martes, 19 de abril de 2016

LA ISLA DE LESBOS, TIERRA DE SAFO DE MITILENE Y LAS AMAZONAS

Lesbos es una isla griega que forma parte de una gran cobertura de islas cercanas a la costa de Turquía (en el mar Egeo). Su capital es Mitilene. Junto a algunas islas menores, constituye la unidad periférica de Lesbos. Es famosa por ser la patria de Safo, la poetisa de la antigüedad cuyos poemas describían su amor apasionado hacia sus compañeras y que dio origen al moderno término lesbianismo. Por otra parte, el gentilicio en español de los isleños es lesbio y lesbia. La población se acerca a los cien mil habitantes, de los que más de un tercio viven en la capital Mitilene, que con otras ciudades de la isla, son centros turísticos muy visitados por ser el lugar de nacimiento de la poetisa Safo. 

Por lo general, se vincula casi de manera inconsciente a la palabra homosexual con las relaciones amorosas entre parejas de sexo masculino, pero lo cierto es que tanto las parejas de hombres como las parejas entre mujeres son, ambas y sin diferenciación, homosexuales. La errónea tendencia a darle exclusividad para las relaciones entre varones se debe a la creencia de que la etimología de esta palabra proviene del latín, en donde homo significa hombre, sin saber que, en este caso particular, la procedencia es del griego, idioma en el que homo significa igual. En definitiva, homosexual significa de igual sexo y no sexo entre hombres.

Ahora bien, si las relaciones eróticas entre mujeres también son idilios homosexuales, ¿Por qué se denomina a estas mujeres como Lesbianas? La respuesta a esta pregunta habrá que buscarla, una vez más, en la mitología griega. Se sabe que las Amazonas se establecieron en la isla de Lesbos, patria de Safo (la mayor poetisa de la Grecia clásica [siglo VII y VI a. C.]), en Lemnos y en la Samotracia, más al Norte. Según la mitología griega, las Amazonas eran hijas del dios Ares (dios de la guerra, hijo de Zeus) y de la ninfa Harmonía (ligada al culto de los dioses de Samotracia). La mitología de estas mujeres diferentes viene de la protohistoria de Grecia.

Las Amazonas serían originarias de la Tracia o de las costas meridionales del Mar Negro (Cáucaso) y se establecieron inicialmente en la Capadocia (hoy territorio turco) habitando las riberas del Río Termodonte. (En el siglo XVII, Rubens pintó dos expresivos cuadros donde representa las luchas de las Amazonas contra Teseo, precisamente sobre este río). Las Amazonas se habrían apoderado de Éfeso, donde fundaron el más antiguo templo a la diosa Artemisa, diosa ésta relacionada con el amor entre mujeres. También las mujeres mastectomizadas se identifican con el nombre de las Amazonas. Uno de los encuentros más relatados con estas mujeres guerreras, fue con los Argonautas que llegaron a la Isla de Lemnos. Fueron bien recibidos, hasta el punto de que permanecieron allí un año, casi olvidando su misión, que era la demanda del «Vellocino de Oro».

Los más célebres combates de estas audaces mujeres fueron contra el corintio Belerofonte (uno de los héroes de La Ilíada), que las venció y a quien Eurípides dedicó una tragedia; contra el héroe de Atenas, Teseo, que se enamoró de la reina Hipólita, y de cuya unión nació Hipólito, protagonista de otra tragedia de Eurípides (siglo V a. C.) y uno de los pocos hijos de Amazonas que alcanzaría la edad adulta, y que tuvo un fin trágico; contra Aquiles, otro héroe de Homero, que se enamoró perdidamente de otra reina de las Amazonas: Pentesilea.

La larga Edad Media también escogió al Amazonas como tema. Para muchos pintores ellas fueron pretexto para mostrar su talento dibujando y pintando cuerpos femeninos, que de otro modo no habrían permitido los cánones de la época. En el Renacimiento el tema fue tomado con otra intención y sabiduría. Son muchos los grandes pintores que las han inmortalizado. Y llegan a nuestros días, dando siempre origen a nuevas interpretaciones. En La Divina Comedia de Dante, influido por La Odisea, cuando la diosa Calipo retrasa a Ulises bajo los encantos del amor, en los cantos IX y X en la Isla de los Amores, hay una clara influencia de las islas pobladas por esas mujeres.

El simbolismo de las Amazonas, como guerreras fue también importante para las mujeres del período de la Revolución Francesa (1789). Fueron conocidas, en 1790, las Amazonas de VIC (departamento de los Altos Pirineos). Lo cierto es que la existencia de las Amazonas quedó registrada en la historia, como el famoso río Amazonas en el Brasil, que recibió su nombre cuando el ejército de Orellana, conquistador portugués, se enfrentó en la vera del río a unas mujeres con una furia combativa similar a la de las legendarias Amazonas, de las que el río recibió su nombre.

Al comienzo de esta nota mencionábamos a la leyenda de Safo de Mitilene y su Casa de las servidoras de las Musas, ha dado lugar a numerosas versiones sobre su historia. Es poco lo que se sabe en realidad de la poetisa, y mucho de ello deducido a través de su obra y de unos escasos datos biográficos de otros autores y de la época en la que vivió. A una mayoría de sus paisanos actuales de la isla de Lesbos no les agrada demasiado esa relación de la insigne artista clásica, y el nombre de su tierra, con el mundo homosexual femenino. Polémicas aparte, lo cierto es que la leyenda de Safo y sus supuestas amantes ha creado todo un referente para el lesbianismo moderno. Safo de Mitilene era una joven perteneciente a la nobleza de Creta, cuyo nacimiento se sitúa entre los años 650 y 610, antes de Cristo. Se cree que contrajo matrimonio y tuvo una hija, pero esa es solo una versión de su hipotética biografía.

Alabada por celebridades de la intelectualidad clásica de los siglos VII y VI A.c. como Ovidio, Catulo y Horacio, aunque siempre vivió en su isla de Lesbos, por lo que su círculo social era muy limitado, llegó a estar considerada entre los nueve poetas en latín más destacados de su tiempo. Se sabe que sufrió un breve exilio, por motivos políticos contra su familia, que la llevó a Siracusa, actualmente Sicilia. Es a raíz del contenido de sus composiciones poéticas que se deduce la admiración y atracción de Safo por sus jóvenes discípulas. Aunque no habla de relaciones sexuales explícitas, sus odas de alabanza a la belleza de los cuerpos femeninos, sus frases de reconocido amor sentimental por determinadas alumnas, dan a entender que un fuerte afecto y atracción le unía a algunas de ellas.

Sin embargo, la leyenda sobre su vida y su muerte incluye que fue por el amor no correspondido de un hombre, Faón, por el que acabó lanzándose al mar desde la roca Léucade, según cuenta Ovidio hablando de una carta de la propia Safo, que el poeta atribuye al frustrado amor por Faón y otros autores determinan, en cambio, a un fracaso amoroso con una mujer. Existen versiones contradictorias que sitúan a la poetisa en la mediana edad a la hora de su muerte, y la describen como una mujer serena y confortada, segura y en paz consigo misma, no determinando las causas del fallecimiento.

Por otra parte, también la destrucción de lo que fue una extensa creación de libros y obra poética impide averiguar más certezas sobre la vida de la artista y sus relaciones sentimentales. Al ser considerada “pecaminosa y libidinosa” por la Iglesia Católica, esa prolífica obra de Safo, fue condenada a desaparecer por el Papa Gregorio VII, en el año 1073. De la hoguera se salvaron unos pocos fragmentos y poemas, que han perdurado hasta la actualidad.

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