miércoles, 24 de febrero de 2016

CÓMO INTERPRETAR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

3º DOMINGO DE CUARESMA (C)
DOMINGO, 28 FEBRERO, 2016
CÓMO INTERPRETAR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS
LUCAS 13,1-9

Lucas escribe su Evangelio alrededor del año 85 para los cristianos de la comunidad de Grecia. En general, sigue la narración de Marcos. Aquí y allá introduce pequeñas diferencias o cambia alguna parábola de modo que los ladrillos removidos de Marcos se adapten al nuevo diseño que él, Lucas, imagina para su libro. Además del Evangelio de Marcos, Lucas consulta también otros libros y tiene acceso a otras fuentes: Testimonios oculares y ministros de la Palabra (Lc 1,2) Todo este material que no tiene un paralelo en Marcos, Lucas lo organiza de forma literaria: un largo viaje de Jesús desde la Galilea hasta Jerusalén. La descripción de este viaje la vemos en Lucas en los versículos 9,51 hasta 19,28 y ocupa casi dieciocho capítulos, ¡una tercera parte del Evangelio! A lo largo de estos capítulos, Lucas recuerda a los lectores, constantemente, que Jesús va de camino.

Raramente dice dónde se encuentra Jesús, pero da a entender claramente que Jesús va de viaje y que el objetivo del viaje es Jerusalén, donde morirá según todo lo anunciado por los profetas. Y también después de que Jesús está ya vecino a Jerusalén, Lucas continúa hablando de un camino hacia el centro (Lc 19,29.41.45; 20,1). Poco antes del comienzo del viaje, con ocasión de la Transfiguración junto a Moisés y Elías sobre la cima del Monte, el ir a Jerusalén es considerado como un éxodo de Jesús (Lc 9,31) y como su asunción o subida al cielo (Lc 9,51).


En el Viejo Testamento, Moisés había guiado el primer éxodo liberando a la gente de la opresión del Faraón (Éx 3,10-12) y el profeta Elías había subido al cielo (2 Re 2,11). Jesús es el nuevo Moisés, que viene a liberar al pueblo de la opresión de la Ley. Es el nuevo Elías que viene a preparar la llegada del Reino.

martes, 23 de febrero de 2016

SAMUEL RUIZ GARCÍA

(Irapuato, Guanajuato, 3 de noviembre de 1924 - Ciudad de México, 24 de enero de 2011) fue un religioso mexicano, obispo católico, defensor de los derechos de los pueblos indígenas de México y de América Latina. Era cariñosamente llamado por los pueblos indígenas "Tatik" o caminante.

Vivió su infancia en Irapuato, y a sus 13 años se fue al Seminario Diocesano de León. En 1947 fue enviado a Universidad Gregoriana, a estudiar teología. Ahí es ordenado sacerdote. En 1954 regresa a León, Guanajuato, y al poco tiempo es designado rector del seminario. En 1959 es designado Obispo de Chiapas, en el estado de Chiapas, México. Esta diócesis se caracteriza por su extrema pobreza y por tener una población mayoritariamente indígena. Durante años estableció un sistema de ayuda de la diócesis hacia la población indígena.

Samuel Ruiz García prestó su colaboración como mediador en varios conflictos latinoamericanos. En especial cumplió funciones de mediador en el conflicto de Chiapas entre el indigenista Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal mexicano. Ejerció de obispo en San Cristóbal de las Casas hasta 1999. En el año 2000 fue distinguido con el Premio Simón Bolívar de la Unesco por su especial compromiso personal y su papel en tanto que mediador, contribuyendo así a la paz y al respeto de la dignidad de las minorías. Su última sede parroquial fue la sagrada familia de Nazareth en la ciudad de Santiago de Querétaro.

El 2001 recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg, por su infatigable defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Chiapas, México, durante más de dos décadas. Recibió el doctorado honoris causa por la Universidad Iberoamericana, en 1997 por la Universidad Autónoma de Barcelona y en 2001 por la Universidad Autónoma de Sinaloa. En abril de 2008 es nombrado por el Ejército Popular Revolucionario mediador, junto con otros intelectuales mexicanos ante el gobierno federal del presidente Felipe Calderón Hinojosa. 

Murió el 24 de enero de 2011 a las 10 de la mañana en el Hospital Ángeles del Pedregal, en la Ciudad de México. Fue señalado como uno de los autores de los ataques guerrilleros suscitados en el estado de Chiapas, en el año de 1994. El gobierno del entonces presidente mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000) lo acusó de esgrimir "una ideología de la violencia" por su trabajo con las comunidades de las que surgió la guerrilla del Subcomandante Marcos y su apoyo a sus reivindicaciones sociales.

A Samuel Ruiz García se le relacionó ampliamente con la corriente llamada Teología de la Liberación. En la década de los años ochenta y noventa, en la pastoral social de Ruiz se formaron algunas de las primeras organizaciones no gubernamentales dedicadas a la protección de los derechos humanos en México, por ejemplo el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (1989).

LOS CRISTEROS

La Guerra Cristera también es conocida como Guerra de los Cristeros o Cristiada. Fue una lucha armada entre el Gobierno y la Iglesia de 1926 a 1929. Se peleó entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que estaban en contra de las políticas públicas orientadas a restringir la autonomía de la Iglesia Católica. Se estima que murieron 250 mil personas entre civiles y militares. En 1926, las hostilidades entre la Iglesia y el Estado llegan a su punto de ruptura.

El enfrentamiento pospuesto desde las leyes de reforma lleva, en estos años de luchas intensas posrevolucionarias, a una de las rebeliones más controvertidas de la historia de México: el conflicto religioso. Una tensa conciliación entre la Iglesia y el Estado se había mantenido a partir de la promulgación de la Constitución de 1917. La Iglesia había recuperado el poder espiritual perdido durante la guerra de reforma y ejercía mayor influencia en la formación de sindicatos obreros y campesinos. Durante el gobierno de Álvaro Obregón, se verifica en 1923 el primer conflicto grave que auguraba las relaciones en los años posteriores a la llegada del delegado apostólico Filippi para bendecir el cerro del Cubilete en Silao, donde sería erigido el monumento a Cristo Rey.

