miércoles, 30 de diciembre de 2015

HISTORIA DEL AÑO NUEVO

Es una fiesta que conmemora el inicio de un nuevo año. La fecha en que se realiza esta celebración depende del tipo de calendario utilizado, siendo la más utilizada el 1 de enero, fecha según el calendario juliano/gregoriano, usado en la mayoría de los países del mundo. Tradicionalmente, el calendario romano comenzaba el primer día del mes de marzo. Sin embargo, era en el mes de enero (el 11º mes) cuando los cónsules de la Antigua Roma asumían el gobierno. Julio César, en el año 47 adC, modificó el sistema creando el calendario juliano, que con algunas modificaciones realizadas en tiempos del Cónsul Marco Antonio 44 adC, el Emperador Augusto César 8 adC y finalmente por el Papa Gregorio XIII 1582, se utiliza hasta hoy. En éste se da inicio al año el día 1 de enero. Posteriormente, el calendario juliano/gregoriano mantuvo la costumbre y la celebración se caracterizó con un significado religioso durante la Edad Media y los siglos posteriores. Llamar Calendario Gregoriano al Calendario occidental es una seria injusticia para su verdadero creador, el Cónsul Julio César.

Hace 4.000 años los babilonios vieron en esta repetición de las estaciones un motivo digno de celebrarse e instauraron un ciclo festivo que dejaría corta la juerga más movida de nuestra época: eran 11 días de celebración, que comenzaban cuando la primavera describía sus primeros trazos entre los jardines colgantes de Babilonia. Los egipcios también recibían con algarabía las señales que preludiaban el nuevo año. Su rostro se tornaba festivo cuando llegaba el ansiado momento en que el río Nilo empezaba a crecer y el caudal se hacía propicio para la siembra. Entonces, la tierra era labrada con confianza en los tiempos venideros.

Desde siempre, el nuevo año ha significado el festejo de un triunfo inexistente, una victoria que se desea pero aún no ha ocurrido, un elogio a la esperanza que se renueva cada 365 días. En las diferentes culturas de todos los tiempos los cambios de ciclo han llevado implícitos ritos que atraen salud, amor y dinero, los tres pilares básicos de la felicidad del hombre. Por eso, no es extraño encontrar ritos ancestrales, propios de cada cultura y pueblo, que busquen la felicidad, el éxito y la abundancia. La espera de fin de año es especial en Venezuela. Antes que den las 12, las familias se reúnen en sus hogares y preparan la hallaca, una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos durante la noche de víspera de Año Nuevo. Es una forma de reafirmar la amistad y de desear buena suerte para el próximo año.

En Alemania desafían al destino mediante la “ceremonia” del BLEIGLESSEN. Este ritual consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo. El plomo se pasa por una soldadora, se funde hasta hacerse agua y las gotas plateadas se vierten en un vaso cuando el alba empieza a despuntar. El plomo líquido se vuelve sólido nuevamente y alcanza formas extrañas que -con una buena dosis de imaginación germánica- pueden predecir lo que depara el mañana.

Los escoceses festejan en el HOGMANAY. El procedimiento es sencillo: se busca un barril de madera, se le prende fuego y se lo pone a rodar por las calles. Según dicen, es para permitir el paso del nuevo año. Además, después de medianoche, llega el momento de presentar su "primer pie". A esa hora van a ver a sus allegados para desearles feliz año nuevo y les ofrecen un trago de whisky y un pedazo de pastel de avena. Los más viejos se quedan y esperan que el "primer pie" en sus casas sea el de una persona bella y alta y, sobre todo, de cabello negro (que trae suerte).

En Rumania las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo. Las que se quedan en sus casas toman una rama de albahaca y la colocan bajo la almohada: el sueño de esa noche tendrá como protagonista al hombre que las espera.

HISTORIA DE LA CIRCUNCISIÓN - 1º PARTE

El pueblo judío cimentó su identidad sobre dos ejes: la fuerte cohesión interna y el máximo aislamiento respecto a los pueblos de alrededor. La circuncisión fue el rito principal que se creó para dar cuerpo a estos dos objetivos. Dios cerró con Abraham un pacto en virtud del cual se comprometía a ser el Dios del pueblo que de él nacería, a condición de que él se comprometiese a ser su pueblo. Y que la señal de ese pacto sería la CIRCUNCISIÓN de todo varón que de él naciese, como señal de su consagración a Dios.

La práctica de la circuncisión no es exclusiva del pueblo judío, pero sí que lo es con los caracteres singulares que tiene en Israel: la circuncisión es un acto de vasallaje del pueblo hacia su Señor, mediante el cual le sacrifica simbólicamente cada uno de los hijos que le nacen, sacrificándole una parte ínfima pero significativa de su cuerpo, en señal de aceptación del sometimiento total a Dios, tanto de ellos mismos como de sus hijos.

Son muchos los pueblos, sobre todo africanos, que practican la circuncisión, también ritual; pero la mayoría como un rito de iniciación del adolescente, que pasa así a formar parte de la sociedad de los adultos. Reviste la ceremonia una gran importancia y constituye una prueba del valor y resistencia del iniciado. En el caso de Israel lo más singular es que siendo el pacto entre el pueblo y su Dios, a quien realmente quiere éste ver circuncidado, es a su pueblo, teniéndolo así separado y distinguido de todos los pueblos, a fin de evitar que se mezcle con ellos, con su cultura y con sus dioses.

Esta práctica, además de diferenciar cultural y religiosamente al pueblo de Israel de los de su alrededor, constituía una considerable barrera genética, porque en la medida en que se mantenía en vigor esa diferencia cultural y religiosa con los pueblos vecinos, hacía imposible el matrimonio de un circunciso en un pueblo de incircuncisos, y el de un incircunciso con una mujer israelita, y muy difíciles las relaciones sexuales esporádicas. De este modo la circuncisión contribuía poderosamente a mantener separado al pueblo de Israel de los demás pueblos, justo en la circunstancia en que la mezcla adquiere carácter irreversible, en el acto de engendrar.

La circuncisión era el signo de la alianza dado al pueblo de Dios, obligado a toda Ley, y destinado a participar en las promesas mesiánicas. Significaba, además participar de circuncidar el corazón con sus malos afectos y concupiscencias, para llegar a la vida eterna. El Niño – Dios, legislador y jefe del Antiguo Testamento, estaba sobre esta ley positiva. Pero, no habiendo desdeñado a "forma de esclavo" en la Encarnación, quiere llevar ahora la nota servil del pecado sobre su divina carne, como habría de cargar más tarde con la pena del mismo. Concebido de Espíritu Santo, que o santificaba todo; unido en persona al Hijo de Dios, que es el Santo de los Santos por esencia, no necesita ser circuncidado.

Pero, siendo el Mesías, que realiza todas las figuras y promesas antiguas, se presenta como verdadero hijo de Abraham; honra la Ley, que era el camino hacia Cristo, sujetándose a ella para "cumplir toda justicia" (Mt. 3,14), dando el maravilloso ejemplo de perfecta obediencia y humillación, a fin de hacernos libres de ese yugo de servidumbre. Por su sangre debe ser nuestro Salvador. Esta poca sangre que derrama, obliga a Dios a todo lo demás; con ella empieza a comprar el inefable nombre de Jesús.

En el sigo VI en las Galias conmemoraban en ella la Circuncisión del Señor. En Roma tomó carácter de Octava de Navidad, para equiparar a la Pascua o Pentecostés, únicas entonces, decoradas con este breve ciclo de magnificencia. En otras partes se daba especial relieve a la Maternidad de María que admirablemente, como la luz de la aurora en Adviento, y como realidad espléndida en toda la conmemoración navideña.

San León Magno insiste en el misterio de la Encarnación con sus fórmulas inmortales, que han venido a ser clásicas en la materia y San Ambrosio, a su vez, expone cómo en la circuncisión de aquel, "sometido a la Ley, para granjearse a aquellos que estaban bajo a Ley", "se prefiguraba la futura expiación de toda culpa"La esclavitud de Jesús nos ha hecho libres. Caminemos, pues, no en el espíritu del temor servil, sino en la libertad amorosa y confiada de los hijos de Dios. La circuncisión es, además, figura del bautismo, diciendo el Apóstol: Hemos recibido la circuncisión espiritual de Cristo, siendo sepultados con Él por e bautismo, y con Él resucitamos a la vida de la gracia por la fe, perdonándonos graciosamente todos los pecados. (Col. 2,11 – 13).

martes, 22 de diciembre de 2015

ORIGEN DE LA HISTORIA DE PAPA NOEL

En Argentina lo llamamos Papá Noel, en Chile es el Viejito Pascuero; en Brasil; Papai Noel; en los Estados Unidos se lo llama Santa Claus; en Francia, Père Noel y en los países europeos nórdicos se lo conoce como Sinterklaa. Sin embargo, pese a las diferencias lingüísticas, este es uno de los pocos personajes tan popular a nivel mundial. La pregunta es de dónde viene. Como muchos sabrán la imagen de Papá Noel está inspirada en la vida del obispo de Mira (la actual Turquía), conocido hoy como San Nicolás. Pero ese Papá Noel era flaco, alto y se vestía -evidentemente- como un sacerdote.

