miércoles, 28 de marzo de 2018

UNA CONVERSACIÓN ENTRE PEDRO Y JUAN

-Pedro, ¿seguiste a Jesús después que lo apresaron en el huerto de los olivos?

-Sí, fui hasta la casa del Sumo Sacerdote, y me quedé toda la noche en el patio esperando para ver qué pasaba.

- ¿Hiciste algo? ¿Pudiste ayudarlo?

-No, Juan. Tú mismo viste que, en el huerto de los olivos, Jesús se enojó cuando saqué mi espada para defenderlo. ¿Qué iba a hacer? Había soldados por todas partes.

-No sé, me imaginaba que, quizás, habías podido hablar con alguien que tuviera autoridad o la posibilidad de ayudarlo.

-No, además estaba solo, Ustedes, los del grupo más cercano y otros que también seguían a Jesús lo abandonaron. Me encontré, como perdido, en el medio de un montón de personas que querían que condenaran a Jesús. Hacía frío y yo me puse con ellos alrededor del fuego. Creo que algunos me reconocieron como su amigo, fijate que me preguntaron si yo era uno de los que lo seguían.

- ¿Y? ¿Qué les dijiste? ¿Aceptaste ser discípulo de Jesús?

-No, tuve miedo, mucho miedo, Temía que me encerraran a mí también. Parecían como cazadores buscando una presa. Me miraban e insistían en que yo era uno de los que lo seguían. ¡Tres veces tuve que negarlo!

-¿Lo negaste tres veces? ¡Ah, claro! Si Jesús ya te había dicho que iba a. pasar.

-Sí, ya lo sé, porque, justo después de la tercera vez que lo negué, cantó el gallo y, encima, no me lo vas a creer, Jesús pasó a mi lado y me miró.

- ¿Y qué? ¿Estaba enojado? ¿Te lo reprochó?

-No, me miró con el mismo amor de siempre aunque tenía una sombra de tristeza en sus ojos. La verdad, hubiera preferido que me mirara enojado.

-Al contrario, Pedro, Jesús nos conoce y sabe que somos débiles, Pero él también sabe que lo queremos aunque a veces lo traicionemos.

-Y ahora, ¿qué hacemos, Juan?

-Mantengámonos unidos. María va a venir a vivir a mi casa. Esto recién empieza. ¿Te acuerdas el día de la transfiguración?

Jesús nos dijo que iba a resucitar, así que tengamos paciencia y permanezcamos juntos.

miércoles, 14 de marzo de 2018

EL GRITO DE ASENCIO


Al producirse la Revolución de Mayo en Buenos Aires, Montevideo permaneció, fiel al gobierno español. Sin embargo, entre la población, y fundamentalmente de la campaña, se comenzó a generar un movimiento de opinión favorable a la revolución (no olvidemos la conspiración de Casa Blanca en Paysandú). En enero de 1811, Francisco Javier de Elio llego a Montevideo desde España con el título de Virrey, y desde ese momento inicio los preparativos para declarar la guerra a Buenos Aires, lo que hizo el 12 de febrero. Para hacerse de recursos, tomo una serie de medidas fiscales: regularización de títulos de propiedad de tierras para el pago de la contribución, solicitud de donativos patrióticos, impuestos a las importaciones de cuero y tabaco, control del contrabando permitiendo el comercio solo a buques autorizados y a través de intermediarios nacionales. Estas medidas perjudicaban a hacendados, comerciantes, barraqueros y navieros en su actividad mercantil que venía decayendo por la situación de crisis y el control español del comercio, ya que impedía el comercio con los ingleses.

A estas medidas fiscales se sumaron los empréstitos forzosos a los sacerdotes, empleados, propietarios, artesanos, hacendados, comerciantes, y el uso de la fuerza para coaccionar a los pueblos a reconocer la autoridad de Montevideo. En consecuencia, algunos jefes militares al servicio del gobierno español; pero con gran asidero en la campaña oriental, se pasaron al bando revolucionario, como fue el caso de Artigas. En ese clima de disconformidad y resistencia fue que se generó el levantamiento armado de Asencio. Los preparativos revolucionarios habían comenzado en diciembre de 1810, cuando el alférez Justo Correa fue enterado de la posible presencia de tropas porteñas en el territorio de la Banda Oriental. Inmediatamente dio paso a la convocatoria de desertores y paisanos a levantarse en armas. Desde todos los rincones se movilizaron los hombres, acudiendo al llamado de los caudillos locales.

Incitado por el comandante militar de la región, Ramón Fernández, en enero de 1811 Pedro José Viera, conocido como “Perico El Bailarín”, se sumó al llamado de Correa con 28 hombres. En febrero lo siguió Venancio Benavides. El día 24 de febrero llego la esperada noticia, la declaración de guerra por parte de Buenos Aires. Para el día 26 los patriotas, ocultos en un bosque cercano al arroyo Asencio, en al actual departamento de Soriano, eran unos trescientos. El 28 de febrero el contingente de revolucionarios decidió emprender las primeras acciones. En el amanecer de ese día dieron el grito de libertad resolviendo levantarse en armas contra los españoles. Se dirigieron posteriormente a Mercedes y tomaron la cercana población, haciendo luego lo mismo con Santo Domingo de Soriano y Dolores.

Importancia del Grito de Asencio

Implico la desobediencia al poder de los españoles, impuesto desde Montevideo.

