martes, 16 de septiembre de 2014

Señor y Virgen del Milagro

Es una advocación católica, venerada en la ciudad de Salta, provincia de Salta, norte de la República Argentina. El origen de las imágenes se remonta al año 1592, época en que el obispo del Tucumán fray Francisco de Vitoria concretara la donación al pueblo de Salta de la imagen de un cristo crucificado de tamaño natural cuyo destino sería la iglesia matriz de Salta y de una inmaculada concepción para la ciudad de Córdoba. La llegada a tierras americanas de las imágenes y los hechos posteriores sucedidos luego de los terremotos de 1692 fueron, según los relatos, auténticamente milagrosos.

Aproximadamente diez años posteriores a la fundación de Salta, el 19 de Junio de 1592, se divisan dos grandes cajones flotando sobre las aguas del Océano Pacífico, en las cercanías del puerto del Callao en Perú. Uno de los cajones traía grabado a fuego la frase “Una virgen del Rosario para el convento de predicadores de la ciudad de Córdoba” (hoy Convento de Santo Domingo) y el otro “Un cristo crucificado para la iglesia matriz de la ciudad de Salta”, imágenes que eran enviadas por el antiguo Obispo del Tucumán Fray Francisco de Vitoria que estuvo presente en la fundación de la ciudad. Jamás se supo qué embarcación las trajo desde España ni qué fue del mismo.

Una vez transportadas en procesión hasta Lima, la capital de Perú, Don García Hurtado de Mendoza (en ese momento virrey del Perú) ordena que se cumpliera el mandato y la voluntad del Obispo Vitoria, entonces las imágenes son cargadas a lomo de mula y transportadas aproximadamente 2800 km por el viejo Camino del Inca, dejando en Salta el cristo correspondiente, continuando la peregrinación con destino a la ciudad de Córdoba. En Salta, las imágenes fueron recibidas con entusiamo en el llamado desde entonces Campo de la Cruz y, luego de un solemne oficio religioso, ubicaron el cristo crucificado en el altar de las ánimas (o sacristía de la iglesia matriz) donde fue olvidada por largo tiempo.

Luego de 100 años de la llegada de la imagen a Salta, exactamente el 13 de setiembre de 1692, un gran temblor a las 10 de la mañana sacude Salta y la ciudad de Esteco, esta última se hunde quedando totalmente arruinada. La imagen de la inmaculada (la que posteriormente se llamaría “Virgen del Milagro”) ya se encontraba en la iglesia matriz; pertenecía a una familia asentada en estos solares, la cual, celebrando la festividad de la Natividad de la Virgen María el día 8 de setiembre, la había llevado a la iglesia. Providencialmente, esta vez la imagen queda en el templo unos días más, ocupando el nicho superior del altar, a unos tres metros de altura aproximadamente.

Cuenta la historia que aquel 13 de septiembre, luego de los fuertes y reiterados temblores que destruyeron la ciudad de Esteco y que fueron también percibidos con singular intensidad en la ciudad de Salta, se encontró la virgen en el suelo, a los pies del Cristo en actitud orante que se interpretó como de súplica e intersección, sin que sufriera ningún daño en su rostro ni manos pese al gran tamaño de la imagen, perdiendo los colores del rostro que quedó pardo. Posterior a los hechos sucedidos, la imagen fue llevada a la casa del alcalde Bernardo Diez Zambrano donde se oró allí toda la noche. Al día siguiente (14 de septiembre) se colocó la imagen a la que todos querían venerar, en el exterior de la Iglesia Matriz donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla “del Milagro”. Una nueva historia empezaba para esta sencilla imagen y para los salteños, que jamás abandonarían su culto y su devoción.

Uno de los Padres de la Compañía de Jesús, José Carrión, afligido por la situación sintió una voz, con toda claridad, que le decía "mientras no sacasen al Cristo, no cesarían los terremotos". El sacerdote se dirigió urgentemente a comunicar el mensaje recibido. Los padres jesuitas recordaron la imagen enviada por Vitoria, entraron al templo y bajándola con mucha dificultad la acomodaron en andas que sirvieron para sacarla al atrio de la derruida iglesia, liberando del encierro la imagen luego de un siglo entero; La colocaron frente a la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad y el pueblo acudió al templo con antorchas encendidas.

Las campanas llamaron a penitencia y la imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños con el ruego de que cesaran los temblores. Al amanecer del día 15 la tierra dejó de temblar, volvió a estremecerse a la noche, en medio de procesiones y rogativas. Al cesar los estremecimientos, el día 16 renació la calma y con ella se comenzó a hablar del "milagro". En 1902, por iniciativa y pedido del Obispo de la Diócesis de Salta Monseñor Matías Linares, el Papa León XIII concede la Coronación Pontificia de las imágenes del Milagro. El 13 de septiembre en presencia de altas autoridades de la Iglesia venidas desde Roma, autoridades de la Nación y Obispos Argentinos se corona al Señor y la Virgen del Milagro.

Los cambios sociales y económicos han hecho evolucionar la celebración. Lo que antes era una procesión de penitencia se ha convertido hoy en día en una de las mayores manifestaciones de fe de la Argentina, donde toda la ciudad y la provincia son movilizadas con diferentes manifestaciones en torno a la celebración: peregrinaciones a pie durante días, incluso semanas, en bicicletas, etc. recorriendo cientos de km para llegar a ver las imágenes. Es importantísima la logística de la comunidad que ayuda a los peregrinos en alojamiento y comida logrando una mayor duración y diversidad del tiempo del milagro.

Aproximadamente son 100.000 personas los que caminan hacia el milagro acompañados por la policía de la provincia, seguridad vial, defensa civil, municipios, organizaciones no gubernamentales y, en especial, personas particulares que junto a sus familias prestan servicios y ayuda durante la travesía de los caminantes. Son constantes las historias vividas que se cuentan y comparten a través de las redes sociales.

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