El 31 de julio, después de rezos, sacudidas y tironeos a su fe, pierden el auxilio espiritual y sufren la brutalidad de la represión. Lejos de entenderlo, el Estado, la Iglesia católica y la Santa Sede no midieron la fuerza popular que estaban movilizando. El gobierno no creía en la sublevación; los católicos eran viejas beatas y ancianos fanáticos por lo que decide utilizar mano de hierro para detener los brotes de descontento. La Iglesia esperaba poder llamar a una guerra pacífica y al martirio si era necesario; pocos sacerdotes favorecían la lucha armada, si bien el Episcopado acepta, aunque no recomienda, la rebelión propuesta por la Liga. A partir del 31 de julio los enfrentamientos armados se suceden en diferentes poblaciones, los católicos están dispuestos a defender su fe contra el "césar " Calles.

La Liga organizada política y militarmente decide comandar la lucha; establece centros locales y regionales en toda la República, promete a los combatientes armas y dinero para apoyar la insurrección y derrocar al gobierno, pero esta ayuda no es suficiente. Esperanzados en el apoyo de las ligas católicas norteamericanas y los ricos católicos quienes en la medida que avanzaba el movimiento se fueron separando de la lucha. Finalmente en los primeros días de enero de 1927, después de brotes espontáneos de rebelión, de arengas de los curas para luchar por la iglesia y de violentas represiones por parte del ejército, el pueblo se subleva al grito de: "¡Viva Cristo Rey!".

Las primeras zonas del país que se levantan en armas son las controladas por la Unión Popular en Jalisco, las zonas limítrofes de Nayarit, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán; al poco se unen Colima y Nayarit. Los Altos de Jalisco representan uno de los focos de insurrección más importantes; ahí luchan activamente tres de los cinco curas combatientes: el padre Aristeo Pedroza, el "tristemente célebre" padre José Reyes Vega y el padre Pérez Aldape. También por estos rumbos permaneció monseñor Orozco y Jiménez, quien rechazaba la lucha armada, pero prefirió permanecer con sus feligreses para llevarles la cura de almas. Con el tiempo monseñor Orozco es considerado la cabeza del movimiento y los rebeldes son conocidos por su grito de batalla como: los cristeros.

Una de las características importantes de los inicios del movimiento cristero fue que carecía de caudillo, los líderes salían del convencimiento de su misión cristiana, aún careciendo de armas y equipo. La lucha fue un enfrentamiento desigual. El ejército bien armado, comido y vestido, llamado por el pueblo: "los federales", se encontraba al mando del Secretario de Guerra y Marina Joaquín Amaro, conocido "comecuras" por su postura anticlerical. En 1927 el ejército contaba con 79 759 hombres; pero la desigualdad de hombres y armas no detuvo a los cristeros; donde la insurrección parecía ser aplastada, a los pocos días resurgía. La ferocidad de la milicia y el ensañamiento con la población civil, hizo que los cristeros fueran apoyados por la población y las autoridades políticas de la localidad. Tácticamente, el movimiento cristero superaba a las milicias regulares: organizados en pequeños grupos, por la falta de parque y armas, atacaban, intempestivamente, y después se retiraban a la sierra, en donde su profundo conocimiento del terreno y siendo excelentes jinetes, les permitía huir rápidamente; el ejército más desarrollado en la infantería se veías imposibilitado a proseguir la persecución.

Ante la imposibilidad de controlar la rebelión, el general Amaro organiza las "concentraciones", en las cuales se obligaba a los campesinos de la zona a reunirse en poblados determinados, en una fecha señalada; si esto no sucedía, las gentes que eran encontradas lejos de las zonas de concentración eran fusiladas sin previo juicio, lo que significó pérdida de cosechas, hambre y enfermedades para la población civil. La primera "concentración" es ordenada en mayo de 1927, en los Altos de Jalisco, para detener la insurrección y vengar el sangriento asalto al tren " la barca ", realizado por el padre Vega. Aunque en un principio la acción dio resultado, al poco tiempo la gente decidió, sin previo aviso, regresar a sembrar, y nuevamente, aún con mayor fuerza continuó la lucha. En junio de 1927, los cristeros sumaban alrededor de 20 000 hombres, lo que desmentía las partes militares de que la lucha estaba controlada por el ejército.

En julio de 1927, la liga, dividida internamente, decide contratar al general Enrique Gorostieta y al general Degollado para que tomen el mando militar del movimiento. Gorostieta, general porfirista y ex huertista, se encontraba exiliado en Cuba dedicado a actividades civiles. Acepta contratarse, y a pesar de no ser un fanático religioso, se le da el mando militar de la zona de Jalisco. Para febrero de 1928, Gorostieta logró organizar civil y militarmente la zona del norte de Jalisco, el sur de Zacatecas, donde combatían los cristeros al mando de Quintanar, Sandoval, Chema Gutiérrez y Felipe Sánchez y el noroeste de Michoacán al mando de Degollado y Guízar e Ignacio Sánchez. En octubre de 1928 la liga nombra a Gorostieta jefe supremo de la guardia nacional. El general ha hecho suya la causa cristera y tiene gran influencia en Nayarit, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro y Guanajuato. Con Gorostieta, experto en guerra de guerrillas y estrategia militar, el movimiento cristero se consolida.