Se dice que ayudó a un hombre a casar a su hija que tenía la fecha encima pero no así, la dote, indispensable para llevar a cabo la unión. San Nicolás se conmovió e intervino, donándoles tres bolsas de oro. Esta leyenda reforzó la costumbre de intercambiar regalos en la época. De todas formas ya estaba arraigada en otros pueblos. Por ejemplo los chicos italianos recibían regalos de un "hada" llamada Befana, o en Cataluña (España) y algunas zonas de Aragón, un tronco mágico guardaba regalos que al ser golpeado, los escupía junto con algunas golosinas. Además en los pueblos de algunos valles, los regalos los traía el carbonero Olentzero y también duendes de barba blanca, botas altas y gorro. Con el tiempo y con los prodigios conocidos de San Nicolás, éste fue remplazando a algunos de estos personajes considerados paganos.

En el siglo XII la tradición católica de San Nicolás se expandió por toda Europa y hacia el siglo XVII emigrantes holandeses llevaron la costumbre a los Estados Unidos. Aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua y compleja, y proceda en parte de San Nicolás, la imagen familiar con el trineo, los renos y las bolsas con juguetes es una invención norteamericana de principios del siglo XX. El escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo llevado por ocho renos, antes Papá Noel repartía sus regalos a pie o montado en un caballo. Su aspecto de hombre gordo de mejillas rojas y barba blanca se debió al arte del caricaturista norteamericano Thomas Nast, quien lo representó en una ilustración que la marca Coca-Cola popularizó en 1931, en una campaña publicitaria. Sin embargo, las vestimentas rojas y blancas no fueron un invento de la gaseosa.

Hay muchas ilustraciones y descripciones casi fidedignas anteriores al spot como la de Thomas Nast o St. Nicholas Magazine (1926), entre otras; eso sin considerar además las antiguas representaciones religiosas del obispo San Nicolás de Mira ó San Nicolás de Bari, en las que es común el color rojo y blanco de la vestimenta religiosa. Hoy en día, se cuenta que Papá Noel vive en el Polo Norte junto a su esposa y una gran cantidad de duendes navideños, que lo ayudan en la fabricación de los juguetes y otros regalos que le piden los niños a través de cartas. Para poder transportar los regalos, los guarda en un saco mágico y los reparte a las 00:00 horas del 25 de diciembre, en un trineo mágico volador, tirado por renos navideños, liderados por Rodolfo (Rudolph); un reno que ilumina el camino con su nariz roja y brillante, siendo el último en agregarse a la historia.

martes, 15 de diciembre de 2015

¿EN QUÉ AÑO NACIÓ JESÚS?

Cuando Jesús vino al mundo nadie lo estaba esperando. A pesar de su nacimiento había sido anunciado durante siglos por los profetas, y anhelado ansiosamente por el pueblo, y los dirigentes de Israel, ni siquiera trascendió la noticia, como para quedar registrada. Después de su muerte, los primeros cristianos no se preocuparon en averiguar la fecha de su cumpleaños, sino en salir a predicar el Reino que él acaba de fundar.

Y a esta tarea se abocó de lleno la Iglesia durante siglos, sin interesarse por los detalles históricos de su vida. Mientras tanto, ¿Qué calendario empleaban los miles y miles de cristianos que a lo largo de esos años había abrazado la fe? Inmersos como estaban dentro del Imperio Romano, y siendo éste quien imponía las estructuras y normas de vida corriente, seguían el cómputo empleado por Roma en toda el área de influencia de su gobierno.

El sistema consistía en contar el tiempo a partir de la fundación de la ciudad de Roma. Ese año era considerado el 1º, y de ahí en adelante se sumaban los siguientes. Como difícilmente se recordaban en el Imperio, acontecimientos anteriores a aquella lejana fundación, no había mayores dificultades. Para hacer alusión a este calendario, se colocaba las iniciales U. C., que significaban URBIS CONDITAE (de la fundación de la Ciudad).

Pero al entrar de lleno en los tiempos cristianos, muchos empezaron a pensar que la fundación de la ciudad de Roma, que había sido pagana durante los mil primeros años de su existencia, no era el hito más adecuado para empezar a contar los años. Al contrario, consideraban el nacimiento de Jesús como el suceso central del la historia.

La idea se impuso con más fuerza cuando 450 años después de Cristo el Imperio Romano se desmorono ante los embates de los pueblos bárbaros. Ya no quedaba nada que ligara a los cristianos con él, ni razón alguna para seguir considerándolo como el centro histórico de sus vidas. Había que crear un nuevo calendario, que tuviera como eje a la persona de Jesucristo.

Entonces cayeron en la cuenta de que nadie sabía el día, ni el mes, ni siquiera el año de su nacimiento debido a que los autores de los evangelios habían omitido el detalle. Estos escritos más bien contaban episodios aislados de la vida del Salvador sobre la base de una catequesis oral previa, pero no había en ellos la pretensión de una exacta cronología de su vida.

Es en ese momento, cuando se yergue la figura de un monje llamado Dionisio, natural de Escitia, región de la actual Rusia, pero que vivió casi toda su vida en Roma. Tenía por sobrenombre “El Exiguo”, que significa pequeño, minúsculo, por lo que se ha supuesto que era de baja estatura. Pero parece más bien que él mismo quiso llevar ese apodo por humildad.

Era uno de los hombres más eruditos de su época, brillante teólogo, y gran conocedor de la historia de la Iglesia y de las cronologías. Por aquel tiempo había compuesto una célebre colección de decretos de los papas y de decisiones de los Concilios con valiosos comentarios propios.

Decidió este monje acometer la colosal empresa de calcular la fecha de nacimiento de Cristo, para lo cual contaba con algunas informaciones útiles que los evangelios podían aportar. Así, de Lucas tomó el dato de que al comenzar su vida pública “Jesús tenía unos 30 años” (Cf. 3,23). Esto ya era un buen comienzo. ¿Pero en que año empezó su vida pública? Unos versículos antes tenía la respuesta: “en el año 15 del gobierno de Tiberio César” (Lc. 3,1).

Confrontando largas tablas de fechas y cronologías, Dionisio dedujo que el año 15 de Tiberio, en que Jesús salió a predicar, correspondía al 783 U. C. Ahora bien, restando los 30 años de vida de Jesús, obtuvo que había nacido en el 753 U. C.

Para ubicar a Jesucristo en el comienzo de una nueva era, el 754 U. C. tenía que pasar a ser el año 1, el 755 el año 2, y así sucesivamente. Después de cada número, Dionisio añadió las siglas “d. C.”, es decir, “después de Cristo”. A los años anteriores al nacimiento de Cristo, en cambió, los etiquetó “a. C”, es decir, “antes de Cristo” En este nuevo calendario la fundación de Roma ya no figuraba más en el año 1, sino en 753 a. C. Y Dionisio, que se encontraba viviendo por entonces en el año 1275 del calendario romano (U. C.), se dio con que vivía en el 526 de la nueva era cristiana.

La idea del nuevo calendario tuvo un éxito extraordinario, e inmediatamente comenzó a ser aplicada en Roma. Poco después llego a las Galias (la actual Francia) y a Inglaterra. Tardaría un poco aún en ser aceptada en España: en Cataluña se la adopta tan sólo a partir en 180; en Aragón, desde la Navidad de 1350; en 1358 se la admite en Valencia; en Castilla desde 1383. Y llega a Portugal sólo en 1422.

Poco a poco, y no sin vencer grandes dificultades, se generalizó en todas partes para fines de la Edad Media. La gloria de Dionisio destelló en cada rincón del mundo antiguo, y cuando falleció catorce años más tarde, se habría podido anotar con orgullo en su obituario que había muerto “en el año 540 de la era inventada por él”

martes, 8 de diciembre de 2015

8 COSAS QUE NECESITAMOS SABER SOBRE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?

Hay una idea popular que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María pero no es a este hecho al que se refiere esta solemnidad, sino a la manera especial en la cual fue concebida María. Esta concepción no fue virginal (es decir, que ella tuvo un padre humano y una madre humana), pero fue especial y única de otra manera…

¿Qué es la Inmaculada Concepción?

La explicación está en el mismo Catecismo de la Iglesia Católica:

490 Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante". El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de gracia". En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios.

491 A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX:

‘... la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano’.

¿Significa esto que María nunca pecó?

Sí. Debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. El Catecismo lo explica:

493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa", la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo". Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.

¿Significa que María no necesitaba que Jesús muriera por ella en la cruz?

No. Lo que hemos citado es que María fue concebida inmaculadamente como parte de su ser “llena de gracia” y así “redimida desde el momento de su concepción” por “una singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso y por virtud de los méritos de Jesucristo, salvador de la raza humana”. El Catecismo afirma:

492 Esta "resplandeciente santidad del todo singular" de la que ella fue "enriquecida desde el primer instante de su concepción", le viene toda entera de Cristo: ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". El Padre la ha "bendecido [...] con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" más que a ninguna otra persona creada. Él la ha "elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor".

