martes, 16 de mayo de 2017

OKINOSHIMA LA ISLA JAPONESA QUE NO PERMITE ENTRAR A LAS MUJERES

Ubicada entre Japón y Corea del Sur, es una isla de 800.000 m2 y es uno de los sitios más sagrados del país. Dicen que allí los antiguos dioses SHINTO colocaron a tres emperatrices para que cuidaran y salvaguardaran a la nación. Desde hace más de 600 años se llevan a cabo rituales para orar por la seguridad de las embarcaciones y el éxito de las misiones diplomáticas de Japón en el continente asiático. Pero a pesar de las emperatrices, cuya presencia está inmortalizada en una serie de rocas en la cima de la montaña, en OKINOSHIMA no se permite la entrada a las mujeres.

OKINOSHIMA, es considerado un sitio sagrado, propiedad del SANTUARIO MUNAKATA TAISHA. A este lugar sólo se le permite a los sacerdotes masculinos llegar a la isla, excepto durante el festival anual que se celebra en mayo, cuando unos 200 hombres tienen permiso de entrar. No hay una explicación precisa de porqué existe la prohibición de las mujeres. Algunos dicen que es debido a la menstruación: la religión sintoísta considera que la sangre es impura y ésta "ensuciaría" el sitio sagrado. Otros creen que como los viajes a OKINOSHIMA solían ser muy peligrosos, las mujeres tenían prohibido navegar al lugar para protegerlas.

En cambio los hombres que quieran visitar OKINOSHIMA también serán sometidos a rituales incómodos. Al arribar, deberán desnudarse por completo y someterse a una limpieza. Sólo pueden ir un día al año -el 27 de mayo- y tienen prohibido sacar algo de la isla, incluso un simple puñado de césped. Sólo 200 personas serán elegidas de todos las que quieran visitarla. Los rituales que se celebraban durante el siglo IV, eran presididos por el CLAN MUNAKATA, que reinó la región y que está enterrado en la isla.

Hoy se celebran en los santuarios de las tres emperatrices de MUNAKATA conocidas como TAGORIHIMI-NO-KAMI (que representaba la neblina marítima), TAGITSHUHIME-NO-KAMI (representaba la intensa y violenta marea) y ICHIKISHIMAHIME-NO-KAMI (los actos de adoración a los dioses). En la actualidad se han desenterrado en la isla unos 80.000 artefactos, incluidos joyas y ornamentos, que han sido designados tesoro nacional por el gobierno japonés.

Pero no sólo sus prohibiciones y tradiciones caracterizan a OKINOSHIMA. Las ratas son grandes protagonistas de su vida diaria. Tanto que su población ha generado que las aves emigraran pese a la gran vegetación y arboleda que la compone. Es que además de ser un santuario para el sintoísmo, también se convirtió en uno para las ratas, que ante la pasividad de los monjes y la escasa presencia humana, la han tomado por asalto. Son ellas las que comen todo lo que las aves quisieran para sí.

OKINOSHIMA será declarada por la UNESCO como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, un título que poco interesa a sus escasos habitantes que no quieren saber nada con la popularidad de su territorio. A pesar de la insistencia de algunos críticos respecto a la necesidad de que algo cambie en la isla para que sea declarada PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, los monjes más sabios del sintoísmo no harán nada al respecto, en diversas oportunidades han declarado: "La mística de la isla se ha mantenido porque su tradición ha sido cuidada durante muchos años. Continuaremos regulando estrictamente las visitas"

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