Para finales de 1928 la guerra estaba en su apogeo, los cristeros se calculaban en 30 000 hombres. Las "concentraciones" solo provocaban el aumento de los levantamientos entre la población pacífica, y además los cristeros se organizaron para que los campesinos concentrados no perdieran sus cosechas, recolectando el maíz guardándolo en espera de sus dueños. En marzo de 1929, se desata una nueva rebelión contra el gobierno, esta vez encabezada por los generales Francisco Manzo y José Gonzalo Escobar con el apoyo de los jefes militares de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Durango. Escobar y Manzo intentan encausar para sí al movimiento cristero, derogando las leyes de Calles en sus estados, pero Gorostieta, sabedor de las pugnas por el poder que existían entre el ejército, los acepta con reservas, que finalmente fueron justificadas, puesto que Escobar nunca entregó a los cristeros las balas prometidas. En esta ocasión Calles es nombrado por el Presidente Interino de México Emilio Portes Gil, Secretario de Guerra y Marina, y combate personalmente a los rebeldes. Al ser aplastada la rebelión escobarista el ejército toma nuevos bríos para atacar a los cristeros, que en esos momentos controlaban el oeste de la República. Las milicias cristeras se calculaban en 50.000 hombres: 25.000 al mando de Gorostieta y otro tanto en el resto del país. El ejército federal estaba formado por 70.367 hombres, más 30.000 auxiliares de las brigadas agraristas.

En 1929 la proximidad de las elecciones presidenciales representa la coyuntura política para que el conflicto se resuelva. Durante los años de lucha, el Estado y la Iglesia habían mantenido negociaciones secretas, después del fracaso de Obregón para mediar en el conflicto en 1926 y el intento fallido a causa de la intervención de la Liga en las negociaciones de Portes Gil con Gorostieta. La Santa Sede encarga a monseñor Ruiz y Flores las negociaciones. Por intermedio del embajador norteamericano Morrow, se establecen los convenios con Calles. En junio de 1929 llega Ruiz y Flores a México y entre el 12 y el 21 de junio se conjura la guerra.

Morrow redacta el memorándum y el día 22 son publicados los "arreglos": La ley de Calles era suspendida, pero no derogada; se otorgaba amnistía a los rebeldes; se restituían las iglesias y la Iglesia podía realizar nuevamente los cultos. Esta medida dio al traste con el apoyo popular que Gorostieta ofreció a Vasconcelos en su candidatura a la presidencia, y el general que vislumbraba en los " arreglos " una claudicación de la causa cristera, muere en junio de 1929 en circunstancias extrañas. La guerra se daba por terminada, sin el consentimiento de los que intervinieron en la lucha.

A partir de la promulgación de los llamados "arreglos", los cristeros empiezan a deponer las armas, pero tarda aún un mes en ser pacificado el país. El cruento saldo se calcula en 90.000 combatientes muertos: 56.882 oficiales, soldados y agraristas y 30.000 cristeros, más la población civil y los cristeros muertos por las razzias posteriores a los "arreglos".

miércoles, 17 de febrero de 2016

LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS

2º DOMINGO DE CUARESMA (C)
DOMINGO, 21 FEBRERO, 2016
LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS
LUCAS 9,28-36

La Transfiguración se narra en los tres evangelios: Mateo (Mt 17,1-9), Marcos (Mc 9,2-8) y Lucas (Lc 9,28-36). Señal de que este episodio recogía un mensaje muy importante. Como hemos dicho, se trató de una ayuda muy grande para Jesús, para sus discípulos y para las primeras comunidades. Confirmó a Jesús en su misión en cualidad de Mesías-Siervo. Ayudó a los discípulos a superar la crisis que la cruz y el sufrimiento les causaban. Llevaba a las comunidades a profundizar en su fe en Jesús, Hijo de Dios, Aquél que reveló el Padre y que se convirtió en la nueva clave para interpretar la Ley y los Profetas. 

La Transfiguración continúa siendo una ayuda para superar las crisis que el sufrimiento y la cruz nos producen hoy. Los discípulos soñolientos son el espejo de todos nosotros. La voz del Padre se dirige a ellos, como a nosotros: “¡Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo!” Hay momentos en la vida en los que el sufrimiento es tan grande que una persona llega a pensar: ¡Dios me ha abandonado! Y de improviso la persona descubre que Él jamás se ha alejado, sino que la persona tenía los ojos vendados y no se daba cuenta de la presencia de Dios. Entonces todo cambia y se transfigura. ¡Es la Transfiguración! Sucede cada día en nuestra vida.

martes, 16 de febrero de 2016

LAS OBRAS DE MISERICORDIA SON ACTUALES Y REALES

Esperanza es uno más de los miles de niños que viven en la calle en Nigeria. Muchos apenas aprendieron a caminar, de tan pequeños. Deambulan solos y se alimentan de lo que juntan en la basura o les arrojan los vecinos. Todos ellos fueron expulsados por padres convencidos de que habían traído al mundo brujos. La tradición dice que su permanencia en el hogar es un peligro y, por eso, el destino de esos bebés es el destierro familiar.

La danesa Anja Ringgren Loven creó, hace tres años, una ONG llamada African Children's Aid Education and Development Foundation. Su trabajo es, justamente, evitar la muerte de estos "NIÑOS BRUJOS". El 31 de enero, Loven encontró a un pequeño de 2 años. Estaba desnutrido y lleno de parásitos. Le dio agua de una botella, lo cubrió con una manta y lo tomó en sus brazos.

"Miles de niños están siendo acusados de ser brujos. Son niños torturados y asustados", escribió Loven en Facebook. Lo primero que hicieron en el hospital fue eliminar los gusanos de Esperanza. Luego le dieron transfusiones diarias de sangre para incorporar glóblulos rojos a su organismo.

