martes, 3 de abril de 2012

Carta de María a una amiga

Hoy, vamos a imaginar a María, madre de Jesús y madre nuestra por ese legado que nos dejó el Señor desde la cruz, escribiendo una carta a una amiga…
Querida amiga:

Te escribo para contarte las últimas noticias. Hace dos días, tomaron prisionero a Jesús. Los sacerdotes lo enviaron al palacio del gobernador para que lo juzgaran, Como te imaginarás, cuando me enteré, fui corriendo hasta allí. Sólo pude verlo de lejos pero, igual, mi corazón casi se paralizó.

Por suerte a mi lado estaba Magdalena que me sostuvo. Ella quería correr hasta donde estaba Jesús para defenderlo, pero yo le dije que no lo hiciera, que no teníamos que preocuparnos más de la cuenta, que Jesús se estaba ocupando de las cosas de su Padre. Le habían colocado una corona de espinas y un manto rojo, como si fuera un falso rey.

Todos se reían de él y lo maltrataban. ¡Tendrías que haberlo visto! Su mirada era la misma de siempre, En sus ojos no había ira, ni disgusto. Estaba sereno, y, de a poco, su tranquilidad me fue inundando, Recordé que, aunque no entendiera muy bien lo que pasaba, tenía que tener confianza en que estaba ocurriendo algo que no se escapaba a los planes de Dios.

Después, junto con otras mujeres, lo seguimos hasta el lugar en donde lo crucificaron. Cargaba una cruz que parecía más pesada de lo que en realidad era. No te voy a contar los detalles porque vos ya sabes lo que es la muerte en la cruz. Pero te quería escribir, porque, cuando Jesús era chiquito, siempre me decías que él era capaz de amar hasta a los enemigos. ¡Tenías razón!

Entre sus últimas palabras, dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». ¡Qué te parece! Bueno, me despido. Si me quieres escribir, hazlo a la casa de Juan, porque me voy a quedar con él. Cariños a todos.

María

0 comentarios: