miércoles, 19 de febrero de 2014

Simón Pedro

Conocido también como Cefas o Simón Pedro; y cuyo nombre de nacimiento era Shimón bar Ioná, fue –de acuerdo con el Nuevo Testamento– un pescador, conocido por ser uno de los doce apóstoles, discípulos de Jesús de Nazaret. Es llamado "El príncipe de los Apóstoles". La Iglesia lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer Papa, basándose entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: " Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" (Mateo 16,18-19). Mientra que otras Iglesias, como los ortodoxos, no lo consideran de esta manera, pues estos entienden que Jesús no edificará su Iglesia sobre un hombre (Pedro) sino sobre la confesión de fe que Pedro hizo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". (Mateo 16-16), es decir que para los ortodoxos la Iglesia se edifica sobre Cristo Hijo de Dios y Pedro no es la cabeza de la Iglesia, es un apóstol que pudo ver en ese momento por gracia del Espíritu Santo lo que Jesús era.

Todos los evangelios mencionan el nombre de Simón; Jesús se dirige a él siempre así, salvo con una excepción (Lucas 22,34): Pero él dijo: “Pero Jesús replicó: Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces” Cabe resaltar que se menciona a Pedro (Petro) como la masculinización de Petra, es decir Roca, cambiando apenas su terminación pero manteniendo la raíz de la palabra. Por otra parte, Pablo de Tarso siempre le llamó Cefas. Esta palabra hebrea helenizada del arameo Kefa, no era un nombre propio, pero Pablo se lo asigna como tal. La palabra significa en ambos idiomas, por lo general, "piedra”. Casi todas las tradiciones e informaciones que tenemos de él son a partir de la llamada de Jesús; muy poca información tenemos de su vida anterior. Su padre es mencionado por su nombre en Mateo 16,17: Jesús le habla como “Simón hijo de Jonás”.

Simón se estableció en Cafarnaúm, donde vivía con su suegra en su propia casa (Mateo 8,14; Marcos 1,29-31; Lucas 4,38) al tiempo de comenzar el ministerio público de Cristo (alrededor del 26-28 D.C.). Por ende, Simón era casado y según Clemente de Alejandría tenía hijos. Otros escritos, parte del corpus declarado apócrifo en Nicea, mencionan que había tenido, exactamente, una hija. También gracias al autor Clemente de Alejandría nos llega la información de que la esposa de Pedro sufrió el martirio. Así pues, estás son las pocas referencias que tenemos de Simón Pedro antes de conocer a Jesús de Nazaret.

Tras la muerte de Jesús, la figura de Pedro es menos precisa. Si bien, varios de los evangelios —tanto canónicos como apócrifos— dejan entrever que había tenido un vínculo especial con Jesús. En Lucas 24-34 se narra una comunicación especial del resucitado a Pedro. El evangelio de Mateo no vuelve a nombrar a Pedro tras haber éste negado conocer a Jesús. El autor de Hechos de los Apóstoles, sin embargo, presenta a Pedro como una figura crucial de las comunidades paleocristianas; es él quien preside la selección del reemplazo para Judas Iscariote (Hechos 1,15-26), él quien toma la palabra y se dirige a la multitud el día de Pentecostés (Hechos 2,14-41), él quien castiga la mentira de Ananías y Safira a los Apóstoles (Hechos 5,1-11), él quien es examinado públicamente por el Sanedrín junto con Juan (Hechos 4,7-22, Hechos 5,18-42).

En todos estos ejemplos, en los que la figura de Simón Pedro se destaca por encima del resto de los apóstoles, ha visto la Iglesia una confirmación de la enseñanza de que él ejercía el primado sobre ellos. La prédica de Pedro, sin embargo, estuvo por lo general en los primeros años limitada al pueblo judío a diferencia de Pablo que predicaba a los gentiles aunque fue el quien bautizó al primer cristiano no judío, en Cesárea, debido a una visión tenida en Joppe, fue al Centurión Cornelio y a su familia (Hechos 10,1-33). La tradición católica narra que Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado bajo el mandato de Nerón en el Circo de la colina vaticana, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino I el Grande mandó construir la gran basílica.

Flavio Josefo relata que la práctica de crucificar criminales en posiciones distintas era común entre los soldados. En 1º Pedro 5-13, dice: “La iglesia de Babilonia, que ha sido elegida como ustedes, los saluda, lo mismo que mi hijo Marcos”, este texto ha sido entendido por algunos en sentido figurativo, como señal de que Pedro escribía desde Roma por el hecho que la antigua Babilonia sobre el Eufrates estaba en ruinas y el término "Babilonia" habría sido usado por la antigua comunidad cristiana para referirse a la Roma de los emperadores (Apocalipsis 17-5). La tradición de la Iglesia católica apostólica ortodoxa reconoce como primer obispo de Roma a Lino, designado por el Apóstol Pablo primer fundador y misionero de la primitiva comunidad cristiana de Roma, en tanto que reserva para el Apóstol Pedro el título de Corifeo(director del coro)de los apóstoles.

La representación convencional de San Pedro lo presenta ya anciano, portando las llaves. Entre sus atributos se cuentan también el barco (por su profesión), el libro y el gallo (por su negación). Ocasionalmente se lo reviste de los atributos de un obispo o de un papa, si bien las tradiciones relativas a éstos no se fijaron hasta mucho más tarde. Las escenas de su martirio lo presentan por lo general cabeza abajo.

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