miércoles, 28 de diciembre de 2016

10 INCREÍBLES TRADICIONES DE FIN DE AÑO

¿En cuántas películas vimos a dos amantes con miradas insinuantes darse un romántico beso bajo el arco de una puerta adornado con esta plantita en Año Nuevo? Lo cierto es que esta tierna tradición se remonta nada menos que a la festividad romana de Saturnalia -celebrada en diciembre-, donde entre un festín de bebidas y comida los asistentes repartían besos por doquier. Hay, además, los estadounidenses son los que más continúan con este rito y muchos creen que si no se da un beso justo después de las 12 de la noche se anuncia un año de soledad. Es más, según un estudio de Washington Times, dos tercios de la población de Estados Unidos tenían la expectativa de compartir con alguien Año Nuevo para poder concretar el tan ansiado beso.

Tal como sucedió con las uvas en España, en Italia parece haber comenzado una tradición de la mano de los cultivos de lentejas. Pero es una tradición que tiene siglos de historia: los romanos regalaban lentejas en estas fechas con el objetivo que éstas se convirtieran en... ¡Monedas de oro! Además, si a ese regalo se le agregan sinceros deseos de prosperidad y salud, aumentar el poder adquisitivo sería aún más factible. Por eso, resulta usual que las mesas festivas italianas incluyan un buen plato de lentejas: más comés, más ganarás. Con el calor de nuestras latitudes por estos días es muy difícil sumar un guiso a nuestro menú, pero sí podemos sumarlas a una ensalada... ¡Y confiar que funcione!

Si por esas cosas de la vida pasás un Año Nuevo en una casa en Dinamarca y de repente escuchás un tremendo estruendo en la puerta del hogar, no te asustes: es un buen augurio que un vecino quiso regalarte para el año que comienza. Es que en algunas zonas, romper platos, vasos y otra vajilla aun es un hecho normal por estos días y sólo se traduce en buenos presagios.

México es un país que se caracteriza por mantener una relación “natural” con la muerte. Después de celebrar el Día de Muertos el 2 de noviembre, creen que el primer día del año es un momento ideal para comunicarse con los que fallecieron, pedirles consejos desde el más allá y esperar por parte de ellos buenos augurios para el año entrante.

Si con el pan dulce y los confites llega a la mesa de Año Nuevo un racimo de uvas no hay por qué extrañarse: las tías de la familia no planean una ensalada de frutas improvisada, sino que buscan seguir una tradición española. Se trata de acompañar las campanadas de la iglesia que anuncian la llegada del año nuevo con doce uvas, una por cada sonido -que representan la llegada de las 12 de la noche- y también una por cada mes del año. La costumbre se remonta a principios del siglo XX y, según la teoría más afianzada, por esos años hubo un excedente de uva en las cosechas de Alicante y Murcia, lo que generó que se tome como símbolo de un nuevo año que comienza. Lo más supersticiosos aseguran que a aquel que logre comerlas en forma sincronizada con las campanadas, le espera un gran año.

El comienzo de un nuevo año nos enfrenta ante un balance inevitable y renueva las esperanzas de lograr metas pendientes. Será por eso que el hecho de alcanzar una mayor fortuna se repite en diferentes culturas. En el caso de Filipinas, los círculos representan a las monedas, la buena suerte y la prosperidad. Por eso, se acostumbra usar ropa con lunares (al mejor estilo años 60) y también guardan algunas monedas en los bolsillos, que hacen sonar a la hora que comienza el nuevo año.

Una tradición del budismo japonés también tiene como protagonistas a las campanadas en la noche de Año Nuevo. Pero no son doce, sino que desde los templos budistas nipones se hace sonar 108 veces la campana, ya que ese número es considerado sagrado y significa que quienes la escuchen podrán eliminar de su corazón los 108 defectos que tenemos los humanos, como la envidia o la ira.

Si tu atuendo lo permite, el festejo de fin de año vivilo con ropa interior roja (o rosa por estos lados). No hace falta ningún otro requisito, sólo que tenga el color de la pasión. Esta tradición, más extendida en España, asegura que al usar este color en nuestras partes íntimas, nos aseguraremos un año entre sábanas lleno de amor. Hay otros colores que también nos traen buenas vibras: las bombachas amarillas prometen traernos dinero, y las azules, gozar de buena salud. Y si querés tener aún más suerte, arrancá el año con ropa interior nueva. ¡Probemos!

Con el conocido “té de las 5”, nos damos una idea de cuán puntuales son los ingleses. Y una de las tradiciones más conocidas de ese país también se asocia con el reloj. Porque aquel que sea el primero en visitar a familiares o amigos después de las 12 con un regalo bajo su brazo será bendecido con buena suerte durante el resto del año.

En tiempos antiguos, resultaba increíble que esta planta permaneciera tan verde durante las festividades del hemisferio norte, cuando es pleno invierno. Entonces, se creía que era una planta mágica que tenía poderes especiales. Por eso, se convirtió en un símbolo de buena suerte, tanto como para los enamorados (que suelen besarse debajo de él para “proteger” su relación), como para las solteras, que ponen frutos del muérdago bajo la almohada durante la noche de año nuevo para atraer a una pareja.

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