martes, 24 de marzo de 2015

José de Arimatea

José de Arimatea aparece mencionado en los cuatro evangelios en el contexto de la pasión y muerte de Jesús. Era oriundo de Arimatea, una población en Judá, la actual Rentis, a 10 km al nordeste de Lydda, probablemente el lugar de nacimiento de Samuel (1 S 1,1). Hombre rico (Mt 27,57) y miembro ilustre del sanedrín (Mc 15,43; Lc 23,50), tenía un sepulcro nuevo cavado en la roca, cerca del Gólgota, en Jerusalén. Era discípulo Jesús, pero, como Nicodemo, lo mantenía en oculto por temor a las autoridades judías (Jn 19,38). De él dice Lucas que esperaba el Reino de Dios y no había consentido en la condena de Jesús por parte del sanedrín (Lc23, 51).

En los momentos crueles de la crucifixión no teme dar la cara y pide a Pilatos el cuerpo de Jesús. Concedido el permiso por el prefecto, descuelga al crucificado, lo envuelve en una sábana limpia y, con ayuda de Nicodemo, deposita a Jesús en el sepulcro de su propiedad, que todavía nadie había utilizado. Tras cerrarlo con una gran roca se marchan (Mt 27,57-60, Mc 15,42-46, Lc 23,50-53 y Jn 19,38-42). Hasta aquí los datos históricos. Algunas leyendas, sin fundamento histórico, muestran la importancia que se daba a los primeros discípulos de Jesús. Esos relatos pueden estar vinculado a polémicas de algunas regiones con Roma, pero nada tienen que ver con la verdad histórica. A partir del siglo IV surgieron tradiciones legendarias de carácter fantástico en las que se ensalzaba la figura de José. En un apócrifo del siglo V, las Actas de Pilato, también llamado Evangelio de Nicodemo, se narra que los judíos reprueban el comportamiento de José y Nicodemo a favor de Jesús y que, por este motivo, José es enviado a prisión.

Liberado milagrosamente aparece en Arimatea. De allí regresa a Jerusalén y cuenta cómo fue liberado por Jesús. Más fabulosa todavía es la obra Vindicta Salvatoris del siglo IV, que tuvo una gran difusión en Inglaterra y Aquitania. En este libro se narra la marcha de Tito al frente de sus legiones para vengar la muerte de Jesús. Al conquistar Jerusalén, encuentra en una torre a José, donde había sido encerrado para que muriera de hambre. Sin embargo, fue alimentado por un manjar celestial. En los siglos XI-XIII, la leyenda sobre José de Arimatea fue coloreándose de nuevos detalles en las islas británicas y en Francia, insertándose en el ciclo del santo Grial y del rey Arturo. Según una de estas leyendas, José lavó el cuerpo de Jesús y recogió el agua y la sangre en un recipiente. Después, José y Nicodemo dividieron su contenido.

Otras leyendas dicen que José, fue el encargado de guardar el cáliz donde se recogió la sangre que mano del costado derecho de Jesús, se cuenta que José llevo este relicario, evangelizó Francia (algunos relatos dicen que habría desembarcado en Marsella  con Marta, María y Lázaro), España (donde Santiago lo habría consagrado obispo), Portugal e Inglaterra. En esta última región, la figura de José se hizo muy popular. La leyenda le hace el primer fundador de la primera iglesia en suelo británico, en Glastonbury Tor, donde mientras estaba dormido su báculo echó raíces y floreció. Glastonbury Abbey se convirtió en un importante lugar de peregrinación hasta que ésta fue disuelta con la Reforma en 1539.

Betania y Betfagé

De acuerdo a los evangelios canónicos la Entrada a Jerusalén describe el momento en que Jesús de Nazaret entró triunfalmente a esa ciudad, en medio de una multitud que lo aclamaba como el Hijo de Dios. El Domingo de Ramos conmemora este hecho. La narración de la entrada a Jerusalén está escrita en el Nuevo Testamento, siendo mencionada por todos los evangelios canónicos: (Mateo capítulo 21, 1-9; Marcos capítulo 11, 1-10; Lucas, capítulo 19, 28-40; Juan, capítulo 12, 12-19) Antes de entrar a Jerusalén, Jesús se detuvo en Betania y Betfagé, y Juan añade que cenó con Lázaro y sus hermanas María y Martha.

Betfagé, de origen arameo, significa "casa de los higos". No es seguro si se trata de una finca o pueblo. Eusebio de Cesarea menciona una aldea en el Monte de los olivos, que podría ser Betfagé. El lugar se encuentra cerca de Jerusalén, junto a Betania (Mc 11,1; Lc 19,29), al sur de la antigua calzada romana de Jericó a Jerusalén, en la parte oriental de la cima del Monte de los olivos. Su identificación geográfica no es segura. Hoy día se suele identificar con la localidad de nombre árabe kefr et-tur. Según el Talmud Betfagé estaba considerado como un barrio de Jerusalén en el Monte de los olivos (Mt 21,1; Lc 19,37). Aquí se purificaban los peregrinos antes de entrar en la Ciudad santa.

La mención de Betfagé y Betania así como el orden en que vienen nombrados en el itinerario de Jesús del Domingo de Ramos de Jericó a Jerusalén, según Mc 11,1 y Lc 19,29, plantean algunos problemas a los intérpretes, lo cual se refleja ya en el desacuerdo entre Mateo, Marcos y Lucas. Mateo ha suprimido Betania, dejando sólo Betfagé (Mt 21,1). Algunos manuscritos importantes, al contrario, han omitido en Marcos el nombre Betfagé, dejando sólo Betania. En Jn 12,12 no se mencionan Betfagé ni Betania, pero la venida de Jesús a Jerusalén el Domingo de Ramos parte, según el evangelio de Juan, de Betania (cf. 12,1-1-12).

Este desacuerdo topográfico entre los evangelistas indica que los pormenores del itinerario de la entrada de Jesús en Jerusalén no eran del todo claros ya para los mismos evangelistas: Mateo, amante de la claridad, suprimió Betania, porque no veía cómo era posible que Jesús llegase a Betfagé, estando ya a 1 km. de Jerusalén, para alejarse a Betania, a casi 3 km de la Ciudad Santa. Los manuscritos del evangelio de Marcos que han suprimido Betfagé y están en desacuerdo con la lectura mejor atestiguada de Marcos, ciertamente la original, suprimieron Betfagé probablemente por las siguientes razones: los copistas de estos manuscritos no comprendieron el sentido de Betfagé en el texto de Marcos y en el itinerario de Jesús; Betania tiene para Marcos más importancia que Betfagé, porque en Betania tenía Jesús conocidos, como Simón el Leproso, y al retirarse por la tarde a Betania con sus discípulos no se menciona Betfagé en el itinerario vespertino (Mc 11,11; cf. también v. 12.15.27; 14,3).

Mateo, en cambio, ordena los hechos más lógicamente: la entrada de Jesús adquiere en Mateo un carácter mesiánico más acentuado que en Marcos; después de la purificación del templo se retira Jesús con sus discípulos a Betania. Aquí termina de momento el viaje de Jesús. Admitiendo el texto mejor documentado de Marcos como el original (cf. el mismo orden en Lc 19,28), podemos suponer que, Jesús al venir de Jericó a Jerusalén, pasó primero por Betfagé y, dando un pequeño rodeo, llegó a Betania, que distaba de la ciudad casi 3 km, y, luego, a Betfagé, ya a sólo 1 km. También es posible que el itinerario marcado por Mateo corresponda mejor al seguido por Jesús, ya que el camino de los peregrinos de Jericó a Jerusalén no pasaba por Betania, y que la expresión de Marcos y Lucas "Betfagé y Betania" refleje la forma de hablar habitual de los cristianos que en el tiempo del Nuevo Testamento visitaban estos dos lugares o que Marcos haya añadido Betania porque para él tiene especial importancia.

Betania, era la ciudad donde vivían María, Marta y Lázaro. Su nombre actual es El-Azariyeh (“el lugar de Lázaro”). Esta situada a 3 Km. al este de Jerusalén en la ladera oriental del monte de los Olivos. Las ruinas mas antiguas que allí se encuentran constan de una tumba en forma de cueva, que algunos consideran sea la tumba de Lázaro. La supuesta tumba de Lázaro es una caverna a la cual se llega por medio de unos 25 escalones. Existe poca posibilidad de que ésta hubiera estado relacionada en alguna forma con la sepultura de Lázaro, aunque así se ha indicado desde el año 300 d.C.