508 De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto más excelente de la redención"; desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.

¿Cómo es entonces ese paralelo entre María y Eva?

Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de ellos la humanidad estaba destinada a pecar.

Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad fue redimida del pecado.

Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva..

¿Era necesario para Dios que María fuera inmaculada en su concepción para que pudiera ser Madre de Jesús?

No. La Iglesia sólo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era "apropiado", algo que hizo que hizo de María una "morada apropiada" (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que era necesario. Así, en preparación para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:

“…y por eso afirmaron (los Padres de la Iglesia) que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue aptísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original”.

Fuente
www.aciprensa.com

miércoles, 2 de diciembre de 2015

NO AL NARCOTRÁFICO, SI A LA VIDA PLENA

1. Los Obispos argentinos volvemos una vez más sobre este tema por la gravedad creciente que significa. “La plaga del narcotráfico, que favorece y siembra dolor y muerte, requiere un acto de valor de toda la sociedad” (1) Con estas enérgicas palabras el Papa Francisco llamaba al compromiso social.

2. Nosotros, como pastores del Pueblo de Dios que peregrina en la Argentina, adherimos con firmeza al contundente mensaje del Santo Padre, y nos sentimos cercanos a quienes más sufren a causa del crimen organizado. En efecto, convencidos de la gravedad del momento que enfrenta nuestra Patria en este tema, queremos alertar a toda la sociedad acerca de la necesidad de una conversión urgente. La problemática es muy amplia. Hoy queremos centrar nuestra reflexión en lo referente al narcotráfico.

3. La complejidad del problema nos lleva a entender que dicha transformación no puede ser comprendida de modo unilateral. Cualquier respuesta lineal resulta tan ineficiente como inútil. San Juan Pablo II sostenía que “La toxicomanía tiene que considerarse como el síntoma de un malestar existencial, de una dificultad para encontrar su lugar en la sociedad, de un miedo al futuro y de una fuga hacia una vida ilusoria y ficticia. (...) El incremento del mercado y del consumo de drogas demuestra que vivimos en un mundo sin esperanza, carente de propuestas humanas y espirituales vigorosas.” (2)

4. Cuando hablamos de narcotráfico nos referimos a un negocio de dimensiones mundiales, que extiende sus redes en los Estados, las empresas y en múltiples sectores de la sociedad. La globalización ha favorecido la acción de grupos supranacionales más allá de los intereses de las naciones. El Estado debe oponer una fuerza organizada  para neutralizar los enormes daños que causa el flagelo que nos ocupa. En este contexto el narcotráfico y otras mafias han crecido enormemente en los últimos años.

Lamentablemente ya se encuentra arraigado en nuestro país; su presencia y difusión es incomprensible sin la complicidad del poder en sus diversas formas. Es doloroso constatar que, además, las drogas, signos de muerte, se producen en la Argentina. El crimen organizado se enriquece también de otras formas de esclavitud, tales como la trata de personas, el tráfico de armas, el tráfico y venta de órganos, el trabajo infantil, entre otros. No se nos escapa el vínculo de esta situación con la violencia o inseguridad social y la agresividad irracional en los asaltos y otros tipos de delitos. Francisco hace un firme pedido de conversión y desea que “La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción. Esta llaga putrefacta de la sociedad es un grave pecado que grita hacia el cielo pues mina desde sus fundamentos la vida personal y social” (…) “Si no se la combate abiertamente  tarde o temprano busca cómplices y destruye la existencia”. (3)

5. La cultura global del consumismo genera deseos insatisfechos e impone en nuestros países un mercado con una escala inadecuada de valores. Transmite constantemente la idea falsa de que sin determinados bienes no se puede ser feliz. La plenitud del ser aparece identificada con el tener. Esta propuesta es la lógica avasalladora del consumismo que, como el agua, penetra todos los rincones de la sociedad. ¡Cuántos chicos perdieron la vida por seguir la seductora voz del consumo como a su propia ley! ¡Cómo se globaliza la indiferencia cuando nos acomodamos en la búsqueda del confort personal! Por todo el país a nivel capilar las comunidades dan cuenta de que el tendal de enfermos que produce la droga es cada vez mayor.

6. Esta globalización de la indiferencia, que genera una cultura individualista centrada en el consumo es la que da el marco propicio para la expansión de las redes del narcotráfico. No se puede comprender este fenómeno al margen de la actual cultura global. El narcotráfico está en el espíritu del capitalismo más salvaje y de la idolatría del dinero: es inseparable de ellos. Y sabemos que “el amor al dinero está en la raíz de todos los males”. (I Tim 6,10).  Como nos enseña Francisco “No llevamos el dinero con nosotros al más allá. El dinero no nos da la verdadera felicidad. La violencia usada para amasar fortunas que escurren sangre no convierte a nadie en poderoso ni inmortal. Para todos tarde o temprano llega el juicio de Dios al cual ninguno puede escapar” (4)

En esta cadena delictiva se encuentra el “narcomenudeo”. Es creciente la cantidad de gente que produce en su casa el “paco” u otros preparados perniciosos y luego lo comercializan sin escrúpulo, llegando al atropello de mandar a los propios hijos o nietos a vender drogas. Esta realidad atenta contra el quinto mandamiento “¡No matarás!”. No obstante hay una gran distancia entre el grado de responsabilidad del narcotraficante y el del chico pobre que es utilizado finalmente para hacer llegar la droga. Debemos cuidar que sobre estos últimos no se descargue la fuerza del castigo.

7. La guerra contra las drogas -insistimos- está perdida para quien no se opone a la instalación de este sistema. Hoy nadie puede dudar que es necesario poner radares y disponer de las mejores fuerzas de seguridad posibles. Pero la respuesta verdaderamente adecuada consiste en una profunda transformación cultural.

Con dolor vemos que las reservas morales de nuestro pueblo se ven gravemente amenazadas por el narcotráfico, que desintegra el tejido social. En las zonas periféricas, en algunos barrios y villas, el vendedor de droga se ha convertido en un referente social; se crea allí un espacio independiente ajeno a la auténtica cultura. Se banaliza la deshumanización. Cuando una persona, vencida ya sea por necesidad, o algo aun peor, por ambición, se involucra en el narcomenudeo incrementa sus ganancias y comienza a poseer determinados bienes a los que antes no accedía.

¿Cómo educar a los chicos y a las chicas en la cultura del esfuerzo, del trabajo, en la importancia del estado de derecho? El narcotráfico consagra el triunfo de quien con poco esfuerzo consigue mucho y está al margen de la ley, generando un nuevo escenario de supuesto progreso social. Esto desalienta las esperanzas de aquellos que se esfuerzan y anhelan logros, fruto de su trabajo digno. La falta de ejemplaridad es una debilidad moral y cultural en la vida de la sociedad.

8. El narcotráfico está en contradicción con la naturaleza del Estado. Si el primero busca el beneficio de algunos pocos, el segundo debe velar por la justicia para todos. Instalando su propia ley, el narcotráfico va carcomiendo el estado de derecho. Progresivamente los conflictos van abandonando la legislación y los tribunales, para resolverse con la ley de la fuerza y la violencia.

9. Reconociendo el problema del narcotráfico como un drama nacional, como pastores de la Iglesia en la Argentina asumimos nuestra responsabilidad y queremos profundizar nuestro compromiso.

En diversos lugares del país se vive en una gran indefensión institucional, que reclama la responsabilidad de quienes gobiernan y de todos los legisladores y miembros del poder judicial: se necesitan Políticas de Estado que sean adecuadas y explícitas, concretas y firmes, para eliminar el narcotráfico y el narcomenudeo.

Queremos hacer llegar una palabra de aliento a aquellos jueces que incluso arriesgando sus vidas y las de sus familias encaran seriamente su misión respecto de este tema. Necesitamos reforzar el papel de una justicia independiente y su coordinación con las fuerzas públicas profesionalizadas en esta lucha.

10. En esta tarea convocamos a todo el Pueblo de Dios y tanta gente de buena voluntad: comprometámonos con pasión en el cuidado y acompañamiento de aquellas personas que sufren directa o indirectamente a causa del consumo de drogas. La Iglesia quiere estar cerca de las familias heridas por la adicción de algunos de sus miembros; cuenten con nuestra oración y cercanía. Tenemos la certeza que la amistad social, la confianza y el perdón son actitudes que restauran el tejido social y nos acercan al corazón de Jesús.

11. A pocos días de comenzar el Año Jubilar de la Misericordia, unidos al Papa queremos hacer un firme llamado a la conversión. Nos dirigimos especialmente a quienes son parte de grupos criminales, a quienes miran con indiferencia el drama de los hermanos, y a quienes colaboran por omisión o comisión en la expansión de este flagelo.  “Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Ante el mal cometido, incluso crímenes graves, es el momento de escuchar el llanto de todas las personas inocentes depredadas de los bienes, la dignidad, los afectos, la vida misma”. (5)

En nuestra Madre, La Virgen de Luján, Patrona de los argentinos, los bendecimos.

