miércoles, 22 de febrero de 2017

EL CHAMANISMO SIBERIANO-Segunda Parte

Los chamanes creían en tres mundos de la existencia conectados por el Árbol del Mundo o Árbol de la Vida, ellos eran: el mundo inferior o inframundo, habitado por los muertos que están esperando la reencarnación; el mundo intermedio o Tierra Media, el plano material de la existencia en el cual los espíritus humanos están encarnados. El mundo superior o Cielo, el lugar donde moran los Dioses. El chamán puede tener acceso a estos otros mundos durante un trance, por medio de un viaje espiritual. Su alma corporal sube por la columna de humo desde el fuego y pasa por la abertura en el techo de la YURTA (una vivienda tradicional construida a partir de una estructura de postes de madera cubiertos con pieles de animales, y con un agujero central para la salida del humo en el techo, era un símbolo del microcosmos o una representación del universo). Es interesante notar que en los tiempos medievales se suponía que las brujas europeas volaban a su SABBATS subiendo por la chimenea en sus palos de escoba.

Los chamanes también pueden volar por el aire cuando ellos viajan con el espíritu, ya sea metamorfoseándose en forma de aves (como gansos) o montados en la espalda de un ciervo o caballo volador o algún otro animal grande. Nuevamente, hay muchos grabados en madera que datan de la Edad Media representando a brujas cabalgando por el cielo nocturno en las espaldas de cabras y carneros. A veces el chamán visitaba el mundo de los espíritus subiendo al Árbol del Mundo mismo o viajando a lo largo de un arco iris. Éste es otro símbolo que se encuentra en la Mitología Nórdica de Europa del Norte, donde un puente de arco iris conecta al MIDGARD (la Tierra Media) con ASGARD, el reino de los Dioses. Uno de los métodos usados por los chamanes siberianos para lograr el trance y los viajes espirituales era la ingestión del hongo alucinógeno AMANITA MUSCARIA. Este hongo venenoso rojo con manchas blancas tiene una relación simbiótica tanto con los abedules como con los abetos, que crecen profusamente en los climas del Norte y árticos. El hongo está reputado como capaz de abrir la "grieta entre los mundos". En común con las creencias populares autóctonas en Occidente, era aceptado en el chamanismo que el mundo espiritual no estaba completamente separado del mundo material. Éstos pueden ser una montaña sagrada o una colina, una piedra, un río, un lago, un bosque o cualquier señal natural en el campo.

Los lugares fantasmagóricos, ya sean sitios naturales en el paisaje o edificios, asociados en el folklore con fenómenos paranormales y lugares embrujados, son por lo general portales de acceso de los espíritus. En la creencia chamanística, todos los objetos inanimados estaban habitados o poseídos por una energía o fuerza espiritual que controlaba su entorno. Algunos chamanes enseñaban que los seres vivientes, sobre todo los humanos, podían tener más de un espíritu habitando en su cuerpo físico. Muchos aceptaban que los humanos tenía un DOBLE ETÉRICO, ASTRAL O ESPIRITUAL, y que éste podía ser proyectado en un trance o viaje del espíritu para vagar sobre la Tierra y también entrar en el Otro Mundo. Los chamanes creían que el alma de un ser humano residía en un campo de energía esférico u ovoideo que rodea a cada uno de nosotros. Es probablemente lo que los ocultistas occidentales denominaban como el CAMPO ÁURICO O AURA. Era este campo de energía el que era atacado por los demonios o por los CHAMANES NEGROS cuando ellos atacaban psíquicamente a sus víctimas, y de esa manera ellos podían causar la enfermedad o la muerte.

Era la tarea del CHAMÁN BLANCO reparar el equilibrio curando el aura dañada y, de ser posible, llevar a la víctima de vuelta a la salud plena. Antes vimos cómo los animales eran importantes tótems del clan y guías espirituales para el chamán. Antes del siglo XX y del aumento de la producción de comida a escala industrial, la caza estaba extendida en las estepas y en los bosques siberianos. A diferencia de la creencia cristiana, se aceptaba sin cuestionar que los animales tenían alma, y que cuando se los perseguía y mataba era esencial que sus espíritus fueran respetados y apaciguados. Si esto no se hacía, el desastre y la desgracia podrían acontecer al cazador, a su familia y a su tribu. Cuando un cazador mataba a su presa, siempre ésta era despachada rápidamente, de manera limpia y sin crueldad.