It's all Good

El álbum elegido para el programa de esta semana es: It's all Good

Brian Simpson es un tecladista y compositor que ha incursionado con regularidad del jazz al pop y por el rhythm and blues. Nacido en Gurnee, Illinois. Se mudo a los Ángeles luego de graduarse y obtener su título de música en la Universidad del Norte de Illinois, se mudó a Los Ángeles, donde encontró trabajo tocando con artistas como de Boney James, Norman Brown, y Everette Arpa. Esto dio lugar a períodos de gira con una variedad de artistas pop, incluyendo Janet Jackson y Teena Marie.

Simpson ha trabajado con artistas como Stanley Clarke, Kirk Whalum, y George Duke. Desde finales de los 90, se ha desempeñado como director musical para el saxofonista Dave Koz. Simpson ha lanzado varios álbumes como solista, incluyendo 1995 de Closer Still y de 2005 It's all Good. Dos años más tarde, Simpson entregó el álbum Above the Clouds.

En 2010, estreno el álbum South Beach, en el 2013, Simpson lanzó su quinto álbum en solitario, Just What You Need, con apariciones especiales de Gerald Albright, Marc Antoine, Elan Trotman, y Jonathan Butler. En el 2015 ha lanzado su último trabajo Out of a Dream.

Material gentileza de Jazz46
Para pedidos: jazz46@redesdelsur.com

martes, 17 de marzo de 2015

When You´re Smiling

El álbum elegido para el programa de esta semana es: When You´re Smiling, un trabajo discográfico exquisito, donde Matt dislumbra con su voz acompañado de una orquesta increíble que revive los mejores clásicos.

Material gentileza de Jazz46

Para pedidos: 
jazz46@redesdelsur.com

san Patricio

Fue un misionero cristiano y es conocido como el santo patrón de Irlanda, fue un predicador y religioso de Britania, tradicionalmente considerado el introductor de la religión cristiana en la isla.

En España es patrón de la ciudad de Murcia y su antiguo Reino, debido a que la reconquista de estos territorios se produjo el día de la festividad del santo en el año 1452, tras la victoria obtenida por las tropas cristianas de Juan II de Castilla en la Batalla de los Alporchones (Lorca). También es patrón de la localidad granadina de Albuñol debido a que, según la tradición, apareció una imagen del santo en la playa proveniente de los restos de un naufragio de un barco irlandés.

Patricio nació con el nombre de Maewyn alrededor del año 387 en Bennhaven Taberniae, en la actual Escocia. Era hijo de un oficial romano, cuya religión era el cristianismo. A los 16 años cayó prisionero de piratas irlandeses y fue vendido como esclavo. Tras varios intentos, logró huir y se convirtió en predicador del Evangelio en Irlanda, isla que en esos tiempos se encontraba dividida en numerosos clanes sometidos a la poderosa autoridad de los druidas.

Se adaptó muy bien a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local y varias comunidades cristianas, respetando las tradiciones y costumbres propias de sus habitantes. Se le conoce como el Apóstol de Irlanda, donde murió hacia el año 461 a causa de su vejez.

Su fiesta se celebra el día 17 de marzo. La Fiesta de San Patricio es muy celebrada en Irlanda, de donde es patrón, y sobre todo en Estados Unidos. Cada 17 de marzo se organiza en Nueva York un gran desfile por la Quinta Avenida en la que participan multitud de personas vestidas de verde.

Patricio tuvo que explicar una vez lo que era la Santísima Trinidad, para que todos lo entendieran utilizó un trébol como muestra, conocido como el shamrock, este es el símbolo oficial de Irlanda y de Boston, en Massachusetts. Se trata de un trébol de la especie Trifolium repens que encierra connotaciones mágicas y legendarias herederas de la tradición celta.

Es, junto con el color verde y la figura del entrañable gnomo llamado Leprechaun, la representación de la cultura de la isla de Irlanda y su exaltación es visible en las fiestas del día del santo, que se celebra el 17 de marzo distintos puntos del planeta. Patricio lo utilizo para explicar que la Santísima Trinidad, al igual que el trébol, era una misma unidad pero con tres personas diferentes (una misma hoja con tres foliolos).

En uno de sus tantos escritos, san Patricio manifestó:

“Sin cesar doy gracias a Dios que me mantuvo fiel el día de la prueba. Gracias a él puedo hoy ofrecer con toda confianza a Cristo, quien me liberó de todas mis tribulaciones, el sacrificio de mi propia alma como víctima viva, y puedo decir: ¿Quién soy yo, y cuál es la excelencia de mi vocación, Señor, que me has revestido de tanta gracia divina? Tú me has concedido exultar de gozo entre los gentiles y proclamar por todas partes tu nombre, lo mismo en la prosperidad que en la adversidad. Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición, dando gracias a Dios que me otorgó esta fe inconmovible y que constantemente me escucha. Tú has concedido a este ignorante el poder realizar en estos tiempos esta obra tan piadosa y maravillosa, imitando a aquellos de los que el Señor predijo que anunciarían su Evangelio para que llegue a oídos de todos los pueblos. ¿De dónde me vino después este don tan grande y tan saludable: conocer y amar a Dios, perder a mi patria y a mis padres y llegar a esta gente de Irlanda, para predicarles el Evangelio, sufrir ultrajes de parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi condición de hombre libre, por el bien de los demás?
 Dios me juzga digno de ello, estoy dispuesto a dar mi vida gustoso y sin vacilar por su nombre, gastándola hasta la muerte. Mucho es lo que debo a Dios, que me concedió gracia tan grande de que muchos pueblos renacieron a Dios por mí. Y después les dio crecimiento y perfección. Y también porque pude ordenar en todos aquellos lugares a los ministros para el servicio del pueblo recién convertido; pueblo que Dios había llamado desde los confines de la tierra, como lo había prometido por los profetas: A ti vendrán los paganos, de los extremos del orbe, diciendo: «Qué engañoso es el legado de nuestros padres, qué vaciedad sin provecho». Y también: Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Allí quiero esperar el cumplimiento de su promesa infalible, como afirma en el Evangelio: Vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac, Jacob”.

Confesión de san Patricio,
Caps. 14-16: PL 53, 808-809

Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín

Al arribar al suelo rioplatense, el entonces teniente coronel de caballería, José de San Martín tomó noticia del deplorable estado en que se encontraba la organización militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, recientemente alzadas en armas contra el poder imperial de la metrópolis española. Ante esta problemática, el Gobierno Superior Provisional del país otorgó el 16 de marzo de 1812 a San Martín el grado de "Teniente Coronel de Caballería", y lo nombró conjuntamente "Comandante del Escuadrón de Granaderos que ha de organizarse", previendo la necesidad de conformar un cuerpo de caballería idóneo y cualificado, compuesto por voluntarios rigurosamente seleccionados, cumpliendo parámetros de conducta y personalidad muy elevados.

El objetivo que perseguía San Martín con la creación de este nuevo cuerpo de Caballería no era solo el de dotar a las precarias milicias revolucionarias del Río de la Plata con una mayor cantidad de efectivos para poder contener los embates del ejército realista, sino también la constitución de una unidad militar ejemplar, dotada de los mejores soldados y oficiales con los que contara la patria nueva, y que sirviera de insignia dentro de las Fuerzas Armadas. Desde sus inicios, se estipuló que el regimiento debía estar conformado por cuatro escuadrones de tres compañías cada uno; y fue así que bajo la estricta tutela de su jefe fundador al realizar la selección de sus integrantes, en el mes de mayo de 1812, quedó conformado el primero de sus escuadrones y sus dos compañías respectivas.

En la noche del día 3 de febrero de 1813, tras días de marcha forzada, San Martín y los granaderos arribaron al convento de San Carlos, cuyo Guardián era el Fraile Pedro García, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. La incursión se enmarcaba en la misión asignada por el Gobierno de Buenos Aires al coronel del recientemente formado regimiento, en la que se le ordenaba destacar una sección de su unidad para proteger las costas del Río Paraná desde Zárate hasta Santa Fe, en prevención de posibles incursiones enemigas; en tal situación, y por la sumatoria de la más intrincada cadena de circunstancias casuales, es que San Martín toma conocimiento del futuro desembarco realista en las cercanías del convento, y decide aprestarse a su encuentro para evitar el reabastecimiento de víveres de la flota española en tierra a fin de retrasar o evitar futuros avances en tierra.

