domingo, 21 de mayo de 2017

30 AÑOS COMUNICANDO Y SIRVIENDO EN LA COMUNICACIÓN CATÓLICA ARGENTINA

Miércoles 17 mayo 2017 | Buenos Aires (AI): El pasado 19 de abril de 2017, el presidente de ANUNCIAR Grupo Multimedio de Comunicación, Asociación Civil, Alfredo Musante, ha celebrado su trigésimo aniversario de servicios desde las “periferias” como agente de pastoral de comunicación. Desde ANUNCIAR Informa, compartimos un mano a mano con nuestro presidente y de esa charla amena y sincera nos compartió, desde el corazón lo que transcribimos a continuación.

Cuando le preguntan a él cómo fueron sus inicios, siempre recuerda que acompañó a muchas personas que, desde las radios “barriales” llevaban adelante su emprendimiento, sin apoyo económico de ninguna institución, ni empresas que solventaran los gastos que ocasiona mantener un programa de radio, con mucho esfuerzo y voluntad.

Ha aprendido a lo largo de estos 30 años que la verdadera vocación de comunicar y de transmitir el Evangelio, se puede ver en estos semilleros de evangelización, como bien lo describe el Papa Francisco: “desde la periferia”.  Como algo providencial, él lo ha venido haciendo en la práctica desde hace muchos años atrás, ya que estos medios pequeños realmente lo permiten, ofreciendo así una tierra fértil para llevar adelante un mensaje diferente, que lleve a la audiencia cautiva de ese tipo de medios, valores humanos y virtudes cristianas.

-ANUNCIAR INFORMA: Alfredo… ¿qué vivencias tenés sobre esta experiencia?

-Alfredo: “Más allá de lo positivo que he vivido en este tipo de radiodifusión, he visto cómo muchos programas de radio de orientación católica, que realmente eran muy buenos, lamentablemente desaparecieron, y a nadie le importó que esto suceda”.
Continuó: “Esto me preocupó desde el principio. Por eso cuando fundé ANUNCIAR pensé que podría brindar más ayuda y sostén. Sin embargo, se me hace muy difícil cuando tu mensaje no es hipócrita ni obsecuente con las autoridades religiosas, sobre todo”.

Y agregó: “Sé que no soy para nada querible en muchos sectores de la Iglesia en Argentina, y me refiero específicamente en el ámbito de la comunicación; por mi estilo, por mi lengua “afilada” y por mi sinceridad ante todo, eso le parece a muchos no gustarle. Sé que no escribo “bonito” ni utilizo palabras o términos académicos o, lo peor aún, cómo me atrevo a pensar en voz alta -cosa que genera malestar- por lo que pareciera que “pensar y opinar” no estaría bien...

Y continúa: “A lo largo de estos 30 años he tenido muchas decepciones de parte de la jerarquía y de muchos laicos, PERO JAMÁS SE ME OCURRIRÍA ABANDONAR LAS FILAS DE LA IGLESIA. Es un precio que pagás por eso, ya que noté que a lo largo de todo este tiempo son contados con los dedos de una mano, y me sobran, los amigos que te llaman por teléfono para sacarte al aire en su programa o te hacen una nota para su programa en la tele”…

…”Yo acepto esa “soledad e indiferencia”, tampoco me considero un modelo a seguir, porque no lo soy, pero es mi estilo, mi modo de ser, y si eso conlleva a que no les guste lo que hago y cómo lo hago: lo lamento por ellos. Puedo tener centenares de defectos, pero lo que no quiero ser son dos cosas: HIPÓCRITA y OBSECUENTE y eso los oyentes de EL ALFA Y LA OMEGA lo saben”

-ANUNCIAR INFORMA: Alfredo Musante, a lo largo de su trayectoria como agente de pastoral de comunicación, ha producido y acompañado a docenas de programas de radio de índole religioso y de otros contenidos. En prensa escrita se ha desempeñado como asesor en periódicos y publicaciones pequeñas pero con un fuerte impacto y llegada en comunidades puntuales.

En la actualidad sigue con la producción y dirección del programa de radio EL ALFA Y LA OMEGA, que está en su temporada número 24, con una presencia en más de 24 emisoras de radio de Argentina y Latinoamérica.
Ha participado en la CADENA DE LA AMISTAD de RADIO VATICANO en varias oportunidades y ha sido entrevistado docena de veces en diferentes medios; ha firmado convenios de colaboración con organizaciones dedicadas a la comunicación social de diferentes países.

Ha brindado pequeños cursos y seminarios sobre producción y otras especialidades y se ha destacado como guionista en dos producciones radiales como lo fueron EL VIAJE QUE CAMBIO AL MUNDO, que convocó a 437 profesionales del arte escénico y de la comunicación social de 24 países de las Tres Américas y los Países Bajos, así como también RELATOS DE LA PASIÓN y SEAMOS PROTAGONISTAS DE ESTA HISTORIA, en la actualidad está trabajando en dos proyectos radiofónicos sobre este formato y que estarán pronto en el éter de la radio.

Su mayor afán, además de seguir trabajando en pos de un mejor anuncio del Mensaje del Evangelio, es que los comunicadores católicos y, sobre todo la jerarquía eclesiástica, no olviden a los comunicadores que han partido a la Casa del Padre; personas comprometidas 100% con esta realidad comunicacional, con esta pastoral, rindiéndoles así el homenaje y recuerdo que merecen aquellos que fueron, personalmente, sus mentores y que prepararon el camino que transita hoy él, quien, con aciertos y defectos, continúa llevando con un estilo diferente un mensaje distinto en la radiodifusión hispano parlante.

Invitamos a que puedan seguir la trayectoria de nuestro presidente en este video que hemos realizado, donde se certifica todo el camino recorrido.


ANUNCIAR Contenidos
Departamento de Prensa y Difusión
Mayo de 2017

martes, 16 de mayo de 2017

¿CUÁNDO SE CUMPLIRÁN LAS PROFECÍAS DEL APOCALIPSIS?-Primera Parte

Las profecías que anuncia el Apocalipsis para el fin de los tiempos son escalofriantes. Sangrientas persecuciones contra los cristianos; una Bestia feroz con siete cabezas y diez cuernos que atacará a los creyentes; una invasión de langostas gigantescas con cola de escorpión y dientes de león; sangre y fuego que caerán sobre la tierra para matar a una tercera parte de la humanidad; un enorme Dragón que buscará devorar a los fieles de Jesucristo; y por si esto fuera poco, terremotos, oscurecimiento del sol, caída de las estrellas, pestes, guerras, hambre, muerte y violencia a granel. Con semejante panorama es lógico que los cristianos quieran saber cuándo sucederán estas calamidades. Por eso se intentó muchas veces, a lo largo de la historia, fijar la fecha de estos sucesos. Pero todos los intentos fracasaron. No obstante ello, cada tanto sigue apareciendo algún iluminado, o fundador de secta, o vidente que asegura que estamos viviendo ya los últimos tiempos. ¿Es cierto esto? ¿Podemos saber cuándo sucederán estos anuncios? Según el Apocalipsis, parece que sí.

