miércoles, 16 de abril de 2014

Escrito de Poncio Pilato para justificar su accionar respecto de Jesús

"Yo, Pilato, gobernador de Judea, voy a dejar por escrito lo que sucedió estos últimos días, porque no quiero que se me juzgue injustamente y sin conocimiento de la causa.

Es claro para todos que fui designado gobernador de este territorio para mantener el orden y cobrar los impuestos para el César. Lo único que pretendo es vivir bien, tranquilo y que los judíos paguen el tributo correspondiente; para eso, tengo que lograr la calma. Es así que les hago creer a los judíos que respeto sus costumbres y su religión.

Ellos están conformes, especialmente los más poderosos, con quienes tengo contemplaciones especiales para que me permitan tomar lo que deseo, Si algo interrumpe esta paz romana, debo destruirlo rápidamente antes de que se produzca una revuelta que perjudique al Imperio y, por lo tanto, me perjudique. Desde el mismo momento en que me trajeron a Jesús, el Nazareno, reconocí que era inocente, No había nada que lo condenara.

Hasta me llegó la información de que un día él dijo: «Den al César lo que es del César y a Díos lo que es de Dios». ¿Qué podía tener de peligroso un hombre que dijera eso? Ni Jesús, ni sus seguidores tenían poder; ni siquiera tenían un lugar donde reclinar su cabeza por las noches, y, en ciertas ocasiones, Jesús había tenido que escapar para que la multitud no lo agarrara. Yo soy el gobernador, yo tengo el poder. Poder sobre la vida y la muerte, y tuve que decidir que la muerte de un hombre, aunque fuera la de un hombre justo, era necesaria para mantener la paz.

En realidad, eligió el pueblo. Yo les propuse dejar libre a Barrabás o a Jesús, y vociferaron para que liberara a Barrabás. Así que accedí al pedido del pueblo. De no haberlo hecho, se hubiera derramado mucha sangre. Dejé en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio y entregué a Jesús para que lo crucificaran.

Por eso, me lavé las manos. No soy responsable de la sangre de este justo. Es asunto de los judíos. El pueblo mismo gritó que su sangre cayera sobre ellos y sobre sus hijos.

Seguramente, en unos pocos días, sus discípulos se irán por todo el territorio escondiéndose para no correr la misma suerte que su maestro y nadie recordará que, alguna vez, se condenó a un tal Jesús".

Poncio Pilato
Gobernador de Judea

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