110º Asamblea Plenaria
Conferencia Episcopal Argentina
del 8 al 13 de noviembre de 2015

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(1) Discurso del Papa Francisco en el Hospital San Francisco de la Providencia. Río de Janeiro, 24/07/2013
(2) Discurso de San Juan Pablo II a un congreso sobre el fenómeno de la droga organizado por el consejo pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios. 11/10/1997.
(3)  Bula de convocación del Jubileo extraordinario de la Misericordia “Misericordiae Vultus” del Papa  Francisco, 11/04/15
(4) Idem.
(5) Idem.

martes, 1 de diciembre de 2015

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

María, plena de gracia santificante desde el primer instante de su concepción, la Iglesia Católica enseña que María es Inmaculada. Con este título se expresa aquel privilegio singular por el cual la Madre de Dios, al ser concebida, no contrajo la mancha del pecado original. Creemos como verdad de fe, que el alma de María desde el primer instante de su existencia, estuvo adornada con la gracia santificante. Creemos que no hubo momento alguno en el cual María se hallase en enemistad con Dios; creemos que en ninguna circunstancia de su vida, ni siquiera en el instante de su concepción, estuvo sometida a la esclavitud del demonio, proveniente del pecado.

La mancha del pecado original, alcanza y contagia indefectiblemente a todos aquéllos que reciben de Adán la naturaleza humana. La generación paterna al dar una naturaleza humana despojada de la gracia santificante, es el vehículo de la transmisión de aquel pecado. Esta ley universal tiene, sin embargo, una excepción gloriosa, pues Dios, en vista de los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, por gracia y privilegio singular, ha suspendido en María la aplicación de esta ley.

Según esto, María, al ser concebida, no recibió como los demás hombres una naturaleza manchada por el pecado, sino una naturaleza adornada con la gracia de Dios, libre de pecado original, o sea, una naturaleza “inmaculada”. En esta inmunidad de la mancha del pecado original y posesión de la gracia santificante, desde el primer instante de su existencia, consiste pues la Inmaculada Concepción de María. Este privilegio muy glorioso, verdadero milagro espiritual, fue que la omnipotencia de Dios la preservó en su concepción del pecado original, lo cual fue concedido en vista de los merecimientos de Nuestro Señor Jesucristo, que en tanto para todos obran restaurando y reparando en ellos lo que el pecado destruye, para María obraron en manera mucho más elevada y profunda, a saber, preservándola de la caída del pecado.

De la misma manera que al pasar el Arca de la Alianza, la mano omnipotente de Dios detuvo ante los israelitas las aguas del Jordán, que no se atrevieron a tocarla (Josué 3,15-16), cuando llegó María a la existencia, el poder misericordioso de Dios detuvo junto a Ella las aguas que traían la infección universal del pecado, no permitiendo que tocaran ni mancharan a aquella criatura escogida entre todas para ser la Madre del Verbo Encarnado. La Inmaculada Concepción se halla indicada en las Sagradas Escrituras, ya desde sus primeras páginas: “Dijo el Señor Dios a la serpiente: por cuanto hiciste esto, maldita eres entre todos los animales de la tierra, andarás arrastrándote sobre tu pecho y tierra comerás todos los días de tu vida. Yo pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya: Ella quebrantará tu cabeza, y tú andarás acechando a su calcañar” (Gn.3,15).

Este pasaje del Génesis suele llamarse “Protoevangelio”, precisamente por la naturaleza de la profecía encerrada en sus palabras. La serpiente indica al demonio. La Mujer que será su Enemiga y le aplastará la cabeza es María, con su Hijo Divino Jesús, su descendencia. Los Padres y toda la tradición de la Iglesia enseñan que: “Con este oráculo divino fue preanunciado clara y abiertamente el misericordioso Redentor del género humano, o sea el Hijo Unigénito de Dios, Cristo Jesús, y designada su bienaventurada Madre, la Virgen María, y simultáneamente expresada de insigne manera, las mismísimas enemistades de ambos contra el demonio”.(Pío IX, Bula “Ineffabilis Deus”).

La Virgen María, en general, ha de afirmarse que en el orden de la reparación, ocupa aquel lugar que ocupó Eva en el orden de la perdición, pues según enseñan esas insignes palabras del Génesis, todo lo que el demonio escogió para la ruina del género humano, fue dispuesto divinamente por Dios para nuestra salud. Y al nuevo Adán, o sea Cristo, debe unirse con nexo indisoluble, para destruir las obras del demonio, la nueva Eva, o sea María. Si Jesús es el nuevo Adán y María la nueva Eva, María había de ser “Inmaculada” completamente libre de todo pecado, aún libre del pecado original. En las palabras que usa el Arcángel San Gabriel para anunciar a María el misterio de la Encarnación también encontramos claramente implícito el privilegio de la Inmaculada Concepción: “Salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres...” (Lc. 1,28).

Esta plenitud de gracia, tan ilimitada, y tan completa, otorgada y ordenada, según lo indican las palabras del Ángel, a hacer a María digna de la altísima misión a que había sido llamada, no podía decirse de quien alguna vez siquiera hubiese estado manchado con el pecado. Igualmente al decir que el Señor está con Ella, con María, plenamente, sin limitación alguna de tiempo. La expresión griega KEJARITOMENI, Llena de Gracia, hace las veces de nombre propio en la alocución del Ángel: “Salve, Llena de gracia”, tiene que expresar una nota característica en María, la dotación de todas las gracias en plenitud singular por su elección para Madre de Dios, y esto desde el primer instante de su existencia.

Santa Isabel, henchida del Espíritu Santo, dice a María: “Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre” (Lc. 1,42). La bendición de Dios que descansa sobre María, es considerada paralelamente a la bendición de Dios que descansa sobre Cristo en cuanto a su humanidad. Tal paralelismo sugiere que María, igual que Cristo, estuvo libre de todo pecado desde el comienzo de su existencia. En la historia del dogma de la Inmaculada se suelen distinguir tres períodos: El primero se extiende desde los comienzos de la Iglesia hasta el siglo XI. En los primeros siglos del cristianismo, la fe en la Inmaculada aún sin ser formal y explícita, estaba comprendida en la fe sobre la excepcional santidad de María con su singularísima pureza. En el llamado Protoevangelio de Santiago, escrito en el siglo II queda clarísimo que toda fealdad sea excluida de María para que sea digna Madre del Señor, y con más razón esto vale para el alma.

El mártir San Hipólito –hacia el año 235- que comparaba a Nuestro Señor con el Arca de la Alianza, hecha de leño incorruptible dice: “El Señor estaba exento del pecado, habiendo sido formado de un leño no sujeto a la corrupción humana, es decir de la Virgen y del Espíritu Santo”. Y semejantes a éstas se hallan numerosas expresiones y explicaciones en los escritos de los Padres que confirman la fe primitiva en la pureza total y plena de María. Dice San Efrén a Jesucristo y con él toda la Tradición; “Tú y tu Madre sois los únicos que en todo aspecto sois perfectamente hermosos pues en Ti Señor no hay mancilla, ni mancha en tu Madre”.

Los Padres griegos fueron especificando este dogma antes que en Occidente. Ya en el siglo V en Oriente se formula esta doctrina con claridad extraordinaria. Anfiloquio de Sida –que estuvo presente en el Concilio de Éfeso- dice: “Dios creó a la Virgen sin mancha y sin pecado”. Y escribe el adalid de Éfeso, San Cirilo de Alejandría: “¿Quién oyó jamás decir que un arquitecto, después de haberse construido una casa, la ha dejado ocupar y poseer primeramente por su enemigo?”

Así, a lo largo de los siglos se transmite con total claridad, confianza y seguridad, el dogma de la Inmaculada Concepción. En el segundo período encontramos el dogma de la Inmaculada en la liturgia. Es importante destacar la trascendencia de esto porque la liturgia es el culto oficial de la Iglesia. La Iglesia ora en su liturgia conforme a la única y verdadera fe. De allí el dicho secular: “LEX ORANDI, LEX CREDENDI”, la ley de la oración es la ley de lo que se cree (es decir, de la fe).

La fiesta de la Concepción de María, se remonta al siglo V en Oriente. En el siglo VI ya estaba en el Misal de San Isidoro de Sevilla. Sabemos que fue introducida en Nápoles y Sicilia en el siglo IX, extendiéndose luego por Irlanda, Islas Británicas y Normandía y de una forma mucho mayor en el siglo XI. En sus comienzos la fiesta también se llamó de la Maternidad de Santa Ana. Si pensamos que la Iglesia sólo rinde culto a los Santos, vemos que en la celebración ya se profesaba la Concepción Inmaculada de María.