La sublevación se generalizo a partir de este acontecimiento configurando lo que Artigas llamo “la admirable alarma”…

Fue un gran impulso para la revolución oriental en la campaña. Vamos a compartir un fragmento de la carta escrita por Artigas a la junta Gubernativa de la provincia del Paraguay el 7 de diciembre de 1811…

“(…) 28 de febrero de 1811: día memorable que había señalado la providencia para sellar los primeros pasos de la libertad en este territorio, y día que no podrá recordarse sin emoción, cualquiera que sea nuestra suerte"

CINCO AÑOS PONTIFICADO DEL PAPA FRANCISCO


El primer papa latinoamericano ha pronunciado más de mil discursos en cinco años, durante los cuales ha hablado de pobres y pobreza en 1.300 ocasiones, mucho más que todos sus predecesores, inclusive de Juan Pablo II que reinó 27 años, según un estudio para la revista italiana Il Venerdi del diario La Repubblica. “Su sensibilidad hacia la pobreza ha caracterizado todo su camino como pastor de la Iglesia y testigo de Cristo”, reconoció el cardenal Piero Parolin, Secretario de Estado, en el prólogo del libro “El otro Francisco” publicado por la cuestionada editorial InfoVaticana.

En sus mensajes al mundo y especialmente a América Latina, región que ha visitado en cinco ocasiones, Francisco se ha mostrado sumamente sensible a los problemas sociales y ha denunciado sin cesar uno de los grandes males de la sociedad moderna: el aumento de la brecha entre ricos y pobres. Para muchos vaticanistas y autores de cientos de libros sobre Francisco es seguramente el mayor legado que deja Francisco, tal como lo prometió durante los primeros días de su pontificado: “quiero una iglesia pobre para los pobres”, un “hospital de campaña” vecina a los pecadores, en diálogo con el mundo de hoy.

Un modelo de Iglesia que se inspira a las enseñanzas de Pablo VI, el papa que modernizó la Iglesia en los años 60 y que propone como ejemplo al arzobispo salvadoreño Oscar Romero, la “voz de los sin voz”. A los dos proclamará santos este año. Duramente cuestionado por los sectores más conservadores después de la publicación de su exhortación apostólica Amoris Laetitia, donde los divorciados vueltos a casar pueden acceder a la comunión en algunos casos, el pontificado de Francisco ha perdido en estos cinco años el impulso y entusiasmo inicial que suscitaba.

Según el vaticanista Marco Politi, el pontífice argentino da “dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás” y sus esfuerzos a favor de las reformas internas así como sus aperturas doctrinales han generado también malestar y críticas abiertas, entre ellas del ex prefecto para la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Gerhard L. Muller. “Su magisterio nunca es claro, sino que se presta a interpretaciones”, sentenció el veterano vaticanista Sandro Magister, entre los mayores críticos de Francisco.

Si bien reformar la Curia romana resulta una labor titánica, “limpiar el Vaticano es como limpiar la esfinge de Egipto con un cepillo de dientes”, como reconoció el mismo papa, es evidente que Francisco está dejando su huella: de los cerca de 120 cardenales electores en caso de cónclave, casi 50 han sido designados por él. Es decir que la iglesia del futuro estará marcada por su visión, la de un hombre que viene del sur del mundo, que desprecia los palacios, preocupado por los conflictos olvidados del planeta y gran defensor de la paz.

LA SALUD DEL PLANETA-SEGUNDA PARTE


Peces en problemas:  ha aumentado el apetito humano por el pescado, y, cada vez es más difícil atraparles. La reciente revisión en las pautas dietéticas instó en los EEUU. a la población a comer más pescado para la salud del corazón y el control del peso. Más personas han comenzado a notar los grandes beneficios para la salud de la dieta mediterránea, en la que se prioriza el pescado sobre la carne.

La industria pesquera ha aumentado esfuerzos, pero ha habido una considerable caída en la pesca, en mares, lagos y en ríos. En un estudio realizado en el año 2006, se concluye que todas las especies de mariscos silvestres podrían colapsar en los próximos 50 años si no se hace algo más para proteger la fauna acuática. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, alrededor de 2300 especies de peces están en peligro o amenazas de extinción.

En otras investigaciones anteriores, los científicos advirtieron que esta caída puede comprometer la necesidad de proteínas y micronutrientes de los seres humanos, en particular de los países en desarrollo. Hoy en día, el 45% de las muertes entre los niños menores de 5 años se debe en gran medida a los problemas de salud causados por la desnutrición, según un estudio del año 2013.

Agua Dulce Amenazada: La tierra ha visto una reducción del 26% en la cantidad de agua dulce disponible per cápita desde la carta de 1992. Si los esfuerzos de conservación y los niveles de contaminación de la industria no cambian, la UNESCO predice que el mundo enfrentará un déficit global de agua de un 40% para el año 2030. El crecimiento de la población, la industrialización, la urbanización y un aumento en el consumo de agua han amenazado significativamente nuestras fuentes de agua dulce, según diversas investigaciones científicas. Actualmente, el 20% de las fuentes acuíferas del mundo son sobreexplotadas. La inversión en infraestructura de agua ha aumentado globalmente y en los EEUU., pero algunos científicos preguntan si esa inversión será suficiente.

