jueves, 14 de marzo de 2013

Pérez Esquivel desmintió nexos de Bergoglio con la dictadura


14/03 Buenos Aires.- El premio Nobel de la Paz dijo que el hoy papa no fue cómplice ni tampoco estaba relacionado con la junta militar. Por otra parte, monseñor Jorge Casaretto, replicó que el ex arzobispo de Buenos Aires "intercedió por sacerdotes".

Adolfo Pérez Esquivel, ganador del premio Nobel de la Paz en 1980 y referente indiscutido de los derechos humanos, negó que el recientemente elegido papa Jorge tuviese vínculos con la dictadura militar como señalan sus críticos.

Pérez Esquivel dijo que "hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no" en declaraciones a BBC Mundo e insistió en que "no hay ningún vínculo que lo relacione con la dictadura".

Agregó que "se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía".

Por otra parte, el administrador apostólico de la Diócesis Merlo-Moreno, monseñor Jorge Casaretto, replicó que el ex arzobispo de Buenos Aires y actual papa "intercedió por sacerdotes" ante los máximos responsables de la última dictadura militar, contra la acusación de que fue "cómplice" del régimen.

Además, planteó volver a tratarse "como hermanos y no como enemigos", al tiempo que destacó la labor del ex arzobispo de Buenos Aires que permitió la multiplicación de los denominados "curas villeros" en los últimos años.

"Bergoglio fue interpelado por la Justicia y quedó claro que él intercedió por dos sacerdotes (durante la última dictadura): uno de ellos murió y el otro mantiene buenas relaciones con Bergoglio", enfatizó Casaretto.

El actual Papa fue acusado de haber quitado durante el régimen encabezado por Jorge Rafael Videla, en su rol de representante distrital de los jesuitas, la licencia eclesiástica a los sacerdotes de su congregación Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes se desempeñaban como curas en villas de emergencia.

Casaretto sostuvo hoy a radio Continental: "Pedimos perdón en su momento porque muchas de nuestras actitudes no fueron las más justas y las que correspondían (durante la última dictadura)".

"Y, en pos de la reconciliación de los argentinos, tanto Bergoglio como todos los obispos estamos dispuestos a poner más gestos todavía porque queremos que los argentinos volvamos a tratarnos como hermanos y no como enemigos", enfatizó el monseñor. Por último, quien fue obispo de San Isidro durante 27 años, destacó la labor del nuevo Papa junto a los denominados "curas villeros" en los últimos años.

"Fue un trabajo de largo plazo que se planteó él porque fue formando gente para ese trabajo y, en este momento, eso está dando muchos frutos porque fue una labor de larga duración", concluyó.

Fuente:
Diario Río Negro

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