"La condición de la Esperanza es ahora estable. Está comiendo por sí mismo y responde a los medicamentos que recibe. Hoy se ha sentado y nos sonríe, es un chico fuerte", escribió. Loven ha publicado las fotos de la evolución de Esperanza. Su rostro ha cambiado y se conecta con los juguetes que le acercan. Su mirada está viva. Incluso juega con el hijo de Loven. "No sé cómo describirlo en palabras. Esto es lo que hace la vida más bella y valiosa. Voy a dejar que las imágenes hablan por sí mismas", dijo.

Dos días después de hallar a Esperanza en la calle, Loven pidió desde Facebook ayuda para pagar los gastos médicos del niño. La respuesta ha sido abrumadora: 1 millón de dólares llegaron en donaciones desde todo el mundo.

Fuente:

DECLARACIÓN CONJUNTA DEL PAPA FRANCISCO Y DEL PATRIARCA KIRIL

"NO SOMOS COMPETIDORES, SINO HERMANOS"

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.

Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.

Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.

3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.

Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.

11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.

Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10). La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto. Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.

22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.

No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).

25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).
Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).

30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!

Francisco
Obispo de Roma,
Papa de la Iglesia Católica
Kiril
Patriarca de Moscú y Toda Rusia

12 de Febrero de 2016
La Habana (Cuba)

HIMNOS DE LAS CIUDADES MEXICANAS QUE RECIBIERON CON ALEGRÍA AL PAPA FRANCISCO

Ecatepec

“Bienvenido Francisco” se titula el himno con que la ciudad de Ecatepec acogerá el 14 de febrero al Papa Francisco. La letra fue compuesta por Raúl Hernández y fue musicalizado por Víctor Camacho. La melodía es interpretada por Voces de Ecatepec.

“Bienvenido el que habla y en sus obras trae la paz. Bienvenido el que tiene humildad y caridad. Bienvenido seas tú pastor con olor a oveja. Bienvenido Francisco en nombre del Señor”.

Las imágenes del video muestran la fachada de la Basílica de Guadalupe, procesiones, fieles saludando desde las parroquias junto a un sacerdote. En el intermedio de la canción un sacerdote, niños, adolescentes y un grupo de mujeres manifiestan su alegría por la visita del Papa.

También hay momentos donde sale el Pontífice lavando los pies, bajando de un avión y compartiendo con los fieles. Además incluye frases construidas con cartones donde se lee: “Hagan lío” y “Salgan a la calle”.

Chiapas

“Bienvenido amigo Francisco, hoy mi Chiapas te recibe, aquí hay fiesta y regocijo, aquí hay fiesta y regocijo. Bienvenido amigo Francisco a esta tierra con aroma a selva, a esta Iglesia con sabor a Cristo. Somos familia contigo”, dice el coro de este himno titulado “Bienvenido Amigo Francisco” con que Chiapas espera al Pontífice el 15 de febrero.

La letra fue escrita por el músico mexicano Marco López y los arreglos fueron realizados por Kiki Troia, un cantante católico argentino. La alegre melodía fue ejecutada por el Ministerio de Música Fuego Nuevo, de Chiapas. El audiovisual fue producido por German Bernardo Ortiz de Montellano Velasco.

En el video aparecen imágenes que muestran la alegría de la gente, los colores expresados en máscaras y trajes típicos, la flora y fauna, los vastos paisajes de la selva de Chiapas, así como su patrimonio arquitectónico.

Michoacán

“Papa Francisco eres bienvenido. Michoacán te recibe con ternura y amor. Michoacán te recibe con el alma llena de paz. Michoacán te recibe con alegría y esperanza”, dice el coro del himno titulado “Michoacán te recibe con el alma”. Esta ciudad espera “recibirlo con el alma” el 16 de febrero.

En el video aparecen imágenes de las iglesias, sus altares, las plazas, adornos flores, altares adornados con velas y diversos personajes vestidos con trajes típicos.

El audiovisual fue promovido por el Gobierno del Estado de Michoacán.

Ciudad Juárez

El himno con el que el Santo Padre será recibido el 17 de febrero en Ciudad Juárez se titula “Francisco es” y su melodía fue compuesta por: Sergio Carmona y Jorge Alvídrez.

“Francisco es, Francisco es. El nombre que eligió para ser nuestro pastor. Francisco es, Francisco es. Humilde siervo del Señor, nueva esperanza nos alegra el corazón”, dice el coro.

En el video aparecen imágenes del Papa Francisco en el Vaticano y de sus gestos espontáneos que cautivaron los corazones de los fieles en sus viajes como Filipinas, Estados Unidos y Ecuador.

También hay escenas donde un grupo de personas vestidas de blanco bailan y agitan pañuelos en el aire, donde un hombre enciende velas en una iglesia y familias orando.



viernes, 12 de febrero de 2016

CUMPLEAÑOS DE CARLOS GUZMÁN

Hoy 12 de Febrero de 2016, es el cumple de Carlos Guzman, padrino de la hija de Alfredo Musante, amigo, confidente y co-equiper en el programa radial EL ALFA Y LA OMEGA, un tipo con una fe increíble, una oratoria estupenda, una vida de servicio y entrega a los demás, sobre todo los jóvenes, un testimonio vivo del anuncio de la Buen Nueva. FELIZ CUMPLE CARLOS!!!!

miércoles, 10 de febrero de 2016

LAS TENTACIONES DE JESÚS

1º DOMINGO DE CUARESMA (C)
DOMINGO, 14 FEBRERO, 2016
LAS TENTACIONES DE JESÚS.
LUCAS 4,1-13

El evangelista Lucas, nos recuerda que las tentaciones han sido dirigidas a Jesús por un agente externo. No son el resultado de una crisis sicológica o porque se encuentra en un conflicto personal con alguien. Las tentaciones, más bien, nos llevan a las “tentaciones” que Jesús ha experimentado en su ministerio: hostilidad, oposición, rechazo. Tales “tentaciones” han sido reales y concretas en su vida. No ha recurrido para resolverlas a su poder divino.