Ante todo, veamos quién escribió el Apocalipsis. El autor dice que se llamaba Juan (1,9). ¿Quién es este Juan? Durante mucho tiempo se pensó que se trataba de san Juan, uno de los Doce Apóstoles, el Hijo de Zebedeo y hermano de Santiago. Pero el autor en ningún momento dice que él sea un apóstol. En cambio se presenta como un profeta (22,9). También se pensó que este Juan fuera el mismo que escribió el cuarto Evangelio. Pero basta con leer ambos libros y compararlos para darse cuenta de que el estilo literario, las palabras y las ideas de ambos libros son muy distintos. Por lo tanto, el “Juan” del Apocalipsis no era ni uno de los Doce apóstoles ni el autor del cuarto Evangelio, sino alguien de la iglesia primitiva que un día, inspirado por Dios, compuso esta obra. Según él mismo nos informa, se hallaba prisionero en una isla del Mar Egeo llamada Patmos (1,9), alrededor del año 95.

El Apocalipsis compuesto por Juan consiste en una serie de visiones aparentemente caóticas. Pero si lo leemos con atención podemos sacar algunas cosas en claro. Al comienzo dice: “Revelación de Jesucristo. Dios se la concedió a sus siervos para mostrarles lo que va a suceder pronto” (1:1). El primer versículo, pues, ya advierte que los sucesos iban a ocurrir “pronto”. A continuación escribe: “Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el tiempo está cerca” (1:3). Es decir, reitera que lo que anuncia el libro va a suceder en un tiempo cercano al autor. Luego cuenta todas las visiones que tuvo, y al llegar al final del libro vuelve a decir: “Estas palabras son ciertas y verdaderas. El Señor Dios envió a su ángel para mostrar a sus siervos lo que va a suceder pronto” (22:6). Y más abajo dice que un ángel le advirtió: “No selles las palabras proféticas de este libro, porque el tiempo está cerca” (22:10).

Pero el Apocalipsis no sólo afirma de un modo explícito que el tiempo de su cumplimiento estaba cerca, sino que lo confirma con las imágenes y las visiones. Así, se le dice a los cristianos que sus sufrimientos no van a durar mucho (6:11); que deben alegrarse porque el juicio de Dios ya está por llegar (14:7); que el Dragón dispone de breve tiempo para su actividad en la tierra (12:12); que cuando suenen las siete trompetas llegará el fin (10:67). Todo parece predecir un hecho inminente. Por eso a lo largo del libro se lee la frase de Jesús: “pronto vendré”, “ya estoy a las puertas”, “llego enseguida”. Si los hechos del Apocalipsis iban a tardar siglos en suceder, ¿por qué Jesús los ilusionó inútilmente? ¿Para qué les pidió que rezaran con ansias? “Ven, Señor Jesús” (22:17, 20), si Jesús no pensaba venir ¿Aún a cumplir las profecías?

El libro aseguraba a los lectores del siglo I que aquellos sucesos iban a suceder pronto. Y nosotros debemos creerle y abandonar la idea de encontrar en él acontecimientos que pertenezcan a nuestra época. Entonces ¿a qué acontecimientos se refiere el Apocalipsis? Ya dijimos que el libro se escribió alrededor del año 95. En esa época gobernaba a Roma el emperador Domiciano. Y los cristianos estaban atravesando por dos problemas muy graves: a) la ruptura de relaciones con los judíos; y b) la persecución desatada por el Imperio Romano. Los primeros cristianos, apenas surgieron, tuvieron que enfrentarse con los judíos. Porque, aunque leían las mismas Escrituras, rezaban los mismos salmos y asistían al mismo Templo, ellos creían en la resurrección de Jesús lo cual no era aceptado por los judíos.

Se produjeron, entonces, tensiones y refriegas. Las autoridades judías consideraron poco a poco a los cristianos como una “secta” y les prohibieron el ingreso al Templo y a las sinagogas. Esto colocó a los cristianos en un grave dilema: no querían renegar de las tradiciones judías, pero ¿cómo guardar silencio sobre la resurrección de Jesús y sobre su Evangelio? Ellos sabían que Dios había elegido al pueblo judío, y querían respetar esa elección de Dios, pero ¿qué hacer si los judíos no los aceptaban a ellos? La primera parte del Apocalipsis, es decir, los capítulos 4-11 (pues los capítulos 1-3 son una introducción), quiere responder precisamente a esta cuestión.

¿Y cuál es la respuesta de Juan? Les anuncia a los cristianos que el pueblo de Israel ha sido sustituido por la Iglesia. Que ésta es ahora el nuevo Israel. Pero no porque el antiguo Israel haya sido rechazado por Dios, sino porque los verdaderos israelitas (es decir, los judíos que sí aceptaron a Jesús) se han convertido ahora en la Iglesia, que acaba de aparecer.Y profetiza una dolorosa ruptura entre ambas comunidades, que será total y definitiva. Pero les advierte que no debían preocuparse porque ésta será el nacimiento del nuevo pueblo de Dios, el pueblo cristiano.

El autor dice todo esto mediante visiones y símbolos en donde muestra que el Antiguo Testamento ha sido superado por la nueva Iglesia de Jesús. Así, la visión del trono de Dios (capítulo 4) muestra que donde antes se adoraba sólo a Yahvé ahora se adora también a Jesucristo en forma de un Cordero degollado. La visión del libro sellado (capítulo 5) enseña que el Antiguo Testamento de los judíos es un libro indescifrable si no se lo completa con el Evangelio que predicó Jesús. La visión de los cuatro jinetes (capítulo 6) anuncia la llegada de Jesucristo y la inauguración de una nueva era.

La visión de los 144.000 sellados (capítulo 7), indica que el censo hecho por Moisés al salir de Egipto es reemplazado por un nuevo censo, que ahora incluye personas de todas las razas, lenguas y pueblos. La visión de las siete trompetas (capítulos 8-9) señala que las plagas de Egipto que dieron origen al pueblo de Israel, ahora son reemplazadas por nuevas plagas que dan nacimiento a la Iglesia. La visión del librito devorado (capítulo 10) exhorta a los lectores a predicar el Evangelio. Y la visión de los dos testigos (capítulo 11) muestra cómo el Templo de Jerusalén, al que nadie podía entrar, ha sido reemplazado por otro templo abierto a todo el mundo.

Pero un segundo problema preocupaba a los cristianos de fines del siglo I: la persecución desatada contra ellos por el Imperio Romano. Aún estaba fresca en su memoria la locura tristemente célebre de Calígula (37-41), y sobre todo de Nerón (54-68), quien unos años antes había perseguido cruelmente a los cristianos en Roma y había hecho morir al apóstol Pablo, a san Pedro y a muchos otros. Ahora, en el momento en que Juan escribe, el delirio imperial ha vuelto a instalarse.

Biblista
Ariel Alvarez Valdez

SINTOÍSMO

Es el nombre de la religión nativa en Japón. Se basa en la adoración de los KAMI o ESPÍRITUS DE LA NATURALEZA. Algunos KAMI son locales y son conocidos como espíritus o genios de un lugar en particular, pero otros representan objetos naturales mayores y procesos, por ejemplo, AMATERASU, la diosa del Sol. Actualmente el SINTOÍSMO constituye la segunda religión con mayor número de fieles de Japón, sólo superada ligeramente por el BUDISMO JAPONÉS. El número de practicantes varía desde los 108 millones (80% de la población en 2003) que tienen prácticas y/o influencias sintoístas hasta los 4 millones (3,3%) que lo practican regularmente y se identifican con la forma oficial del SHINTO.

