martes, 27 de octubre de 2015

EL ORIGEN DEL HALLOWEEN

Conocido como Noche de Brujas, es una fiesta de origen celta que se celebra internacionalmente en la noche del 31 de octubre, sobre todo en países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, y, en menor medida, en Argentina, Chile, Colombia, España, México, Perú o el conjunto de Centroamérica. El Halloween tiene su origen en una festividad céltica conocida como SAMHAIN, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano. Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como CALAN GAEAF. En el SAMHAIN festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, en la que la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre servía como celebración del final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el «Año Nuevo Celta», que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica y significa 'fin del verano'. Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa. En la actualidad del SAMHAIN continúa celebrándose por los seguidores de movimientos religiosos neopaganos, como la WICCA y el DRUIDISMO.

Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el otro Mundo se estrechaba con la llegada del SAMHAIN, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través de él. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. En Escocia los espíritus fueron suplantados por hombres jóvenes vestidos de blanco con máscaras o la cara pintada de negro. El SAMHAIN también era un momento para hacer balance de los suministros de alimentos y el ganado para prepararse para el invierno. Las hogueras también desempeñaron un papel importante en las festividades. Todos los otros fuegos se apagaban y en cada hogar se encendía una hoguera en la chimenea. Los huesos de los animales sacrificados se lanzaban a la hoguera. Otra práctica común era la adivinación, que a menudo implicaba el consumo de alimentos y bebidas, e incluso en Asturias se celebraban banquetes en las tumbas de antepasados.

En una época en la que predominaban las festividades «paganas», los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) que fue trasladada del 13 de mayo al 1 de noviembre. En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los JACK-O'-LANTERN (calabaza gigante hueca con una vela dentro), inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño». Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas. La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenaba en Estados Unidos y en el mundo entero “Noche de Brujas”, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror de serie B; con innumerables secuelas e imitaciones. El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.

En esa noche los espíritus visitaban las casas de sus familiares, y para que los espíritus no les perturbasen los aldeanos debían poner una vela en la ventana de su casa por cada difunto que hubiese en la familia. Si había una vela en recuerdo de cada difunto los espíritus no molestaban a sus familiares, si no era así los espíritus les perturbaban por la noche y les hacían caer entre terribles pesadillas. ¿Cómo entraron estas fiestas a la tradición cristiana? Cuando Constantino se convirtió en emperador de Roma, dictó una ley que declaraba el Cristianismo como la religión oficial del estado, exigió como emperador que cada uno se hiciese Cristiano o enfrentara la pena de muerte. Alrededor del año 609 se transforma el Pantheon de templo pagano, dedicado a todos los dioses, a la iglesia cristiana, dedicada a la Virgen y a los mártires cristianos. La tradición celta entró con mayor fuerza en el siglo VIII, cuando la iglesia romana estableció el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, en inglés “All Saints Day” y anteriormente “All Hallows Day”, de donde deriva posteriormente la palabra Halloween, que proviene de “All Hallows Eve” que significa precisamente, “Noche de Todos los Santos”. Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a «Todos los Mártires». Tres siglos más tarde, el Papa Bonifacio IV (615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a «Todos los Santos», a todos aquellos que nos habían precedido en la fe.

La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de mayo; fue cambaiada por el Papa Gregorio III (741) al 1 de noviembre, día de la «Dedicación» de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la fiesta de «Todos los Santos» se celebrara universalmente. Como fiesta mayor tuvo su «vigilia» solemne (31 de octubre). Esta vigilia fue llamada por los ingleses «All Hallow\’s Even» (Vigilia de Todos los Santos). Aquí encuentra su origen el término «Halloween»Por otro lado ya desde el año 998, san Odilón, abad del monasterio de Cluny (en el sur de Francia) había añadido la celebración del 2 de noviembre, como una fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada fiesta de los «Fieles Difuntos» la cual se difundió en Francia y luego en toda Europa. Las iglesias fueron inundadas con los paganos no convertidos, eran forzados a integrarse a la iglesia católica o perder sus vidas por desafiar al emperador. Los recién agregados traían todas sus prácticas e ideas paganas a la iglesia incluyendo “el festival de SAMHAIN” y exigieron que este festival siguiera siendo parte de sus vidas. Puesto que la iglesia había fracasado en eliminar las prácticas paganas de la gente, decidió usar “a su modo” algunas de ellas, especialmente este ritual del 31 de octubre. En el siglo IX, el Papa instituyó un nuevo día para ser celebrado por la iglesia el 1 de noviembre, llamándolo “Día de todos los Santos” (All Hallows Day). Este día celebra a todos los mártires y santos de la iglesia católica y el 31 de octubre se convirtió en su víspera. Ahora la gente podría tener su festival el 31 de octubre, porque el 1 de noviembre era un día “santo”. Pero nada cambió. La observancia pagana continuó el 31 de octubre, y el día de fiesta “cristiano” fue observado el 1 de noviembre. La gente no celebró sus ritos y adoración paganos a los demonios para esta “nueva víspera” establecida por la Iglesia.

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