Bosques amenazados: Entre los años 1990 y 2015, el mundo ha perdido 129 millones de hectáreas de tierras forestales, un área aproximadamente del tamaño de Sudáfrica. La mayor parte de la deforestación se ha dado en áreas tropicales, pero Estados Unidos también ha perdido importantes tierras forestales. Los estudios han proyectado que, dado que el crecimiento de la población de Estados Unidos sigue como se predijo, el país podría perder 50 millones de acres (unos 203 mil kilómetros cuadrados) más para el año 2050.

Los árboles no son simplemente bonitos: Ayudan a limpiar el aire y el agua, proporcionan madera para la construcción, crean hábitats para los animales y ayudan a mitigar el impacto del cambio climático. Sin embargo, hay algo de esperanza en lo que respecta a los bosques, ya que los estudios han demostrado que la deforestación se ha desacelerado y que se están gestionando mejor los bosques en todo el planeta. Este dato sugiere que, si los humanos se lo proponen, las tendencias ambientales negativas pueden cambiar.

Incremento de la población insostenible: Ha habido un aumento del 35% de la población humana desde la carta de 1992. Esto no hace más que recordar con insistencia la cantidad cada vez más limitada de recursos naturales disponibles. Lo que agrava esta proyección es que no se espera que esa tendencia cambie pronto. Los investigadores predicen que habrá cerca de 10.000 millones de personas viviendo en la tierra para el año 2050, según las Naciones Unidas, y gran parte del crecimiento de la población se producirá en países en desarrollo con las tasas de fecundidad más altas, pero también la seguridad alimentaria más baja. Asimismo, se ha visto progreso en lo que respecta a la desaceleración del crecimiento, en forma de una mayor educación para mujeres y niñas y esfuerzos concentrados en planificación familiar.

Animales Desapareciendo: Ha habido una reducción colectiva de casi el 29% en el número de animales en el mundo desde la carta de 1992. Los científicos dicen que estamos viviendo la sexta extinción masiva en la tierra, lo que significa que tres cuartas partes de todas las especies podrían desaparecer en los próximos siglos. Una publicación en el 2017, también analizó un grupo de 177 especies de mamíferos y descubrió que todos ellos habían perdido al menos el 30% de su territorio entre los años 1900 y 2015. Además, más del 40% de esas especies “experimentaron bajas severas de su población", lo que significa que perdieron al menos el 80% de su rango geográfico durante ese tiempo. Dicho de otra manera: esta extinción en particular es “más severa" de lo que se pensaba anteriormente.

Informe de Jen Christensen para la CNN, 15 de Noviembre del 2017.

Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
ANUNCIAR Contenidos Latinoamerica

miércoles, 7 de marzo de 2018

MUJERES HEROÍNAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


Las balas hieren, los cadáveres apestan y, bajo el fuego enemigo, los hombres a menudo se atemorizan hasta el punto de orinarse encima. [...] Pero las leyes de la naturaleza son las mismas para un ejército «rojo» que para uno «blanco». Un piojo es un piojo y una bomba es una bomba, incluso si uno no pelea por la causa justa.
George Orwell

En el momento en el que George Orwell escribió estas palabras, Europa estaba pasando por el conflicto bélico más sangriento de su historia. Tradicionalmente las guerras se desarrollaban lejos de las poblaciones y sólo incluían a jóvenes soldados, pero en la gran guerra esto no sucedió así. Los tanques y los aviones alcanzaron a las ciudades y obligaron a toda la sociedad civil a luchar por su vida, algo que se repetiría en el siguiente gran conflicto.

Debido a esta situación el papel de la mujer jugó un papel central, en los ejércitos curaron y comandaron a cientos de hombres, en las ciudades salvaron a miles de refugiados y en las fábricas produjeron todos los bienes materiales necesarios. Es por ello que cuando hablamos de los héroes de la Segunda Guerra Mundial no podemos dejar de hablar de las mujeres. Si bien el calificativo "heroico" depende del individuo que lo use, es un hecho que el valor de estas mujeres nunca podrá ser cuestionado.

Augusta Chiwy
En 1944, las tropas alemanas comandaron una ofensiva a través que después sería conocida como la batalla de las Ardenas. Cuando comenzó este conflicto armado, tan sólo había un médico que atendía a las tropas estadounidenses; fue en este momento cuando Augusta Chiwy se unió a la guerra. Día y noche recorrió el campo de batalla recogiendo los cuerpos bajo el fuego enemigo. Su valor en guerra fue reconocido por la corona belga y por el ejército de Estados Unidos en el 2011.

Las brujas de la noche
La Operación Barbarroja es una de las invasiones militares más sangrientas de la historia. Es por todos conocida la derrota de Hitler en las tierras soviéticas, pero en pocas ocasiones uno piensa en las consecuencias sociales de esta operación. Aproximadamente tres millones de soldados y ciudadanos rusos murieron en la defensa de su patria.  A pesar de tener todo el apoyo de su gobierno, el ejército rojo vivía en condiciones precarias: no había uniformes suficientes, las botas estaban rotas o no había de la talla adecuada y las municiones escaseaban. Fue en este ambiente en donde se destacó el grupo de Marina Raskova.

Su regimiento únicamente estaba integrado por mujeres y volaban en aviones de veinte años de antigüedad y que habían sido construidos para fumigar. "Las brujas" demostraron su valor a través de 23 mil vuelos de combate en los cuales participaron en la liberación de Crimea y durante el avance del Ejército Rojo en Bielorrusia, Polonia, Prusia oriental y Gdansk.