El término SHINTO se refiere a las actividades desarrolladas por los japoneses para venerar a todas las deidades del cielo y la tierra. Es considerada la religión originaria de Japón, un culto popular que puede describirse como una forma sofisticada de animismo naturalista con veneración a los antepasados, profundamente identificada con la cultura japonesa. En un principio, esta religión étnica, indígena no tenía nombre hasta la introducción del budismo en Japón (durante el siglo VI) desde China a través de Corea. Una de las denominaciones que recibió el budismo fue BUTSUDO, que significa "LA VÍA DEL BUDA". A fin de poder diferenciar el budismo de la religión nativa, ésta pronto llegó a ser conocida por el nombre de SHINTO.

Este nombre, SHIN-TO, procede de una antigua palabra china que significa EL CAMINO DE LOS DIOSES. Los japoneses escogieron utilizar un nombre chino para su religión porque en ese tiempo (hace más de un milenio), el chino era la única lengua que tenía escritura en Japón, ya que no se había desarrollado aún la escritura de su propio idioma. La frase que significa SHINTO en japonés es KAMI NO MICHI. El SINTOÍSMO afirma la existencia de divinidades o seres espirituales (KAMI) que pueden encontrarse en la naturaleza o en niveles superiores de existencia. Este término, que constituye el concepto central del culto, llegó a aplicarse a cualquier fuerza sobrenatural o dios, como los dioses de la naturaleza, hombres sobresalientes, antepasados deificados o hasta "deidades que representan ciertos ideales o simbolizan un poder abstracto"

El SINTOÍSMO no posee una deidad única ni predominante, ni reglas establecidas para la oración, aunque sí cuenta con narraciones míticas que explican el origen del mundo y de la humanidad, templos y festivales religiosos a los que acuden millares de personas en fechas señaladas. No se basa en dogmas o en una teología compleja, a los japoneses les ha dado un código de valores prácticos, ha moldeado sus comportamientos y determinado su forma de pensar. Existen templos donde se puede adorar a las diferentes deidades cuando se siente la necesidad de hacerlo.

Según el SINTOÍSMO, el Japón nace como país gracias a la unión de la pareja de dioses originarios IZANAGI e IZANAMI, a los cuales se ordenó crear y ordenar el mundo (con Japón como único centro) y colocar el pilar del cielo, el eje universal que une el cielo y la tierra. Esto representa un papel esencial para el entendimiento de la identidad nacional y la significación del emperador dentro de esta religión que se mantiene presente en la idiosincrasia pura de su pueblo. Desde la entrada del budismo en Japón en el siglo VI, este ha ejercido una profunda influencia sobre el SHINTO, aunque éste también se ha modelado adaptado en este país hasta darle una forma característica.

Debido a que el SINTOÍSMO no pretende convertir, criticar ni entrar en conflicto con otras religiones, su expansión fuera de las islas de Japón ha quedado limitada generalmente a las comunidades niponas de la emigración; aunque en las raíces de las artes marciales tradicionales modernas o GENDAI BUDO; del SUMO, el AIKIDO, y el JUDO, se puede apreciar su influencia en varios de sus movimientos y especialmente en su filosofía y rituales, como artes marciales pacifistas, y de naturaleza defensiva.

Cada santuario se dedica a un KAMI específico que posea una personalidad divina y que responda a los rezos sinceros del fiel. Al entrar en un santuario, se pasa a través de un TORII, una puerta especial para los dioses, que marca el paso entre el mundo finito y el mundo infinito de los dioses. En el pasado, los creyentes practicaban el rito de purificación o "MISOGI", consistente en el lavado de sus cuerpos en un río cercano al santuario. En años recientes solamente se lavan las manos y enjuagan sus bocas en lavabos proporcionados por el santuario.

Los creyentes respetan a los animales como mensajeros de los dioses. Es por esto que un par de estatuas "KOMA-INU" (perros protectores) se encuentran siempre en el santuario. Los ORIGAMI (figuras de papel): éste es un arte popular japonés en el cual se pliega el papel para dar como resultado una gran variedad de hermosos diseños. Se ven a menudo alrededor de los santuarios de SHINTO. Por respeto al árbol del cual se extrajo el papel para construir el ORIGAMI, este nunca se corta. El SINTOÍSMO fue utilizado como ideología legitimizante durante la fase militar de la historia japonesa reciente, es decir, como base de la divinidad y superioridad del pueblo japonés; y fue considerado la religión del Estado hasta 1945.

OKINOSHIMA LA ISLA JAPONESA QUE NO PERMITE ENTRAR A LAS MUJERES

Ubicada entre Japón y Corea del Sur, es una isla de 800.000 m2 y es uno de los sitios más sagrados del país. Dicen que allí los antiguos dioses SHINTO colocaron a tres emperatrices para que cuidaran y salvaguardaran a la nación. Desde hace más de 600 años se llevan a cabo rituales para orar por la seguridad de las embarcaciones y el éxito de las misiones diplomáticas de Japón en el continente asiático. Pero a pesar de las emperatrices, cuya presencia está inmortalizada en una serie de rocas en la cima de la montaña, en OKINOSHIMA no se permite la entrada a las mujeres.

OKINOSHIMA, es considerado un sitio sagrado, propiedad del SANTUARIO MUNAKATA TAISHA. A este lugar sólo se le permite a los sacerdotes masculinos llegar a la isla, excepto durante el festival anual que se celebra en mayo, cuando unos 200 hombres tienen permiso de entrar. No hay una explicación precisa de porqué existe la prohibición de las mujeres. Algunos dicen que es debido a la menstruación: la religión sintoísta considera que la sangre es impura y ésta "ensuciaría" el sitio sagrado. Otros creen que como los viajes a OKINOSHIMA solían ser muy peligrosos, las mujeres tenían prohibido navegar al lugar para protegerlas.

En cambio los hombres que quieran visitar OKINOSHIMA también serán sometidos a rituales incómodos. Al arribar, deberán desnudarse por completo y someterse a una limpieza. Sólo pueden ir un día al año -el 27 de mayo- y tienen prohibido sacar algo de la isla, incluso un simple puñado de césped. Sólo 200 personas serán elegidas de todos las que quieran visitarla. Los rituales que se celebraban durante el siglo IV, eran presididos por el CLAN MUNAKATA, que reinó la región y que está enterrado en la isla.

Hoy se celebran en los santuarios de las tres emperatrices de MUNAKATA conocidas como TAGORIHIMI-NO-KAMI (que representaba la neblina marítima), TAGITSHUHIME-NO-KAMI (representaba la intensa y violenta marea) y ICHIKISHIMAHIME-NO-KAMI (los actos de adoración a los dioses). En la actualidad se han desenterrado en la isla unos 80.000 artefactos, incluidos joyas y ornamentos, que han sido designados tesoro nacional por el gobierno japonés.

Pero no sólo sus prohibiciones y tradiciones caracterizan a OKINOSHIMA. Las ratas son grandes protagonistas de su vida diaria. Tanto que su población ha generado que las aves emigraran pese a la gran vegetación y arboleda que la compone. Es que además de ser un santuario para el sintoísmo, también se convirtió en uno para las ratas, que ante la pasividad de los monjes y la escasa presencia humana, la han tomado por asalto. Son ellas las que comen todo lo que las aves quisieran para sí.