A pesar de la temprana llegada de los comerciantes de pieles y mercaderes a Siberia y Mongolia, el chamanismo sobrevivió. En el siglo XVI, sin embargo, un gobernante mongol llamado ALTAN JAN invitó a una misión budista tibetana al país. Sus motivos eran políticos, por cuanto él quería consolidar su propia posición como el líder tribal supremo, afirmando ser la reencarnación de GRAN KUBLAI JAN. Los budistas estuvieron de acuerdo en reconocer su reclamación, y a cambio el JAN dio al jefe de la orden budista el título espiritual de DALAI LAMA, el que por supuesto existe hoy aunque su portador actual esté en el exilio en India. Como resultado de la conversión del JAN, él aprobó leyes que prohibían los rituales chamánicos y concedió al clero budista un status especial en la sociedad y privilegios que no fueron concedidos a los chamanes.

La hermandad de CHAMANES NEGROS rechazó someterse a la nueva religión y muchos fueron asesinados. Algunos CHAMANES BLANCOS llegaron a un acomodo con ella. Esto condujo a la creación de un tercer camino llamado el "CHAMANISMO AMARILLO" que se sometió al control de los lamas y combinó las creencias y prácticas chamánicas con el budismo tibetano. Durante el siglo XVIII en Siberia, misioneros budistas, cristianos Ortodoxos y musulmanes intentaron convertir a la población nativa y se opusieron a la práctica de todas las religiones rivales. Considerando su moderna imagen pacífica y pacifista, los monjes budistas fueron los más severos a este respecto, y ellos persiguieron a los chamanes, los golpearon y destruyeron sus sitios sagrados sustituyéndolos por sus propios santuarios llenos de imágenes. La Iglesia Ortodoxa rusa también obligó a las tribus paganas a aceptar el bautismo a punta de espadas y ellos azotaron o encarcelaron a cualquiera que se atreviera a practicar ritos chamánicos como la adivinación y el sacrificio de animales. A pesar de esta persecución religiosa, el chamanismo sobrevivió a las conversiones forzadas y continuó de manera clandestina en remotas áreas rurales. A veces eran incorporados elementos chamánicos a una forma poco ortodoxa de cristianismo popular que prosperó a pesar de la censura de los sacerdotes.

Algunos chamanes aceptaron a los santos patronos de Rusia, Jorge y Miguel, como sus deidades. Dieron incluso a Miguel el título honorario de "MAESTRO DE LOS CHAMANES", y se hacían sacrificios de sangre a sus iconos. Después de la Revolución bolchevique en 1917, el chamanismo tuvo un breve renacimiento dado que el poder y la influencia de la Iglesia Ortodoxa Rusa y el budismo en Siberia se desvanecieron. Sin embargo, con el comienzo del sangriento régimen estalinista en los años '20, la nueva política del colectivismo agrícola causó cambios drásticos en la sociedad siberiana. Los comunistas soviéticos consideraban a los chamanes como un ejemplo de superstición primitiva y de desigualdad social, y ellos fueron condenados como enemigos del Estado.

Con el colapso del comunismo soviético a fines de los años '80 y principios de los '90, hubo un renacimiento de la cultura tradicional entre los pueblos étnicos de la antigua URSS. En los años '90 un movimiento neo-chamánico conocido como TENGRIANISMO surgió en Asia Central y en la nueva Federación Rusa. Éste rápidamente se organizó y ahora afirma disponer de una membresía bastante inflada de 500.000 personas. A diferencia del chamanismo de los antiguos tiempos, el TENGRIANISMO es una forma monoteísta de religión con una cosmología que es adecuada para el mundo moderno. Está firmemente basado en las preocupaciones "VERDES O AMBIENTALES MODERNAS" y cree que la Humanidad debería vivir en armonía con el mundo natural. Olvidando o ignorando la persecución del pasado, también predica la tolerancia hacia otras religiones y procura coexistir con ellas en un espíritu inter-religioso. Extrañamente es también una religión sin dogmas, oraciones o un clero.

El renacimiento del chamanismo en su moderna forma TENGRIANISTA parecería remontarse a un pasado romántico que probablemente nunca existió en realidad. Un deseo interior de unirse de nuevo con el mundo natural y seguir valores espirituales en una tecnocrática sociedad de consumo, una visión romántica del pasado y una urgencia por "salvar el planeta", son también la fuerza impulsora detrás del llamado "CHAMANISMO URBANO" en Occidente. Sin embargo, los chamanes siberianos y sus hermanos mongoles no estaban tanto interesados en la conservación del medioambiente como en la supervivencia del día a día apaciguando los espíritus que ellos creían que habitaban en él.

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