La enfermera checa
La historia de esta mujer sólo se conoce por medio de la narración oral. Según testimonios de la época, una enfermera llevó a cabo una venganza después de haber sido violada por soldados alemanes en 1938. Por esta razón comenzó a seducir a militares arios con para envenenarlos en el lecho de su cama. Probablemente fue ejecutada por un agente de la Gestapo, encargado de investigar las desapariciones.

Lillian Gutteridge
A mediados de 1940, la guerra en contra del ejército alemán parecía perdida en Europa. Las tropas nazis habían tomado al territorio francés con una extrema facilidad y cientos de tropas aliadas tuvieron que ser evacuadas hacia Inglaterra por medio de la Operación Dinamo.

En esta retirada, Lillian Gutteridge fue una de las últimas en abandonar Francia; cuando llevaba a un grupo de soldados heridos, fue detenida por un oficial de la SS que le exigió entregar a los heridos que transportaba. La enfermera se negó y le clavó un cuchillo en el muslo, los soldados del regimiento escocés Black Watch terminaron por rematar al oficial; poco tiempo después logró salir con dirección hacia tierras británicas.

Lise Børsum
Durante el conflicto armado, Lise Børsum, junto con su esposo, alarmó y ayudó a cientos de judíos a no ser deportados a campos de concentración alemanes. Continuaría con estas acciones hasta 1943, cuando fue descubierta y detenida. Inmediatamente fue llevada al campo de Ravensbrück, donde permanecería hasta ser liberada por la Cruz Roja Sueca en 1945.

Reba Z. Whittle
La primera teniente Reba Whittle fue miembro del cuerpo de enfermeras del ejército de Estados Unidos. En septiembre de 1944, dejó Inglaterra para colectar bajas, pero su avión fue alcanzado por un antiaéreo alemán. Reba pudo sobrevivir a este percance, pero se convirtió en la primera prisionera de guerra estadounidense. Gracias a la injerencia diplomática de Suiza, fue liberada un año después.

Sophie Scholl
Una prueba que la resistencia alemana al nazismo existió, Sophie Scholl fue una dirigente y activista de la Resistencia Rosa Blanca. En 1943, fue arrestada en la Universidad de Munich por repartir panfletos que atacaban a la guerra; poco tiempo después sería ejecutada en la guillotina junto a su hermano Hans.

Susan Travers
Susan Travers fue mandada por la Cruz Roja francesa a servir a Bir Hakeim, Libia. Las fuerzas de la Francia Libre le ordenaron abandonar el Norte de África al ver perdida la guerra, pero ella se negó. Permaneció bajo asedio durante quince días hasta que se puso al volante de un camión y logró atravesar el cerco alemán junto con los 2 mil soldados franceses que se encontraban en la escena.

Virginia Hall
Fue una espía estadounidense que colaboró con la Dirección de Operaciones Especiales británica. Durante su estancia en Lyon fungió como corresponsal de guerra del New York Post. Cuando los alemanes sitiaron Francia, apenas tuvo la oportunidad de huir a España, donde permaneció hasta que Estados Unidos entró a la guerra. Regresó a Francia y ayudó entrenar a tres batallones de resistencia. Su importancia fue tal que la Gestapo la consideron "la más peligrosa de los espías Aliados"

Zoya
Zoya Anatólievna Kosmodemyanskaya, en octubre de 1941, decidió ofrecerse como voluntaria a la unidad partisana del Komosomol. Con poca preparación, fue llevada al campo de batalla para incendiar las casas en las que se escondían los alemanes, pero fue capturada sorprendida en el acto. A partir de ese momento comenzaron largos días de torturas en la cual Zoya jamás dio ninguna información útil. El 29 de noviembre fue llevada a la horca, tenía sólo 18 años.

La lucha por la liberación e igualdad de las mujeres es un suceso que ha durado por cientos de años y sigue vigente. Estos diez casos son una prueba del valor con el cual las mujeres han determinado el camino de nuestro pasado.

¿HAY EN LA BIBLIA UN APÓSTOL MUJER?


Estamos acostumbrados a imaginar a los apóstoles como si hubieran sido todos varones. Sin embargo, pocos saben que hubo una vez una apóstol mujer, muy amiga de San Pablo, que trabajó posiblemente en la ciudad de Éfeso y que incluso fue encarcelada con él. Su nombre era Junia, y aparece mencionada al final de la Carta a los Romanos. Allí Pablo, al despedirse de sus lectores, les dice: “Saluden a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ensalzados entre los apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo” (Rm 16,7). Resulta asombroso que Pablo no sólo le dé el título de apóstol a una mujer, sino que incluso diga que es “ensalzada” entre los apóstoles, es decir, que su fama sobresale por encima de los demás apóstoles. Debió de ser realmente una joven extraordinaria. Pero el nombre de esta mujer ha provocado y sigue provocando, grandes discusiones entre los biblistas. El motivo es que, para muchos estudiosos, Junia es el nombre de un varón. En efecto, la palabra griega Iounian puede traducirse al castellano de dos maneras: como “Junia”, y entonces se trataría de una mujer, o como “Junias” (con “s” final), y entonces sería nombre de varón, abreviado de “Juniano”.

