martes, 15 de marzo de 2016

AMÉRICA DEL SUR SE CONVIERTE EN REFUGIO PARA LOS PRESUNTOS PEDERASTAS DE LA IGLESIA

LITERALMENTE, PEDOFILIA VIENE DEL GRIEGO, PIDOS QUE SIGNIFICA NIÑO Y PHILIA QUE SIGNFICICA AMISTAD

El siguiente informe y resumen lo hemos extratacdo del sitio de noticias www.globalpost.com, que ha realizado un trabajo ehaustivo y complejo sobre esta problemática de los curas pederastas.

GlobalPost ha descubierto que la Iglesia Católica ha permitido que presuntos curas abusivos se dirijan a distintas partes del mundo donde enfrentan un menor grado de control de parte de la Justicia y la prensa; esto sucede incluso con el papa Francisco promocionando una reforma en las salvaguardas que cuentan los sacerdotes, buscando frenar el abuso a niños.

En una investigación de un año, GlobalPost rastreo y enfrento cinco de estos curas. Los cinco fueron capaces de continuar trabajando para la iglesia pese a que serias acusaciones en su contra fueron realizadas en el pasado. Cuando los encontramos, todos menos uno continuaban dando misa, la mayoría en comunidades remotas y pobres de América del Sur.

Algunos de estos enfrentaban investigaciones criminales, pero se fueron hacia otros países sin que los cargos los siguieran. Uno de los curas admitió al GlobalPost que había abusado a un adolescente de 13 años, y estuvo de acuerdo con que nunca más podría trabajar en los Estados Unidos. Él continúa predicando en un pequeño pueblo pesquero en Perú. Otro está bajo investigación por las autoridades de Brasil por una cadena de presuntos abusos que incluyen acusaciones en barrios marginales en los que por dos décadas estuvo a cargo de un hogar para niños de la calle, con el apoyo de la Iglesia Católica.

Para los defensores y abogados que han estudiado los casos de curas católicos por décadas, el viaje de estos padres a otros países representa el último capítulo de una larga historia de engaños, colusión e impunidad patrocinada por la iglesia para los abusadores de niños.

“Como los países desarrollados no consiguen mantener a un cura dañino en su lugar de trabajo, los obispos los mudan cada vez más a los países en vías de desarrollo, en los que hay un menor complimiento de la ley, donde la prensa es menos independiente y un gran diferencial de poder entre sacerdotes y feligreses”, dijo David Clohessy, el director nacional y portavoz de la Red de Sobrevivientes de aquellos que fueron abusados por curas, o SNAP (por sus iniciales en inglés). “Esto es gigante, y mi sospecha es que se está convirtiendo en algo cada vez más pronunciado”.

La Iglesia Católica tiene una larga historia secreta en referencia a las acusaciones de abuso sexual, reafirmada por una carta apostólica confidencial escrita en 2001 por el papa Juan Pablo II.

La carta afirmaba que todos los casos de abuso sexual por curas deberían ser responsabilidad de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que en aquel entonces era encabezada por el cardenal Joseph Ratzinger (quien se convirtió en papa en 2005). La carta también reafirmaba que todos estos casos deberían mantenerse en estricta confidencialidad, bajo el “secreto pontifical”, una política que luego fue muy criticada.

En 1970, El Padre Paul Madden, que en aquel entonces era un cura en la Diócesis de Jackson, Mississippi, hizo un viaje a Irlanda con un adolescente de 13 años de su parroquia. En ese viaje, de acuerdo a una demanda realizada por la víctima en 2002, Madden “repetidamente abusó y violó” al joven. Una demanda anterior, en 1994, finalizó con un pago de US$ 50.000 de la diócesis y una carta de disculpas dirigida a los padres de la víctima, firmada por Madden.

“Desde 1973 me han colmado el remordimiento y la culpa por haber abusado de su hijo”, dice la carta. “No hay excusas para mis acciones y asumo la responsabilidad como un humilde arrepentido”.

En 2003 —luego de que la segunda demanda de una nueva víctima fuera descartada porque había pasado mucho tiempo- Madden declaro: “Algo sucedió, yo estaba borracho, y nunca había bebido antes en mi vida, era la primera vez, y me desperté en el medio de la noche y… Sí, bueno, algo sucedió”

Madden expresó arrepentimiento por sus acciones, pero tras decir eso, de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia, Dios lo ha perdonado por sus pecados.
“Me siento bastante confiado en la piedad de Dios, y también confiado de que Dios perdona todos los pecados”, dijo. “Si soy culpable, estoy perdonando”.

De todos modos, él no tiene ilusiones de haber sido perdonado en los ojos del público norteamericano, o incluso de la Iglesia Católica estadounidense. Consultado sobre si él podría regresar a trabajar a Estados Unidos como un cura, Madden, que es originalmente de Irlanda, fue claro: “No lo creo, por esta ‘política cero’. Y esto viene de antes, no solo del papa Francisco, esto surgió años antes en los Estados Unidos”.

Madden se refería a una política de “cero tolerancia” ante casos de abusos que fue aprobada en la conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos en 2002.

La misma apunta a remover uno y todos los curas que han abusado de niños sin importar cuánto hace que tuvo lugar.

“Cuando un solo acto de abuso sexual es realizado por un cura o un diácono es admitido o así lo establece un proceso apropiado de acuerdo a la ley canónica, el cura o diácono ofensor será permanentemente removido del ministerio eclesiástico”, esto se lee de una de las reglas aprobadas por el Vaticano en la mencionada conferencia.

El papa Francisco ostensiblemente tomó la política de los Estados Unidos cuando escribió una carta a todos los obispos del mundo estableciendo que debían acatar las reglas de tolerancia cero.

Pero los abogados de las víctimas señalan que el mensaje del papa fue una maniobra de relaciones públicas, y que un cambio considerable está todavía muy lejos.

BishopAccountability.org mantiene una base de datos de más de 6.400 clérigos que han sido acusados de manera creíble de abusar sexualmente de un niño en los Estados Unidos. La base de datos contiene mucha información sobre varios curas que escaparon de sus penas por simplemente subirse a un avión y viajar a otro país. Políticas de tolerancia cero son una cosa, pero sin implementaciones significativas por los obispos locales.

La Iglesia Católica ha sufrido gravemente por la crisis de abuso sexual en niños que tuvo lugar en los Estados Unidos. El escándalo ha coincidido con el descenso en la cantidad de asistentes a misa de los católicos norteamericanos, y representantes de la iglesia reconocen que ha contribuido a un descenso global de jóvenes que se unen a la iglesia.

En los últimos 50 años, la cantidad de curas en Estados Unidos se ha reducido casi un tercio, a 38.000, de acuerdo al Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado, una institución afiliada a Georgetown University. En contraste, la población católica global se mantuvo estable, casi 17%.

Siendo temprano desde que comenzó el papado de Francisco, hay esperanza de que la iglesia esté lista para un cambio considerable que proteja a los niños. De todos modos, ya hay evidencia de que el papa parece no estar preparado para confesar públicamente los pecados de la iglesia.

Peter Saunders, un miembro laico de la comisión pontificia y un abogado para las víctimas de abuso sexual de curas, son exactamente los casos que la Iglesia Católica y la nueva comisión necesitan enfocarse.

“La tolerancia cero no tienen ningún sentido a menos que se aplique a toda la institución”, dijo. “Podría decirse que algunos de los principales problemas están en los lugares más pobres del mundo, América del Sur, África, el extremo oriente. Aquí es adonde sabemos que varios curas viajaron buscando seguir con su abuso, lo que es un absoluto atropello”.

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