martes, 26 de julio de 2011

ADULADORES DE LA PALABRA

“Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. El les dijo: "¿Qué comentaban por el camino?". Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!". "¿Qué cosa?", les preguntó. Ellos respondieron: "Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. 

Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron". Jesús les dijo: "¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?" Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. 

Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba". El entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista”. (Lucas 24-13,35)

Hoy comienzo mi editorial con este pasaje del Evangelio de Lucas donde nos pinta ese hermoso episodio donde los discípulos que iban camino a Emaús se encuentran con Jesús y no lo reconocen porque son “…hombres duros de entendimiento…” pero no solo estos discípulos son duros para entender, nosotros en la actualidad también… y porque digo esto y ha donde los quiero llevar hoy con mi comentario: hoy me gustaría hablarles de la necesidad que tienen las personas de seguir a aquellos que se diferencian del resto… alguna vez hemos notado que cierta gente tiene la habilidad de captar la atención de todo aquel que habla con ellos. No importa cómo se vean o cuánto dinero tengan, esta clase de personas puede ingresar en un cuarto e instantáneamente convertirse en el centro de atención. Cuando ellos salen, la gente piensa bien de ellos y trata de imitarlos. Esta habilidad es llamada carisma, una especie de magnetismo que inspira confianza y buenos sentimientos. Como la belleza, la suerte y la posición social, el carisma puede abrir muchas puertas en la vida.

A lo largo de la historia de la humanidad han surgido muchos personajes con “carisma” para captar la atención de las personas, entre muchos cito solo a tres:

Rasputín, místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la Dinastía Romanov. Aunque tradicionalmente en español es más conocido como Rasputín, la pronunciación en ruso, es Raspútin. También fue conocido como «el Monje Loco», pretendía darse una apariencia de Jesucristo y tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual y gracias a una amiga de la zarina en 1905 fue llamado al palacio de los zares para cortar una hemorragia de su hijo único, que padecía de hemofilia; efectivamente este mejoró —algunos investigadores sostienen que fue mediante hipnosis— y la familia Romanov, especialmente la zarina Alejandra, cayó bajo la influencia de este controvertido personaje.

Otro de los personajes que han seducido a las personas, en particular cito a Adolf Hitler que ascendió al poder durante un período de crisis económica, social y política, acentuada por los efectos de la Gran Depresión de 1929 y el descontento y frustración popular en Alemania consecuencia de la derrota en la Primera Guerra Mundial. A lo largo de su mandato político utilizó la propaganda estatal y su carismática oratoria para persuadir a las masas, enfatizando su oposición al Tratado de Versalles de 1919, al pueblo judío, al pacifismo y al comunismo internacional, particularmente el soviético-bolchevique, y al mismo tiempo resaltando el nacionalismo alemán, el militarismo, el racismo, la llamada preservación de la raza aria, el pangermanismo y la anexión o recuperación armada de territorios europeos perdidos luego de la Primera Guerra Mundial por el Imperio Alemán.

Y por último traigo a la palestra al pastor estadounidense Jim Jones, que fundó la secta Templo del Pueblo en el año 1953, fusionando creencias del cristianismo con doctrinas del comunismo, e instando a sus seguidores a crear una comunidad autoexcluida del resto de la sociedad. Jim Jones cometió suicidio intencional masivo con veneno (limonada mezclada con cianuro) el 18 de noviembre de 1978, en una granja aislada del grupo localizada en el noroeste de Guyana. En ese mismo acto, con ayuda de los demás líderes, Jones incitó (y en algunos casos obligó) al resto de sus seguidores a suicidarse con él, pereciendo en total 913 individuos, incluyendo unos 270 niños.

Hoy a estos tres personajes les pondría el nombre de gurú, porque digo esto, porque en su tiempo y espacio estos tres personajes, sedujeron, guiaron, influyeron y acompañaron, a muchas personas prometiéndoles sacarlos de su estado de vida insatisfecho a uno más pleno.

Pero yo quiero hacerme una pregunta: es necesario seguir a una persona que nos seduce con sus palabras, con sus propuestas, con lo que propone, en primer lugar, ¿por qué queremos o necesitamos a un gurú, a un guía espiritual? Muchas personas dicen necesitar un gurú, porque están confusos y que el gurú le resulta beneficioso. Les indicará lo que es la verdad; les ayudará a comprender; sabe mucho más acerca de la vida que cualquiera; actuará como un padre, como un maestro para enseñarles a vivir; posee vasta experiencia, y las personas que lo siguen muy poca; los ayuda gracias a su mayor experiencia, y así sucesivamente.

