miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Por qué los papas eligen otro nombre?


Mientras en la Plaza de San Pedro los fieles esperan ansiosos la clásica fumata blanca, dentro de la Capilla Sixtina ya hay un elegido que tras ganar la votación, ha aceptado ser el nuevo papa. Entonces, el decano del Colegio Cardenalicio le pregunta: "Quo nomine vis vocari?", es decir, "¿cómo quieres ser llamado?". Así quien ha entrado como cardenal en el cónclave, y ahora sale como papa, desvela qué nombre va a usar durante su Pontificado.

Lo habrá elegido en homenaje a uno de sus antecesores o a un santo de su devoción. También ha podido optar por la versión latinizada de su propio nombre. El número romano que llevará a continuación será las veces que ese nombre ha sido utilizado.

¿Pero por qué el papa cambia su nombre? Hay dos teorías. La primera, más religiosa, dice que esta costumbre se inspira en un pasaje de la Biblia sobre el cambio de nombre que Jesús le hizo a Simón (Mateo 16, 13-19): [...] Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia [...]. Otra hipótesis defiende que el origen de esta tradición podría estar en la decisión de dos papas, de los siglos VI y X, que hicieron este cambio porque llevaban el nombre dioses paganos.

Entre los nombres preferidos por los papas a lo largo de la historia están Juan, 23 veces; Gregorio, 16 ocasiones y Benedicto 14. 13 papas fueron Clemente durante su Pontificado y ha habido 12 Píos. Paradójicamente nunca un papa ha llevado el nombre de Pedro, el primer jefe de la Iglesia Católica.

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