martes, 8 de marzo de 2011

EL VALOR DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD HUMANA Y SU MISIÓN DENTRO DEL DESIGNIO DE DIOS

Hoy comienzo mi comentario y lo dedico a la mujer: a usted que me escucha o lee esta editorial, puede resultar extraño que un hombre hable de temas como estos, algunos pensarán que he sido un traidor al género masculino, precisamente por ello creo necesario hablar de la mujer, para terminar con ese pensamiento fundamentalista y machista con que algunos interpretan las Escrituras y entiendan que la mujer es colaboradora fundamental en el sacerdocio del varón, y el varón es fundamental en el sacerdocio de la mujer.

Esto me hace acordar a Benedicto XVI en su viaje apostólico a Tierra Santa, que hizo protagónica a la mujer en su homilía del domingo 10 de mayo del año 2009, en el estadio deportivo internacional de Amman, la capital jordana. Y volvió a referirse a las mujeres en la misa de Nazaret, la ciudad de María, el gran icono de grandeza de la mujer.

El Papa presentaba a las mujeres como portadoras de amor, maestras de misericordia, constructoras de paz, comunicadoras de calor y de humanidad. Lo que más me impacto fue el decálogo que escribiera Sor Catalina López Sánchez, en la publicación semanal de la diócesis de Coria-Cáceres –la Hoja Diocesana “Iglesia en Coria-Cáceres”, que me gustaría compartir con ustedes, homenajeando así a la mujer en este mes de Marzo que el día 08, de 1908, fallecen 129 mujeres en el incendio de una fábrica textil de Nueva York en la que se habían encerrado para reclamar iguales derechos laborales que los hombres. Para ustedes mujeres les regalo este Decálogo para la Mujer:

1.- La mujer en la Iglesia es CORAZÓN. La mujer ofrece a la Iglesia y a la sociedad la necesidad que tiene de un corazón para que el hombre pueda sobrevivir sin deshumanizarse. La mujer sirve así a la vida en su totalidad.

2.- La mujer en la Iglesia es TESTIGO. La mujer desempeña un papel efectivo y valioso en la difusión del Evangelio. Desde el Evangelio es testigo de la Resurrección de Cristo para los hermanos. Ha visto la luz para la humanidad; ha visto a Cristo –como María Magdalena- y por ello puede ofrecerlo al mundo.

3.- La mujer en la Iglesia es SERVICIO. La mujer ha prestado y presta una aportación peculiar y específica a la Iglesia: su protagonismo activo desde las comunidades primitivas en clave de servicio, en clave de mujer. En la Iglesia hay muchas tareas y funciones. La mujer desempeña el suyo.

4.- La mujer en la Iglesia es PRESENCIA. Están presentes en la Iglesia, hacen Iglesia, son Iglesia. Son millones y millones las mujeres que han estado y están en la Iglesia, que sirven y pertenecen a organismos eclesiales, a nivel parroquial, diocesano, nacional, internacional.

5.- La mujer en la Iglesia es MADRE. La mujer desde su maternidad está abierta a la vida. La mujer en la Iglesia siempre engendra vida. Y tanto biológica como espiritualmente acompaña a la vida y acompaña a la Iglesia en su crecimiento.

6.- La mujer en la Iglesia es AMIGA. La mujer en la Iglesia sigue siendo la amiga cercana y querida de Jesús. Así lo testimonian tantas y tantas mujeres, desde los albores de la historia de la Iglesia hasta nuestros días, hasta el final de los tiempos. Lo han testimoniado y lo testimonian con su presencia fiel en las celebraciones eucarísticas y litúrgicas y en las actividades de la vida eclesial y parroquial.

7.- La mujer en la Iglesia es MISIONERA. La mujer en la Iglesia ayuda a descubrir la belleza de la fe en Jesucristo y la fuerza del amor evangélico, capaz de vencer el mal con el bien. La mujer es la primera misionera en el hogar, en la escuela, en la catequesis, en su trabajo, en su vida.

8.- La mujer en la Iglesia es CONSAGRADA. La mujer consagrada, a ejemplo de las grandes mujeres, a ejemplo de la Virgen María, la Madre de Dios, se abre con docilidad y fidelidad al amor de Dios ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios.

9.- La mujer en la Iglesia es ESPOSA. La mujer desde su respuesta esponsal al amor de Dios expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura. Lo hace también con su amor y fidelidad a su marido.

10.- La mujer en la Iglesia es CONTEMPLATIVA. La mujer como hizo María con Jesús, desde su sensibilidad contemplativa puede contemplar en su regazo la vida, manifestada en la vida eclesial, social, económica, cultural y artística. Es capaz de conciliar razón y sentimientos, estando siempre abierta al Misterio.

En síntesis: 
Juan Pablo II el 08 de Marzo de 1998, con motivo de la celebración del día de la mujer, reflexionó antes del tradicional rezo de la oración del Ángelus sobre el papel de la mujer no sólo en la sociedad, sino también --como él mismo dijo—“en su misión dentro del designio de Dios”.

Juan Pablo II comenzó haciendo un poco de historia: “Ciertamente es un papel cuyo reconocimiento ha encontrado serios obstáculos en la historia. Somos por desgracia herederos de una historia de enormes condicionamientos que han hecho difícil el camino de las mujeres, a veces no apreciada en su dignidad, tergiversada en sus prerrogativas, y no pocas veces marginada”.

Y agrego un deseo muy especial: “hacer un llamamiento en favor de las mujeres a las que todavía hoy se les niega los derechos fundamentales en los regímenes políticos de sus países: mujeres segregadas, a las cuales está prohibido estudiar, ejercitar una profesión, e incluso manifestar en público su propio pensamiento”.

Es necesario alcanzar en nuestro mundo --decía el obispo de Roma a los fieles reunidos en la plaza San Pedro—“el pleno reconocimiento de la igualdad de la mujer, pero igualdad que debe ir aunada con un saber valorar adecuadamente las peculiares dotes con las cuales Dios quiso crearla”.

“Cuántas mujeres --comentaba Juan Pablo II-- han sido y son todavía valoradas más por el aspecto físico que por sus cualidades personales, la competencia profesional, las obras de inteligencia, la riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser”.

Concluía Juan Pablo II, con una oración a María, modelo de mujer realizada, pidiendo su intercesión: “María, modelo de mujer realizada, ayude a todos, y en primer lugar a cada mujer, a comprender el "genio femenino", no sólo para dar actuación a un preciso diseño de Dios, sino también para hacer más espacio a la mujer en los diversos ámbitos de la vida social. María presente al Señor las esperanzas y las oraciones, el empeño y los sufrimientos de todas las mujeres del mundo y a todos, hombres y mujeres, muestre su materna cercanía en el camino de la vida”

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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