miércoles, 1 de marzo de 2017

MIÉRCOLES DE CENIZA

"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás"
"Arrepiéntete y cree en el Evangelio"

El uso litúrgico de las cenizas se originó en tiempos del Antiguo Testamento, simbolizaban luto, mortandad y penitencia, en el Libro de Ester 4-1, leemos: "Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había pasado, rasgó sus vestiduras se puso un sayal, se cubrió de ceniza y salió por la ciudad dando gritos de amargura", aquí nos relata que Mardoqueo se viste de tela de saco y se cubre de cenizas cuando supo del edicto del Rey Asuro que ordenaba el exterminio por la espada de los judíos, en todas las provincias de su reino. En el libro de Job 42-6, nos dice al respecto y uso de las cenizas: "Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza".

En el libro de Daniel 9-3, profetizando el desierto babilonio de Jerusalén, escribe: "Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y súplicas" En el Evangelio de Mateo 11-21 leemos que Jesús menciona el uso de las cenizas: "Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza"

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. La Iglesia adaptó el uso de las cenizas para señalar el comienzo de la temporada penitencial de Cuaresma, cuando recordamos nuestra mortandad y lamentamos nuestros pecados. En la presente liturgia para el Miércoles de Ceniza, se utiliza las cenizas sacadas de las palmas que habían servido el año anterior para la procesión del Domingo de Ramos. La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse. En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

El sacerdote bendice e impone las cenizas en la frente de los creyentes, haciendo la señal de la cruz y diciendo la siguiente formula:

"Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", o "Arrepiéntete y cree en el Evangelio"

¿CÓMO VIVIR BIEN LA CUARESMA?

Abstinencia: Todos los viernes de Cuaresma a no ser que coincidan con una solemnidad. Debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal de cada país.

Ayuno y Abstinencia (se observan ambos): El Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. La ley eclesiástica obliga a guardar abstinencia a los que hayan cumplido 14 años de edad y a practicar el ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido 59 años.

LA ORACIÓN: en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad. Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

LA HIPOCRESÍA: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean, llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

LA DISIPACIÓN: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

LA MULTITUD DE PALABRAS: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

HACER SACRIFICIOS: Su significado es "hacer sagradas las cosas", debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.

PARA PODER EXPERIMENTAR EN NUESTRA VIDA CRISTIANA EL MIÉRCOLES DE CENIZA: SÍNTESIS

La ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección. Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a dónde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.

Debemos leer, meditar y escuchar el Evangelio, creer en él y con ello convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Maestro y evangelizar, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

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