente, siente que la etapa iniciada en el 2005 junto a Carlos Guzmán “hemos descubierto que se puede evangelizar con humor, utilizando la ironía, la sátira y el absurdo para hacer mas llevadero y ameno el mensaje”.

Premios y reconocimientos

Como saben el programa radial EL ALFA Y LA OMEGA ha sido en su rubro y género el que más reconocimientos y premios tiene en la Argentina; Solo bastará decir que más de veinte organizaciones del país y del exterior han reconocido la excelencia en su realización, conducción, producción y artística del programa.

“De todos los reconocimientos entre los 37 premios y más de 60 nominaciones que hemos recibido con EL ALFA Y LA OMEGA, sin duda, el más esperado y valorado era el premio SANTA CLARA DE ASIS” nos expresa Alfredo, ampliando que “son como esas cosas importantes que deseas que te pasen en la vida”. Al respecto, su evaluación es que los otros premios otorgados por organizaciones que premian producciones de diversas propuestas, le aportan la seguridad de hacer un producto donde se abre el juego y se comparte la realidad que cada persona debe afrontar cada día, lo cual se torna realmente interesante. “Debo decir que me han dado la oportunidad de relacionarme con colegas de diferentes medios de todo el país y hacer una gran amistad con ellos”.

El valor agregado del programa

“Después de estos casi seis años que formo parte de esta aventura de radio se han despertado en mí diversos sentimientos” confiesa Carlos Guzmán, el otro conductor del programa. Y agrega que “la poca o casi nula experiencia que tenía en el medio radial me producía una gran angustia por tener que enfrentar un micrófono sin demasiada experiencia en el tema y cierto temor de no cumplir las expectativas”.

Recordando el momento de incorporarse al programa Carlos recuerda que, después de mucho tiempo, Alfredo estaba retomando el mismo colmado de expectativas y ansiedades por reflotar el proyecto. “Es como un hijo para él y yo temía no estar al altura de las circunstancias y defraudarlo”, se sincera Guzmán. “Pero, el cartel se encendió, iluminando en rojo “EN EL AIRE” y allá fuimos”. Y recuerda que al principio todo eran nervios y dubitaciones al punto de recordarse como un “Alfredo dependiente”, dejando que, quien es hoy su amigo, llevara el volante, los tiempos y temas del programa.

Así fue pasando el tiempo y una extraña relación simbiótica se fue produciendo entre ambos. Una sintonía fina que a veces con solo miradas les permitía comprender lo que cada uno quería o pensaba, De ese modo, en forma muy fluida, fueron desarrollando un producto que a través del tiempo se fue moldeando. “Hasta que”, recuerda Carlos, “mi participación fue cada vez más activa, pujando para proponer temas, formas o música quitándole sanamente el rol protagónico y casi absoluto a Alfredo, para convertirnos en un “tándem” muy compartido y dialogado”.

Es aquí donde comienzan a aparecer los personajes "Guzmán-Musante" y el programa produce un giro sin retorno hacia otros caminos, otras dinámicas donde el humor empieza a jugar un rol importante. La ironía, la crítica y la sátira juegan una constante que aumenta programa a programa.

Según Carlos, es aquí cuando experimentaba un sentimiento de alegría por el trabajo realizado. “La satisfacción por poder mostrar otra cara de la Iglesia, tal cual yo la entiendo, defiendo y fundamentalmente pregono” manifiesta orgulloso.

Lo que este comunicador entiende es que EL ALFA Y LA OMEGA es un programa que viene con un bagaje de historia construida por personas con un amplio espectro de opciones en cuanto a vivir la fe se refiere. Al punto que debió asumir la idea de lo religioso que Alfredo Musante traía y sobre la cual debió adaptarse sin resignar nunca a su libertad de decir lo que pensaba, sentía o pareciera oportuno decir. “Esto me a hecho sentir libre e independiente en mi actuación”.

Para Guzmán se experimenta la sensación de estar en un programa hermoso y con un estilo distinto, desde donde se puede abarcar un arco interesante de temas que sirven tanto de elemento formativo como de descubrimiento y acrecentamiento de conocimientos. Al punto de contener editoriales que desde la impronta de sus conductores abordan temas que, muchas veces, no se habla en otros medios.

“Para mi hacer EL ALFA Y LA OMEGA es un bálsamo donde puedo dar rienda suelta a la imaginación y desarrollar muchos temas” dice Carlos y agrega que “es poder mostrar una Iglesia-Pueblo de Dios donde realmente, más allá de las doctrinas, se apunta a vivir como hermanos” y completa que “es poder cumplir un servicio para la evangelización, apostando al hombre para cambiar el mundo, trabajando en el proyecto de nuestro Gran Jefe desde este otro lugar de la comunicación que es tan importante y en mi caso complementario con mis tareas como catequista, dirigente scout y matrimonio servidor en el movimiento de Encuentro Matrimonial”.

Eduardo Barrantes
Coordinador
Producciones Periodísticas
ANUNCIAR Informa

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