OKINOSHIMA será declarada por la UNESCO como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, un título que poco interesa a sus escasos habitantes que no quieren saber nada con la popularidad de su territorio. A pesar de la insistencia de algunos críticos respecto a la necesidad de que algo cambie en la isla para que sea declarada PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, los monjes más sabios del sintoísmo no harán nada al respecto, en diversas oportunidades han declarado: "La mística de la isla se ha mantenido porque su tradición ha sido cuidada durante muchos años. Continuaremos regulando estrictamente las visitas"

OPERACIÓN GARIBALDI

OPERACIÓN GARIBALDI fue una acción de INTELIGENCIA DEL SERVICIO SECRETO ISRAELÍ, LA MOSSAD, llevada a cabo en la ciudad de la zona norte del Gran Buenos Aires y cabecera del partido de San Fernando en la provincia de Buenos Aires, Argentina, en mayo de 1960, que consistió en la localización, identificación, secuestro y posterior traslado ilegal a Israel del fugitivo jerarca nazi ADOLF EICHMANN, este estuvo a cargo de implementar la “SOLUCIÓN FINAL”, el plan de ADOLF HITLER para el exterminio de los judíos en Europa, durante la Segunda Guerra Mundial. Así, se calcula que fue co-responsable de la muerte de más de cuatro millones de judíos en campos de exterminio.

El MOSSAD (Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales) lo descubre a finales de los 50's y realiza un sociograma político y social de Argentina y con esto, surge la inquietud de por qué este país no extraditaría a un criminal de guerra nazi, concluyendo que el gobierno de FRONDIZI estaba teniendo planteos militares, que fomentaban la posibilidad de que entre éstos habría informadores filo nazis que estarían protegiendo a criminales alemanes. En Roma había logrado obtener una identidad falsa, haciéndose pasar por RICARDO KLEMENT, gracias a la colaboración de la CRUZ ROJA INTERNACIONAL Y MIEMBROS DE LA IGLESIA CATÓLICA.

Pasó inadvertido hasta 1957, cuando su hijo mayor, NICK, se hizo amigo de una niña llamada SILVIA. Su padre, LOTHAR HERMANN, era un sobreviviente del HOLOCAUSTO. Los comentarios antisemitas de NICK lo hicieron sospechar. HERMANN escribió una carta, a FRITZ BAUER, sobreviviente del HOLOCAUSTO y fiscal jefe de la región alemana de Hesse. BAUER informó a los israelíes y ellos comenzaron a espiar al supuesto RICARDO KLEMENT. Compararon fotos de éste con EICHMANN y comprobaron que eran la misma persona, a través de detalles en las orejas. Fue capturado el 11 de mayo de 1960. “Si te mueves -le dijo uno de los agentes israelies- recibirás un tiro en la cabeza”. EICHMANN contestó en alemán: “Acepto mi destino”.

Al ser trasladado a Israel y ser sometido a un largo juicio, pudieron comprobarse crímenes de lesa humanidad y fue encontrado culpable de ellos. Según el criminal de guerra, se sometió a un juicio para evitar que la humanidad repita tales hechos. Declararon miles de testigos. Se sometió a la jurisdicción israelí por lo que se llama en un proceso judicial economía procesal, dado que muchos testigos perjudicados vivían en ese país. Esta operación clandestina generó un gran debate en la ARGENTINA y una enérgica protesta del gobierno de FRONDIZI, en contra de Israel, llegando a poner en serio riesgo las relaciones diplomáticas entre ambos países. El secuestro fue interpretado como una violación flagrante de la soberanía, y éste fue el motivo por el cual Israel desde un comienzo negó toda responsabilidad en el hecho.

La explicación oficial del gobierno de Israel era que el secuestro había sido llevado a cabo por "voluntarios judíos, algunos de ellos israelíes". Solo en el año 2005 Israel reconoció oficialmente que la operación fue llevada a cabo por iniciativa del gobierno y por agentes de sus servicios secretos. Este hecho que ocurrió en la Argentina configuró un concurso real de delitos, es decir, varios hechos independientes entre sí conformando una serie de delitos penales. En este caso se podría encontrar privación ilegítima de la libertad, falsificación de documentos públicos y traslado ilegal del país o sea su erradicación de la República Argentina. No obstante los que secuestraron a EICHMANN dependían del servicio de inteligencia exterior israelí, por lo que estaban actuando bajo el mando de un Estado extranjero.

Tras un largo proceso, que causó gran impacto y controversias en Jerusalén, EICHMANN fue ejecutado desnudo en la horca la madrugada del 31 de mayo de 1962, acusado de crímenes contra el pueblo judío. En la última carta antes de la ejecución, que se puede ver en la biografía de ADOLF EICHMANN, dio gracias y larga vida a Argentina como le había dado a Austria y Alemania, países en los que consideraba que había sido feliz. Después de ejecutada la sentencia de muerte, los ejecutores deciden incinerar el cuerpo para no dejar rastros y permitir que nadie realice homenajes con respecto a su persona, arrojando sus cenizas al mar Mediterráneo, fuera de las aguas territoriales del Estado de Israel.

Hasta hoy, el secuestro y el misterio en torno de la operación han dado lugar a numerosos libros, películas y reportajes de televisión. El libro más importante que se escribió de la OPERACIÓN GARIBALDI, fue La Casa de la Calle Garibaldi, en el cual el jefe y cerebro máximo de la operación, ISSER HAREL cuenta tal historia como sus memorias de agente de inteligencia y manifiesta su orgullo ganador en la operación que tanto él y sus participantes, quienes vivieron las consecuencias del holocausto judío, vieron su necesidad de hacer justicia por los crímenes cometidos por ADOLF EICHMANN. La Casa de la Calle Garibaldi, que dio lugar al título del libro que escribió ISSER HAREL fue demolida por los familiares de EICHMANN en el año 2001, por lo que en la actualidad es un terreno baldío ubicado en una de las zonas más precarias de San Fernando.

miércoles, 10 de mayo de 2017

LA IGLESIA ARGENTINA DURANTE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR – Sexta y última Parte

La estrecha relación que mantenían algunos obispos progresistas con los organismos defensores de los derechos humanos hizo que fueran vistos con desconfianza por amplios sectores de la jerarquía católica. En general, ante la dificultad y el riesgo que implicaban el trabajo en comunidad, los católicos progresistas optaron por acciones menos expuestas pero que les servirían para mantener la cohesión de sus grupos o comunidades eclesiales de base. Surgieron así espacios de discusión y lectura, y otras actividades semejantes en parroquias e institutos religiosos que se llevaban adelante –en no pocos casos– en condiciones de semiclandestinidad. Así lograron sobrevivir las comunidades progresistas que iniciarían hacia fines de 1978 un lento pero sostenido proceso de recomposición.

Tanto en el ámbito de la política y de la sociedad argentina como en el del propio catolicismo y su Iglesia tuvieron lugar, a lo largo de estos años, procesos que modificaron las relaciones entre la jerarquía católica y el gobierno de las Fuerzas Armadas, y provocaron el desplazamiento del poder dentro de la propia institución eclesial. A partir de 1979, aunque lentamente, determinados sectores de la sociedad civil comenzaron a recuperar la iniciativa. En parte por la incapacidad del régimen militar para definir una propuesta política coherente. Por otra parte, porque este mismo régimen militar comenzaba a pagar con su aislamiento los costos políticos derivados del terror y los de un plan económico que, al castigar a amplísimos sectores del arco social, lo privaba de sólidas bases de sustentación. Los partidos políticos incrementaron su actividad y comenzaron a difundir comunicados cada vez más críticos. La oposición sindical a las políticas económicas de Martínez de Hoz y su equipo se consolidó, al igual que la de los organismos defensores de los derechos humanos.