Estas pruebas han sido una forma de seducción diabólica, una provocación a usar su poder divino para cambiar piedras en pan o para manifestarse de modos excéntricos. Las tentaciones terminan con esta expresión: “Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno” el diablo abandona a Jesús (4,13). Luego las tres escenas que contienen las tentaciones se han de considerar como expresión de todas las “tentaciones o pruebas” que Jesús ha debido afrontar. Pero el punto fundamental es que Jesús, en cuanto Hijo, ha afrontado y vencido la tentación. Todavía más: ha sido probado en su fidelidad al Padre y ha sido encontrado fiel.

martes, 9 de febrero de 2016

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL PAPA DE ENERO DE 2016



El Video del Papa es una iniciativa global desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) para colaborar en la difusión de las intenciones mensuales del Santo Padre sobre los desafíos de la humanidad.

¿FUE TENTADO JESÚS POR EL DIABLO? Primera Parte

A mucha gente le cuesta aceptar que Jesús haya sido tentado por el diablo. Y en el fondo es porque consideran a la tentación como algo deshonroso para la persona, como una debilidad, una deficiencia. Sin embargo no es así. La tentación no es ni buena ni mala. Es simplemente inevitable. La Biblia sostiene que Jesús era verdadero hombre, semejante en todo a los demás hombres (Heb 2, 17). Que "padeció y tuvo tentaciones" (Heb 2, 18). Y que él "puede entender nuestra debilidad pues tuvo las mismas tentaciones que nosotros, sólo que jamás pecó" (Heb 4, 15). Pero las tentaciones que le sucedieron a Jesús según el Evangelio resultan rarísimas. ¿Cómo puede decirse que son las mismas que las de nosotros? En primer lugar, extrañamente el diablo aparece de un modo frontal, sin camuflajes ni caretas, lo cual contradice la forma habitual en que suele representárselo. Y así, a rostro descubierto lo invita a pecar. En segundo lugar, se le aparece una sola vez en toda su vida, al final de un ayuno de 40 días en el desierto; lo desafía, y al ser derrotado se va y no vuelve nunca más durante su ministerio. ¡Qué diferente de nosotros que sufrimos el aguijón de las tentaciones todos los días! Por si fueran poco insólitas estas tentaciones, aparece Jesús cambiando extravagantemente de escenario. La primera tentación, por ejemplo, ocurre en el desierto. Pero para la segunda, el diablo aparece trasladándolo personalmente al Templo de Jerusalem (Mt 4, 5).

¿Cómo lo transportó? ¿Alzándolo? ¿Volando? Esto exigiría aceptar que el diablo realizó un portento impresionante. ¿De dónde sacó poder para obrar milagros, cuando la tradición bíblica sostiene que sólo Yahvé puede hacerlos? (Sal 72, 18; 86, 10; 136, 4). En la tercera tentación se lo presenta al diablo llevándolo esta vez a un monte alto, donde le muestra todos los reinos y países del mundo (Mt 4, 8). ¿Existe en la tierra esta extraordinaria montaña, desde donde se pueda contemplar semejante espectáculo? ¿Y cómo pudo Jesús permanecer cuarenta días en el desierto sin comer y sobre todo sin beber? La deshidratación no perdona a nadie. A menos que Jesús haya hecho un milagro para no sufrirla, pero entonces ¿qué sentido tenía su ayuno? Hubiera sido una mera burla. Finalmente, ¿cómo se enteraron los discípulos de este duelo en el desierto? ¿Andaba Jesús contando estas intimidades personales? Todo esto invita a suponer que, si bien Jesús tuvo tentaciones durante su vida, la forma como están aquí contadas no es histórica. Se trata más bien de una creación literaria de los evangelistas con el fin de dejar una enseñanza religiosa, una idea válida para la vida de los creyentes, que tropiezan con sus tentaciones en el desierto de la vida. En primer lugar, Jesús tuvo tentaciones no un solo día sino todos los días de su vida. Él mismo les dijo una vez a sus apóstoles: "Ustedes me han acompañado a lo largo de todas mis tentaciones, por eso les daré un Reino como mi Padre me dio a mí" (Lc 22, 28-29).

¿En qué tentaciones lo acompañaron sus apóstoles? No ciertamente en las del desierto, donde aparece solo, sino a lo largo de su vida pública. En efecto, por los Evangelios sabemos que quisieron tentar a Jesús muchas veces. Como cuando "se le acercaron los fariseos y saduceos para tentarlo y le pidieron una señal en el cielo " (Mt 16, 1). O la vez que le preguntaron "para tentarlo: ¿puede uno por cualquier motivo divorciarse de su mujer?" (Mt 19, 3). O cuando él contestó a los que le interrogaban si había que pagar o no los impuestos: "¡Hipócritas! ¿Por qué me tientan?" (Mt 22, 18). O el día en que le trajeron una mujer sorprendida en adulterio "para tentarlo" (Jn 8, 6). La vida de Jesús, como se ve, estuvo atiborrada de tentaciones, pero los autores bíblicos quisieron resumirlas sólo en 3, porque éste es un número simbólico que aparece muchas veces en la Biblia con el sentido de "totalidad". Tal simbolismo quizá le venga por el hecho de que 3 son las dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro. Por lo tanto decir 3 es de algún modo decir "siempre" o "todo". Por ejemplo, los 3 hijos de Noé (Gn 6, 10) representan a la totalidad de sus descendientes. Y las 3 veces que Pedro negó a Jesús (Mt 26, 34) simbolizan la totalidad de las veces que le fue infiel. Las 3 tentaciones del Señor reflejan, entonces, todas las veces que él estuvo expuesto a ellas durante su vida.