El plan de San Martín era aguardar el arribo enemigo con sus 120 granaderos al amparo de los muros del convento; frente a éste se extiende una alta planicie, muy propicia para las maniobras de caballería; más allá, el borde de un barranco acantilado, y luego unos 300 metros de playa hasta la orilla. El objetivo era evitar que los españoles sospecharan su presencia, lograr que se acercaran hasta el terreno mencionado y una vez allí lanzar el ataque sin darles tiempo de organizar la defensa. A tal fin, San Martín estudió las posiciones y disponibilidad de recursos del enemigo, y dispuso la división de su contingente en dos escuadrones: el 1º, al mando del capitán Justo Bermúdez, con órdenes de flanquear y cortar la retirada a los invasores; y el 2º, a su propio mando. El comandante arengó a sus hombres, que se hallaban a punto de combatir por primera vez, y explicó a Bermúdez que le daría las órdenes posteriores una vez en combate, otorgando a ambos escuadrones sus posiciones a izquierda y derecha del convento, a la espera de la orden de ataque.

A la señal del clarín ambos escuadrones se lanzaron sobre las líneas enemigas, formadas por unos 250 hombres dispuestos en dos columnas paralelas con el pabellón desplegado, y dos piezas de artillería al centro. Los realistas sólo atinaron a replegarse en forma desorganizada sobre las mitades de retaguardia, intentando repeler el sorpresivo poder de la carga simultánea impartida por ambos flancos de las líneas de tropa, a lo que respondieron con fuego de mosquete y bayoneta calada. Según una tradición muy difundida, en este audaz movimiento el soldado Juan Bautista Cabral, viendo en peligro la vida de su Comandante, el Coronel San Martín, (que habría quedado atrapado bajo su caballo, muerto por la metralla enemiga, y sin posibilidades de movimiento o defensa alguna), decide lanzarse heroicamente al encuentro de una bayoneta realista a punto de atravesar al Libertador, sacrificando su propia vida en pos de la de su oficial. La leyenda le atribuye haber proferido la siguiente frase, instantes antes de morir: ¡Muero contento; hemos batido al enemigo!

Tras las derrotas de los independentistas en Vilcapugio y Ayohuma y la retirada del ejército de Manuel Belgrano, quien trataba de retrasar el avance enemigo empleando su táctica de "tierra arrasada", San Martín debía contener a los españoles en la frontera norte y quitarles el control de Montevideo (ciudad peligrosamente cercana a Buenos Aires y que servía de punto de abastecimiento y concentración de tropas para el ejército realista). El gobierno de Buenos Aires lo envió entonces en auxilio de Belgrano, próximo a arribar a Tucumán. Para tal tarea, se destinó al 1º y 2º escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo, y se le sumaron el 1º batallón del 7º Regimiento de Infantería y un contingente de 100 artilleros, quienes lograron llegar a Tucumán el 12 de enero de 1814.

En el Perú sus efectivos disminuyeron para conformar unidades peruanas. A principios de 1821, el Escuadrón de Granaderos a Caballo del Perú se formó con cuadros tomados de los Granaderos de los Andes. Esa unidad participó en las campañas de la Sierra al mando del sargento mayor José Félix Aldao. Al terminar la campaña se distribuyó entre los Granaderos de los Andes y los Húsares de la Legión Peruana de la Guardia. El 24 de abril de 1822 un escuadrón de 96 granaderos, al mando del sargento mayor Juan Galo Lavalle, protagonizó la Batalla de Riobamba (en Riobamba, Ecuador), considerada la más brillante victoria de caballería en la Guerra de la Independencia. Formaba parte de las fuerzas que San Martín envió en apoyo del general Antonio José de Sucre al Ecuador en ayuda del Ejército de la Gran Colombia. Por esta acción Simón Bolívar lo denominó Granaderos de Riobamba. El 24 de mayo participaron en la Batalla de Pichincha.

El presidente Bernardino Rivadavia los transformó en su escolta presidencial por decreto del 23 de abril de 1826. Participaron en la Guerra del Brasil, siendo una parte de ellos la escolta del General en Jefe del Ejército de Operaciones, Carlos de Alvear. Participaron en acciones como la batalla de Ituzaingó y al finalizar la guerra fue disuelto el regimiento.

Examen de Conciencia – 2da Entrega

Desde EL ALFA Y LA OMEGA queremos proponer, a la luz de las interpelantes reflexiones del Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, una suerte de “examen de conciencia” para agentes de pastoral, que permita purificar el propio camino y abrirnos a la acción poderosa del Espíritu Santo que nos quiere llevar a Cristo y a los demás. Para eso, hemos reformulado las palabras del Papa en forma de preguntas para que puedan guiar ese camino personal de arrepentimiento, conversión y alegría que pide el Papa.

En este caso, nos detenemos en las tentaciones vinculadas con la acedia egoísta (EG 81-83):

¿Siento temor de que alguien me invite a realizar alguna tarea apostólica? ¿Trato de escapar de cualquier compromiso que me pueda quitar mi tiempo libre? ¿Cuido con obsesión mi tiempo personal?

¿Necesito imperiosamente preservar mis espacios de autonomía, como si una tarea evangelizadora fuera un veneno peligroso y no una alegre respuesta al amor de Dios que nos convoca a la misión y nos vuelve plenos y fecundos?

¿Me resisto a probar hasta el fondo el gusto de la misión y quedo sumido en una acedia paralizante?

¿Cómo vivo las actividades apostólicas? ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Impregna la espiritualidad mi acción y la hace deseable? ¿Tengo un cansancio tenso, pesado, insatisfecho y no aceptado?

¿Sostengo proyectos irrealizables y no vivo con ganas lo que buenamente podría hacer?

¿Acepto la costosa evolución de los procesos o quiero que todo caiga del cielo?

¿Me apego a algunos proyectos o a sueños de éxitos imaginados por mi vanidad?

¿Tengo contacto real con el pueblo o despersonalizo la pastoral prestando más atención a la organización que a las personas?

¿Sé esperar o quiero dominar el ritmo de la vida?
¿Vivo un inmediatismo ansioso? ¿Tolero lo que signifique alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz?

¿Vivo desilusionado con la realidad, con la Iglesia o conmigo mismo? ¿Se apodera de mi corazón una tristeza dulzona, sin esperanza? ¿Me dejo cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior, y que apolillan el dinamismo apostólico?

Fuente:

Virgen María del Campanario de Chilecito-La Rioja

El hecho ocurrió entre las cero y las 06:45 del 29 de Septiembre del 2006, con las últimas horas de luz en que se diluyó. De acuerdo con los testimonios fue más nítida en algunos momentos. Unas doscientas personas, que iban renovándose a medida que se conocía el fenómeno tomaron distintas actitudes: rezaron, observaron en silencio y mostraron curiosidad.

A las 20:00 comenzó a observarse la imagen habiéndose concentrado gran cantidad de gente. Cabe señalar que la iglesia fue abierta pero algunos testimonios daban cuenta que sólo se observaba a la distancia pues cuando se acercaban se diluía. A las 21:00, el párroco Vega comenzó a oficiar una misa. El doctor Sergio Julio, quien es catequista de confirmación y miembro del grupo Senda, comentó que:

“Anoche cuando venía de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, donde estamos organizando un retiro para jóvenes y como soy del barrio siempre paso por la capilla y me persigno. Anoche fue algo especial porque algo me hizo mirar hacia el campanario y vi la silueta de una mujer brillante. Le saqué una foto con el celular. Me quede muy impresionado y me fui a mi casa donde todos veían lo mismo. A los minutos volvimos y ya todos se habían anoticiado, se llenó la plaza de jóvenes y gente mayor, que rezó toda la noche el rosario”.

Recordó que cuando iba a la reunión, se estaba rezando la novena a la Virgen del Rosario de San Nicolás y solo había tres personas “me dio mucha tristeza ver tan poca gente, en cambio después de la aparición estaba lleno. Creo que la Virgen quiere compartir con sus hijos este momento, porque la novena es un tiempo de gracia y ella quiere que sus hijos no desaprovechen esa gracia”. Alegría Inmensa Otro testimonio fue el de Graciela Barrionuevo, que manifestó que “sentimos una alegría inmensa al ver la silueta de la Virgen María y realmente se vivieron momentos muy emocionantes por ver la cantidad de chicos que estuvieron anoche con mucha ansiedad por ver”.

“Sentimos la sensación de estar muy cerca de la Virgen, cuando rezábamos era como que se iluminaba más la imagen. Pudimos ver que se la veía contenta. Además hay gente como yo que pudo divisar también el rostro de Cristo en otro vértice”, remarcó. La voz de la Iglesia También se llegó al lugar el padre Lorenzo González, quien reconoció que mucha gente le dijo haber observado el “reflejo de la Virgen”, aunque “hay que ser considerado aún, porque sabemos que en general este tipo de fenómeno se dan si es del beneplácito de Dios, él es dueño de dar indicaciones o de manifestarse a través de ciertos signos, sin duda sirviéndose de nuestra psicología”.

