martes, 16 de agosto de 2016

EL PASTOR EVANGÉLICO QUE PATEO A LA VIRGEN

El 12 de octubre de 1995, día de NUESTRA SEÑORA DE APARECIDA, durante el programa PALABRA DE VIDA, el Pastor SÉRGIO VON HELDER, comenzó a patear la imagen de la Patrona del Brasil, generando una de las mayores polémicas religiosas de la historia reciente de aquel país vecino. Cierto tiempo después de episodio, VON HELDER comenzó a sentir fuertes dolores en la pierna izquierda, la misma con la cual había pateado la imagen de la Virgen. Intento todos los tratamientos posibles en su país para sanar su dolencia pero no lo logro, viajo por recomendación de su médico a los Estados Unidos para encontrar una cura, una vez allí internado en una clínica especializada, estuvo un buen tiempo internado.

Entre el personal que lo asistía, había una enfermera que le dedicó, siempre, una atención especial, lo acompañaba en los momentos más difíciles y de intenso dolor, principalmente durante las noches en que el dolor no pasaba por nada del mundo, ella cuidada su pierna y le daba confort y esperanza. El tiempo fue pasando y poco a poco el tratamiento daba resultado hasta lograr la sanación completa.

Cuando VON HELDER, recupero la salud y su pierna se sano, resolvió dar una fiesta de agradecimiento a todo el equipo que lo ayudo en la clínica. En la fiesta noto, que estaban todos los que lo asistieron, menos una persona, la enfermera morena que lo acompañaba cada noche en su sufrimiento.

VON HELDER, hablo con el Director de la clínica que participo de la fiesta y este le dijo que no conocía a ninguna enfermera bajo esa descripción y menos una morena en esa área específica, luego de que comprobó que esa mujer no trabaja en el establecimiento médico, VON HELDER cayó de rodillas, llorando en plena fiesta, dándose cuenta de lo sucedido… Nadie entendió lo que sucedió en ese momento, solamente VON HELDER. Se dio cuenta que todo ese tiempo de sufrimiento, dolor y soledad, la enfermera moreno que estuvo a su lado en todos esos momentos, no fue otra que Nuestra Señora la Virgen de Aparecida.

Embargado de vergüenza y remordimientos, VON HELDER se convirtió al catolicismo y hoy cuenta su historia a quien lo quiera escuchar… Un testimonio de fe tardía, que para la bondad infinita de Dios y el cariño y el gran amor de María, que aún humillada no abandonó a un hijo en su dolencia.

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