miércoles, 16 de noviembre de 2011

¿Reina en el mundo?

Preparando esta editorial y pensando en el tema que gira en torno de ella, no tuve mejor idea que adentrarme a las aguas revoltosas de la Internet y hacer una mirada de algunos periódicos para ver si podemos ver el Reino de Jesús en el mundo actual. Noticias de dolor, drama, muerte, exaltación al dinero, a la belleza mal entendida, al poder desmedido y la lista sigue…

Ante estas noticias que inundan nuestra vida diariamente, muchas personas piensan, ¿donde encontrar el reinado de Cristo en un mundo que no pareciera que no desea su reinado…? en respuesta a esa pregunta, quiero citar un pequeño ejemplo sobre el medio informativo que atrae multitudes: Internet, y esto me recuerda lo que dijera el Papa Juan Pablo II en un extracto del Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, bajo el lema "Internet: un nuevo foro para la proclamación del Evangelio", del 12 de mayo de 2002, respecto al lugar que Cristo debería tener:

“Internet produce un número incalculable de imágenes que aparecen en millones de pantallas de ordenadores en todo el planeta. En esta galaxia de imágenes y sonidos, ¿aparecerá el rostro de Cristo y se oirá su voz? Porque sólo cuando se vea su rostro y se oiga su voz el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención. Esta es la finalidad de la evangelización. Y esto es lo que convertirá Internet en un espacio auténticamente humano, puesto que si no hay lugar para Cristo, tampoco hay lugar para el hombre”

Jesús mismo dijo que su Reino no era de este mundo, y más de alguna vez también Él habló del “Reino de los cielos” Es evidente que nos gusta adjudicarle el título de “rey”; aunque si lo pensamos detenidamente, es muy inexacto, pero tal vez no encontramos otro más apropiado. Jesús es Rey, pero su reinado no se desenvuelve en este mundo... Él quiere reinar en los corazones, y su única forma de reinar allí es por el AMOR.

Aceptar a Jesucristo como nuestro Rey y Señor, implica corresponderle en la misma medida de amor y seguir sus ejemplos con la misma incondicionalidad con la cual Él nos otorga su vida. Y bien sabemos que Cristo Jesús nunca vendrá a presentarse ante nuestros ojos para que le entreguemos la ofrenda de nuestra dedicación, ternura y cariño. No obstante, Él quiere estar presente en cada prójimo que pasa a nuestro lado por el camino de la vida, y es a ellos a quienes tenemos que darles expresiones concretas de amor que daríamos a nuestro Rey Jesús.

En síntesis: historias de dolor y muerte provocadas, envidias, robos, abusos, mentiras, traiciones, estafas, burlas. Todo esto y mucho más que vemos y constatamos en nuestro entorno, NO es AMOR, no es lo que el Señor quiere, no es lo que nos pide como aporte en la construcción de su Reino.

Ante una cultura hedonista, ambiciosa, ante la ostentación de poder, hoy Jesús nos enseña en qué consiste el auténtico poder. El auténtico reinado, éste debe estar al servicio de los demás, ser rey, no es mandar, es ser servidor de los demás. El discípulo debe ser rey, y lo somos por el bautismo, pero nuestro reinado debe vivirse en la entrega generosa del servicio. Ser rey es ser el primero.

Al comenzar mi comentario, me preguntaba donde encontrar el Reino de Cristo en este mundo, no hay que buscarlo en las noticias o hechos dramáticos de la vida… el Reinado de Cristo lo encontramos y en nosotros mismos: cuando comenzamos a buscar hacer la Voluntad de Dios. Así Cristo es Rey de cada uno de nosotros. Su Reino en medio del mundo depende de nosotros: depende de cuántos vivamos nuestras vidas según la Voluntad de Dios.

El reino que nos anunció el Señor no es de este mundo, el reino de Jesús es un reino, no de muerte y opresión, su reino es vida; un reino de entrega generosa y por amor. El amor nos lleva a la entrega generosa, nos mueve al bien del otro, por eso el reino que nos proclama Jesús no es un reino de privilegios, de poder político, ni de estatus social, no es pasajero, como el de este mundo, la historia no los constata, todo pasa, personas, ideologías, porque el reino que nos da el mundo es efímero; el de Dios es Eterno, es Verdadero, es un reino de JUSTICIA, de AMOR y de PAZ.

Alfredo Musante
Director responsable
EL ALFA Y LA OMEGA

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