En 1980 se produjeron dos acontecimientos ilustrativos de esta nueva dinámica: la Comisión Interamericana de DERECHOS HUMANOS DE LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS (OEA) dio a conocer un informe documentando las violaciones cometidas en la Argentina tras un viaje al país realizado el año anterior, al que nos referiremos más adelante. Y el PREMIO NOBEL DE LA PAZ fue otorgado a ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL, COORDINADOR LATINOAMERICANO DEL SERVICIO DE PAZ Y JUSTICIA (SERPAJ), una institución de inspiración cristiana. Esta ofensiva de la sociedad civil apenas se bosqueja en la sociedad argentina al tiempo que otros procesos, cuyas consecuencias serán profundas y duraderas, tiene lugar en la Iglesia universal. La llegada al pontificado de JUAN PABLO II, en octubre de 1978, abre una nueva etapa para la Iglesia, signada por la construcción de un nuevo proyecto hegemónico basado en lo que se dio en llamar el “AGGIORNAMENTO SOCIALCRISTIANO”.

En las iglesias latinoamericanas, esta nueva orientación de la Iglesia universal cristalizaría durante la II CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, EN MEDELLÍN, PUEBLA, inaugurada por el propio JUAN PABLO II a comienzos de 1979, en la forma de una “teología de la cultura”, capaz de cerrar las hondas heridas y desgarramientos de los tiempos del Concilio en plano doctrinario. La recuperación de la “cuestión social” profundizada más adelante con la encíclica LABOREM EXCERCENS de JUAN PABLO II junto con una revitalización de la cultura popular católica constituían una respuesta al crecimiento que había experimentado la teología de la liberación en el continente. La condena de los totalitarismos de todo tipo, la denuncia explícita de la doctrina de la seguridad nacional y la defensa irrestricta de los derechos humanos expresadas por los obispos latinoamericanos en Puebla generaron un fuerte impacto en la iglesia argentina por su pertinencia con la situación del país. Junto con los cambios políticos y sociales a que hiciéramos referencia, condujeron a un paulatino distanciamiento de la jerarquía eclesiástica con respecto al régimen militar.

A las preocupaciones ya presentes en muchos obispos en torno de la represión implementada por los militares, especialmente cuando era dirigida contra sacerdotes o laicos del apostolado, se sumó a fines de 1978 una reprobación marcada ante la irresponsable actitud de amplios sectores de las Fuerzas Armadas, que estuvieron a punto de desencadenar una guerra con Chile por el CANAL DE BEAGLE. Por otro lado las políticas monetaristas del equipo económico de MARTÍNEZ DE HOZ, que adquirieron perfiles bien nítidos durante 1977 con la reforma financiera y luego, en 1978, con la apertura comercial, instauraban una brecha con la doctrina social de la Iglesia en tanto que ella aboga por la armonía de las relaciones entre el capital y el trabajo. Todo eso confirmaba en el ánimo de muchos obispos que, a pesar de su catolicidad proclamada, el gobierno del Proceso estaba muy lejos de encarnar el ideario de la Iglesia después del Concilio y Puebla.

En este clima surgieron iniciativas para vincular a la Iglesia con otros sectores de la sociedad, en las que adquirieron un importante protagonismo algunos obispos de reciente promoción al cuerpo episcopal, como MONSEÑOR LAGUNA y MONSEÑOR CASARETTO. Producto del acercamiento con el sindicalismo peronista, fue un documento elaborado por el equipo de pastoral social del episcopado en los primeros días de agosto 1979 (y ratificado en sus consideraciones generales por la comisión permanente del episcopado en noviembre), que manifestaba la oposición de la Iglesia a la ley de asociaciones profesionales que se aprestaba a sancionar el gobierno militar. Se trataba de una cuestión importante sobre la cual, por primera vez, la Iglesia y las Fuerzas Armadas aparecían, claramente, en veredas opuestas. Como parte de la estrategia más amplia que consistía en neutralizar a las corrientes más radicalizadas del catolicismo, la cuestión social comenzó a ganar terreno, en las homilías y en las declaraciones de los obispos, incluso en aquellos fuertemente conservadores, en el marco de una ortodoxia doctrinaria que no diese lugar a interpretaciones consideradas extremas.

A medida que se visualizaba la necesidad de una salida política del Proceso, sectores de la Iglesia vinculados a la renovación conciliar, intensificaron sus contactos con la dirigencia sindical. Esta relación con el movimiento obrero argentino se incrementó aún más con la designación de MONSEÑOR LAGUNA, en 1981, como presidente del equipo de pastoral social, la que se inscribía a la vez en una nueva orientación de la Iglesia universal hacia el mundo del trabajo, plasmada en la encíclica LABOREM EXCERCENS de JUAN PABLO II. En suma, los cambios que se produjeron a fines de los años setenta contribuyeron a legitimar la actitud de los católicos que desafiaban el autoritarismo del régimen, e hicieron que la defensa de los derechos humanos se combinara crecientemente con la denuncia de la situación social. En agosto de 1979, MONSEÑOR NOVAK, obispo de la diócesis de Quilmes, hizo llegar a la Conferencia Episcopal Argentina una carta pastoral de la cual se imprimieron más de 20.000 copias que fueron distribuidas en las distintas capillas y parroquias de la diócesis. Esto demuestra que los planteos de los sectores progresistas de la Iglesia se acercaban ahora a los de la Iglesia universal tal como habían sido formulados en la Conferencia de Puebla y en las encíclicas papales.

Eran esas mismas convergencias las que le permitieron al obispo de Viedma calificar como “anticristiana” la política económica del régimen militar y afirmar que “la brecha que señala Puebla, esa brecha entre ricos y pobres, es hoy en la Argentina cada vez más notable”. Lo mismo hizo posible que en la diócesis de Quilmes se celebraran todos los meses, desde junio de 1979 hasta diciembre de 1981, misas con familiares de detenidos desaparecidos, o que las Madres de Plaza de Mayo realizaran para esa fecha en Quilmes y en Neuquén una jornada de ayuno reclamando la aparición con vida de los desaparecidos. Pese al nuevo clima a favor de los obispos progresistas, los sectores mayoritarios de la jerarquía católica evitaron cualquier tipo de pronunciamiento público que pusiera en peligro sus relaciones con el régimen militar. Permanecieron en silencio frente a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos perpetradas por el Proceso y no fueron pocos los que salieron en su defensa cuando el cuestionamiento se fue generalizando en la sociedad argentina. Por ejemplo, en ocasión de la llegada al país de la COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS DE LA OEA en 1979 para investigar sobre la situación de los derechos humanos, numerosas voces se alzaron desde las cúpulas de la Iglesia para desprestigiar la labor de la comisión y vincularla con una “CAMPAÑA ANTIARGENTINA” impulsada desde el exterior.