Durante toda la noche, las personas que constataron la aparición rezaron con mucho fervor y su emoción llegó hasta las lágrimas. Las miradas se perdían en el resplandor de la fuerte luz que irradiaba la imagen, mientras surgían opiniones acerca del mensaje de la Madre de Jesús. Para algunos se trata la imagen típica de la virgen María con sus brazos extendidos; para otros es la virgen de la Medalla Milagrosa o la Virgen de la Merced. De costado algunos dicen ver una imagen de Jesús o del Sagrado Corazón.

Un año pasó desde la aparición de la Imagen de la Virgen del Campanario, el 29 de Septiembre de 2006. La imagen está, y permanece como casi en ningún lugar en el mundo ha permanecido, y los registros fotográficos han podido demostrar, no solo la Virgen, sino además mensajes que no tienen una explicación lógica. El 21 de Marzo de 2007, los sacerdotes y religiosos del Decanato oeste, se reunieron con el Obispo de La Rioja, Monseñor Roberto Rodríguez, en Nonogasta, donde se reconoció oficialmente que la presencia de la Virgen que se muestra delante de un ambón con el libro de la Palabra de Dios en el campanario de la Capilla Santo Domingo es un Signo Mariano.

martes, 10 de marzo de 2015

Fue Jesús discípulo de Juan el Bautista - Segunda Parte

Para el cuarto evangelio, el bautismo de Jesús no existió, porque no lo cuenta. Ahora bien,¿qué hacía Jesús aquel día en Betania, en medio del desierto, si no había ido a hacerse bautizar? ¿Por qué andaba entre los discípulos de Juan cuando este lo señaló como el Cordero de Dios? El cuarto evangelio calla. No da ninguna explicación. Pero el sentido natural del relato parece sugerir que Jesús se encontraba allí porque formaba parte de los discípulos del Bautista.

Tenemos un segundo indicio en el relato siguiente (Jn 1,35-37), en el que dos discípulos de Juan el Bautista, Andrés y otro anónimo (que por el contexto se deduce que es Felipe), reconocen a Jesús como Maestro y empiezan a seguirlo. Luego, estos dos discípulos invitan a otros dos (Pedro y Natanael) para que también ellos se adhieran al nuevo Maestro .Pero ¿cómo es que Andrés y los otros discípulos del Bautista conocen a Jesús en ese ambiente? La razón debió ser porque Jesús, al igual que estos otros discípulos, formaba parte del mismo grupo. En efecto, antes de que Jesús se hiciera bautizar, era un perfecto desconocido. Si en determinado momento algunos discípulos del Bautista abandonaron a Juan para seguir a Jesús, es lógico suponer que Jesús llevaba en ese ambiente el tiempo suficiente como para que los discípulos del Bautista pudieran conocerlo y se sintieran impresionados por Él.

Pero que no fue fácil para los cristianos del cuarto evangelio conservar los recuerdos de un Jesús “bautizador” se ve en el hecho de que, cuando ya se había terminado de escribir este evangelio, una mano anónima le agregó una frase que decía: “En realidad no era Jesús el que bautizaba, sino sus discípulos” (Jn 4,2). La mano anónima quiso, así, mostrar a Jesús como lo más independiente posible respecto de Juan. Pero al no borrar las tres menciones anteriores que decían que Jesús sí bautizaba, esta frase quedó como una contradicción de aquello que el evangelio había dicho antes, y hoy resulta evidente que se trata de un añadido posterior.

¿Cuánto tiempo pasó Jesús al lado de Juan? Es imposible saberlo. Podemos suponer que no mucho, pues la vida pública de Jesús duró solo tres años, y en tan corto tiempo no queda un margen más amplio para cumplir esta etapa. Pero en determinado momento, y mientras estaba en la comunidad del Bautista, Jesús “descubrió” su propia vocación. Sintió que su Padre lo llamaba a Él personalmente para que se lanzara a predicar la Palabra de Dios por su propia cuenta. Fue entonces cuando Jesús decidió emprender su ministerio independiente. Pero durante este tiempo, Jesús había ido madurando sus propias ideas, y por esto se lanzó con una prédica diversa de la de Juan; la predicación de Jesús ya no anunciaba el castigo inminente, sino la misericordia y el amor de Dios.

Con una metodología distinta también: él predicaba, no ya en los desiertos, sino recorriendo los pueblos y aldeas del país. Con una actitud de vida distinta: no ayunando ni absteniéndose de bebidas, sino comiendo y bebiendo con los pecadores. Nacía, así, el Jesús de los evangelios. Jesús, pues, no fue “discípulo” de Juan Bautista en el sentido técnico de la palabra, es decir, en el de un alumno que aprende los conceptos de un maestro. Pero sí en el sentido amplio, en el de alguien que compartió cierto tiempo en el círculo de otra persona.

Nos queda una inquietante pregunta. ¿Acaso Jesucristo no lo sabía todo? ¿No era el Hijo de Dios? ¿Cómo es que necesitó que alguien le iluminara la mente para mostrarle el camino que debía seguir? Ciertamente Jesús era Dios. Pero también era plenamente hombre. Y una de las características de todo verdadero hombre es el lento aprendizaje de las cosas. Jesús, pues, debió haber experimentado esta misma pedagogía, como lo atestigua el evangelio de Lucas cuando dice que en Nazaret “(el niño) Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc 2,51-52). Quizás una manera de explicar esta dualidad de Jesús sea la de imaginar un gigantesco embudo con un estrecho orificio de salida. Si en él derramáramos una gran cantidad de vino, sería de todos modos muy poco lo que podría pasar al otro lado, ya que el cuello de salida resultaría pequeño.

Dentro de Jesús habitaba toda la divinidad, el Dios omnisciente que todo lo sabe. Pero esa infinita sabiduría de Dios, para exteriorizarse, debía pasar por los estrechos conductos de un cerebro, una mente y unas neuronas humanas, que no tenían capacidad para saberlo todo. Por eso Jesús debió experimentar, de alguna manera, el mismo aprendizaje de sus hermanos los hombres. Pensar que Jesús de Nazaret siempre supo todas las cosas con total claridad y perfección, además de ir contra lo que dicen los evangelios, es tener una visión simplista e infantil del Señor. Desde que el Hijo de Dios se hizo hombre, Dios quiso obrar en Él a través de lo natural, es decir, del mundo a donde lo había enviado.

Por eso lo vemos “naturalmente” tener hambre, sed, calor, sueño; alegrías, penas, dudas, y morir cuando lo crucifican. Y así como no nos resulta extraño que la Virgen María fuera el “factor humano” necesario para que Jesús pudiera nacer en el mundo, ni que San José fuera el “factor humano” necesario para que Jesús tuviera una familia normal, conociera en su hogar las Escrituras y aprendiera un oficio manual, tampoco resulta extraño que Juan el Bautista hubiera podido ser el “factor humano” gracias al cual Jesús pudo descubrir la vocación que lo llevó a emprender su ministerio. Dios puede hablar de mil modos y a través de cualquier circunstancia, y no contradice a la sana Teología el hecho de que hubiera hablado a su Hijo a través de Juan el Bautista. Si Dios privilegió este modo “humano” de comunicación incluso con Jesús, nosotros los hombres deberíamos estar más atentos a las personas que nos hablan, nos advierten y nos exhortan. Podrían ser “la voz de Dios” que nos grita en el desierto de la vida.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

Examen de Conciencia – 1ra Entrega

Desde EL ALFA Y LA OMEGA queremos proponer, a la luz de las interpelantes reflexiones del Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium, una suerte de “examen de conciencia” para agentes de pastoral, que permita purificar el propio camino y abrirnos a la acción poderosa del Espíritu Santo que nos quiere llevar a Cristo y a los demás. Para eso, hemos reformulado las palabras del Papa en forma de preguntas para que puedan guiar ese camino personal de arrepentimiento, conversión y alegría que pide el Papa.

En este caso, nos detenemos en las tentaciones vinculadas con el individualismo (EG 78-80):

¿Vivo con una preocupación exacerbada por los espacios personales de autonomía y de distensión, que lleva a vivir las tareas como un mero apéndice de la vida, como si no fueran parte de la propia identidad?

¿Confundo la vida espiritual con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio pero que no alimentan el encuentro con los demás, el compromiso en el mundo, la pasión evangelizadora?

¿Vivo un individualismo acentuado, una crisis de identidad o una caída del fervor?

