martes, 9 de febrero de 2016

¿QUE ES UN ALMA EN PENA O ERRANTE?

Un "alma en pena" o "alma errante" es una figura recurrente en numerosas mitologías, que se caracteriza por ser un espíritu o fantasma del alma de una persona, que después de morir vaga sin descanso (por ejemplo por haberse suicidado); ya que no pueden encontrar el camino al Más allá. Su alma continúa deambulando en el mundo de los vivos sin tener plena conciencia de su muerte. El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica dice al respecto: "Cada hombre después de morir recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular, bien a través de una purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del Cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre" (#1022). Aquí nos habla de las opciones que tenemos para la eternidad: Cielo, Purgatorio o Infierno. De estas tres opciones la única que no es eterna es el Purgatorio, pues las almas que allí van pasan posteriormente al Cielo.

Nuestro destino para toda la eternidad queda definido en el instante mismo de nuestra muerte. En ese momento nuestra alma, que es inmortal, se separa de nuestro cuerpo e inmediatamente es juzgada por Dios. Este momento se llama en Teología el "Juicio Particular", y consiste en una especie de radiografía o "escaneo" espiritual instantáneo que recibe el alma por iluminación divina, mediante la cual ésta sabe exactamente el sitio/estado en que le corresponde ubicarse para la eternidad, según sus buenas y malas obras. Van al Cielo las almas que han obrado conforme a la Voluntad de Dios en la tierra y que mueren en estado de gracia y amistad con el Señor y perfectamente purificadas; al Purgatorio van las almas que han obrado bien, pero que aún deben ser purificadas de las consecuencias de sus pecados antes de entrar a la visión de Dios en el Cielo; y al Infierno, van las almas que se han rebelado contra Dios y mueren en esa actitud, es decir, mueren en pecado mortal, sin haberlo confesado antes o, si no han podido confesarlo, sin haberse arrepentido de manera perfecta. Las almas que van al Infierno se les conoce como almas condenadas o almas en pena eterna.

En el Evangelio de Lucas 20, 36, los hijos de Dios que se salven serán como ángeles en el Reino de los Cielos, entonces analógicamente debemos aceptar que los que se consagraron al mal serán como Demonios y por tanto tendrán las mismas capacidades que ellos en el infierno, pues, son espíritus malditos, toda vez que, escogieron el lugar preparado para el diablo y para sus ángeles (Mt 25, 41), por ende, atacan al género humano en todas sus formas. No ocurre lo mismo con las almas de los hombres que decidieron obrar conforme a la voluntad de Dios en la tierra y posteriormente, las almas que se purifican de las consecuencias de sus pecados, pues tienen una relación con Dios en su estado de espera, toda vez que, presupone permanecer en la morada de los muertos antes del Juicio final o universal (Mt 25, 31-46) para entrar al Cielo: (Mt 25, 34): "Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" Así mismo, Jesús nos indicó en (Jn 3, 13): "Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre"

En Eclesiastés 9, 5-6 y 10, lo siguiente: "Los vivos saben que morirán; los muertos, nada saben. No tienen nada que esperar: son sólo un recuerdo olvidado. Pudieron amar, odiar, tener ambiciones: todo se perdió y nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol. Haz todo lo que esté a tu alcance y que te sientas capaz de hacer; porque en la morada de los muertos a donde tú vas, no hay ni trabajos ni problemas ni conocimiento ni sabiduría" Las almas que están en el purgatorio no pueden estar vagando por la tierra, pues la palabra dice que "nunca más tomarán parte en todo lo que se hace bajo el sol" Jesús lo confirmó en el caso de Lázaro (Jn 11, 11-15): “Después les dijo: "Nuestro amigo Lázaro se ha dormido y voy a despertarlo. Los discípulos le dijeron: Señor, si duerme, recuperará la salud" En realidad Jesús quería decirles que Lázaro estaba muerto, pero los discípulos entendieron que se trataba del sueño natural. "Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto, pero yo me alegro por ustedes de no haber estado allá, pues así ustedes creerán. Vamos a verlo"

En Lc 16, 27-31 indicaría que no les está permitido a los espíritus humanos, regresar a visitar a los vivos sin permiso, y si el permiso no es otorgado aún con el propósito de prevenir a la gente de escapar de la ira venidera, menos sería dado por razones frívolas: "Entonces te ruego, padre Abraham, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, a mis cinco hermanos: que vaya a darles su testimonio para que no vengan también ellos a parar a este lugar de tormento. Abraham le contestó: Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen. El rico insistió: No lo harán, padre Abraham; pero si alguno de entre los muertos fuera donde ellos, se arrepentirían. Abraham le replicó: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, aunque resucite uno de entre los muertos, no se convencerán" Cuando una persona consulta o de hecho tiene contactos con seres espirituales, de familiares o desconocidos, a través de sesiones de espiritismo, este último es muy diferente a la práctica cristiana de orar por los difuntos, la cual se fundamenta en la doctrina que los que mueren en gracia están siendo purificados en el purgatorio (en ese caso rezamos a Dios por ellos) o están ya en el cielo (entonces pueden interceder por nosotros ante el trono de Dios, pero es Dios quien actúa con su poder infinito. Los santos jamás actúan por su cuenta y nosotros en la tierra no buscamos de ellos sino que intercedan ante Dios para que se haga Su divina voluntad. Dios ha querido esta comunión de la Iglesia militante, purgante y triunfante)

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, lo identifica como un pecado contra el Primer Mandamiento. Bajo el encabezamiento "adivinación y magia" el catecismo enseña:

2117 “Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aun cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo”

Para concluir diremos que, las almas que se conectan con los médium, o cualquier vidente o personas con alguna potencialidad paranormal, no son las que descansan en la paz del Señor. Se les suele llamar "almas en pena" aunque ni siquiera proceden del purgatorio. Las almas que no sirven al Señor, ocupan ese lugar que Jesús llamaba la Gehena o el Hades, donde rechinan los dientes y que no es ni más ni menos que el infierno. A esas invocaciones, o "sesiones de espiritismo", acuden espíritus impuros, como el Evangelio los denomina, puesto que no pertenecen al Señor, ni es Él quien las envía y por descontado, los demonios, haciéndose pasar por familiares de los "consultantes" y creando un ambiente embaucador. El peligro de comunicarse con un “alma en pena”, requiere casi siempre, la intervención de un exorcista, pues las más de las veces, los que han tenido contacto con estos "seres espirituales", quedan poseídos de verdaderas impiedades y esclavizados por años de impurezas indignas, obligándolos en la mayor parte de las ocasiones a pecados y prácticas antinaturales, difíciles de reparar con tratamiento psiquiátrico o psicológico.

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