MONSEÑOR DERISI, destacado exponente de los sectores tradicionalistas del catolicismo argentino, responsabilizó por los problemas del país a “los familiares de los guerrilleros que han matado, secuestrado y robado”, en tanto que el arzobispo de Rosario, MONSEÑOR BOLATTI, sostenía que “los extranjeros no pueden venir a decirnos qué cosas tenemos que hacer”. También se puede observar que las Madres de Plaza de Mayo y otros organismos de derechos humanos que esperaban las asambleas plenarias para hacer llegar sus denuncias a la Conferencia Episcopal, nunca fueron recibidos por la jerarquía católica, que no tuvo inconvenientes, sin embargo, en escuchar de boca de los propios jefes militares los informes acerca de las características que asumía la “lucha antisubversiva”. Entre las razones que llevaron a la Iglesia a adoptar una posición tan reticente ante la represión ilegal y en particular contra la que desató la institución en contra de sus propios miembros, se puede invocar la existencia, desde las primeras décadas del siglo, de un sustrato ideológico común con las Fuerzas Armadas, que asociaba la nación a su catolicidad. Al alinearse con las Fuerzas Armadas, la Iglesia no hacía sino defender los “valores tradicionales de la argentinidad”.

Ubicada en la misma trinchera ideológica que los militares, la Iglesia católica encontraba dificultades para cuestionar abiertamente los métodos represivos del Proceso, así como para defender los derechos humanos de aquellos grupos e individuos que, desde la mítica perspectiva de la “nación católica”, formaban parte de los “enemigos de la patria”. Como ha señalado LORIS ZANATTA, esta “antigua y orgánica unión entre Iglesia y Fuerzas Armadas y su representación recíproca como pilares de la nacionalidad” llevó a las cúpulas de ambas instituciones a evitar, en la medida de lo posible, los enfrentamientos y a resolver “en familia” sus diferencias. Pero también es posible que la profunda división que existía dentro del propio cuerpo episcopal haya militado a favor de una posición moderada de la jerarquía católica, ya que una condena pública de los crímenes de la dictadura podía producir la fractura del episcopado al enajenar a los obispos que simpatizaban abiertamente con el gobierno militar.

La posición de la jerarquía católica de la que hemos subrayado sucesivamente la ambigüedad, reticencia y moderación, se mantuvo incluso luego de la derrota en la guerra por las ISLAS MALVINAS, que inauguró la etapa de descomposición del régimen militar. Los más altos exponentes de la Iglesia argentina se mostraron partidarios de encontrar un cierre para la espinosa cuestión de los desaparecidos que no comprometiese institucionalmente a las Fuerzas Armadas. A fines de abril de 1983, el gobierno militar dio a conocer un “Documento Final” y un “Acta Institucional” en la que se consideraba que todo lo actuado por las fuerzas de seguridad en la “lucha contra la subversión” debía ser considerado un “acto de servicio” y por lo tanto no podía ser materia punible. A lo largo de 1983 el CARDENAL ARAMBURU y el entonces obispo de Avellaneda, MONSEÑOR QUARRACINO, se pronunciaron a favor de UNA LEY DE AMNISTÍA, al mismo tiempo que este último advertía sobre los peligros que podían derivarse de un eventual juzgamiento de los militares. La estrategia de las Fuerzas Armadas se completó en septiembre de 1983 con la sanción de la “LEY DE PACIFICACIÓN NACIONAL”, más conocida como “LEY DE AUTOAMNISTÍA”. En general, los sectores de mayor peso dentro del catolicismo argentino mantuvieron esta posición: el episcopado católico –a través de su comisión ejecutiva– iba a encontrar aspectos positivos en el “Documento Final” y evitaría un pronunciamiento de conjunto ante la ley de amnistía, ya que por haber sido sancionada por los militares poco antes de abandonar el poder, podía considerarse que se trataba de una cuestión de “carácter jurídico”.

Sólo el pequeño núcleo de obispos que había denunciado desde el principio la política represiva del régimen militar exigió la justicia y la verdad como requisito para lograr una eventual reconciliación. Para MONSEÑOR HESAYNE, ésta requería de cinco condiciones: examen de conciencia, dolor, arrepentimiento sincero de los pecados, propósito de corrección, confesión sincera del pecado y reparación del mal cometido. Y el obispo de Neuquén rechazó enérgicamente el “Documento Final” y la “LEY DE AUTOAMNISTÍA”, basándose en documentos elaborados por el propio episcopado, como “IGLESIA Y COMUNIDAD NACIONAL”. Sin embargo, en otro terreno, los cambios operados en el seno de la Iglesia tras la CONFERENCIA DE PUEBLA y la descomposición del régimen militar luego de la GUERRA DE MALVINAS crearon un escenario propicio para que muchas de las líneas de trabajo que habían sido características de la “IGLESIA DEL PUEBLO” durante las décadas de 1960 y 1970, y que habían permanecido latentes durante la dictadura, se fueran reactivando paulatinamente. La capacidad organizativa y el compromiso militante de muchos sacerdotes y laicos les otorgaron un papel que no debiera subestimarse en los nuevos movimientos sociales que hicieron su ingreso en la escena política a comienzos de la década de 1980.

Prácticas solidarias que desafían la cultura jerárquica de los militares dieron a estos movimientos un papel clave en la lucha contra la dictadura. A modo de ejemplo puede citarse la ocupación de terrenos fiscales en distintas zonas del sur del Gran Buenos Aires, por familias desplazadas o que no tenían donde vivir. La participación de sacerdotes de la diócesis de Quilmes fue decisiva para dotar a esas familias de formas organizativas que les permitiesen defender sus reivindicaciones. Se podría citar otros ejemplos de pastoral popular enmarcada en la “OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES” en dirección de grupos aborígenes, villas de emergencia y sectores juveniles, desarrollados desde las diócesis progresistas a las que hemos hecho referencia a lo largo de este trabajo. En suma, la recuperación de prácticas que habían caracterizado su accionar en los años previos al golpe militar y la resignificación de otras, permitieron que los sectores progresistas del catolicismo argentino pudieran realizar un aporte significativo a la recomposición del campo popular y al proceso de transición a la democracia, una vez que quedó atrás la fase de mayor violencia represiva.

Hasta aquí hemos compartido la investigación realizada por MARTÍN OBREGÓN, Docente en Historia e investigador en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Ha preparado una maestría en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Sus investigaciones se centran en el papel de la Iglesia católica durante el Proceso argentino (1976-1983) y más generalmente las relaciones entre catolicismo, nacionalismo y derechos humanos en la Argentina.

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¿HUBO CONDUCTAS CRUELES EN LA BIBLIA?

El más sorprendente de los mandatos divinos que contiene la Biblia es, sin duda, el de la "guerra santa" (llamada en griego anatema, y en hebreo, herem). Según el libro del Levítico, Dios ordenó a Moisés que cuando conquistaran una ciudad, si antes de atacarla la habían declarado "anatema", debían matar y destruir todo lo que había en ella: Nada de cuanto se consagra a Yahvé con anatema, hombre, animal o campo de su propiedad, podrá ser vendido ni rescatado... Todo habrá de ser muerto (Lev 27, 28-29). Y leemos en el libro de Josué cómo los israelitas cumplen esta orden en la conquista de la Tierra Prometida. Las ciudades de Jericó, Ay, Maquedá, Libná, Lakish, Eglón, Hebrón, Debir, Jasor, etc., son declaradas "anatema" antes de ser atacadas; y luego de su captura el relato bíblico termina siempre con este sangriento estribillo: Mataron a filo de espada a hombres y mujeres, a niños y ancianos, bueyes, ovejas y asnos. No dejaron nada con vida (Jos 6, 17-21; 8, 22-24; 10, 28-42).

