martes, 8 de septiembre de 2015

MAALULA

A 50 kilómetros de Damasco, y a más de 1500 metros de altura, en dirección del Líbano, Maalula se recuesta sobre los Montes Kalamun como si en realidad se tratara de una gigantesca colmena al borde del precipicio. Este pueblo, excepcionalmente acogedor, flota sobre una naturaleza implacable. El paisaje está ampliamente impregnado de una luminosidad irreal. Una vasta extensión de verdes relampaguean en la base de los montes... higueras, damascos en flor, álamos incómodos por la presencia de minúsculos pájaros aguerridos, viñas... Una suavidad de carácter que Maalula ha sabido preservar a lo largo de sus siglos. Lejos de sus primeros pasos, cuando este caserio formaba parte del Reino de Homs... o cuando durante la época romana se llamaba Seliócopolis.

Maalula será siempre una auténtica cita con la historia. Hoy en día este pueblo cuenta con unos 2000 habitantes. Una población pacífica y laboriosa entregada a la tarea elemental de vivir dignamente. Una atmósfera de trabajo que no enturbia su vocación primera, la de preservar su lengua, sus tradiciones; y su rica historia. La manera menos misteriosa de salvaguardar un futuro necesario. Desde su llegada el viajero tiene la sensación de haber sido transportado a un mundo mágico donde los personajes se suceden unos a otros a una cadencia feroz. Lo primero que viene al espíritu es la belleza de los rostros; el gran encanto de ese Oriente. Pero luego son los gestos y la sonrisa que permiten adivinar la natural disposición que poseen los maalulis para comunicar lo que es invisible a simple vista. Maalula es ante todo un aspecto del mundo sensual. Maalula es un espacio de imágenes. Imágenes que devoran, que trituran al observador. Imágenes sin escapatoria, rudas, perfectas, sublimes.

Los habitantes de Maalula son los herederos naturales de aquellas tribus semitas que en el siglo XIV antes de nuestra era poblaban el desierto sirio y parte de la Mesopotamia. Inscripciones antiguas dan cuenta de estas tribus bajo el nombre de Aramu o Ahlamu. Los arameos estaban en realidad organizados en una multitud de reinos sin lazos fuertes de unión. Hacia el año 1000 los arameos ocupan un vasto territorio qua alcanza las orillas del Eufrates. Pero el poderío de sus ejércitos es sistemáticamente debilitado por los asaltos de los reyes de Assur. La decadencia comienza a llamar a sus puertas. Los diferentes principados y reinos arameos, incapaces de coordinar sus esfuerzos, van siendo derrotados uno a uno. Arpat, Cobah, Hamat pierden el control de sus posesiones. Los asirios vencen. Prácticamente en el año 730 antes de Cristo la suerte queda echada, Assur llama a la frontera de Egipto.

La lengua aramea constituye en la antiguedad del Medio Oriente el lazo de comunicación preponderante entre los pueblos semitas. Alrededor del siglo VIII a. de C. prácticamente el imperio de la lengua aramea se extiende desde Egipto hasta regiones muy apartadas de Asia. Los primeros testimonios en lengua aramea se hallan sobre la tumba del rey Kilamu (siglos IX-VIII a. de C.), o en Neirab sobre las estelas funerarias del dios Luna al sur de Alepo. A partir del siglo VII a. de C. el arameo es utilizado en todo el Imperio Asirio. Hacia el año 500 a. de C. también los persas adoptan el arameo como lengua "oficial". La escritura con caracteres alfabéticos se extiende rápidamente. El libro de Esdras nos muestra que el arameo también es utilizado en Palestina. Una vez que el Imperio Persa se extiende el arameo se generaliza.