¿Me influye la cultura mediática y algunos ambientes intelectuales cuando transmiten una marcada desconfianza hacia el mensaje de la Iglesia y un cierto desencanto?

¿Tengo una especie de complejo de inferioridad que me lleva a relativizar u ocultar mi identidad cristiana y mis convicciones?

¿Soy feliz con lo que soy y hago, me siento identificado con la misión evangelizadora?

¿Ahogo mi alegría misionera en una especie de obsesión por ser como todos y por tener lo que poseen los demás?

¿Vivo las tareas evangelizadoras como algo forzado? ¿Les dedico a ellas pocos esfuerzos y un tiempo muy limitado?

¿Actúo como si Dios no existiera, decido como si los pobres no existieran, sueño como si los demás no existieran, trabajo como si quienes no recibieron el anuncio no existieran?

¿Me aferro a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana que procuro por cualquier medio, en lugar de dar la vida por los demás en la misión?

Fuente:

¿Por qué bostezamos?

Desde siempre, se ha considerado al bostezo como una expresión de cansancio y aburrimiento, e inclusive, investigaciones anteriores han concluido que el contagio del bostezo tiene una relación directa con la empatía entre las personas. Sin embargo, una vez más, la ciencia se ha encargado de cuestionar dichas conclusiones. Hay un nuevo estudio que demuestra que los bostezos no son contagiosos por simple empatía. ¿Qué quiere decir esto? Vamos a averiguarlo.

Lo que ninguna investigación ha cuestionado es que los bostezos son contagiosos, tanto para humanos como para chimpancés; y dicho contagio se puede producir cuando se ven, oyen o piensa en ellos. Pero mientras lo expuesto anteriormente no tiene discusión, la razón por la cual algunas personas son más sensibles al contagio de los bostezos que otras sigue siendo una pregunta sin respuesta.

La idea previa al estudio era afirmar o desmentir lo que se creía hasta ahora respecto a las causas y relaciones emocionales de los bostezos. Los responsables reclutaron a 328 colaboradores. Además de ver un vídeo de 3 minutos de bostezos interrumpidos, los voluntarios se expusieron a pruebas cognitivas, demográficas y a un cuestionario sobre empatía, somnolencia y energía.

Con toda la información recopilada, los científicos verificaron que 222 de los 328 participantes de la prueba, bostezaron al menos una vez y de forma estable, algo que se emparentó como una respuesta de contagio. Pero, sin embargo, al analizar el resto de los datos, los expertos no encontraron ningún vínculo destacable entre los bostezos y la empatía, la capacidad intelectual o la hora del día.

No obstante, la sorpresa llegó cuando se percataron de que sí existía una conexión entre los bostezos y la edad de aquellos que los manifiestan. En consonancia con esta sorprendente relación, los analistas vieron que las personas más jóvenes eran más propensas a los bostezos, mientas que a mayor edad, menor es la incidencia de este síntoma.

“Un bostezo es la acción incontrolada de abrir la apertura bocal, con separación muy amplia de las mandíbulas, para realizar una inhalación profunda a la que sigue una espiración de algo menos de lo inhalado, con cierre final de la boca”, dice Wikipedia. Esta acción, que a menudo va acompañada de entrecerrar los ojos, estirar la cabeza hacia atrás y desperezarse, ha sido estudiada por diferentes instituciones y universidades. Si bien no existe un consenso acerca de por qué bostezamos, algunas teorías intentan dar una explicación.

Teoría fisiológica

La teoría se basa en la necesidad del cuerpo humano por obtener oxígeno y eliminar la acumulación de dióxido de carbono. Es decir que cuando nos falta oxígeno (sin llegar a extremos como el ahogo o la asfixia), nuestro cuerpo intenta encontrarlo en una gran bocanada de aire. Este principio sería la razón, explica la teoría, de por qué bostezamos cuando estamos con un grupo de personas en una habitación cerrada por ejemplo.

¿Sabías que...?

Los bebés pueden bostezar a partir de las 11 semanas de concepción.

El 55% de las personas que te ven bostezar harán lo mismo en los 5 minutos siguientes.

Un bostezo dura unos 6 segundos.

Tu ritmo cardíaco puede aumentar un 30 por ciento cuando bostezas.

Los peces, las serpientes, las tortugas, los cocodrilos y las aves bostezan.

Las personas no videntes pueden bostezar cuando escuchan un bostezo en una cinta.

Los animales vertebrados bostezan.

Los atletas olímpicos bostezan antes de una competencia.

Más allá de toda teoría y especulación, bostezar es uno de los actos más placenteros que tenemos. La próxima vez que te dan ganas de hacerlo, estira tus brazos y piernas lo más que puedas, echa la cabeza hacia atrás y relaja todo tu cuerpo. Es lindo bostezar así ¿verdad?

Gengis Kan

La vida de Gengis Kan es una serie ininterrumpida de batallas victoriosas: la primera la libró contra los merkitas, en castigo por haber raptado a Burte, su mujer, y el éxito se lo debió a la ayuda que le brindó la tribu de los keraitos, un pueblo turcomongol que contaba con muchos cristianos nestorianos y musulmanes. El jefe de los keraitos, Toghrul, puso a su disposición una tropa numerosa para atacar a los merkitas, y cuenta la «saga mongola» que, como resultado de la expedición punitoria, trescientos hombres fueron pasados a cuchillo y las mujeres fueron convertidas en esclavas. Después de vencer a los merkitas, el futuro Gengis Kan ya no se encontró solo: tribus enteras se unieron a él. Su campamento crecía día a día y a su alrededor se forjaban ambiciosos planes, como el de hacer la guerra a Tartugai. En 1188 logró reunir un ejército de 13.000 hombres para enfrentarse a los 30.000 guerreros de Tartugai, y los derrotó cómodamente, señalando así el que sería su destino: luchar siempre contra enemigos muy superiores en número y vencerlos. De resultas de esta victoria volvió a establecerse nuevamente en los territorios de su familia, cerca del río Onón, y todas las tribus que a la muerte de su padre le habían abandonado volvieron a reunirse a su alrededor, reconociéndolo como único jefe legítimo.

Corría el año 1196, y entre los mongoles corrió la voz de que había llegado el momento de elegir un nuevo rey de los mongoles entre los jefes de los campamentos. Cuando el chamán declaró que el Eterno Cielo Azul había destinado a Temujin para tal cargo nadie se opuso, y la elección del nuevo kan, que entonces contaba con veintiocho años de edad, fue celebrada con gran esplendor. Temujin se preocupó ante todo de fortalecer su propia tribu, de constituir un verdadero ejército y también de estar informado de cuanto acaecía en sus tribus vasallas. Bajo su mandato logró unificar a todas las tribus mongoles para ir a la guerra contra los pueblos nómadas del sur, los tártaros, y les infligió una severa derrota en 1202. En recompensa el emperador chino, enemigo acérrimo de los tártaros, le concedió el título de plenipotenciario entre los rebeldes de la frontera. Su alianza con el kan de los keraitos, por otra parte, le daba cada vez mayor poder. Los pueblos que no se le sometían eran derrotados en el campo de batalla y empujados hacia la selva o los desiertos, y sus propiedades repartidas a manos de los vencedores. Así la fama de los mongoles eclipsó la de todas las demás tribus, expandiéndose hasta los confines de las estepas.

En el 1206, Año de la Pantera, cuando ya todas las tribus de la Alta Mongolia estaban bajo su dominio, Temujin se hizo nombrar Gran Kan, o emperador de emperadores, con el hombre de Gengis. En el curso de una importante asamblea de jefes, Temujin expuso su idea de que el interés general exigía nombrar un kan supremo, capaz de reunir toda la fuerza nómada y lanzarla a la conquista de ciudades fabulosas, de llanuras salpicadas de prósperas casas de labranza y de puertos riquísimos donde atracaban los navíos extranjeros. Ante la enumeración de estas posibilidades, los mongoles se estremecieron de codicia. ¿Quién podía ser ese caudillo de caudillos? El nombre de Temujin, que ya había sido aclamado jefe de una importante confederación de tribus y era a la vez respetado y temido, voló de boca en boca. Oponerse a su idea podía ser peligroso, y apoyarla no era sino consagrar un estado de cosas y quizás conseguir grandes botines.

