martes, 7 de febrero de 2012

Raúl Scalabrini Ortiz

Hoy recordaremos al multifacético Raúl Scalabrini Ortiz, pensador, historiador, filósofo, periodista, escritor, ensayista, y poeta, y de profesión agrimensor que, con Arturo Jauretche y el gran autor Homero Manzi, formaron FORJA, la "Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina".
Scalabrini Ortiz, junto a toda una generación de jóvenes escritores y políticos, abrió un espacio crítico y renovado a la cultura de la década del 30 en Argentina, denunciando los excesos y superando la mediocridad de ese momento…

Ortiz nació en la provincia de Corrientes, 14 de febrero de 1898 y falleció en Buenos Aires, el 30 de mayo de 1959. Era hijo de Pedro Scalabrini, naturalista que dirigió el museo de la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

Arribó a Buenos Aires para estudiar Ingeniería en la Facultad de Ciencias Exactas y no tardó en acercarse al círculo de intelectuales y escritores que se reunían en torno a la figura de Macedonio Fernández. Estimulado por próceres de la prosa de esta magnitud, comenzó a escribir. Editó su primera publicación de cuentos breves en el libro La Manga en 1923. Como periodista, en 1924 escribió para a la revista literaria Martín Fierro.

Publicó “El hombre que está solo y espera” en 1931, que le valió el reconocimiento de los círculos intelectuales y el premio Municipal. Luego se dedicó de lleno a la investigación socioeconómica e histórica nacional. Toda su obra está relacionada con estas investigaciones, que lo sumergieron de lleno en las turbias relaciones que tenían las grandes empresas extranjeras con la clase gobernante local.

Se sintió entonces llamado por la política. Participó con otros intelectuales de la revolución radical yrigoyenista de 1933, que fue reprimida. Se exilió en la Alemania nazi donde comenzó a escribir sobre su visión sobre la cuestión nacional.

Regresó en 1935 al país y se aproximó a la FORJA, que ya mencionamos, donde se destacaban Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane, Homero Manzi, Julio Darío Alessandro, entre otros, todos preocupados por el fraude electoral y la corrupción política. En 1939, durante la II Guerra Mundial, fundó el periódico Resistencia, desde el cual apoyó la neutralidad de Argentina durante. Atento seguidor y entusiasta promotor del nuevo movimiento, sin embargo mantuvo su independencia intelectual hasta donde pudo, pues recién se afiliará en 1940, cuando la agrupación se separó del partido Radical.

En estos años escribirá y publicará numerosos estudios en los Cuadernos de FORJA, y brindará gran cantidad de conferencias. En esta actividad, el foco lo pondrá en los temas relacionados con la dependencia Argentina de la economía inglesa y sobre cómo se movían los hilos del poder del país. Para ello, le bastó mostrar los ferrocarriles concesionados a los británicos, los que consideraba claves para el funcionamiento colonial. De los ferrocarriles dirá que:

“son una inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República”
Como muchos argentinos, le sorprendió la noticia del golpe de 1943 del GOU, Grupo Oficiales Unidos, del que formaba parte Juan Domingo Perón. Renunció a FORJA que apoyó el levantamiento. Sin embargo, sorprendido por medidas de carácter social que no esperaba, acompañó el inicio y el ascenso del peronismo en esos tiempos y llegó a presentarle al líder justicialista varios trabajos sobre la nacionalización del ferrocarril. Pero nunca aceptó cargos y siempre se mantuvo alejado y crítico del nuevo movimiento. Sobre esta etapa dijo:

“Hay muchos actos y no de los menos trascendentales de la política interna y externa del Gral. Perón que no serían aprobados por el tribunal de ideas matrices que animaron a mi generación… En el dinamómetro de la política esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de sus conveniencias”

Scalabrini Ortiz no podía rendir su intelecto libre al yugo de las fuerzas del presente que, en su demoledora introducción de felices novedades para trabajadores y humildes, conllevaba también la consolidación de las obsecuencias, el personalismo y la persecución de antiguos amigos y dirigentes radicales.

Pero tan pronto fue derrocado Perón en 1955, se convirtió en ferviente opositor de la Revolución Libertadora. Sobre todo al notar el crudo regreso de lo peor de las prácticas dependientes de las oligarquías agroexportadoras que se favorecían de la represión a los sindicatos y los trabajadores.

Derrocado Perón, colaboró con el programa desarrollista de Frente Nacional, y apoyó a Arturo Frondizi quien ganó la presidencia en 1958. Entonces la revista Qué de Frondizi, llegó a convertirse en órgano oficial del gobierno desarrollista bajo la dirección de Scalabrini. Pero renunció a partir de las concesiones petroleras del gobierno a las empresas extranjeras. Se alejó de toda actividad pública y falleció el 30 de mayo de 1959.

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