¿Por qué eligieron los evangelistas esas 3 tentaciones? ¡Ahí está la clave y el secreto de todo el relato! Las eligieron para trazar un paralelo con lo sucedido con el pueblo de Israel luego de la salida de Egipto. Según el Antiguo Testamento, después de atravesar prodigiosamente el Mar Rojo (Éx 14, 15-31), los israelitas entraron en el desierto (Éx 15, 22), conducidos por el Espíritu de Yahvé (Is 63, 13-14). Allí permanecieron 40 años (Núm 31, 13) y sufrieron principalmente 3 tentaciones. Teniendo en cuenta estos detalles, los autores bíblicos presentan a Jesús como el nuevo pueblo de Israel, que vino a reemplazar al antiguo. Por eso todos los detalles vuelven a repetirse: Jesús después de atravesar con prodigios las aguas del Jordán al bautizarse (Mt 3, 13-17), entra en el desierto 40 días (4, 1), conducido por el Espíritu de Yahvé, donde tuvo 3 tentaciones (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13). ¿Y por qué Jesús viene a reemplazar al antiguo Israel? Porque éste había fracasado. Cada vez que había tenido tentaciones en el desierto, había salido derrotado. En cambio Jesús sale victorioso de esas mismas tentaciones. Por eso ahora él forma el nuevo pueblo, la nueva raza de hombres, y puede realizar el programa liberador encomendado por Dios al antiguo Israel, el cual no había podido llevarlo a la práctica por su infidelidad. Así, según los evangelistas, la primera tentación de Jesús tiene por escenario el desierto. Allí los escritores lo imaginan que, tras 40 días sin comer, siente hambre y el tentador lo incita a dejar su plan de ayuno y convertir las piedras en pan.

Ahora bien, el pueblo de Israel tuvo la misma experiencia. Después de salir de la esclavitud de Egipto y entrar a la libertad del desierto, por 40 años experimentó un hambre parecida. Ante la escasez de alimento, el pueblo sí cayó en la tentación. Se reveló contra Moisés, anheló poderes especiales para hacer aparecer alimento, y hasta llegó a añorar tener poder para volver a la esclavitud de Egipto, en donde comía bien. (Éx 16). Muchos años después, Moisés le echaría en cara esta debilidad, diciéndole que deberían haber pensado que no sólo de pan vive el hombre, sino también de todo lo que sale de la boca de Yahvé (Deut 8, 3). Pero cuando le sobrevino esa misma tentación a Jesús, se negó a usar sus poderes especiales en beneficio de sí mismo, y recordando aquellas palabras de Moisés se las presentó al diablo y lo derrotó.

Extractado de la Revista Vida Pastoral
Editorial San Pablo - Argentina
Biblista y Teólogo
Ariel Álvarez Valdés

ORÍGENES DE JUAN EL BAUTISTA

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, era un sacerdote de la estirpe de Abías, la octava de las veinticuatro clases en que fueron divididos los sacerdotes, podemos verlo en 1º Crónicas, 24, 7-19; Isabel, la madre del Precursor, era "descendiente de Aarón" según Lucas (1, 5); el mismo evangelista, unos versículos después (1, 36) la llama "prima" de María. Estas dos afirmaciones parecen contradictorias, ¿cómo podía ser una prima de María "descendiente de Aarón"?. El problema se podría resolver adoptando la lectura que se da en una antigua versión persa, donde encontramos "hermana de la madre" en vez de "prima". Una explicación en cierto modo análoga, probablemente tomada de algún escrito apócrifo, y tal vez correcta, se da por San Hipólito.

Según ella, Mathan tuvo tres hijas, María, Soba, y Ana. María, la mayor, se casó con un hombre de Belén y fue la madre de Salomé; Soba se casó también en Belén, pero con "un hijo de Leví", de quien tuvo a Isabel; Ana desposó a un galileo (Joaquín) y dio a luz a María, la Madre de Jesús. Así Salomé, Isabel, y María, la madre de Jesús fueron primas hermanas, e Isabel, "descendiente de Aarón" por línea paterna, era, por su madre, prima de María. El hogar de Zacarías se designa sólo de una manera vaga por Lucas 1-39: En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. El nacimiento del Precursor fue anunciado de la manera más chocante. Zacarías e Isabel, como sabemos por Lucas 1-6,7: "Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada" Habían rezado mucho para que su unión fuera bendecida con descendencia; pero, ahora que "los dos eran de edad avanzada", el reproche de esterilidad pesaba sobre ellos. En el mismo evangelio de Lucas 1-8,17, leemos:

"Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Angel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.

Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto".

Como Zacarías fue lento en creer esta asombrosa predicción, el ángel, al hacérsela conocer, le anunció que, en castigo a su incredulidad, estaría afectado de mudez hasta que la promesa se cumpliera, así lo relata Lucas 1,23-24: "Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses".

Ahora bien durante el sexto mes tuvo lugar la Anunciación, y, como María había oído al ángel que su prima había concebido, "fue sin demora" a felicitarla, leemos en Lucas 1,39-44: "En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno".

Al llegar el tiempo del nacimiento del hijo de Isabel, el evangelio de Lucas nos relata todo lo ocurrido desde el versículo 57 al 80 nos dice que:

“Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan».

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:

«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.

Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida.

Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».


El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel”.

¿QUE ES LA CUARESMA?

La Cuaresma es hoy un período litúrgico de cuarenta días, destinados a preparar la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Por más que los liturgistas no se ponen de acuerdo acerca de la fecha precisa en que se estableció en la Iglesia la Cuaresma, si viviendo todavía los apóstoles o bastante después, todos sabemos que hay una Cuaresma de origen bíblico; pues en la Biblia constan expresamente las de Moisés, Elías y Jesucristo. El primer documento conocido que menciona la Cuaresma propiamente dicha, es el canon 5 del concilio ecuménico de Nicea, celebrado en 325. A partir de esa fecha, abundan los testimonios en los escritos y concilios de Oriente, y desde el año 340, también en Occidente.