Gengis Kan dedicó sus esfuerzos a poner orden en las estepas, imponiendo una severa jerarquía en el mosaico de tribus y territorios que se hallaban bajo su dominio. Reinó de acuerdo a las leyes fijas del severo código mongol conocido con el hombre de Yasa, que sirvió de base para las instituciones civiles y militares, y organizó su reino de modo que sirviese exclusivamente para la guerra. Inculcó a sus súbditos la idea de nación y les puso a trabajar en la producción de alimentos y material bélico para su ejército, reduciendo sus necesidades al mínimo exigido por la vida diaria con objeto de que todos los esfuerzos y las riquezas sirviesen para sostener a los combatientes. En el año 1211 Gengis Kan reunió todas sus fuerzas. Convocó a los guerreros que vivían desde el Altai hasta la montaña Chinggan para que se presentaran en su campamento a orillas del río Kerulo. Al este de su imperio estaba China, con su antiquísima civilización. Al oeste, el Islam, o el conjunto de naciones que habían surgido tras la estela de Mahoma. Más a occidente se extendía Rusia, que era entonces un conglomerado de pequeños estados, y la Europa central. Gengis Kan decidió atacar primero China. En 1211 atravesó el desierto de Gobi y cruzó la Gran Muralla. La mayor conquista de los mongoles, la que los transformaría en un poder mundial, estaba al caer. Aprovechando que el país se hallaba en guerra civil, se dirigieron contra la China del norte, gobernada por la dinastía de los Kin, en una serie de campañas que terminaron en 1215 con la toma de Pekín.

En poco más de diez años, el imperio había crecido hasta abarcar desde las orillas del Pacífico hasta el mismo corazón de Europa, incluyendo casi todo el mundo conocido y más de la mitad de los hombres que lo poblaban. Karakorum, la capital de Mongolia, era el centro del mundo oriental, y los mongoles amenazaban incluso con aniquilar las fuerzas del cristianismo. Gengis Kan no había perdido jamás una batalla, a pesar de enfrentarse a naciones que disponían de fuerzas muy superiores en número. Es probable que jamás lograra poner a más de doscientos mil hombres en pie de guerra; sin embargo, con estas huestes relativamente pequeñas, pulverizó imperios de muchos millones de habitantes. ¿Por qué su ejército era indestructible? La materia prima de Gengis Kan eran los jinetes y los caballos tártaros. Los primeros eran capaces de permanecer sobre sus cabalgaduras un día y una noche enteros, dormían sobre la nieve si era necesario y avanzaban con igual ímpetu tanto cuando comían como cuando no probaban bocado. Los corceles podían pasar hasta tres días sin beber y sabían encontrar alimento en los lugares más inverosímiles. Además, Gengis Kan proveyó a sus soldados de una coraza de cuero endurecido y barnizado y de dos arcos, uno para disparar desde el caballo y otro más pesado, que lanzaba flechas de acero, para combatir a corta distancia. Llevaban también una ración de cuajada seca, cuerdas de repuesto para los arcos y cera y aguja para las reparaciones de urgencia. Todo este equipo lo guardaban en una bolsa de cuero que les servía, hinchándola, para atravesar los ríos.

Pero Gengis Kan supo también ganar más de una batalla sin enviar ni un solo soldado al frente, valiéndose exclusivamente de la propaganda. Los mercaderes de las caravanas formaban su quinta columna, pues por medio de ellos contrataba los servicios de agentes en los territorios que proyectaba invadir. Así llegaba a conocer al detalle la situación política del país enemigo, se enteraba de cuáles eran las facciones descontentas con los reyes y se las ingeniaba para provocar guerras intestinas. También se servía de la propaganda para sembrar el terror, recordando a sus enemigos los horrores que había desencadenado en las naciones que habían osado enfrentársele. Someterse o perecer, rezaban sus advertencias.
Tal fue la extraordinaria máquina militar con que Gengis Kan conquistó el mundo. En el invierno de 1227, las tropas mongoles, acompañadas por todos los hijos y nietos de Gengis Kan, emprendieron la marcha hacia el este, para invadir el reino tangut, en China. Cuando ya nada podía salvar a las poblaciones del fuego y de la espada, el viejo Kan se sintió próximo a su fin. Ninguna enfermedad se había manifestado en él, pero su instinto certero para la muerte le advirtió de que estaba cerca, y reunió a sus hijos para repartir los territorios de su vasto imperio: para el mayor, Yuci, fueron las estepas del Aral y del Caspio; a Yagatay le correspondió la región entre Samarcanda y Tufán; a Ogodei le fue otorgada la región situada al este del lago Baikal; para el hijo menor, Tuli, fueron los territorios primitivos, cerca del Onón.

Gengis Kan murió el 18 de agosto de 1227, antes de lograr la rendición china. Su última orden fue no divulgar la noticia de su muerte hasta que todas las guarniciones hubieran llegado a su destino y todos los príncipes se encontraran en sus campamentos. Durante cuarenta años había sido el centro del mundo asiático, al que había transformado con sus guerras y conquistas. Las tribus mongoles eran ahora un pueblo robusto y disciplinado, con generales y estrategas de talento educados en su escuela. Tras su fallecimiento, el enorme rodillo mongol siguió aplastando gentes y naciones. Sus sucesores dominaron toda Asia, penetraron aún más en Europa y derrotaron a húngaros, polacos y alemanes. Después, el imperio decayó hasta desaparecer. Los mongoles son hoy un ramillete insignificante de tribus nómadas, y Karakorum yace sepultada bajo las arenas movedizas del desierto de Gobi. Hasta el nombre de la ciudad se ha borrado de la memoria de las gentes.

El Candomblé

El candomblé, culto de los orixás, de origen totémico y familiar, es una de las religiones afro brasileñas practicadas principalmente en Brasil aunque ha llegado a los países vecinos como: Argentina, Colombia, Paraguay, Uruguay, Venezuela y hasta México. La religión tiene por base al ánima (alma) o espíritu de la naturaleza y por tanto es clasificada como animista. Se presume que sacerdotes animistas que fueron esclavizados y transportados al Brasil y a colonias españolas trasmitieron sus creencias y cultura a otros esclavos, los que eventualmente escaparon y formaron asentamientos de cimarrones, llamados también quilombos junto a sus orixás/nkisis/voduns, su cultura y sus dialectos entre 1549 y 1888.

Pese a estar confinado originalmente a reductos y asentamientos de cimarrones, prohibido por la Iglesia Católica y hasta criminalizado por algunos gobiernos, el candomblé prosperó durante cuatro siglos y se expandió notablemente después de la Ley Áurea en territorios del Imperio de Brasil. Hoy es una de las principales religiones establecidas, con seguidores de todas las clases sociales y decenas de miles de templos. En censos recientes aproximadamente 3 millones de brasileños (1,5% de la población total) declararon al candomblé como su religión. En Salvador de Bahía existen 2230 terreiros registrados en la Federación Bahiana de Cultos Afrobrasileños.

Además, en la cultura brasileña las religiones no se ven como exclusivas y según algunas organizaciones culturales afro brasileñas hasta 70 millones de personas participan en rituales del candomblé, regular u ocasionalmente. Los Orixás del candomblé, los rituales y las fiestas son hoy parte de la cultura y el folclore brasileños. El candomblé no debe ser confundido con Umbanda o Batuque, otras dos religiones afro brasileñas de similar origen, ni con otras religiones afro derivadas como el vudú haitiano, la santería cubana o el Palo Mayombe, las cuales surgieron independientemente del candomblé y son virtualmente desconocidas en Brasil.

El candomblé es una religión monoteísta, el Dios único para la nación ketú es Olorum, para la nación bantú es Zambi y para la nación jeje es Mawu. Son naciones independientes en la práctica diaria y en virtud del sincretismo existente en Brasil la mayoría de los participantes como igual al Dios de la Iglesia Católica. Los Orixás/Inquices/Voduns reciben homenajes regulares con ofrendas, cánticos, danzas y vestimenta especial. Así, cuando hay referencia mitológica a una divinidad creadora, esa divinidad tiene tanta importancia en el día a día de los miembros del terreiro, como es el caso del Dios Cristiano, que en la mayoría de las veces son confundidos con dioses.

Los Orixás de la mitología yoruba fueron creados por el dios supremo, Olorun (Olorum) de los yoruba; Los Voduns de la mitología fon o mitología ewe, fueron creados por Mawu, el dios supremo de los Fon; Los Nkisis de la mitología bantú, fueron creados por Zambi, Zambia pongo, dios supremo y creador. El candomblé rinde culto, entre todas las naciones, a cincuenta de las centenas de deidades antes adoradas en África. Sin embargo, en la mayoría de los terreiros de las grandes ciudades, son dieciséis las más adoradas. Lo que sucede es que algunas divinidades tienen "cualidades", que pueden ser adoradas como un diferente Orixá/Inquice/Vodun en uno u otro terreiro.