Por otra parte la fiesta fue celebrada por muchas iglesias separadas por siglos de la Iglesia Romana, instituida seguramente antes de esa separación; no parece probable que hayan tomado una fiesta de la Iglesia de la cual se separaron. Un tercer período se extiende entre los siglos XII y XVIII. Es el período de las controversias. La celebración se extendía pero no se aclaraba suficientemente su doctrina. María es la Toda Santa, como la llaman los griegos: La Panaghía. María es la Toda Santa, la siempre Santa, la perfectamente Santa. La santidad perfecta de María es también una verdad revelada, o como dijeron muchos teólogos, “un dogma tácitamente proclamado”.

La definición del dogma de la Inmaculada Concepción se refiere en modo directo únicamente al primer instante de la existencia de María, a partir del cual fue “preservada inmune de toda mancha de culpa original”. El Magisterio pontificio quiso definir así sólo la verdad que había sido objeto de controversias a lo largo de siglos: la preservación del pecado original, sin preocuparse de definir la santidad permanente de la Virgen Madre del Señor.

Las palabras solemnísimas de la Bula Ineffabilis Deus habían resonado en el cielo y en la tierra:

“Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia nuestras privadas oraciones y las súplicas de la Iglesia, para que se designase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorado el auxilio de toda la corte celestial e invocado con gemidos el Espíritu Paráclito, e inspirándonoslo El mismo: Para honor de la Santa e indivisa Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra propia:

Declaramos, afirmamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su Concepción, por gracia y privilegio singular de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles. Por lo cual si algunos –lo que Dios no permita- presumieren sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepan y tengan por cierto que están condenados por su propio juicio, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia.”

La bula fue traducida en 400 idiomas y dialectos. Al final de su lectura el Papa Pío IX agradece a Dios con gozosa humildad:

“Nuestra boca está llena de gozo, y nuestra lengua de júbilo y damos humildísimas gracias a Nuestro Señor Jesucristo, y siempre se las daremos, por habernos concedido el singular beneficio de ofrecer este honor, esta gloria y esta alabanza a Su Santísima Madre”.

ANDRÉS EL APÓSTOL

Nació en Betsaida, población de Galilea situada a orillas del lago de Genezaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano Simón Pedro. La Sagrada Escritura no especifica si era mayor o menor que éste. La familia tenía una casa en Cafarnaún y en ella se alojaba Jesús cuando predicaba en esa ciudad. Cuando San Juan Bautista empezó a predicar la penitencia, Andrés se hizo discípulo suyo. Precisamente estaba con su maestro, cuando Juan Bautista, después de haber bautizado a Jesús, le vio pasar y exclamó: "¡He ahí al cordero de Dios!"

Andrés recibió luz del cielo para comprender esas palabras misteriosas. Inmediatamente, él y otro discípulo del Bautista siguieron a Jesús, el cual los percibió con los ojos del Espíritu antes de verlos con los del cuerpo. Volviéndose, pues, hacia ellos, les dijo: "¿Qué buscáis?" Ellos respondieron que querían saber dónde vivía y Jesús les pidió que le acompañasen a su morada.

Andrés y sus compañeros pasaron con Jesús las dos horas que quedaban del día. Andrés comprendió claramente que Jesús era el Mesías y, desde aquel instante, resolvió seguirle. Así pues, fue el primer discípulo de Jesús. Por ello los griegos le llaman "Proclete" (el primer llamado). Andrés llevó más tarde a su hermano a conocer a Jesús, quien le tomó al punto por discípulo, le dio el nombre de Pedro. Desde entonces, Andrés y Pedro fueron discípulos de Jesús. Al principio no le seguían constantemente, como habían de hacerlo más tarde, pero iban a escucharle siempre que podían y luego regresaban al lado de su familia a ocuparse de sus negocios. Cuando el Salvador volvió a Galilea, encontró a Pedro y Andrés pescando en el lago y los llamó definitivamente al ministerio apostólico, anunciándoles que haría de ellos pescadores de hombres. Abandonaron inmediatamente sus redes para seguirle y ya no volvieron a separarse de EI.

AI año siguiente, nuestro Señor eligió a los doce Apóstoles; el nombre de Andrés figura entre los cuatro primeros en las listas del Evangelio. También se le menciona a propósito de la multiplicación de los panes (Juan, 6, 8-9) y de los gentiles que querían ver a Jesús (Juan, 12, 20-22) Aparte de unas cuantas palabras de Eusebio, quien dice que San Andrés predicó en Scitia, y de que ciertas "actas" apócrifas que llevan el nombre del apóstol fueron empleadas por los herejes, todo lo que sabemos sobre el santo procede de escritos apócrifos. Sin embargo, hay una curiosa mención de San Andrés en el documento conocido con el nombre de "Fragmento de Muratori", que data de principios del siglo III: "El cuarto Evangelio (fue escrito) por Juan, uno de los discípulos. Cuando los otros discípulos y obispos le urgieron (a que escribiese), les dijo: "Ayunad conmigo a partir de hoy durante tres días, y después hablaremos unos con otros sobre la revelación que hayamos tenido, ya sea en pro o en contra. Esa misma noche, fue revelado a Andrés, uno de los Apóstoles, que Juan debía escribir y que todos debían revisar lo que escribiese".

Teodoreto cuenta que Andrés estuvo en Grecia; San Gregorio Nazianceno especifica que estuvo en Epiro, y San Jerónimo añade que estuvo también en Acaya. San Filastrio dice que del Ponto pasó a Grecia, y que en su época (siglo IV) los habitantes de Sínope afirmaban que poseían un retrato auténtico del santo y que conservaban el ambón desde el cual había predicado en dicha ciudad. Aunque todos estos autores concuerdan en la afirmación de que San Andrés predicó en Grecia, la cosa no es absolutamente cierta. En la Edad Media era creencia general que San Andrés había estado en Bizancio, donde dejó como obispo a su discípulo Staquis (Rom. 14,9). El origen de esa tradición es un documento falso, en una época en que convenía a Constantinopla atribuirse un origen apostólico para no ser menos que Roma, Alejandría y Antioquía. (El primer obispo de Bizancio del que consta por la historia, fue San Metrófanes, en el siglo IV).

El género de muerte de San Andrés y el sitio en que murió son también inciertos. La "pasión" apócrifa dice que fue crucificado en Patras de Acaya. Como no fue clavado a la cruz, sino simplemente atado, pudo predicar al pueblo durante dos días antes de morir. Según parece, la tradición de que murió en una cruz en forma de "X" no circuló antes del siglo IV. En tiempos del emperador Constancio II (+361), las presuntas reliquias de San Andrés fueron trasladadas de Patras a la iglesia de los Apóstoles, en Constantinopla. Los cruzados tomaron Constantinopla en 1204, y, poco después las reliquias fueron robadas y trasladadas a la catedral de Amalfi, en Italia. Según una tradición que carece de valor, el santo fue a misionar basta Kiev. Nadie afirma que haya ido también a Escocia, y la leyenda que se conserva en el Breviario de Aberdeen y en los escritos de Juan de Fordun, no merece crédito alguno. Según dicha leyenda, un tal San Régulo, que era originario de Patras y se encargó de trasladar las reliquias del apóstol en el siglo IV, recibió en sueños aviso de un ángel de que debía trasportar una parte de las mismas al sitio que se le indicaría más tarde.

De acuerdo con las instrucciones, Régulo se dirigió hacia el noroeste, "hacia el extremo de la tierra"". El ángel le mandó detenerse donde se encuentra actualmente Saint Andrews, Régulo construyó ahí una Iglesia para las reliquias, fue elegido primer obispo del lugar y evangelizó al pueblo durante treinta años. Probablemente esta leyenda data del siglo VIII. El 9 de mayo se celebra en la diócesis de Saint Andrews la fiesta de la traslación de las reliquias. El nombre de San Andrés figura en el canon de la misa, junto con los de otros Apóstoles. También figura, con los nombres de la Virgen Santísima y de San Pedro y San Pablo, en la intercalación que sigue al Padrenuestro. Esta mención suele atribuirse a la devoción que el Papa San Gregorio Magno profesaba al santo, aunque tal vez data de fecha anterior.

martes, 24 de noviembre de 2015

FRANCISCO ES UNA ESPERANZA PARA LOS GAY

"El cura gay reza por la independencia”, lee en voz alta Krzysztof Charamsa en el diario español El Mundo, donde se lo ve saludando al intendente de Arenys de Munt, el pueblo catalán que organizó la primera consulta popular sobre la posible separación de Cataluña del resto de España. Y estalla en una carcajada: “¡Ja! Hablan del cura gay como si yo fuera el único. ¡Hay cientos, miles!” Ríe largo Charamsa, este teólogo polaco de 43 años que llevaba casi dos décadas en el Vaticano cuando anunció que es gay y que tiene pareja. Desde entonces, abandonó el clériman y se mudó a Barcelona con su novio, Eduard Plana, un empleado informático catalán de 44 años, que lo acompañó en la conferencia en la que el ex monseñor abrió los brazos delante de los micrófonos y dijo en italiano: “Hablaré en la lengua de Dante. He salido del closet y soy feliz. He pasado por un coming out que me ha devuelto a la verdadera felicidad de mi sacerdocio”.

