martes, 25 de octubre de 2016

LA LEYENDA DE LOS DEVORADORES DE PECADOS

El término DEVORADORES DE PECADOS, a veces llamados "COMEPECADOS", refiere a un tipo particular de individuo que, mediante los rituales adecuados, es capaz de asumir sobre sí los pecados de otra persona. LOS DEVORADORES DE PECADOS de hecho comen simbólicamente las faltas de otros, que asumen como propias, liberando a sus clientes de los pecados cometidos durante sus vidas y absolviéndolos para purificar almas que no necesariamente se arrepienten de sus errores. Antropológicamente hablando, LOS DEVORADORES DE PECADOS existen desde que existe el pecado. El acto de devorar las malas acciones de un tercero puede clasificarse dentro de los rituales antropofágicos. Extrañamente, LOS DEVORADORES DE PECADOS poseen más referencias dentro de la literatura que en la historia propiamente dicha. Sus apariciones, escasas y furtivas, están rodeadas por un halo de misterio y discreción. Incluso hoy se desconoce cuál era la relación de LOS DEVORADORES DE PECADOS con las autoridades religiosas.

Estos también participan activamente de la mitología, por ejemplo, a través de la diosa azteca TLAZOLTEOTL, síntesis de la maternidad y la fertilidad, cuyo rol como redentora del individuo se extendió a través de distintas prácticas ya olvidadas. Una de las pocas que aún se conservan, sostiene que TLAZOLTEOTL se presenta al final de la vida de sus devotos, y que si estos confiesan sus pecados abiertamente ella limpiará sus almas devorando la suciedad que roe las entrañas del alma. No hace falta incursionar en el territorio de la mitología para descubrir la presencia de LOS DEVORADORES DE PECADOS. Sin ir más lejos, el propio Jesús interpreta el arquetipo universal del DEVORADOR DE PECADOS al ofrecer su vida y su sangre para purificar los pecados de la humanidad. Más cerca en el tiempo, durante el siglo XVIII, los rituales de LOS DEVORADORES DE PECADOS eran bastante comunes entre las clases altas. El bibliógrafo y anticuario JOHN BAGFORD (1650-1716) dio cuenta de un extraño rito por el cual un hombre devoró los pecados de un alto funcionario local a cambio de una fuerte suma de dinero.

El procedimiento era siempre el mismo. Durante la agonía, cuando la medicina ya nada tenía que hacer, y posterior a la extremaunción de los sacerdotes, los hombres y mujeres adinerados podían, si desconfiaban de la salvación de su alma, convocar a un DEVORADOR DE PECADOS. Este tenía una vida mayoritariamente itinerante. Se movía de una región a otra, temido y respetado por todos. No se le permitía acceder a lugares públicos, aunque en general se lo dejaba pernoctar gratuitamente en graneros y chozas. Su dinero estaba manchado por el pecado, desde luego, de terceros, de modo que rara vez se los asaltaba. Con el tiempo LOS DEVORADORES DE PECADOS fueron ampliando su rango de acción. Por ejemplo, ya no se necesitó estar de pie frente al lecho del moribundo para devorar sus pecados. Una rápida visita al cementerio, un discurso sentido sobre la tumba, alcanzaban para suavizar la desesperación de los deudos. En estos casos, la retribución monetaria era notablemente menor.

Nadie sabe realmente en qué consistía el ritual de LOS DEVORADORES DE PECADOS. Algunos dicen que comían y bebían simbólicamente un trozo de pan y algo de sal como síntesis del pecado que asumían sobre sí. JOHN BAGFORD fue el único que anotó una pequeña porción de las palabras pronunciadas durante el rito de devorar pecados:

Te doy paz y descanso, querido hombre. Y por tu paz yo empeño mi propia alma. Amén.

El último DEVORADOR DE PECADOS del que se tiene noticias fue un hombre de Shropshire, Inglaterra, que devoró los pecados de un tal RICHARD MUNSLOW en 1906. Dentro de los Tratados de Demonología, encontramos un personaje que llama la atención: el ICHNEUMÓN, también conocido como el DEMONIO DE LA CULPA o el DEVORADOR DE LA CULPA, es un demonio que ha logrado eludir a los grandes demonólogos y sus grimorios y libros prohibidos. Antiguamente se creía que ICHNEUMÓN se especializaba en devorar los restos de culpa y los diversos malestares que dejan los pecados en la conciencia. En este contexto, este demonio, es un eficaz colaborador del bienestar del género humano, oficio que los guardianes de la fe no le han perdonado.

Los antiguos sacerdotes del culto de Isis asimilan a ICHNEUMÓN a la rata del Nilo, y en los grimorios cristianos aparece como una bestia informe, y casi siempre babeante. Los bestiarios medievales, principalmente las ETIMOLOGÍAS DE ISIDORO DE SEVILLA, basadas en las cuestionables pero deliciosas observaciones zoológicas y botánicas de Plinio el Viejo, sostienen que ICHNEUMÓN es el archienemigo por excelencia del dragón. Cada vez que se cruza con un dragón, el ICHNEUMÓN se unta la piel con barro, cierra sus fosas nasales, y con la cola, larga y filosa, perfora el vientre del dragón. La palabra ICHNEUMÓN proviene del griego, y significa literalmente "rastreador"; algo bastante oportuno para cualquier devorador de culpas ajenas, cuya posesión puede ser tan ardorosa como el fuego de los dragones.

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