En el libro legislativo más evolucionado, el Deuteronomio, se ordena lo mismo, pero sólo contra los pueblos cananeos que habitaban en la Tierra Prometida. A las otras ciudades fuera del territorio se les debía proponer primero la paz, y en caso de que no aceptaran había que atacarlas. Pero "sólo los varones" debían ser exterminados; a las mujeres, los niños y el ganado se los tomaba como botín (Deut 20, 10-14). Se trataba, pues, de una práctica que el pueblo de Israel debía cumplir necesariamente si quería ser fiel a Dios. Incluso se nos cuenta un episodio en el que el rey Saúl, luego de vencer a los amalecitas, perdonó la vida a su rey, Agag. Entonces Dios se enojó con Saúl, lo rechazó como rey de Israel, y envió al profeta Samuel para que él degollara personalmente a Agag (1Sam 15, 32-34).

El profeta Elías, el más grande de los profetas del Antiguo Testamento, utilizó un método no menos cruel. Luego de debatir con 450 sacerdotes del dios cananeo Baal acerca de quién creía en el Dios más poderoso, luego de que estos perdieran la discusión, los hizo degollar a todos (1Rey 18, 40). Y el profeta Eliseo, enojado con unos niños que se burlaban de su calvicie, los maldijo en nombre de Yahvé e hizo aparecer dos osos del bosque, que mataron a 42 de ellos (2Rey 2, 23-24).
No menos sorprendentes resultan ciertas actitudes de Dios, que no aceptaríamos en ninguna persona de bien. Se muestra deshonesto, pues la noche del Éxodo aconseja a los israelitas pedir prestados a sus vecinos egipcios los objetos de oro y plata que tengan, sabiendo que esa noche han a huir y no tendrán que devolverles nada (Éx 3, 21-22; 12, 35-36). Se muestra cruel y vengativo con los egipcios, matando al hijo del Faraón, a todos los primogénitos del país, y ahogando al ejército entero en las aguas del mar, porque el Faraón no permitió a los israelitas salir a dar culto a Yahvé en el desierto (Éx 4, 23; 4, 23). Se muestra traicionero con David, a quien primero le ordena hacer un censo de las tribus; y luego, por haberlo hecho, se enoja con él y le manda una peste que aniquila a 70.000 personas (2Sam 24). Se muestra falaz con el rey israelita Ajab, a quien engaña para que salga a luchar contra los arameos sabiendo que lo van a matar (1Rey 22, 20-23).

También hallamos a muchos personajes bíblicos famosos, que siempre han sido motivo de admiración, realizando acciones cuestionables desde el punto de vista moral. Por ejemplo Abraham, nuestro padre en la fe, le miente al Faraón de Egipto que Sara es su hermana, cuando en realidad era su mujer, para salvar su vida y ser bien tratado, y se la entrega como esposa al Faraón (Gn 12, 10-20). Y lo vuelve a hacer con el rey Abimélek, de Guerar (20, 1-11). También Isaac miente que su mujer es su hermana y se la entrega al rey de Guerar (Gn 26, 7-11). Y en ningún caso Dios parece molestarse. El patriarca Jacob, alentado por su madre, engaña a Isaac su padre, ya viejo y ciego, para robarle la bendición que le correspondía a su hermano Esaú (Gn 27). Y más tarde, el mismo Jacob usará una estratagema para quedarse con la hacienda de su tío Labán (Gn 30, 25-43).

Simeón y Leví traicionan a los habitantes de Siquem, asegurándoles que sus hijos se casarán con las hijas de ellos, a condición de que se circunciden. Pero sólo es un ardid para debilitarlos y poder matarlos (Gn 34, 6-29). Yael, una mujer madianita, asesina traidoramente al general Sísara en su tienda, quebrando así las sagradas leyes de la hospitalidad oriental (Jc 5, 24), y luego es alabada como bendita entre las mujeres (Jc 5, 24). Salomón, el rey más glorioso que reinó en Israel, llegó a tener en su harén 700 esposas. Y como si esto fuera poco, lo completó con 300 concubinas más (1Rey 11, 1-3). ¡Mil mujeres! Y a Dios no pareció preocuparle demasiado.

La Biblia nos sorprende con varias de estas narraciones. Una de ellas es la del incesto de Lot con sus hijas (Gn 19, 30-38). Se cuenta que después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Lot y sus dos hijas fueron a vivir a una cueva. Y como no quedaban ya más hombres en el país con quien procrear, las jóvenes emborracharon a su padre, se acostaron con él y así quedaron embarazadas. A pesar de este incesto, las hijas de Lot son bendecidas por Dios con dos hijos, Moab y Ben Ammí. Otro relato que nos resulta inconcebible también tiene como protagonista a Lot, el cual, para salvar a unos huéspedes que había en su casa, de los habitantes de Sodoma que querían violarlos, les ofrece a sus dos hijas vírgenes para que hicieran con ellas lo que quisieran, demostrando que el honor de una hija es menos importante que el deber de la hospitalidad (Gn 19, 4-8). Lo mismo hace un hombre de la ciudad de Guibeá, que pone a su hija y a su concubina en manos de sus vecinos, para proteger de ellos a un huésped (Jc 19, 22-25). Todo esto, sin que aparentemente a Dios le parezca mal.

Incluso en las oraciones, que de por sí deberían ser la cumbre de la espiritualidad y el amor humanos, encontramos frases desconcertantes de odio y malevolencia, en las que el israelita implora a Dios lo peor para sus enemigos. Así, el Salmo 137 dice, refiriéndose a los babilonios que habían sometido a Israel: ¡Ciudad de Babilonia, la devastadora, feliz quien te devuelva el mal que nos hiciste, feliz al que tome a tus hijos y los estrelle contra la roca! (v. 8-9). De igual modo, un hombre que se siente falsamente acusado y calumniado le pide a Dios que lo vengue contra su acusador, y reza: ¡Que se muera joven, y que otro ocupe su cargo; que sus hijos se queden huérfanos, y su mujer quede viuda; que sus hijos anden vagando y pidiendo limosna, y que los echen de su casa destruida; que el acreedor le quite todos sus bienes, y que gente desconocida le robe sus ganancias; que nadie tenga piedad de sus huérfanos, y que su descendencia sea exterminada! (Sal 109, 8-13).

Otra oración, esta vez contra los malos jueces, dice: Dios mío, rómpeles los dientes de su boca, arráncales esos colmillos de leones. Que desaparezcan, como el agua que se escurre. Que se pudran como la hierba que se pisa. Que sean como un niño abortado, que nunca vio la luz (Sal 58, 7-9). Hasta el profeta Jeremías suplica a Dios el mal para aquellos enemigos suyos que habían intentado matarlo: Señor, haz que sus hijos sufran hambre, y que mueran desangrados por la espada; que sus mujeres queden sin hijos y viudas; que sus maridos sean asesinados, y sus hijos mueran en la guerra (Jr 18, 21). Como vemos, todas oraciones muy poco edificantes. Jesús nos ordenó rezar por nuestros enemigos, pero ¿podemos rezar así?