También ahora ríe largo Charamsa. Como si necesitara desahogarse.
Hasta el día de su confesión –el 3 de octubre de este año–, este monseñor era secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional vaticana y, desde 2003, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la ex Inquisición. Enseñaba, además, Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana y en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma. Con semejante currículum, su confesión puso el grito en el cielo: es la primera vez que un sacerdote de tan alto rango en el Vaticano confiesa su homosexualidad y se abraza con su pareja en público.

La sexualidad no se debería practicar dentro de la Iglesia, pero usted dice que hay muchos curas gay. ¿Acaso la sexualidad es tema de discusión entre los miembros del clero?
En el clero se vive la sexualidad como un espacio complejo, de tabú, de rechazo. De nuestra sexualidad no se habla. Es algo que debés tomar como si no fuera parte de vos. Entonces no hablamos de nuestra sexualidad. Pero todo el tiempo hacemos bromas. Es una manera de defendernos, de tocar siempre el tema sin abordarlo realmente. La sexualidad es parte de tu identidad personal y no importa si hay actos sexuales o no. Uno debe vivir la propia sexualidad en paz, en armonía. Somos corporales, no somos ángeles. La vida está marcada por cómo uno vive su sexualidad. Pero en la Iglesia existe sólo la heterosexualidad. Cualquier otra es vista como una desviación. Se la ha llamado de diversas formas: desde pecado hasta delito, desde enfermedad hasta desviación contra natura. La sexualidad en la mentalidad católica siempre fue algo no bueno, algo que se debía esconder. Tardamos muchos siglos en comprender que la sexualidad no sirve solamente para procrear. Sirve también para expresar amor.

¿Está en contra del celibato?
Los que elegimos el clero no hemos elegido el celibato sino que se nos ha impuesto una vida asexual sobre la cual la ciencia moderna tiene muchísimas dudas. Hoy, a la luz de la psicología y la antropología modernas, llevar una vida asexuada por obligación no es sano. El celibato es sano si es opcional. La Iglesia debe empezar a reflexionar sobre esta imposición. Hice muchísimos esfuerzos por entender las razones de la Iglesia para imponer el celibato. Y en un cierto momento me di cuenta de que corresponde a algo irracional. Los apóstoles de Jesús no eran célibes y muchos obispos en la Iglesia primitiva tenían mujeres. Pablo dice que hay que elegir por obispo a quien tenga una mujer y le sea fiel. ¿Sabés por qué? Porque si es un hombre maduro con mujer e hijos, y además sabe administrar su familia y su casa, será un buen obispo.

¿Cuándo se dio cuenta de que era homosexual?
Siempre lo supe. Y lo escondí y me odié. En la Iglesia, un homosexual debe encerrar su sexualidad dentro de sí mismo, debe odiar la propia identidad. Este es el sentimiento que se infunde. No importa tanto si has cometido actos homosexuales o no. En el clero somos especialistas en homofobia interiorizada, que es aquélla que del odio a uno mismo nos lleva a odiar a las personas semejantes a nosotros. Viví en el Vaticano qué significa discutir sobre la homosexualidad. No es informarse sino ridiculizar y desacreditar con estereotipos a la comunidad gay.

Si siempre tuvo claro cuál era su orientación sexual, ¿qué lo llevó a confesarlo recién ahora?
Me llevó mi tiempo. Formé parte durante doce años de la Congregación para la Doctrina de la Fe, una de las oficinas más importantes del Vaticano y, al mismo tiempo, la principal agencia homófoba de la Iglesia. El coming out tiene tres fases: la más dolorosa, que es delante de uno mismo; luego la confesión a las personas queridas y a los amigos; y por último, decirlo a la luz del sol. El último envión fue el amor de mi pareja, ese amor que la Iglesia Católica desprecia, humilla y condena. Imaginate: los documentos de la Congregación llaman “inhumano” al amor homosexual. He hecho lo que aprendí de Jesús: el testimonio. Di mi testimonio. Soy gay y soy un buen cura. He trabajado durante años para la Iglesia, intenté comprender sus razones, me esforcé en obedecer todas su reglas durante la mayor parte de mi vida. Y ahora le debo decir: soy gay, estoy feliz, me siento orgulloso de mi identidad y exijo que mi Iglesia abra los ojos a la realidad.

¿Se lo aconsejaría a los cientos, miles, de curas gay que usted conoce?
Claro que sí. Ellos también deben salir del armario. No es sólo un consejo, es un deber de coherencia, una obligación. Sé que muchos no lo harán para no perder la carrera, la vida egoísta y tranquila que nos proporciona el Vaticano.

¿Cree que, si hubiera sido discreto, usted habría podido llevar adelante su carrera vaticana y su relación personal con Eduard, su pareja?
Por supuesto. Más de uno me lo ha sugerido en el Vaticano y conozco muchos prelados que se manejan así, manteniendo relaciones sentimentales con hombres o con mujeres y llevando adelante el ejercicio de su rol dentro de la Iglesia. Es el gran riesgo de la doble vida dentro del clero. Yo no he tenido una doble vida. Tuve un período de crecimiento en el amor que me ha ayudado a salir del trauma de homosexual negado.

¿Cuánto tiempo hace que Eduard y usted están juntos?
El suficiente como para comprender que entre nosotros hay un profundo amor y ese amor me ha convertido en mejor cura.

Pero usted ya no es más cura.
No puedo ejercer mi sacerdocio, pero la ordenación no me la pueden quitar. Seré cura hasta que me muera.

¿Piensa casarse?
Es una respuesta que deberíamos dar con Eduard, los dos juntos. Este no es el momento, pero ya saldremos a hablar públicamente. Podría decir que la unión civil está entre mis sueños. Habría que ver qué opina Eduard. No hay razones teológicas por las cuales la Iglesia pueda oponerse a la unión civil de personas del mismo sexo. Porque no es su asunto. Asunto suyo es el matrimonio sacramental. La Iglesia puede tener su posición, pero no en un asunto laico de un estado democrático que debe gestionar el bien común no sólo de los católicos.

Desocupado y en ropa de civil, Krzysztof Charamsa dice que se mudó aquí, a Barcelona, con lo puesto. “No he podido ni siquiera levantar mi biblioteca. Mi despacho está cerrado y hasta las monjitas que regentean el hogar de ancianos donde celebraba misa se despidieron de mí diciéndome cosas espantosas”, lamenta. Prefiere no dar detalles de su vida doméstica pero los diarios catalanes ya hablan de que el ex monseñor Charamsa y Eduard Planas se mudarán al Gayxample, la zona más gay friendly del Eixample barcelonés.

El 3 de octubre, Krzysztof Charamsa fechó tres cartas. Una para el papa Francisco, otra para el rector del Pontificio Ateneo Regina Apostolorum y la última para el rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, dos de las casas de estudios más prestigiosas de Italia donde el ex monseñor era profesor de Teología.

“Santo Padre, querido Francisco (...). Luego de un tiempo largo y sufrido de discernimiento interior y de plegaria, delante de Dios y con plena consciencia de la gravedad del momento, he tomado la decisión de rechazar públicamente la violencia de la Iglesia frente a las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales –escribió Charamsa al Papa–. Siendo también yo un hombre de orientación homosexual, no puedo más seguir soportando el odio homofóbico de la Iglesia, la exclusión, la marginalización y la estigmatización de las personas como yo que son continuamente ofendidas en su dignidad y en sus derechos humanos, negados y doblegados por esta Iglesia violenta y por sus fieles.”

Y agrega: “Le agradezco algunas de sus palabras y gestos de Pontífice frente a las personas homosexuales. Pero sus palabras tendrán valor sólo y exclusivamente cuando borre todas las declaraciones del Santo Oficio, ofensivas y violentas, sobre las personas homosexuales, hasta que arranque la instrucción obscena de Benedetto XVI que prohíbe la admisión al sacerdocio de personas homosexuales”.

¿Cree que si Francisco hubiera podido decidir sobre su situación sin el contexto y las presiones del Vaticano su destino habría sido diferente?
Sin duda. El papa Francisco es una esperanza para las personas homosexuales. Francisco es revolucionario. Es el primer papa que ha utilizado la palabra “estigmatización” y le empezó a hablar a esta mentalidad católica que está muy afuera del Vaticano. Monseñor Piero Marini, que fue ceremonial del papa Juan Pablo II, fue la primera persona que Francisco recibió en audiencia privada. Luego de verlo, Marini dijo: “Con el papa Francisco hemos empezado a vivir. Es como salir de una oscuridad. Tenemos de nuevo derecho a discutir, a hablar claramente”. El problema del Vaticano es que este rechazo a la apertura que propone el papa Francisco no es racional. La Congregación para la Doctrina de la Fe debería estudiar los temas de manera científica, pero el rechazo es casi ideológico. Por eso yo sufría ahí. Tenía que estudiar cosas a escondidas porque, de lo contrario, estaba sospechado. El problema del Vaticano es que no tenemos ninguna comisión interdisciplinaria.

