miércoles, 7 de diciembre de 2016

TRADICIONES Y ORIGEN DE LA CORONA DE ADVIENTO - 2º PARTE

La actual forma de la corona de Adviento se debe al educador y teólogo luterano Johann Hinrich Wichern, que atendía un albergue de huérfanos en Hamburgo. Durante el Adviento los niños le preguntaban con frecuencia los días que quedaban para la Navidad. En 1839 revistió una vieja rueda de carreta con hojas pequeñas y con 19 velas pequeñas rojas y 4 velas más grandes: Las velas rojas se encendían en los días feriales mientras las blancas se encendían los domingos. Un poema del escritor alemán Hermann Claudius (1878-1980) comenta el encendido de las lámparas de la corona, pues, según va brillando el mundo se encuentra con la luz de la Navidad.

En la piedad popular y tradiciones orientales

La corona de Adviento… es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo.

la primera luz simbolizaría el perdón otorgado a Adán y Eva;

la segunda, la fe de Abraham y de los patriarcas;

la tercera sería expresión del gozo de David y de los Hijos de Sión, que se alegran con la venida de su Rey;

la cuarta simbolizaría la enseñanza de los profetas, que anunciaron que el Mesías nacería de la Virgen María.

Pero para otras tradiciones:

a la primera candela representa la penitencia y se la llama «la Vela del Profeta»;

la segunda, llamada «la Vela de Belén», por la profecía de Miqueas (Mi 5, 2; Cfr.; Mt 2, 6; «Y tu Belén de Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá»,) representa la humildad;

la tercera candela significa gozo es llamada «la Vela de los Pastores», que recuerda que ha pasado ya más de la mitad del tiempo de Adviento;

la cuarta candela significa la Paz, y se llama «Vela de los Ángeles», que al anunciar la llegada del Mesías desearon paz a los hombres de buena voluntad.

En cuanto al color varia también según las tradiciones. En algunos lugares de tradición católica las velas adoptan el color litúrgico, de este modo, el significado de las velas se enlaza con el color; las tres velas del color morado hacen más referencia a la conversión y a la preparación, la vela rosa, al gozo de la espera, pues se ha alcanzado la mitad del Adviento. También se utiliza el color azul añil sobre todo en las iglesias de tradición Anglicana e Iglesias evangélicas, que quieren reservar el morado para la cuaresma. En otras tradiciones se coloca también una vela blanca que se enciende en navidad como signo de la luz de Cristo, el sol que nace de lo alto. Los colores de las velas de la corona de adviento no dejan de ser una adaptación a su uso litúrgico, bien podrían ser del color natural de la cera.

En cuanto a la decoración de la corona, además de las ramas de hojas perennes: abeto, pino, arándano, muérdago… en ocasiones se le colocan manzanas de adornos o bolas rojas en alusión a la manzana del pecado y a Cristo, fruto del árbol de la Cruz; si por el fruto de un árbol hemos sufrido la muerte, por el fruto del Árbol hemos recibido la salvación. Esta simbología está presente en otro objeto litúrgico y devocional: él árbol de navidad. Pero, esa es otra historia, y como dijo un novelista contemporáneo tendrá que ser contada en otra ocasión…

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