Los negros para poder rendir culto a sus Orixás, Inquices y Voduns usaban como camuflaje altares con imágenes de santos católicos, aunque según algunos investigadores este sincretismo ya había comenzado en África, inducido por los propios misioneros para facilitar la conversión. Después de la liberación de los esclavos comenzaron a surgir las primeras casas de candomblé y para entonces la religión había incorporados muchos elementos del Cristianismo, crucifijos e imágenes eran exhibidos en los templos y Orixás eran frecuentemente identificados con santos católicos. Algunas casas de candomblé también incorporaron entidades caboclos, que eran consideradas paganas como los Orixás. Pero al usar imágenes y crucifijos, surgieron persecuciones por parte de las autoridades y por la Iglesia, que veían al candomblé como paganismo y brujería. En los últimos años, ha aumentado un movimiento "fundamentalista" en algunas casas de candomblé que rechazan el sincretismo con elementos Cristianos y procuran recrear un candomblé "más puro" basado exclusivamente en elementos Africanos.

viernes, 6 de marzo de 2015

Murió un destacado periodista y comunicador católico de San Martín

San Martín (Buenos Aires) (AICA): El destacado periodista y comunicador católicoHugo Emilio Cainzos murió ayer, 5 de marzo, a las 22.30, en el Hospital Militar Central de Buenos Aires, luego de una larga y cruel enfermedad. Los restos del comunicador serán velados hoy, de 19 a 23, en Casa Martín (avenida Balbín 1926, ex Ruta 8, San Martín). Cainzos era un miembro de la comisión revisora de cuentas de ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación.

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El destacado periodista y comunicador católico Hugo Emilio Cainzos murió ayer, 5 de marzo, a las 22.30, en el Hospital Militar Central de Buenos Aires, luego de una larga y cruel enfermedad. 

Los restos del comunicador serán velados hoy, de 19 a 23, en Casa Martín (avenida Balbín 1926, ex Ruta 8, San Martín). 

Cainzos era un miembro de la comisión revisora de cuentas de ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación. 

“Hugo fue, un ser muy especial por su bonhomía, solidaridad, lealtad y caridad cristiana, supo ganarse, a lo largo de su vida, el respeto y afecto de todos, especialmente de aquellos que tuvieron el privilegio de ser sus amigos”, destaca esa asociación civil al informar sobre su muerte. 

Asimismo, recuerda que fue “bautizado por un amigo y compañero de ruta en el éter de la radio, el periodista Hérmes Acuña, bajo el seudónimo de ‘Juan XXIII, El Papa Bueno’, precisamente por esas cualidades que lo distinguían y destacaban”

“Siempre de buen carácter y la sonrisa a flor de piel, pero firme en sus convicciones, las que ponía de manifiesto cuando fuera necesario, especialmente en el programa radial, que creara y condujera desde muchos, muchos años, ‘Opiniones en voz alta’”, señala. 

“Conciliador y dispuesto en todo momento para el trabajo en equipo, tanto en la parroquia Nuestra Sra. De Luján, de San Andrés, partido de San Martín, a la cual concurría como devoto feligrés, como en el Círculo de Periodistas de General San Marín, cuya Comisión Directiva integraba desde hace mucho tiempo”, agrega. 

Cainzos con su programa de radio “Opiniones en voz alta”, formaba parte de la red de medios asociados a ANUNCIAR y desde 2010 a la fecha participó en el mega proyecto radial, el radioteatro “El viaje que cambió al mundo”, dando vida a un posadero ficticio de nombre Tomás del Vaso.

Fuente:
www.aica.org 

martes, 3 de marzo de 2015

¿Fue Jesús discípulo de Juan el Bautista? - Primera Parte

Solemos pensar que Jesús desde su infancia tenía plena conciencia de que era el Hijo de Dios, de que había venido a este mundo para predicar el Reino, de que debía morir en la cruz, y de que así salvaría a toda la humanidad. Y creemos que, por esa conciencia tan clara de sí mismo que Él tenía, en determinado momento de su vida (que ya estaba prefijado, y que Él conocía de antemano por ser Dios) abandonó la carpintería de Nazaret donde se ganaba la vida trabajando, y salió a anunciar por los caminos la llegada del Reino de Dios, tal como su Padre del cielo le había encomendado. Pero las cosas no parecen haber sido tan simples.

Porque así como Jesús necesitó (como hombre que era) de ciertos factores humanos que le ayudaran a cumplir su tarea en este mundo, así también no nos debe sorprender que haya necesitado de alguien que le ayudara a descubrir, de algún modo, lo que su Padre del cielo requería de Él. Y en esta tarea, quien desarrolló un papel fundamental fue Juan el Bautista. Todos sabemos, por los evangelios, que este famoso predicador judío bautizó a Jesús. Pero ¿eso fue todo lo que Juan hizo por Jesús? Si leemos con cuidado los evangelios, más bien parece que no.

Hacia el siglo I de la era cristiana, la religión judía había caído en un profundo letargo. La situación política oprimente que reinaba en el país, el cansancio moral por la espera de un Salvador que no llegaba nunca, la vida escandalosa de la clase gobernante (supuesta representante de Dios), y la degradación de los mismos sacerdotes del Templo (más preocupados por sus propios intereses que por animar la fe del pueblo), habían ido poco a poco enfriando la devoción de la gente y desanimando la práctica religiosa.

Frente a este panorama, apareció de pronto un hombre que buscó inyectar nuevas fuerzas al judaísmo decadente y sacudirlo de su modorra. Era Juan, el hijo único de un sacerdote del Templo, llamado Zacarías. Su voz estalló como un trueno en el sereno horizonte de Palestina. Con un lenguaje implacable, y una dureza inusual para un predicador, empezó a incitar a la gente a que cambiara de vida y abandonara su indiferencia religiosa. Decía que el juicio de Dios era inminente, y que en muy poco tiempo Dios iba a castigar con fuego a todos los que no se arrepintieran de sus pecados y se convirtieran (Mt 3,7-12).

Juan vivía en medio del desierto, llevando en él una vida austera. Se vestía con una piel de camello y un cinturón de cuero, al estilo de los viejos profetas, y se alimentaba de langostas y miel silvestre (Mc 1,6). La gente que le escuchaba hablar quedaba magnetizada por sus encendidos discursos y su talla moral. Y acudían de todos los rincones del país para oírle hablar y pedirle consejos. A cuantos aceptaban sus enseñanzas y buscaban un cambio de vida, el profeta les pedía que, como señal de su arrepentimiento, se sometieran a un pequeño baño exterior: el bautismo, que él personalmente administraba en el río (Mc 1,4-5).

Juan desarrollaba su ministerio junto al río Jordán, pues esto le permitía practicar sus ceremonias acuáticas. Pero no tenía en él un lugar fijo. A veces se instalaba en un tranquilo brazo del río cerca de Betania, en la provincia de Perea (Jn 1,28). Otras veces, más al norte, “en Ainón cerca de Salim” (Jn 3,22), en la provincia de Samaria. De hecho, Lucas afirma que Juan iba “por toda la región del Jordán” (3,3) en busca de oyentes a quienes proclamar su mensaje y bautizar. El éxito de este fogoso predicador fue extraordinario. No era posible permanecer indiferentes a su palabra y su actitud. Y muchos jóvenes que se habían alejado de la fe volvieron otra vez a encontrarse con Dios, se comprometieron a romper con su pasado, y aceptaron el lavado simbólico del bautismo que él les ofrecía.

Pero Juan no exigía a nadie que se quedara con él. A todos los que bautizaba los enviaba de vuelta a su vida anterior. Solo les pedía que cambiaran el corazón y que estuvieran dispuestos a realizar buenas obras, cada uno en su ambiente (Lc 3,8-14). Sin embargo, poco a poco se fue formando alrededor del Bautista un pequeño grupo de discípulos que lo acompañaba en sus recorridos bautismales (Jn 1,28.35-37), lo ayudaba en sus predicaciones (Jn 3,23), recibía de él enseñanzas más profundas (Jn 3,26-30), y compartía su espiritualidad ascética del ayuno (Mc 2,18), de la oración (Lc 11,1), y quizás, al menos temporalmente, también del celibato.

A principios del año 27 d.C, un joven galileo llamado Jesús, seguramente en compañía de otros amigos, viajó desde Nazaret hasta el valle del Jordán para ver a Juan. La fama del Bautista había llegado hasta su pueblo, y Jesús quería conocer la renovación espiritual que aquel proponía. Y allí, entre las áridas colinas y los desolados valles del desierto de Judá, Jesús pudo escuchar el mensaje escatológico de Juan, que puede resumirse en tres ideas: a) el fin de la historia está a punto de llegar; b) el pueblo de Israel se ha descarriado, y se halla en peligro de ser consumido por el fuego inminente del juicio de Dios; c) es necesario cambiar de vida y sellar ese compromiso haciéndose bautizar. Podemos imaginar la honda impresión que habrá causado en el alma del joven de Nazaret, el mensaje del asceta predicador. Y es posible pensar que fue esto lo que despertó en Él su vocación religiosa posterior.