Para que se entienda: hoy las personas fundamentalmente recurren a un instructor, porque están confusos Si tuviesen las ideas claras, no se aproximarían a un gurú. Es evidente que si fueran completamente felices, si no hubiera problemas, si comprendiesen la vida de un modo total, no recurrirían a ningún gurú. Espero que vean lo importante que es esto, como están confusos, buscan un instructor. Acuden a él para que les muestre un camino en la vida, para que disipe su confusión, para hallar la verdad. Eligen a su gurú porque están confusos, y esperan que él les dé lo que piden. Es decir, eligen un gurú que satisfaga su deseo; eligen de acuerdo con la satisfacción que él les puede brindar y su elección depende de que les satisfaga. No eligen un gurú que les diga "dependan de ustedes mismos"; lo eligen según sus prejuicios. Y puesto que eligen su gurú de acuerdo con la satisfacción que les brinda, no buscan la verdad, sino una salida de la confusión; y a la salida de la confusión se le llama equivocadamente "verdad".

Y…me viene a la mente unas palabras del evangelio de Lucas que utilice al comenzar mi editorial: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!” como nos cuesta en nuestra mente finita, entender la infinidad del amor de Dios por nosotros…

Volviendo a mi comentario y hacer la síntesis: que pululen personajes en la actualidad en los medios de comunicación, donde el magazine de esoterismo posmoderno, donde con contenidos prehistóricos de la evolución, géneros literarios: realismo fantástico/mágico, pseudociencia, ficción, y el dualismo, nos dan a beber un “Cóctel” explosivo que nos embriaga de la insoportable levedad del esoterismo oriental, todo esto que les comento lo lleva muy bien adelante un “gurú” mediático argentino, que fuera un niño prodigio, hoy un animador televisivo donde el amor, el sentirse bien y que todos somos una chispa de Dios, es una parte del ariete de su marketing estratégico: sino se dieron cuenta hablo de Claudio María Domínguez.

Cada cuál hace su negocio, no quiero compararlo para nada con esos tres personajes que citara al comienzo de mi editorial, pero si que tienen algo en común: la manipulación de la masa, los tres primeros causaron muerte, este último como muchos iguales a él enriquecen sus bolsillos, dando bienestar a las personas…

Les dejo un ejemplo de su manipulación mediática de las personas: el uso de muletillas/ ademanes y otros tips: para que tantas mentiras —a fuerza de repetirlas— pasen por verdades, las falacias deben ser encuadradas adecuadamente. Un lenguaje llano, primitivo, con sesgo autoritario que se repite hasta el hastío. La mentira y la megalomanía asociadas recuerdan al “viejo truco” de miente, miente con fuerza, que algo quedará. Con la inscripción de ciertas palabras en diminutivos, descomprime su discurso, toma aire y cancela un relato y dispara otro. Como corolario, sus movimientos corporales nos retrotraen a la estética de líderes ideológicos totalitarios.

En síntesis: 
Como ustedes saben y es usual en este espacio donde Carlos y quien les habla siempre desde una mirada personal, crítica y constructiva tratamos de llevar luz sobre algunos puntos oscuros y no quiero solo hacerlo, salvando las distancias, desde el ambón, sino que dentro de nuestra Iglesia hemos sufrido muchos casos similares de manipulación de la feligresía y hay casos de fundadores de movimientos y asociaciones que han llevado a sus miembros a realizar sus nefastos fines, este es un tema que estaría para desarrollarse fuera de este segmento para ondar en profundidad, pero me preocupa que todos estos que llenan teatros, cines hablando de bienestar, amor, paz, encontrarse con uno mismo, superar los miedos, dejar atrás nuestros fracasos, fundirnos con Dios y ser el Yo Soy de mi vida, muestra que quienes tuvieron y tienen la responsabilidad de transmitir el mensaje del Maestro Bueno hemos fallado, ya que utilizamos la TEOLOGÍA DEL MIEDO, y si me lo permiten y no quiero faltarle el respeto a nadie: la TEOLOGÍA DEL CAGAZO, viendo pecado en todos lados y… así nos fue y así nos va… por eso este Maestro Bueno que no necesita manipular al hombre para que sea sus discípulo, que lo llama tal cual es, y así lo acepta, por amor a su criatura y no lo llena de palabras bonitas, superficiales y huecas, sino que esta a la espera que nosotros lo aceptemos, ya que el es el camino, la verdad y la vida… y cierro con esas palabras de los discípulos de Emaús: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba"

Alfredo Musante
Director Responsable
Programa radial
EL ALFA Y LA OMEGA

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