¿Cómo averiguar el género de este nombre? Hay una sola forma y consiste en fijarse qué clase de acento lleva la palabra. Si Iounian está escrito con acento agudo (Iounían), es nombre de mujer; y si está escrito con acento circunflejo (Iouniân), es nombre de varón. Pero desgraciadamente no podemos hacer esto. ¿Por qué? Porque cuando San Pablo escribió su Carta a los Romanos, en el siglo I, no existían los acentos en la escritura griega. Sólo a partir del siglo VIII o IX se los comenzó a usar. Por lo tanto, es inútil consultar los manuscritos más antiguos para salir de la duda sobre el sexo de Junia. Pero eso no significa que sea imposible averiguarlo. Existen otros indicios que pueden ayudarnos a descifrar este enigma. En primer lugar, tenemos el testimonio del manuscrito más antiguo que existe de la Carta a los Romanos: el llamado Papiro 46. Fue escrito alrededor del año 180 (es decir, unos ciento veinte años después de que Pablo escribiera su carta original). Ahora bien, el autor de este papiro, cuando llega al pasaje al que nos referimos, en vez de escribir el nombre de “Junia” escribió “Julia”; esto demuestra que el escriba estaba pensando claramente que se trataba de una mujer y no de un hombre.

En segundo lugar, está el hecho de que todas las lenguas antiguas a las que fue traducida la Carta a los Romanos (el latín, el copto y el sirio), todas sin excepción transcriben el nombre en su forma femenina. Un tercer indicio, y más importante todavía, lo tenemos en el testimonio de casi todos los Santos Padres y escritores antiguos que comentaron la Carta a los Romanos. Siempre que hablaron de este personaje, lo consideraron una mujer. Por ejemplo Orígenes (en el siglo III), al hacer referencia al nombre de Junia, lo escribe en su forma femenina. También San Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla, un día que predicaba en la Catedral sobre la Carta a los Romanos, dijo conmovido: “Ser apóstol es algo grande. Pero ser «ensalzada» entre los apóstoles, ¡qué extraordinaria alabanza significa eso! ¡Caramba! ¡Aquella mujer debió de haber tenido una gran personalidad, para merecer el título de apóstol!”. Después de él, una larga fila de autores (como San Rufino, San Jerónimo, Teodoreto de Ciro, Ecumenio, San Juan Damasceno, Haymo, Rabano Mauro, Lanfranco de Bec, Atto de Vercelli, Teofilacto, San Bruno, Pedro Abelardo, Pedro Lombardo) afirmaron sin dudarlo que el ilustre apóstol elogiado por Pablo era una mujer.

Este es un dato muy importante, porque nos muestra que a todos los escritores antiguos la palabra Junia les sonaba espontáneamente a nombre femenino y no masculino; es decir, que en esa época el nombre no era usado por varones. La única voz discordante, a lo largo de todos estos siglos, es la de Epifanio de Salamina (en el siglo IV). Este monje, en contra de todas las opiniones antiguas, es el único que afirmó que Junia era un varón; y para aportar más datos, dijo que llegó a ser obispo de Apamea, en Siria. Sin embargo los estudiosos consideran las palabras de Epifanio poco creíbles, por dos razones. Primero, porque en el mismo lugar donde escribe que Junia era un hombre, Epifanio escribe también que Priscila, la conocida mujer del judío Áquila (Hch 18,2) ¡era un varón! Y segundo, porque Epifanio es famoso por su misoginia. En uno de sus libros llamado Panarion, este Padre de la Iglesia escribió frases como: “Las mujeres verdaderamente son una raza débil, poco fiable y de inteligencia mediocre”; “El Diablo sabe cómo vomitar ridiculeces a través de las mujeres”; “La mujer se descarría fácilmente, es débil y poco sensata”; “Detrás de todos los errores hay una mala mujer”.

Resulta lógico, pues, que un escritor como Epifanio, con ideas tan negativas sobre el sexo femenino, buscara evitar por todos los medios que una mujer estuviera incluida entre los apóstoles, máxime teniendo en cuenta que se la elogiaba como “ensalzada entre todos los apóstoles”. Por eso el testimonio de Epifanio, único que considera a Junia un varón, debe ser dejado de lado. Por lo tanto, debemos concluir que todos los Padres de la Iglesia, hasta la Edad Media, tuvieron a Junia por mujer; y al menos uno de ellos (Crisóstomo) se sintió feliz de poder llamarla “apóstol”. A partir del siglo VIII aparece la novedad de los acentos, en la lengua griega. Por lo tanto, los nuevos manuscritos que empiezan a circular en esta época los incluyen. Así, nosotros podemos fijarnos cuál es el acento que los escritores pusieron sobre el nombre de Iounian en las nuevas copias de la Carta a los Romanos. ¿Y con qué nos encontramos? Con que los manuscritos compuestos a partir del siglo VIII ponen sobre Junia el acento propio de un nombre femenino (Iounían). Junia, pues, sigue siendo considerada una mujer.