La invitación al cambio radical de vida, que Juan dirigía a cada israelita que se hacía bautizar, debió de haber tocado su interior de tal manera, que lo llevó a abandonar para siempre la vida silenciosa que hasta entonces llevaba en Nazaret. En efecto, sabemos que Jesús aceptó el mensaje de Juan, al igual que muchos otros israelitas, puesto que se hizo bautizar por él como lo relatan los evangelios sinópticos (Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22). ¿Pero cómo fueron los hechos? ¿Qué pasó después del bautismo? Según los tres evangelios sinópticos, en ese momento bajó el Espíritu Santo sobre Jesús proclamándolo públicamente Hijo de Dios, y luego Jesús se alejó del lado del Bautista para hacer 40 días de ayuno en el desierto y empezar a dedicarse de lleno a su propia misión de predicar el Reino.

El cuarto evangelio parece ofrecer una versión distinta. Si lo leemos atentamente, podemos encontrar ciertos indicios que muestran que Jesús no se alejó inmediatamente de Juan, sino que se quedó algún tiempo integrando el círculo más íntimo de sus discípulos. El primer indicio lo tenemos en Jn 1,28-30. Aquí, el evangelista dice que Juan estaba bautizando en la localidad de Betania, al este del río Jordán, y añade: Al día siguiente (Juan el Bautista) vio a Jesús venir hacia él, y dijo: «¡Miren!, este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. A Él me refería yo cuando dije: -después de mí viene un hombre que es más importante que yo, porque existía antes que yo.

Para el cuarto evangelio, el bautismo de Jesús no existió, porque no lo cuenta. Ahora bien, ¿qué hacía Jesús aquel día en Betania, en medio del desierto, si no había ido a hacerse bautizar? ¿Por qué andaba entre los discípulos de Juan cuando este lo señaló como el Cordero de Dios? El cuarto evangelio calla. No da ninguna explicación. Pero el sentido natural del relato parece sugerir que Jesús se encontraba allí porque formaba parte de los discípulos del Bautista.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

¿Que son los Chakras?

Según el hinduismo y algunas culturas de Asia, los chakras son centros de energía inmensurable (no medible de ninguna manera) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas son seis, pero según la teosofía y el gnosticismo son siete. En sánscrito “chakra” significa rueda que gira en un vórtice. Hoy en día se los define como rueda de luz. Se cree que la función de los chakras es revitalizar el cuerpo físico y ayudar en el desarrollo del espíritu. Estos se encuentran en partes específicas del cuerpo y cumplen un propósito determinado. Algunos dicen que los chakras se parecen a la flor de loto. Hay quienes los retratan como ruedas que giran dentro de otras ruedas y otros los describen como las paletas de un ventilador o molino en movimiento.

En dos antiguos Upanishad (designa a cada uno de los más de 200 libros sagrados hinduistas escritos en idioma sánscrito entre el siglo VII a. C. y principios del siglo XX d. C.) hinduistas, se menciona fugazmente a los chakras. También en la creencia vashraiana del budismo tibetano (aproximadamente de la misma época) también se los menciona. Con otros nombres, hay otros centros de energía corporal en otras tradiciones, incluyendo la medicina china, la cábala judía y el sufismo islámico.

Se estima que hay más de cien chakras, menores o secundarios, en el cuerpo humano. Estos son los centros que se activan en acupuntura y están íntimamente relacionados con las funciones físicas del cuerpo, mientras que los siete chakras mayores están vinculados a las emociones y la espiritualidad. Las áreas donde se encuentran, se ven directamente afectadas por sus propiedades, tanto cuando estos vórtices de energía giran saludablemente o cuando se encuentran bloqueados. (Esta energía se mueve en forma circular en dirección a las agujas del reloj cuando están en su funcionamiento óptimo).

A fines del siglo XIX, la teosofía ―en su acercamiento al hinduismo― mostró un creciente interés por los Chakras. Hay una extensa literatura acerca de estos temas, sin ningún fundamento científico. En la creencia teosófica tántrica tiene importancia un libro muy detallado, escrito por el británico Sir John George Woodroffe, también conocido por su seudónimo de Arthur Avalon, fue un orientalista británico cuyo trabajo ayudó a desatar en Occidente un interés profundo y amplio en la filosofía hindú y la práctica del Yoga. Arthur Avalon, en su libro titulado El poder de la serpiente, dice ser la traducción de dos textos sánscritos desconocidos: el Sat-chakrá-nirupana (‘apariencia de los seis chakras’) y el Padaka-panchaka.

Sir John George Woodroffe nunca presentó pruebas de la existencia de esos textos en sánscrito. A fines del siglo XIX, este orientalista británico ―pese a sus posturas preternaturalistas― suponía que los chakras se correspondían en gran medida con los plexos nerviosos. Otros han supuesto una relación con algunas glándulas endocrinas, por lo que atribuyen a la ejercitación de estos “vórtices” la generación de algunas hormonas. Muchos creen en la existencia real (aunque «espiritual») de estos elementos. Mircea Eliade filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano, los llama «fisiología sutil». Otros opinan que son meras alegorías para practicar una especie de autohipnosis yóguica, a fin de lograr el samadhi (la ‘absorción completa’, conocido también como «enstasis», según Mircea Eliade.

Estas ideas y teorías fueron desarrolladas por el esoterista Charles Webster Leadbeater, influyente miembro de la Sociedad Teosófica, autor de libros de ocultismo y cofundador junto a James Ingall Wedgwood de la Iglesia Católica Liberal. Originalmente un clérigo de la Iglesia de Inglaterra, su interés por el espiritualismo provocó que se desafiliara de la Iglesia en favor de la Sociedad Teosófica. En su libro Los chakras, que se refiere a sus propias reflexiones acerca del tema. Después, muchos escritores contemporáneos han escrito su opinión acerca de los chakras con grandes detalles (que generan una impresión de verosimilitud), incluyendo su apariencia y sus variadas funciones. 

Los chakras se encuentran en los cuerpos sutiles del ser humano, llamados kama-rupa (‘forma del deseo’) o linga sharira (‘cuerpo simbólico’). En la India se creía que el aire aspirado (prana) recorría el cuerpo, dándole fuerza. La función de los chakras era la de recibir, acumular y distribuir esos aires. En Occidente no se considera que el prana sea aire sino una forma de energía invisible e inmensurable. Alineados desde la base de la columna vertebral, o, más exactamente en un nadi central a lo largo del raquis y hasta la mollera o vértex, llamada abadhuti. En el chakra muladhara (en el ano) yacería dormida la serpiente Kundalini (invisible e inmensurable). El propósito del yoga tántrico es elevar esta serpiente invisible a través del canal central pasando por los chakras, hasta lograr que se una con Brahman (el dios abstracto) en el chakra superior. Los chakras son parte de una «doctrina emanacionista», como la cábala en Occidente.

Los “especialistas en esta materia” declaran que cada chakra posee características y atributos únicos, tienen un color, una nota musical y una vibración específica, además de su propio símbolo, piedras, etc. Los chakras tienen los colores del arco iris y su disposición en el cuerpo es la misma que encontramos en el  arco iris (de abajo hacia arriba) rojo, naranja, amarillo, verde/rosa, azul, índigo, violeta/blanco. Casi todas las dolencias físicas empiezan en el campo emocional. La salud y sus problemas están directamente relacionados con estos puntos energéticos. Ellos controlan el balance de nuestras emociones. Cuando no estamos en armonía en el campo emocional e ignoramos las señales que nuestros miedos, tristezas, estrés, angustias, etc. nos dan, los signos de este desbalance se verán manifestados en el cuerpo físico a través de una enfermedad.

Funcionan como bombas o válvulas y regulan el flujo de energía a través del sistema energético de la persona. Son más densos que las auras, pero no tanto como el cuerpo físico. Interaccionan con el cuerpo físico a través de dos vehículos principales: el sistema endocrino y el sistema nervioso. Cada uno de los siete chakras esta asociado a una de las siete glándulas endocrinas, y a su vez con un grupo de nervios llamado plexo. De este modo, cada chakra puede asociarse a partes y funciones concretas del cuerpo controladas por el plexo o por la glándula endocrina asociada a dicho chakra.