Usted hizo su confesión un día antes de la inauguración del Sínodo sobre la Familia impulsado por el Papa. ¿Cómo evalúa sus resultados?
Eso fue también parte de mi denuncia. He visto cómo día tras día se boicoteaba la propuesta de Sínodo del papa Francisco. La Congregación para la Doctrina de la Fe no ha promovido ningún estudio serio que el Papa ha pedido. No hemos tratado seriamente la voluntad de nuestro jefe, que es el Papa. La Congregación ha hecho una auténtica guerra contra el divorcio sin un verdadero estudio, que era lo que el Papa había pedido que hiciéramos. Francisco quiere que empecemos a estudiar, a pensar sobre la familia, la sexualidad, el matrimonio. El Sínodo ha dicho la verdad sobre la Iglesia Católica, que actualmente es paranoica, irracional y promotora del odio homofóbico en un mundo donde justamente la homofobia se ha transformado en algo punible para las leyes de muchos estados. La Congregación es la vieja Inquisición que se ocupa de la defensa de la verdadera fe, de la doctrina de la Iglesia. Es la responsable de la defensa delante de las herejías.

El papa Paulo VI, en el Concilio Vaticano II, decidió que no podíamos más perseguir a las personas por herejía, que ésa no es la función de la Iglesia, sino que debíamos promover positivamente la fe y no perseguir suscitando miedo. Podían darse situaciones en las cuales la Iglesia tuviera que corregir a alguien, pero debía hacerse con humildad, con misericordia, con caridad. Paulo VI decía que la verdad no existe sin caridad. Cuando uno ve esta reforma de la Inquisición pareciera escuchar las palabras del papa Francisco cuando dice: “Yo no quiero Inquisición en la Iglesia, quiero estudio”. En mi Congregración se decía: “Ah, este hombre no conoce la Teología”. Francisco es un teólogo fantástico. Sabe adónde ir. Es consciente de que no cuenta con el tiempo para leer toda la biblioteca, pero que a la vez tiene que saber dónde están las ideas fuertes, dónde están las preguntas importantes. Es un hombre fiel al Evangelio, a Dios y, al mismo tiempo, es muy sensible a la humanidad. Conoce bien la situación de las personas en sus vidas cotidianas. Francisco dice que no podemos estar desconectados de la realidad, que si desconectamos la religión nos volvemos defensores de doctrinalismos fríos y de normas frías, y que esos fríos principios no le sirven a nadie. Y que eso es como matar a la comunidad creyente. Este es un diagnóstico muy duro.

En su carta al rector del Pontficio Ateneo Regina Apostolorum que envió con copia al decano de la Facultad de Teología de donde era profesor, Charamsa se sincera: 
“Deseo compartir con usted mi decisión de hacer público que soy una persona homosexual. Estoy orgulloso y feliz de poder finalmente expresar mi identidad, libre de deshumanos pesos psicológicos, injustificados sentimientos de culpa, traumas de complejos y de estrés, acusaciones de enfermedad y de desviación. Comparto con usted y, a través suyo, con toda nuestra joven comunidad académica, esta experiencia de liberación del odio, del desprecio y del miedo de uno mismo, inculcada diabólicamente en la estigmatización de las personas pertenecientes a las minorías sexuales de nuestra comunidad católica”.

¿Alguien le respondió?
Mi obispo. Me pidió que, para evitar la expulsión, me retractara respecto de lo que dije.

¿Quiere decir que si usted admite que fue un error, que se confundió, que en realidad creyó que era gay pero que no lo es, la Iglesia le vuelve a abrir sus puertas?
Seguramente no volvería al lugar que yo había alcanzado luego de 17 años en Roma. Pero sí, podría volver a ejercer el sacerdocio.

Ahora que está comprobando lo que es vivir fuera de la Iglesia, ¿no considera esa posibilidad?
Jamás. Soy el hombre más feliz del mundo.

Fuente:
www.clarin.com

martes, 3 de noviembre de 2015

VIRGEN NEGRA DEL MONASTERIO SANTA MARÍA DE LOS TOLDOS

La Virgen Negra que se venera en el Monasterio de Santa María es una reproducción de la talla original que se encuentra en el santuario y Monasterio de Einsiedeln, situado en el corazón de Suiza. Cuando Einsiedeln fundó el Monasterio de Los Toldos le entregó, -¡como tesoro precioso!-, una reproducción de la Virgen Negra. María ofrece su mano izquierda como un trono en el que se sienta el NIÑO JESÚS, nuestro Salvador. Parece que el Niño se le estuviera cayendo, pero en realidad nos lo está ofreciendo como un regalo ya que por el misterio de su Encarnación el Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos del pecado y regalarnos la luz que no tiene fin. Jesús nos sonríe y levanta la mano derecha bendiciéndonos. En su izquierda lleva un pajarito como símbolo de la providencia de Dios que alimentaba a san Benito a través de un cuervo. Pero además cuenta la tradición que. el artista de la imagen original, quizás haya puesto el pajarito haciendo referencia a un pasaje de un relato apócrifo o alguna leyenda donde cuenta que el Niño Jesús, jugando con algún compañero, había modelado con barro pequeños pajaritos y golpeando las manos los había hecho volar. La Virgencita tiene en su mano derecha un cetro que simboliza su dignidad de Reina, -¡en Cristo servir es reinar!-, pues ella es la esclava del Señor que cumplió fielmente la palabra de Dios y por su intercesión y amor maternal ayuda a la Iglesia toda a escucharla y cumplirla.

¿Por qué es negra?
Los piadosos peregrinos que llegaban al santuario de Einsiedeln (Suiza) le encendían velas con el deseo que los cirios continuaran ante la Virgen su presencia, su oración y su amor. Y estas velas o lámparas, al arder, además de las llamas, largaban un humo que fue oscureciendo de a poco a la Virgen. Este es uno de los factores por los que la Virgen es negra. Pero hay otro factor importante que influyó. En el año 1798 se produjo en Suiza la revolución francesa. Estos hombres hicieron muchos destrozos en la iglesia, sacristía, biblioteca, altares, relicarios. Sacaron todo lo que les interesó y hasta demolieron parte del camarín de la Virgen. Pero antes que estos revolucionarios fueran al monasterio, los monjes, avisados de antemano de la llegada de estos sacrílegos, escondieron la Virgen Negra que estaba en el camarín y pusieron otra similar, que era una copia. Al llegar estos hombres al Monasterio, después de hacer los destrozos, se llevaron la copia de la Virgen Negra, pensando que era la original con joyas. De esta forma los monjes salvaron la sagrada imagen. Pero estos hombres seguían haciendo destrozos en la ciudad, entonces, por temor a que vinieran al Monasterio, se la tuvieron que llevar. Este trabajo de salvar la imagen, la realizó un empleado del monasterio, llamado Plácido Kälin. La colocaron en un cajón de pino, envuelta en paños, sellada con pasto seco por dentro y por fuera y se la trasladó en este cajón a un lugar designado en la montaña del valle de Alp y después fue enterrada al pie del monte Mythen, a unos 30 Km. del monasterio. Más tarde fue sacada de allí y la llevaron a otros lugares, también seguros.

Plácido hizo un muy buen trabajo, porque tuvo que pasar por muchos lugares peligrosos. El cajón, donde llevaba a la Virgen, lo camufló con cosas que aparentaban ser parte de las pertenencias de un vendedor ambulante. Así pudo seguir con su objetivo.
Uno de los lugares donde estuvo escondida la imagen de la Virgen fue en Voralberg, en la frontera de Suiza, concretamente en San Geroldo donde había una capilla y una propiedad del Monasterio, en Austria. Allí quedó oculta más de un año. Después que terminó la revolución francesa, en 1803, llevaron la Virgen Negra a su casa, es decir, al monasterio de Einsiedeln. Pero antes de ponerla a la vista, para la veneración de los piadosos peregrinos, se dieron cuenta que había que restaurarla. Para esto llamaron a un hombre experto sobre el tema llamado Juan Adán Futcher. Lo primero que le hizo este restaurador fue sacarle el hollín y limpiar las partes ennegrecidas, por causa del humo de las velas o lámparas que le habían encendido los peregrinos desde mucho tiempo atrás. Luego de haberla limpiado, la Virgen quedó con el color natural de la madera, probablemente de tilo. Pero la imagen así restaurada, extrañó tanto a los piadosos cristianos que habían conocido la imagen oscura en sus peregrinaciones hacia ella, que los monjes de este monasterio de Einsiedeln, frente a la insistencia de los numerosos peregrinos, tuvieron que decirle a Juan que pintara de negro al Niño y a la Madre. Y así lo hizo. Desde entonces esta imagen fue llamada "LA VIRGEN NEGRA". Es bueno recordar que muchas imágenes de la Virgen Negra veneradas en santuarios del mundo son de color negro, como las de Chenstokova en Polonia, la Morenita de Monstserrat. la Pilanca de Zaragoza, la de Puig en Francia, Aparecida en Brasil y tantas otras.