Pero en el siglo XIII empiezan a surgir las primeras dudas sobre el género de este nombre, rompiendo el amplio consenso que había existido entre los Padres y escritores de la Iglesia durante doce siglos. Un teólogo y filósofo italiano, llamado Egidio de Roma, se convirtió en el primero en afirmar que Junia era un varón, y empezó a llamarlo “Junias”. Pero Egidio no se basaba en ninguna prueba, ni en ningún argumento. La única explicación que daba era que una mujer no podía haber sido apóstol, y por lo tanto Junia tenía que haber sido un varón. Tal prejuicio se convirtió así en el gran argumento para negar lo que siempre se había afirmado: la feminidad de Junia. Y desde entonces, muchos se adhirieron a esta postura y la defendieron. El infundio que Egidio echó a andar adquirió pronto grandes proporciones, y la hipótesis de “Junias” fue ganando nuevos adherentes. Pero como “Junias” era un extraño nombre para un varón, y para hacer más plausible esta teoría, sus defensores comenzaron a decir que se trataba de una forma abreviada del nombre “Juniano”.

Sin embargo, los estudios modernos han demostrado que nunca, en ningún escrito antiguo, sea en griego o en latín, se encontró jamás un hombre llamado “Junias”. En cambio mujeres llamadas Junia existen muchísimas, más de 250 en la literatura antigua. Por lo tanto, hoy no caben dudas de que Junia era una mujer, a pesar de que actualmente algunas Biblias traigan erróneamente el nombre en su forma masculina.

LA SITUACIÓN SOCIAL DE LA MUJER JUDÍA EN TIEMPOS DE JESÚS


El papel de la mujer en el mundo oriental de aquella época y en particular en Israel era mucho más asfixiante de lo que hoy se puede pensar. El desprecio de los hombres de aquellos días por sus mujeres era algo que hoy resulta difícil de comprender. Por ejemplo, cuando la mujer judía salía de su casa, no importaba para qué, tenía que llevar siempre la cara cubierta con un tocado que comprendía dos velos sobre la cabeza, una diadema sobre la frente, con cintas colgantes hasta la barbilla, y una malla de cordones y nudos. De este modo no se podían conocer los rasgos de su rostro. La mujer que de este modo salía de su casa sin llevar la cabeza cubierta ofendía hasta tal punto las “buenas costumbres” que su marido tenía el derecho y, según los doctores de la ley, hasta el deber de despedirla, sin estar obligado a pagarle la suma estipulada para el caso de divorcio. Y sobre esto hay que decir que había mujeres tan estrictas también, que tampoco se descubrían en su propia casa. Sólo el día de la boda, y si la mujer era virgen y no viuda, aparecía en el cortejo con la cabeza al descubierto.

Ni que decir tiene que las israelitas, sobre todo las de las ciudades, debían de pasar inadvertidas en público. Las reglas “judaicas” que se seguían entonces mantenían que era preferible no hablar con las mujeres en público para el bien del alma. Estas reglas de “buena educación” prohibían, incluso, encontrarse a solas con una hebrea, y mirar a una casada, o saludarla. Era un deshonor para un alumno de los escribas hablar con una mujer en la calle. Aquella rigidez llegaba a tal extremo que la judía que se entretenía con todo el mundo en la calle o que hilaba a la puerta de su casa podía ser repudiada, sin recibir el pago estipulado en el contrato matrimonial. Pero en verdad no hay que generalizar. También había excepciones. Estas reglas eran tenidas muy en cuenta sólo entre los grupos más puritanos, especialmente los fariseos. En el día de la expiación, había danzas en las viñas de los campos, y las muchachas se hacían valer ante los jóvenes. Sobre todo estas prescripciones afectaban a las familias acomodadas, donde la mujer sí que podía llevar una vida retirada, pero no en las familias populares, donde razones económicas lo impedían: la mujer tiene que ayudar a su marido muchas veces en el trabajo.

Además, en el campo reinaban relaciones más libres y sanas que en las grandes ciudades, donde las maneras y las costumbres eran algo a lo que se daba más importancia. En los pueblos la mujer va a la fuente a por agua, se une al trabajo de los hombres en el campo, vende productos de la cosecha, sirve en la mesa, etc. Tampoco se llevaba tan rigurosamente la costumbre de taparse la cabeza en el campo. La situación de la mujer en la casa no se veía modificada, en relación a esta conducta pública. Las hijas, por ejemplo, debían ceder siempre los primeros puestos, e incluso el paso por las puertas, a los muchachos. Su formación se limitaba estrictamente a las labores domésticas, así como a coser y tejer. Cuidaban de los hermanos más pequeños y, respecto del padre, tenían la obligación de alimentarlo, darle de beber, vestirlo, cubrirlo, sacarlo y meterlo cuando era anciano, y lavarle la cara, las manos y los pies. Sus derechos, en lo que se refiere a la herencia, no era el mismo que el de los varones. Los hijos y sus descendientes precedían a las hijas.

La patria potestad era muy grande respecto a las hijas menores antes de su boda. Se hallaban en poder de su padre. La sociedad judía de aquel tiempo distinguía tres edades: la menor (qatannah, hasta la edad de doce años y un día), la joven (na’arah, entre los doce y los doce años y medio), y la mayor (bôgeret, después de los doce años y medio). Hasta esta última edad, el cabeza de la familia tenía toda la potestad, a no ser que la joven estuviese ya prometida o separada. Según este código social las hijas no tenían derecho a poseer absolutamente nada: ni el fruto de su trabajo ni lo que pudiese encontrar, por ejemplo, en la calle. Todo era del padre. La hija, hasta los doce años y medio, no podía rechazar un matrimonio impuesto por el padre. El padre podía vender a su hija como esclava, siempre que no hubiera cumplido los doce años. Los esponsales solían celebrarse muy temprano. Al año de ser mayor, la hija celebraba la boda, pasando entonces de la potestad del padre a la del marido. Y realmente, no se sabía qué podía ser peor.