Pero lo que ni en Oriente ni en Occidente se descubre claramente, en aquellos primeros siglos, es el comienzo y término de la Cuaresma. Combinándola de muy distinta manera las diversas iglesias, incluyendo unas en ella la Semana Santa, y excluyéndola otras. En una cosa, empero, convenían todas: en el número de ayunos, que solía ser para los fieles, de treinta y seis días. En el siglo V se unificó, por fin, la duración; y en el VII, un Papa posterior a San Gregorio Magno completó los cuatro días de ayuno que faltaban a la Cuaresma, prescribiéndolo como obligatorio desde el miércoles de ceniza, que se llama "PRINCIPIO DEL AYUNO".

Lo que Moisés, Elías y Jesucristo practicaron con más rigor en sus respectivas cuaresmas, fue el ayuno y la oración, los que, por lo mismo, sirvieron de base para la Cuaresma cristiana, a la cual agregó la Iglesia la práctica de la limosna y obras de caridad. La ley del ayuno la observaban los antiguos con sumo rigor. No contentos con cercenar la cantidad de alimento, se privaban totalmente de carnes, huevos, lácteos, pescado, vino y todo aquello que el uso común consideraba como un regalo. Hacían sólo una comida diaria, después de la Misa "estacional" y Vísperas, que terminaban al declinar la tarde; y esa única comida solamente consistía en pan, legumbres y agua, y, a las veces, una cucharada de miel.

Con la particularidad que ninguno se eximía del ayuno ni aun los jornaleros, ni los ancianos, ni los mismos niños de más de doce años de edad, tan sólo para los enfermos se hacía una excepción, que era autorizado por el médico y el sacerdote. A estas penitencias añadían otras privaciones, tales como la continencia conyugal, la supresión de las bodas y festines, del ejercicio judicial, de los juegos, recreos públicos, caza, deportes, etcétera. De este modo se santificaba la Cuaresma no ya solamente en el templo como ahora, sino también en los hogares, y hasta en los tribunales, en los casinos, en los hoteles, en los teatros y en los circos. Es decir, que el espíritu de Cuaresma formaba la vida de toda la sociedad cristiana.

Actualmente la observancia íntegra del ayuno y abstinencia cuaresmal ha quedado confinada a algunas órdenes religiosas, ya que el derecho común tan sólo manda ayunar con abstinencia el miércoles de ceniza y de témporas, y los viernes y sábados de Cuaresma, y sin abstinencia, todos los demás días. La oración cuaresmal por excelencia era y es la Santa Misa, precedida antiguamente de la procesión estacional. Ahora es digno complemento, por la tarde, el ejercicio del Vía Crucis. El tiempo de Cuaresma va desde el miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor exclusive. Sucede 46 días antes de Pascua, pero dura 40, ya que no se cuentan los domingos por considerarse pascuales y no penitenciales.

La Iglesia invita a los fieles a vivir con intensidad este tiempo litúrgico con tres medios concretos: el ayuno y la abstinencia (los viernes especialmente), la oración intensa y, sobre todo, la vivencia de la caridad fraterna. De este modo, todo católico debe prepararse para la celebración de los principales misterios de nuestra fe que se actualizan en Semana Santa. La liturgia considera el Viernes Santo, Sábado Santo y Domingo de Resurrección como una sola celebración a la que se llama Triduo Pascual. La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades. En la Cuaresma a lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

MARÍA EN EL TIEMPO DE CUARESMA

La liturgia nos presenta en este tiempo a la Virgen como modelo de creyente que medita y escucha la Palabra de Dios. Observamos a María, obediente a la voluntad del Padre, ella camina también hacia la cruz. Ha sido vista así por la tradición cristiana muy cerca a la cruz. Es verdad que existe un ropaje que nos dificulta ver a María como creyente obediente al Padre, creyente que hace también un camino de fe y de subida a Jerusalén.

La presencia de las procesiones cuaresmales, la presencia de María en esas procesiones, con tanta fuerza, responde a una teología válida: María sentida y celebrada como creyente fiel, como compañera privilegiada del Hijo que se entrega.

En el camino cuaresmal, la figura de María aparece con sobriedad, con discreción, con sigilo, casi de puntillas. El centro de la cuaresma es la profesión bautismal y los compromisos que ella supone. En definitiva, el centro cuaresmal es la preparación a la pascua. En el camino, como una más, pero como creyente significativa, está María. No es un adorno cuaresmal. Es un modelo. Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene que recorrer cualquiera que sea seguidor de Cristo.

La nota característica de la cuaresma es el discipulado. Quien sigue a Jesús es el que escucha su palabra y la pone en práctica. En este sentido María se presenta como la discípula del Señor. Ella tuvo que pasar de ser madre biológica a ser madre creyente y fiel. La devoción a María no es un puro grito del alma o del sentimiento del creyente. Es la admiración de la obra de Dios en María, la llena de gracia.

Juan nos presenta a María como compañera junto a la cruz del Señor. Ausente, silenciosa y silenciada durante el ministerio público de Jesús, aparece en el momento cumbre de la cruz. Cumple así lo que el Hijo había anunciado: “el que quiera ser mi discípulo de verdad, que cargue con su cruz y me siga; y donde yo esté, estará él”.

Celebrando a María, celebramos el misterio de la salvación. Por ello la Cuaresma es también tiempo oportuno para crecer en nuestro amor filial a Aquella que al pie de la Cruz nos entregó a su Hijo, y se entregó Ella misma con Él, por nuestra salvación. Este amor filial lo podemos expresar durante la Cuaresma impulsando ciertas devociones marianas propias de este tiempo: “Los siete dolores de Santa María Virgen”; la devoción a “Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores” (cuya memoria litúrgica se puede celebrar el viernes de la Vº semana de Cuaresma; y el rezo del Santo Rosario, especialmente los misterios de dolor.

