martes, 3 de marzo de 2015

¿Que son los Chakras?

Según el hinduismo y algunas culturas de Asia, los chakras son centros de energía inmensurable (no medible de ninguna manera) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas son seis, pero según la teosofía y el gnosticismo son siete. En sánscrito “chakra” significa rueda que gira en un vórtice. Hoy en día se los define como rueda de luz. Se cree que la función de los chakras es revitalizar el cuerpo físico y ayudar en el desarrollo del espíritu. Estos se encuentran en partes específicas del cuerpo y cumplen un propósito determinado. Algunos dicen que los chakras se parecen a la flor de loto. Hay quienes los retratan como ruedas que giran dentro de otras ruedas y otros los describen como las paletas de un ventilador o molino en movimiento.

En dos antiguos Upanishad (designa a cada uno de los más de 200 libros sagrados hinduistas escritos en idioma sánscrito entre el siglo VII a. C. y principios del siglo XX d. C.) hinduistas, se menciona fugazmente a los chakras. También en la creencia vashraiana del budismo tibetano (aproximadamente de la misma época) también se los menciona. Con otros nombres, hay otros centros de energía corporal en otras tradiciones, incluyendo la medicina china, la cábala judía y el sufismo islámico.

Se estima que hay más de cien chakras, menores o secundarios, en el cuerpo humano. Estos son los centros que se activan en acupuntura y están íntimamente relacionados con las funciones físicas del cuerpo, mientras que los siete chakras mayores están vinculados a las emociones y la espiritualidad. Las áreas donde se encuentran, se ven directamente afectadas por sus propiedades, tanto cuando estos vórtices de energía giran saludablemente o cuando se encuentran bloqueados. (Esta energía se mueve en forma circular en dirección a las agujas del reloj cuando están en su funcionamiento óptimo).

A fines del siglo XIX, la teosofía ―en su acercamiento al hinduismo― mostró un creciente interés por los Chakras. Hay una extensa literatura acerca de estos temas, sin ningún fundamento científico. En la creencia teosófica tántrica tiene importancia un libro muy detallado, escrito por el británico Sir John George Woodroffe, también conocido por su seudónimo de Arthur Avalon, fue un orientalista británico cuyo trabajo ayudó a desatar en Occidente un interés profundo y amplio en la filosofía hindú y la práctica del Yoga. Arthur Avalon, en su libro titulado El poder de la serpiente, dice ser la traducción de dos textos sánscritos desconocidos: el Sat-chakrá-nirupana (‘apariencia de los seis chakras’) y el Padaka-panchaka.

Sir John George Woodroffe nunca presentó pruebas de la existencia de esos textos en sánscrito. A fines del siglo XIX, este orientalista británico ―pese a sus posturas preternaturalistas― suponía que los chakras se correspondían en gran medida con los plexos nerviosos. Otros han supuesto una relación con algunas glándulas endocrinas, por lo que atribuyen a la ejercitación de estos “vórtices” la generación de algunas hormonas. Muchos creen en la existencia real (aunque «espiritual») de estos elementos. Mircea Eliade filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano, los llama «fisiología sutil». Otros opinan que son meras alegorías para practicar una especie de autohipnosis yóguica, a fin de lograr el samadhi (la ‘absorción completa’, conocido también como «enstasis», según Mircea Eliade.

Estas ideas y teorías fueron desarrolladas por el esoterista Charles Webster Leadbeater, influyente miembro de la Sociedad Teosófica, autor de libros de ocultismo y cofundador junto a James Ingall Wedgwood de la Iglesia Católica Liberal. Originalmente un clérigo de la Iglesia de Inglaterra, su interés por el espiritualismo provocó que se desafiliara de la Iglesia en favor de la Sociedad Teosófica. En su libro Los chakras, que se refiere a sus propias reflexiones acerca del tema. Después, muchos escritores contemporáneos han escrito su opinión acerca de los chakras con grandes detalles (que generan una impresión de verosimilitud), incluyendo su apariencia y sus variadas funciones. 

Los chakras se encuentran en los cuerpos sutiles del ser humano, llamados kama-rupa (‘forma del deseo’) o linga sharira (‘cuerpo simbólico’). En la India se creía que el aire aspirado (prana) recorría el cuerpo, dándole fuerza. La función de los chakras era la de recibir, acumular y distribuir esos aires. En Occidente no se considera que el prana sea aire sino una forma de energía invisible e inmensurable. Alineados desde la base de la columna vertebral, o, más exactamente en un nadi central a lo largo del raquis y hasta la mollera o vértex, llamada abadhuti. En el chakra muladhara (en el ano) yacería dormida la serpiente Kundalini (invisible e inmensurable). El propósito del yoga tántrico es elevar esta serpiente invisible a través del canal central pasando por los chakras, hasta lograr que se una con Brahman (el dios abstracto) en el chakra superior. Los chakras son parte de una «doctrina emanacionista», como la cábala en Occidente.

Los “especialistas en esta materia” declaran que cada chakra posee características y atributos únicos, tienen un color, una nota musical y una vibración específica, además de su propio símbolo, piedras, etc. Los chakras tienen los colores del arco iris y su disposición en el cuerpo es la misma que encontramos en el  arco iris (de abajo hacia arriba) rojo, naranja, amarillo, verde/rosa, azul, índigo, violeta/blanco. Casi todas las dolencias físicas empiezan en el campo emocional. La salud y sus problemas están directamente relacionados con estos puntos energéticos. Ellos controlan el balance de nuestras emociones. Cuando no estamos en armonía en el campo emocional e ignoramos las señales que nuestros miedos, tristezas, estrés, angustias, etc. nos dan, los signos de este desbalance se verán manifestados en el cuerpo físico a través de una enfermedad.

Funcionan como bombas o válvulas y regulan el flujo de energía a través del sistema energético de la persona. Son más densos que las auras, pero no tanto como el cuerpo físico. Interaccionan con el cuerpo físico a través de dos vehículos principales: el sistema endocrino y el sistema nervioso. Cada uno de los siete chakras esta asociado a una de las siete glándulas endocrinas, y a su vez con un grupo de nervios llamado plexo. De este modo, cada chakra puede asociarse a partes y funciones concretas del cuerpo controladas por el plexo o por la glándula endocrina asociada a dicho chakra.

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