Después del contrato de compra-venta, pues eso era en el fondo la ceremonia de esponsales y matrimonio, la mujer pasaba a vivir a la casa del esposo. Esto, generalmente, significaba una nueva carga, amén del enfrentamiento con otra familia extraña a la recién llegada, a la que casi siempre se manifestaba una abierta hostilidad. A decir verdad, la diferencia entre la esposa y la esclava o una concubina era que aquella disponía de un contrato matrimonial y las últimas no. A cambio de muy pocos derechos, la esposa se encontraba cargada de deberes: tenía que moler el grano, coser, lavar, cocinar, amamantar a los niños, hacer la cama del marido y, en compensación por su sustento, hilar y tejer. Otros añadían incluso a estas obligaciones las de lavar la cara, manos y pies, y preparar la copa del marido. El poder del marido y del padre llegaba al extremo de que, en caso de peligro de muerte, había que salvar antes al marido. Al estar permitida la poligamia, la esposa tenía que soportar la presencia y las constantes afrentas de o de las concubinas. Pero la poligamia sólo podía ser asumida por la gente pudiente y no era habitual.

En cuanto al divorcio, que estaba admitido según la Ley mosaica, el derecho estaba única y exclusivamente de parte del marido. Sólo él podía iniciar el trámite. Esto daba lugar, lógicamente, a constantes abusos. Naturalmente, dentro de estos límites, la situación de la mujer variaba según los casos particulares. Había dos factores que tenían especial importancia: por una parte, la mujer encontraba apoyo en sus parientes de sangre, especialmente en sus hermanos, lo cual era capital para su vida conyugal; por otra parte, el tener niños, especialmente varones, era muy importante para la mujer. La carencia de hijos era considerada como una gran desgracia, incluso como un castigo divino. La mujer, al ser madre de un hijo, era considerada: había dado a su marido el regalo más precioso. La mujer viuda quedaba también en algunas ocasiones vinculada a su marido: cuando éste moría sin hijos. En este caso debía esperar, sin poder intervenir en nada ella misma, que el hermano o los hermanos de su difunto marido contrajesen con ella matrimonio levirático o manifestasen su negativa, sin la cual no podía ella volver a casarse.

Por supuesto, desde el punto de vista religioso, la mujer israelita tampoco estaba equiparada con el hombre. Se veía sometida a todas las prescripciones de la Torá y al rigor de las leyes civiles y penales, incluida la pena de muerte, no teniendo acceso, en cambio, a ningún tipo de enseñanza religiosa. Una sentencia del Rabí Eliezer, por ejemplo, decía que “quien enseña la Torá a su hija, le enseña el libertinaje”, y otra decía: “Vale más quemar la Torá que transmitirla a las mujeres”. La mujer no estaba obligada a ir en peregrinación a Jerusalén por las fiestas de Pascua, Pentecostés y los Tabernáculos, habitar en las tiendas en la fiesta y agitar los lûlab, hacer sonar el sopar el día de Año Nuevo, leer el libro de Ester (magillah) en la fiesta de los Purim, recitar cada día el semá, etc. De las dos partes de la sinagoga, sabbateion y andron, la primera, dedicada al servicio litúrgico, era accesible también a las mujeres; por el contrario, la otra parte, destinada a las lecciones de los escribas, sólo era accesible a los hombres y los muchachos, como ya indica su mismo nombre. Pero esto no se seguía con exactitud, pues en las familias de elevado rango, se daba a las hijas una formación profana, haciéndoles aprender griego.

Los derechos religiosos de las mujeres, lo mismo que los deberes, estaban limitados. Las mujeres sólo podían entrar en el templo al atrio de los gentiles y al de las mujeres; durante los días de la purificación mensual y durante un período de 40 días después del nacimiento de un varón y 80 del de una niña no podían entrar siquiera al atrio de los gentiles. Durante este período se consideraba a las mujeres fuentes de impureza y debían mantenerse alejadas de los lugares de culto. No era usual que las mujeres impusiesen su mano sobre la cabeza de las víctimas para el sacrificio y sacudiesen sus porciones. Las mujeres podían entrar en la parte de la sinagoga utilizada para el culto; pero había unas barreras y un enrejado que separaban el lugar destinado a las mujeres. Más tarde se llegó incluso a construir para ellas una tribuna con una entrada particular. En el servicio litúrgico, las mujeres se limitaban únicamente a escuchar. No podían hacer la lectura porque era rarísimo que supieran leer y mucho menos se esperaba de ellas que pudieran hacer una enseñanza pública.

En la casa, la mujer no era contada en el número de personas invitadas a pronunciar la bendición tras la comida y tampoco tenía el derecho a prestar testimonio en un juicio. Sencillamente, era considerada mentirosa por naturaleza. Para concluir, era muy significativo que el nacimiento de un varón era motivo de alegría, y el de una niña se veía acompañado de la indiferencia, e incluso de la tristeza. Los escritos rabínicos llegaban a proclamar: “¡Desdichado de aquel cuyos hijos son niñas!”. Teniendo en cuenta todos estos precendentes se valorará más en su justa medida el valor que representaba el que Jesús se rodease también de mujeres, que conversase libremente con ellas y que las tratase como a los hombres; e incluso que infundiese esos mismos nuevos ánimos y sentimientos en la mente de los hombres que le conocieron. En el relato de “Buscando a Jesús”, el maestro, en una acción inédita para la época, llegó a nombrar a un grupo de mujeres como predicadoras, adelantándose incluso a nuestro tiempo. Esta actitud no trajo para el Rabí sino enormes quebraderos de cabeza y fracasos, y los primeros cristianos no tardaron en silenciar estas posturas para no perder adeptos.