LA TRAMA POLÍTICA OCULTA DE LOS AÑOS EN QUE BERGOGLIO AÚN NO ERA FRANCISCO

En el nombre del Papa, de Mariano de Vedia, reconstruye las siempre tensas relaciones entre el kirchnerismo y la Iglesia Católica.

No llovía afuera, pero en la Casa Rosada se había desatado una tormenta de ideas. Un día después de asumir en reemplazo de Alberto Fernández como jefe de Gabinete, Sergio Massa había convocado a sus colaboradores a su flamante despacho para que le sugirieran qué cosas podían hacerse para mejorar la situación del país y la imagen del Gobierno, luego de la severa derrota que significó la crisis del campo. Era el viernes 25 de julio de 2008 y estaban, entre otros, Juan Manuel Abal Medina, que lo acompañaba como vicejefe de Gabinete; Amado Boudou, que lo había sucedido en la Anses; Gabriel Mihura Estrada, al frente de su equipo de asesores; José Paesani, subsecretario de Coordinación, y gente que lo había ayudado en su gestión como intendente de Tigre. Allí fueron surgiendo consejos para abordar el problema de la deuda externa y los reclamos de los holdouts, la situación de Aerolíneas Argentinas, la ya visible desconfianza del Indec, el creciente protagonismo e influencia de Guillermo Moreno, que había estado ausente en el acto de asunción, hasta que le tocó el turno a Jorge O'Reilly, un empresario dedicado a desarrollos inmobiliarios en la zona norte del Gran Buenos Aires y a quien Massa había llevado como asesor ad honórem. "Creo que hay que dejarse de pelear con todo el mundo y el primero en la lista es la Iglesia", propuso. Enseguida, el jefe de Gabinete le pidió que asumiera la tarea de intentar recomponer ese frente abierto. [.]

Al margen de los cortocircuitos con el cardenal Jorge Bergoglio, el Gobierno no había podido superar el entredicho con el Vaticano por la frustrada designación de Alberto Iribarne como embajador argentino, a raíz de su matrimonio en segundas nupcias no convalidado por la Iglesia. Incluso, en el entorno de Cristina Kirchner había voces que propiciaban no cubrir la sede diplomática, en señal de descontento con la Santa Sede por el rechazo del nombre propuesto. O'Reilly, ex alumno del colegio Cardenal Newman y vinculado con grupos católicos conservadores, sospechaba que sectores del kirchnerismo le habían hecho jugar adrede una mala carta a la Presidenta, proponiendo un candidato que seguramente la Santa Sede iba a objetar. La propuesta tejida por Massa y O'Reilly para fortalecer los lazos con Roma fue el punto de partida de una estrategia que algunos vislumbraron como un plan que escondía un objetivo más ambicioso: quitarse de encima al molesto arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. En la propia Iglesia, hay voces que entienden que esa estrategia habría sido acordada con sectores conservadores que mantenían influencia en la Secretaría de Estado del Vaticano y que se mostraban interesados en profundizar el conflicto con el gobierno argentino. [.]

La hipótesis era atribuirle responsabilidad en ese enfrentamiento al cardenal Bergoglio, a quien ya veían como un posible candidato a suceder a Benedicto XVI, para justificar su posible traslado a un cargo en la estructura de la Santa Sede y promover un nuevo arzobispo de Buenos Aires, que garantizara una convivencia más amable con el Gobierno. Todas las versiones coinciden en que el plan para que Bergoglio fuera nombrado en un cargo en Roma y liberar el arzobispado de Buenos Aires contemplaba la idea de promover en su lugar al obispo Oscar Domingo Sarlinga, titular de la diócesis de Zárate-Campana. En una entrevista con este autor, Sarlinga lo confirmó. Admitió que se vio envuelto en el episodio, pero insistió en que no participó de la maniobra. También sectores del propio gobierno kirchnerista, ubicados en las antípodas ideológicas del empresario conservador que rodeaba a Massa, reconocieron que el intento existió, pero que rápidamente funcionaron las antenas de alerta para lograr que el operativo se frustrara. [.]

¿Era un plan de O'Reilly? ¿Era una idea de Massa, para ofrecerle en bandeja a la Presidenta la cabeza del principal enemigo de los Kirchner?

Una fuente que trabajó cerca de Néstor Kirchner fue terminante, en diálogo con el autor de este libro: "Massa fue la persona que tuvo que dar la cara y hacer la jugada. Fue una orden. Ni lo dudes. En la gestión de los Kirchner muy difícilmente un funcionario toma una decisión por sí mismo. La bajada de línea era directa". Bergoglio era considerado en ese tiempo un enemigo del Gobierno. Incluso, según reveló en enero de 2015 el diputado porteño Gustavo Vera, creador de la Fundación La Alameda, los movimientos del cardenal eran seguidos desde despachos oficiales por agentes de la Secretaría de Inteligencia. "El propio Bergoglio me dijo que tenía los teléfonos pinchados y que en el arzobispado había micrófonos por todos lados y de eso se encargaba el agente Antonio Horacio «Jaime» Stiusso, por orden de Néstor Kirchner", denunció el legislador al autor de este libro. "En ese tiempo, Stiusso le respondía y Kirchner lo bancaba", resumió Vera. [.]

"Entre el gobierno kirchnerista y la Secretaría de Estado del Vaticano había más vínculos de los que se suponen", advirtió en una entrevista el obispo Sarlinga, que rompió un silencio de varios años luego de haber escuchado en silencio distintas versiones que lo ligaron al episodio. Con la perspectiva que ofrece mirar los hechos a la distancia, el obispo de Zárate-Campana está hoy convencido de que se trató de una maniobra urdida entre el gobierno kirchnerista y sectores conservadores del Vaticano que conservaban influencia en la Secretaría de Estado. "La idea era presentar a Bergoglio como uno de los responsables de la tensa relación entre la Iglesia y el gobierno argentino, especialmente si se avanzaba con la provocación de la ruptura de relaciones con la excusa de la demora en aceptar un embajador y sacarlo del medio. El argumento era que había que mejorar los lazos con el gobierno de los Kirchner y frenar los conflictos porque se debía evitar la cubanización de la Argentina", reveló el obispo. [.]

Sarlinga relató que la operación se frustró porque intervino un tercer sector, enrolado en el ala izquierda y peronista del gobierno de Cristina Kirchner. "Se ofuscaron porque la operación para sacar a Bergoglio se hubiera llevado adelante sin ellos y los laureles se los habrían llevado Massa y O'Reilly", evaluó el obispo. A renglón seguido, reveló que el canciller Taiana y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, le hicieron saber a Bergoglio la asonada que se había montado y gestionaron ante Cristina Kirchner para que la maniobra naufragara. "Eso es cierto", admitió Taiana, al dar su versión de los hechos, en una entrevista con este autor. "La maniobra existió. Tenía un sentido político contrario al cardenal y a los mejores intereses del Gobierno. Bergoglio lo supo y en la Cancillería jugamos en contra de esa propuesta y abortamos una cosa que tenía ciertas posibilidades de avanzar", dijo el ex ministro de Relaciones Exteriores. [.]

En el entorno de Massa, en tanto, no admiten el episodio, pero lejos de refutarlo escapan para adelante. "Si hubo tal problema, Francisco no lo tiene presente. Suponer que el Papa, por un problema que pudiera haber sucedido hace tiempo guarda rencor, sería creer que no está en condiciones de perdonar. En ese relato hay personas involucradas a las que Francisco ya recibió en forma pública. No hay razones para interpretar que tenga reparos con Massa", respondió una fuente cercana al líder del Frente Renovador. [.]

"Massa está muy tranquilo. Cuando tuvo posibilidades de comunicarse con Su Santidad, se alegró y se tranquilizó. Las operaciones son muchas. Más allá de todas las interpretaciones que se hagan, es bueno saber que la otra parte piensa de la misma manera", explicó el intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre, uno de los vasos comunicantes de Massa con la Iglesia. Como quien da vuelta una página para no volver a releerla, aclara que O'Reilly ya no pertenece al Frente Renovador ni integra ninguno de los equipos que asesoran y acompañan al candidato presidencial. [.]

Cuando el propio arzobispo supo de los trascendidos que pronosticaban un posible traslado, los recibió con humor. "Ni loco me sacan de acá", le comentó a uno de sus colaboradores. Una fuente cercana a la Iglesia, que conoció después la operación, advirtió: "Esas cosas, Bergoglio las podrá perdonar, porque es su obligación como cristiano, pero no las olvida. Su memoria es prodigiosa". [.]

Desacreditada la jugada atribuida a O'Reilly, el sector progresista del gobierno de Cristina Kirchner aceleró un movimiento de piezas y logró que la Presidenta designara en octubre de 2008 embajador argentino ante la Santa Sede a Juan Pablo Cafiero. [.] Con cierta ironía, O'Reilly hizo llegar un mensaje a sus anteriores adversarios internos: "Al final, tuvimos éxito. Se revirtió la idea de dejar la embajada vacante". La diferencia es que fueron a buscar un candidato afín al progresismo". [.]

Fuente:
www.lanacion.com.ar