PERSONAJES DE LA CUARESMA

1.- LA SAMARITANA:

Jesús le respondió: "El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna". "Señor, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga más sed y no necesite venir hasta aquí a sacarla".
(Juan 4, 1-31)


En este extracto del relato de Juan, es el ejemplo de la persona alejada, que se encuentra con Jesús, se abre a su diálogo, se deja interpelar, abre su conciencia y Jesús transforma su vida. Necesitaba el agua viva para limpiar las adherencias y suciedades de su vida anterior. El agua de Jesucristo la limpia y purifica y se convierte en otra persona y en un testigo.

2.- LA MUJER ADULTERA:

"Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?".
Ella le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".
(Juan 8, 1-11)


Personifica la capacidad de misericordia de Jesucristo. Habla del misterio del perdón cristiano. Llama a la sinceridad del corazón y de una vida recta partiendo de uno mismo. Alerta sobre nuestros juicios y prejuicios. Habla de la necesaria apertura cristiana hacia todas las personas, que siempre son dignas del amor y del perdón de Dios. Testimonia la potencialidad salvadora de la mirada compasiva de Jesucristo.

3.- EL PADRE DE LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO:

“Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies…Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”
(Lucas 15,11-32)


Es la imagen del Dios Padre rico en misericordia. Nos recuerda su amor, su bondad, su espera. Cree en la libertad y confía en el retorno de su hijo. No inquiere, no lleva cuentas del mal, sino que siempre está dispuesto al abrazo del perdón, de la reconciliación y de la vida nueva. Es justo desde el amor, un amor que no tiene medidas ni reglas puramente humanas.

4.- EL HIJO PRÓDIGO:

“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”.
(Lucas 15,11-32)


Es, de nuevo, imagen de los alejados y de aquellos que hacen, en algún momento, un uso indebido de su libertad y de sus derechos. Es prototipo, en primera instancia, de quien piensa sólo en sí mismo y busca los placeres rápidos, inmediatos y efímeros. Es después representación de la obra de la gracia, que también desde situaciones, circunstancias y conveniencias humanas, va moviendo el corazón hacia la conversión. Toma conciencia de su situación de postración, se pone en camino, se deja guiar por la reconciliación y experimentan el don y la gracia inmensa del perdón y del amor.

5.- EL HERMANO MAYOR DEL HIJO PRÓDIGO:

“Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo”.
(Lucas 15,11-32)


Es reflejo de tantos de los planteamientos de los "cercanos", de los que se mantienen en la Iglesia, pero que no acaban de abrir del todo su alma a la sabiduría de Dios y a la plenitud del Evangelio. Lleva "cuentas", el calculador, lo tiene todo apuntado, tiene sus razones y sus derechos. Pero necesita encontrar las verdades razones y derechos de la gratuidad, del perdón y del amor.

6.- NICODEMO:

"¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y volver a nacer?".
(Juan, 3.1-21)


Representa al hombre cabal, religioso y recto que busca la verdad. La cuaresma es tiempo para no anclarnos en la "verdad" de nuestros pensamientos y opciones sino de ponernos en camino en la búsqueda de la verdad auténtica y definitiva.

7.- EL ENFERMO DE LA PISCINA DE BETESDA:

“Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?". El respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes". Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina".
(Jn 5, 1-16).


Es el prototipo del enfermo que aguarda la salud y de quien necesita ayuda de los demás. Llevaba 38 años enfermo y nadie le había empujado a la piscina de las aguas sanadoras. El cristiano debe estar alerta para descubrir a quien necesite de nosotros. El enfermo de la piscina de Betesda, una vez sanado, es también modelo de agradecimiento y de testimonio.

8.- EL CIEGO DE NACIMIENTO:

“¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?". Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". El decía: "Soy realmente yo". Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". El respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: 'Ve a lavarte a Siloé'. Yo fui, me lavé y vi".
(Jn. 9, 1-41)


Representa la oscuridad y la ceguera como enfermedad del cuerpo y como enfermedad del alma. Cuaresma es descubrir las oscuridades de nuestra vida cristiana y buscar la mano sanadora de Jesús, que, a través de su Iglesia, unta el barro y el ungüento de la luz en los ojos de nuestra alma. La fe es la luz; Jesús es la luz. Vivir sin la fe, vivir sin Jesús es oscuridad y ceguera. Y el cristiano, como el ciego de nacimiento, una vez recobrada la vista, debe ser testigo de la Luz.

9.- LÁZARO:

“¿Dónde lo pusieron?". Le respondieron: "Ven, Señor, y lo verás". Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo: "Quiten la piedra". Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, te doy gracias porque me oíste.
Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado". Después de decir esto, gritó con voz fuerte: "¡Lázaro, ven afuera!". El muerto salió con los pies y las manos atadas con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo para que pueda caminar".
(Jn. 11, 1-44).


Es el amigo de Jesús. Es el resucitado, signo y primicia de la gran Resurrección de Jesucristo, prenda de nuestra futura resurrección. También nosotros, si creemos, si mantenemos y cultivamos la amistad con Jesús, podremos ver la gloria de Dios y dar testimonio de ella con nuestras obras. Lázaro, junto a sus hermanas Marta y María, habla de la necesidad de mantener un trato de intimidad con Jesús y de hacer de nuestra cuaresma tiempo y espacio para nuestra Betania cotidiana.

10.- MARÍA DE NAZARET:

“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.
(Jn. 19. 25-27)


Es la madre, es la solidaria, la asociada a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. Mira la pasión y la pascua con ojos y corazón compasivos, como Jesús. Está. Testimonia así la fuerza decisiva de la presencia, de la compañía, de saber estar en el lugar donde debemos estar. María de Nazaret nos ha de ayudar a permanecer al pie de la cruz de nuestros hermanos y a saber acompañarlos con nuestra presencia y amor en sus Vías Dolorosas.