Documentos encontrados en la India (siglo III a. de C.) nos muestran que el arameo se utilizaba en toda Asia Menor. Los judios de Palestina utilizan el arameo hasta el siglo II d. de C. Luego del hallazgo de los manuscritos de Qumran a orillas del Mar Muerto la visión del arameo hablado y escrito se ha modificado sensiblemente; y es posible que siga modificándose a medida que otros descubrimientos de ese tipo salgan a la luz. En todo caso se trata de una lengua en plena evolución, rica y dinámica. Nos queda claro que la palabra cristiana fue difundida por Cristo y sus discipulos en arameo; idioma hablado y escrito por ellos. Lo que hoy llamamos siriaco es en realidad un dialecto del arameo hablado en Mesopotamia (y en lo que hoy es Urfa, Turquía), y que luego se convirtió en la lengua de los cristianos de Siria. A su vez, el siriaco sufre la presión de los invasores árabes sobre todo a partir del siglo V de nuestra era. El siriaco termina por sucumbir.

Los árabes ganan por esta vez la batalla. Ello no obstante algunos focos de resistencia subsisten... Maalula es un ejemplo de ello. Es muy difícil aventurarse sobre un pronóstico para saber si el siriaco (que unos llaman siriani, arameo o neoarameo; y otros asirio) tendrá un futuro asegurado. En todo caso es de esperar que el siriaco se convierta en la lengua del futuro. No sorprende que un sentimiento de solidaridad entre gentes que hablan una misma lengua se haga sentir actualmente. Entre los jacobistas de Turquía, los montañeses asirios de Mosul (Irak), los nestorianos y caldeos que viven aún en Irán... La distinción entre siriaco oriental y siriaco occidental (este último hablado en Maalula) aparece también en la escritura. El siriaco oriental utiliza los viejos caracteres unciales, es decir una escritura en mayúsculas; mientras que la escritura del siriaco occidental es más bien cursiva. Lamentablemente en Maalula asistimos actualmente a una pérdida casi por completo de la escritura siriaca. Es de desear que algunos jóvenes impreganados de la cultura de sus mayores asuman un día la grata misión de reintroducir la escritura siriaca en la vida cotidiana.

El pasado, presente en cada rincón de Maalula encuentra en el Monasterio de Mar Sarkis (San Sergio) un testigo de lujo. El monasterio fue construido en el siglo IV sobre las ruinas de un templo pagano. De estilo bizantino y formas despojadas guarda en su seno uno de los primeros altares cristianos. Desde su construcción hasta la fecha este monasterio ha sido utilizado como lugar de culto; lo que le confiere un soplo de misterio aún mayor. El monasterio es propietario de una interesantísima colección de íconos religiosos de los siglos XVI al XVIII; entre los que se destacan un bello ícono de la Santa Virgen Maria y otro de los mártires Sergio y Bakhos. Además los monjes de monasterio han grabado algunas oraciones en arameo occidental a la intención de los visitantes. Este monasterio fue así llamado en honor de San Sarkis, caído en mártir durante el reinado de Maximianos.

Saliendo del pueblo; y a la derecha de la ruta, se encuentra un camino escarpado que conduce a una terraza donde una pequeña cascada da la bienvenida al peregrino. Estamos en el Convento de Mar Tekla, de rito ortodoxo. El edificio fue construído sobre varios pisos lo que le confiere una presencia suntuosa. Siguiendo las escalaras llegamos al último piso donde nos aguardan una iglesia moderna con cúpula y una gruta que deja filtrar un agua que ha dado prueba de prodigios. Curioso monumento religioso que recibe incesantes muestras de devoción, no sólo de peregrinos cristianos; sino además de muchos musulmanes convencidos de la santidad del lugar. El convento guarda celosamente los restos de Santa Tecla, hija de un principe Seljukida, y adepto de San Pablo. Otros vestigios de la vida religiosa pasada se atesoran en el convento. Pero lo que sin duda atrae al curioso es la paz del lugar. Una ocasión insuperable para meditar y entrar en comunión con la belleza del paisaje.

Algunas otras iglesias, quizá menos prestigiosas, atestiguan de un fervor religioso intacto. Cabe también destacar la existencia de una mezquita. Los maalulis atesoran, oralmente, un cancionero religioso-festivo único por su variedad e imaginacion. Y desde luego un gran sentido comunitario y festivo. Tres grandes fiestas folklóricas ritman la vida de los habitantes de este magnífico lugar. El 14 de septiembre en honor de la Santa Cruz. El 22 de septiembre fiesta de Mar Tekla. Y el 7 de Octubre fiesta de Mar Sarkis.

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