martes, 17 de marzo de 2015

Examen de Conciencia – 2da Entrega

Desde EL ALFA Y LA OMEGA queremos proponer, a la luz de las interpelantes reflexiones del Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, una suerte de “examen de conciencia” para agentes de pastoral, que permita purificar el propio camino y abrirnos a la acción poderosa del Espíritu Santo que nos quiere llevar a Cristo y a los demás. Para eso, hemos reformulado las palabras del Papa en forma de preguntas para que puedan guiar ese camino personal de arrepentimiento, conversión y alegría que pide el Papa.

En este caso, nos detenemos en las tentaciones vinculadas con la acedia egoísta (EG 81-83):

¿Siento temor de que alguien me invite a realizar alguna tarea apostólica? ¿Trato de escapar de cualquier compromiso que me pueda quitar mi tiempo libre? ¿Cuido con obsesión mi tiempo personal?

¿Necesito imperiosamente preservar mis espacios de autonomía, como si una tarea evangelizadora fuera un veneno peligroso y no una alegre respuesta al amor de Dios que nos convoca a la misión y nos vuelve plenos y fecundos?

¿Me resisto a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedo sumido en una acedia paralizante?

¿Cómo vivo las actividades apostólicas? ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Impregna la espiritualidad mi acción y la hace deseable? ¿Tengo un cansancio tenso, pesado, insatisfecho y no aceptado?

¿Sostengo proyectos irrealizables y no vivo con ganas lo que buenamente podría hacer?

¿Acepto la costosa evolución de los procesos o quiero que todo caiga del cielo?

¿Me apego a algunos proyectos o a sueños de éxitos imaginados por mi vanidad?

¿Tengo contacto real con el pueblo o despersonalizo la pastoral prestando más atención a la organización que a las personas?

¿Sé esperar o quiero dominar el ritmo de la vida?
¿Vivo un inmediatismo ansioso? ¿Tolero lo que signifique alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz?

¿Vivo desilusionado con la realidad, con la Iglesia o conmigo mismo? ¿Se apodera de mi corazón una tristeza dulzona, sin esperanza? ¿Me dejo cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior, y que apolillan el dinamismo apostólico?

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