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Es una advocación mariana que se venera en la localidad de Fátima (Localidad que le debe su nombre a la antigua ocupación de los Árabes en ese territorio), población que pertenece al Distrito de Beja, región del Alentejo y subregión del Baixo Alentejo (Portugal), por aquellos que creen que la Virgen se apareció a tres pastores en Fátima, Portugal el día 13 de seis meses consecutivos, comenzando el 13 de mayo de 1917.

Ese día tres niños, Lucía dos Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta primos de la anterior, que realizaban labores de pastoreo, afirmaron ver a María cerca del lugar conocido como Cova do Iría (Cueva de Irene, antigua santa local) junto a Fátima. Los hechos acaecieron desde el 13 de mayo hasta el 13 de octubre del mismo año. Lucía de 10 años y sus primos, Jacinta y Francisco de 9 y 6 años respectivamente, relatan que sintieron como el reflejo de luz que se aproximaba y vieron a una Señora vestida de blanco.

Los niños aseguraron que se trataba de la Virgen, la cual les pidió que regresaran al mismo lugar el día 13 de cada mes. En posteriores regresos los niños fueron seguidos por miles de personas que se concentraban en el lugar para ser testigos de las apariciones. Entre las recomendaciones, según los testimonios de los niños, la Virgen hizo hincapié en la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero.

María apareció otras cinco veces a lo largo del año 1917. En el tiempo que sucedieron las apariciones, según testimonio de los videntes, realizó varias profecías, recomendaciones y entregó tres mensajes conocidos como los tres misterios de Fátima. Se afirma que tres mensajes fueron entregados por la Virgen a Lucía, la mayor del grupo. El primer misterio mostraba una visión del infierno mientras que el segundo hablaba de cómo reconvertir el mundo a la cristiandad.

Cronología de eventos en Fátima

La cronología de los hechos que han acaecido teniendo como base los sucesos de Fátima son los siguientes:

13 de mayo de 1917, primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.

13 de octubre de 1917, última aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y milagro del sol.

31 de octubre de 1942, Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora.

13 de mayo de 1946, la imagen de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capilla es coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.

13 de mayo de 1967, Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

12 y 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del atentado sufrido exactamente un año antes en la plaza de San Pedro y consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

25 de marzo de 1984, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración, en la plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen. Más tarde Lucía asegura que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen.

Los días 12 y 13 de mayo de 1991 Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como peregrino, en el décimo aniversario de su atentado. El 13 de mayo de 2000, Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante una multitud de peregrinos, beatifica a Francisco y Jacinta y revela la tercera parte del secreto de Fátima. El Papa insiste en la importancia de los mensajes y en la santidad de los niños. Los presenta como ejemplo de oración, amor y penitencia.

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

NO REFORMAR LA CONSTITUCIÓN SINO CUMPLIRLA

1. Atendiendo la grave situación que hoy afecta la vida y la convivencia en nuestro país, los obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, consideramos necesario y urgente hacer llegar nuestra palabra a todo el pueblo venezolano.

2. Luego de las desacertadas decisiones 156 y 157 del Tribunal Supremo de Justicia que han dado origen a las últimas manifestaciones de la población, la reciente iniciativa del Presidente de la República de convocar una Asamblea Constituyente, ha sido percibida por la inmensa mayoría de la población, como una iniciativa divorciada de las urgentes necesidades del país y como un paso más en el socavamiento del Estado Social de Derecho previsto en la actual Constitución.

3. Actualmente lo que más necesita el pueblo venezolano es comida, medicamentos, libertad, seguridad personal y jurídica, y paz. Todo ello se conseguiría, si el Gobierno actuara apegado a lo previsto en el texto constitucional vigente y con mayor sensibilidad ante tantas carencias. Los temas presentados por el Presidente de la República para apoyar su propuesta, no apuntan a resolver los graves problemas que aquejan a los venezolanos sino a prolongar la permanencia de su Gobierno en el poder.

4. La propuesta Presidencial de una Asamblea Constituyente sectorizada para la reforma de la Constitución es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social, pues el objetivo fundamental de dicha Asamblea es "constitucionalizar" el "Estado Comunal". Esto equivale a reeditar la reforma constitucional de 2007, planteada también por el Poder Ejecutivo, que fue rechazada por el pueblo en el Referendo Consultivo de ese mismo año., En definitiva, esta propuesta es querer imponer el "Plan de la Patria", traducción operativa del "Socialismo del siglo XXI", sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor, que ha originado los males que hoy padece nuestro país.

5. La convocatoria a una Asamblea manejada en sus bases y en la elección de sus miembros por el Gobierno, la hace parcial, monocolor y excluyente. Es un nuevo intento en el afán de sustituir a la actual Asamblea Nacional, elegida por una mayoría abrumadora representativa de la soberanía popular. Pero, además, esta iniciativa presidencial es engañosa, al dejar en la penumbra muchos aspectos de su diseño y aplicación, y daría amplio margen a interpretaciones ambiguas de su reglamentación.

6. No podemos olvidar ni poner de lado la tristeza y el sufrimiento que este régimen está provocando a nuestro pueblo. Además, en el último mes ha hecho alarde de su naturaleza represiva mediante la sofocación de la legítima protesta con excesiva e inhumana violencia, generada por los organismos de seguridad del Estado, particularmente de la Guardia Nacional Bolivariana, y los grupos armados llamados "colectivos" que actúan bajo la mirada protectora de las autoridades. Se agrava la situación, al actuar no sólo en contra de quienes, apoyándose en sus derechos civiles levantan su voz de descontento y reclamo en la calle, sino también en contra de grupos familiares que en sus propias residencias han sido blanco de lo que parece ya violencia institucionalizada. Hacemos nuestro el dolor del pueblo venezolano y decimos: ¡Ya basta de tanta represión!

7. Ante toda esta lamentable situación, rechazamos la convocatoria a esa Asamblea Constituyente, y exhortamos a la población en general a no resignarse, a levantar su voz de protesta, pero sin caer en el juego de quienes generando violencia quieren conducir al país a escenarios de mayor confrontación con el fin de agravar la situación y mantenerse en el poder.

8. Este es un momento en el cual necesariamente debemos fijar nuestra mirada en el Dios de la Vida y de la Paz. Invitamos a todas nuestras parroquias y comunidades a organizar una Jornada de Oración por la Paz de Venezuela, el próximo domingo 21 de mayo, por el cese de la violencia, la represión oficial y por la búsqueda de caminos para el entendimiento y la reconciliación que tanto necesitamos. Es necesario acrecentar la escucha de la Palabra de Dios y la oración en cada hogar, en cada institución y en cada comunidad cristiana.

9. Acogemos con vivo agradecimiento las palabras del Santo Padre Francisco: "No dejan de llegar noticias dramáticas sobre la situación en Venezuela y el agravarse de los enfrentamientos, con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al Gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población. Encomendamos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, de la reconciliación y de la democracia en ese querido país".

10. Jesús resucitado y María de Coromoto nos bendigan y acompañen en nuestro caminar histórico hacia la reconstrucción del país por los caminos de la paz y de la no violencia.

Caracas, 5 de mayo de 2017

+Diego Rafael Padrón S
Arzobispo de Cumaná
Presidente de la CEV.

+José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
1° Vicepresidente de la CEV

+Mario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóbal
2° Vicepresidente de la CEV

+Víctor Hugo Basabe
Obispo de San Felipe
Secretario General de la CEV

+Jorge Cardenal Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
Presidente Honorario de la CEV

+Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida

Presidente Honorario de la CEV