martes, 7 de octubre de 2014

Ideas básicas de la Evangelii Gaudium

Síntesis

16. El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares.

17. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor, mostrando ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre.

18. El Papa pide que no ahoguemos la alegría misionera en una especie de obsesión por ser como todos y por tener lo que poseen los demás. Dejarse llevar debilita la entrega

19. Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre.

20. El cristiano debe superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual.

21. Más que el ateísmo, hoy se nos plantea el desafío de responder adecuadamente a la sed de Dios de mucha gente, para que no busquen apagarla en propuestas alienantes o en un Jesucristo sin carne y sin compromiso con el otro. Si no encuentran en la Iglesia una espiritualidad que los sane, los libere, los llene de vida y de paz al mismo tiempo que los convoque a la comunión solidaria y a la fecundidad misionera, terminarán engañados por propuestas que no humanizan ni dan gloria a Dios.

22. La mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal.

23. Esta oscura mundanidad se manifiesta en muchas actitudes aparentemente opuestas pero con la misma pretensión de «dominar el espacio de la Iglesia». El espíritu debe ser movido solo por lograr que el Evangelio tenga una real inserción en el pueblo, sin importar las conquistas sociales y políticas, sin vanagloria, sin embelesarse, sin ser autorreferencial, sin funcionalismo empresarial. El principal beneficiario debe ser el Pueblo de Dios y no la Iglesia como organización.

24. Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia.

25. El sacerdocio reservado a los varones, como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental con el poder.

26. Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influenciar en lo social.

27. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica porque Dios les otorga «su primera misericordia».

28. Todos debemos luchar contra las diversas formas de trata de personas. Son nuetsros hermanos. No nos hagamos los distraídos. Muchos tienen las manos preñadas de sangre debido a la complicidad cómoda y muda.

29. Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos. Esta defensa no es algo ideológico, oscurantista y conservador, sino que esta íntimamente ligado a cualquier derecho humano.

30. A veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor. Pero Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Cristo quiere que conozcamos la fuerza de la ternura.

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