miércoles, 28 de febrero de 2018

LA SALUD DEL PLANETA-PRIMERA PARTE


Más de 16.000 científicos firmaron advertencia a la humanidad sobre la salud del planeta. La comunidad científica de 184 países publicó una segunda advertencia a la humanidad indicando que debemos cambiar nuestras malas conductas para ayudar al planeta. En 1992, 1700 científicos independientes, firmaron “La Advertencia de los Científicos del Mundo a la Humanidad”. La carta indicaba que “los seres humanos y el mundo natural están en curso de colisión, y, si el daño ambiental no se detiene nuestro futuro estará en riesgo”.

Esta carta fue noticia hace 25 años, pero el mundo todavía se enfrenta a enormes desafíos ambientales. Fue así que el científico ambientalista William Ripple y sus colegas decidieron crear una nueva carta. Desde su publicación en la revista BioScience, cientos de científicos se han unido a esta iniciativa. El texto de la misma nos da cuenta, que, si no hay una oleada de presión pública para cambiar el comportamiento humano, el planeta sufrirá un daño sustancial e irreversible. La desertificación es una de las consecuencias del calentamiento global, no se trata de un fenómeno natural que no tiene que ver con los humanos, dijo Ripple, un distinguido profesor de ecología en la Universidad de Oregon.

Si no tenemos una biosfera saludable y seguimos teniendo problemas ambientales importantes por el cambio climático, esto afectará el bienestar y la calidad de vida de la población mundial. Las personas deben entender que estamos tratando de salvarnos a nosotros mismos de una miseria catastrófica enorme. Aunque ha habido un puñado de cambios positivos, los datos actuales muestran que muchos problemas ambientales, se han empeorado alarmantemente desde que se escribió la primera carta.

Desde 1970, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado marcadamente, en aproximadamente un 90%. El 78% de esto proviene de la quema de combustibles fósiles, como el uso del carbón para calentar nuestras casas y conducir automóviles que usan gasolina y mediante procesos industriales básicos y actividad humana, que representan la mayoría del aumento total de emisiones de gases de efecto invernadero desde 1970 a 2011, según la agencia de protección ambiental. Esa actividad humana ha ayudado a aumentar la temperatura promedio global.

2016 fue el año más caliente que se haya registrado, según la Agencia Aeronáutica de los EEUU, la NASA. De hecho, los 10 años más cálidos en el record de 136 años se han producido desde 1998, según los datos más recientes disponibles. Aunque el gobierno de Donald Trump ha dicho que los programas de cambio climático son una pérdida de dinero y que el cambio climático en si es un “engaño costoso”, los datos sugieren que los aumentos de temperatura probablemente causarán escasez en los cultivos alimentarios del mundo. El clima será más dañino, con tormentas más intensas. Los niveles del mar aumentarán y amenazarán ciudades costeras como Miami y Nueva Orleans.

Zonas Muertas: Advierte la nueva carta sobre el aumento de un 75% en el número de zonas muertas en el océano desde la publicación de la primera carta. Las zonas muertas son las áreas en los océanos, grandes lagos y ríos donde la vida marina muere o es alejada porque la zona carece de oxígeno suficiente. Aunque las zonas muertas pueden darse de forma natural, son creadas en gran parte por la contaminación excesiva de nutrientes de las actividades humanas como la contaminación agrícola e industrial, de acuerdo con el Servicio Nacional del Océano. Hay muchas zonas muertas a lo largo de la costa este de los Estados Unidos y en los Grandes Lagos, y el segundo más grande del mundo se encuentra en el norte del Golfo de México.

Los científicos creen que hay al menos 405 zonas muertas en todo el mundo. Ello no es solo una mala noticia para los peces y plantas que viven allí; son malas noticias para los humanos que comen pescado o mariscos que necesitan que los peces sobrevivan. La zona muerta en la Bahía de Chesapeake, por ejemplo, que mide 1,89 millas cúbicas, o casi el volumen de 3,2 millones de piscinas olímpicas, resulta en la pérdida de decenas de millones de peces, que humanos y cangrejos comen. Pese a los desafíos de este caso, el presupuesto que propuso Donald Trump recortaría los fondos de limpieza para la bahía de Chesapeake, los Grandes Lagos y otras masas de agua con zonas muertas.

Informe de Jen Christensen para la CNN, 15 de Noviembre del 2017.

Jorge Francisco Muñoz Somarribas
En exclusivo para EL ALFA Y LA OMEGA

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