LA PROFECÍA DEL ÁGUILA Y EL CÓNDOR

La mayoría de los pueblos indígenas del mundo tienen profecías que les ayudan a explicar el pasado en el contexto del futuro, con el fin de darle sentido al presente. Muchas culturas presentan profecías similares: un buen ejemplo de ello es la Profecía del Águila y el Cóndor. Esta no es solo una leyenda, sino que más bien constituye una mirada a nuestro pasado, a nosotros mismos y a nuestro futuro. Cada quinientos años, existe una era denominada Pachakuti. La Cuarta Pachakuti comenzó en la década de 1490 y la Quinta se inició en la década de 1990. Esta línea de tiempo es importante, ya que Cristóbal Colón abrió el mundo del Oeste al mundo “civilizado” en 1492, y en 1990 comenzó el tiempo de la comunicación universal como nunca antes había ocurrido: un interés de los pueblos de las naciones industriales por las enseñanzas indígenas y una apertura de los pueblos indígenas a compartir sus conocimientos.

La leyenda del Águila y el Cóndor probablemente provenga del Amazonas y se remonta a más de 2000 años, aunque desconocemos cuándo y dónde se originó la historia. Me he encontrado con versiones en los Andes, a través de América Central y he observado su influencia en los mayas, los aztecas, los hopis y los navajos. La profecía sirve como una forma de clasificar y comprender los cambios en el mundo, del norte al sur, del este al oeste. Es una explicación de los dos caminos diferentes que ha recorrido la raza humana a lo largo de la historia. Estos dos caminos se han separado una y otra vez; sin embargo, la profecía señala que es ahora el momento para que estos caminos puedan converger en uno solo. Esta es una historia de división y de conflicto, pero también de unión y de paz.

La profecía relata que desde tiempos inmemoriales, las sociedades humanas decidieron tomar dos rutas separadas y convertirse en dos pueblos diferentes: el pueblo del Águila y el pueblo del Cóndor. El pueblo del Águila se ha orientado principalmente a lo intelectual, a lo industrial y a la energía relacionada con lo masculino, y a menudo se le identifica con la ciencia y la tecnología. Aquí se encuentran los exploradores, los colonizadores y los agresores en los registros históricos. Por su parte, el pueblo del Cóndor es intuitivo, creativo, sensible y primordialmente relacionado con la energía femenina. Los pueblos indígenas se identifican en general con este camino, puesto que priorizan en sus culturas el corazón por sobre la mente y el misticismo por sobre el racionalismo.

La profecía señala que durante muchos años ambos caminos no se cruzarían para nada. Luego, en el Quinto Pachakuti, se encontrarían y el Águila sería tan fuerte que prácticamente conduciría al Cóndor a la extinción, pero no del todo. Y bien sabemos que, luego de Cristóbal Colón, esto es lo que ha ocurrido en muchos continentes. Sin embargo, el Quinto Pachakuti crearía un portal para que el Águila y el Cóndor pudiesen volar juntos en un solo cielo, para unirse y dar lugar a una nueva “cría”: una conciencia humana superior. Algunos dicen que esta “cría” está representada por el quetzal de Centroamérica, el ave maya que simboliza la unión del corazón y la mente, del arte y la ciencia, de lo masculino y lo femenino. La realidad de esta nueva descendencia se ha trabajado en talleres, libros y conferencias en todo el planeta.

Es importante reconocer que a lo largo de la historia los líderes sabios –a quienes podríamos denominar chamanes, cambiaformas- nos han enseñado que lo personal y lo comunitario son interdependientes. En los últimos tiempos, las culturas occidentales (que podemos denominar las culturas del Águila), a menudo han dado mayor énfasis a lo personal en detrimento de lo comunitario. Nuestra necesidad de satisfacer los intereses personales ha sembrado el caos en la comunidad global que compartimos entre todos. La profecía reúne al individuo con la comunidad. De esta forma, podemos considerar al Águila y al Cóndor como dos aves individuales o dos pueblos individuales que aúnan sus esfuerzos. Podemos verlos cómo se unen sobre la base de individualidades, que avanzan hacia una vida conjunta como familia o como compañeros en el trabajo. También podemos verlos como parte de esta comunidad más grande, que tiene dos lados, y donde se reúnen el lado que entiende la ciencia del mundo, la tecnología, la industria y la innovación, con el lado que comprende el alma humana, nuestra conexión con la naturaleza y la Tierra misma, y de esta manera, podemos saber cómo avanzar hacia una forma de vida saludable y en paz. Entonces, nos damos cuenta de que estamos en el proceso de demoler la Tierra y reconocemos el impacto de nuestras acciones. El Cóndor nos señala, con su gran intuición, “Efectivamente, estamos generando una pesadilla en la actualidad.”

Cada uno de nosotros, y nuestras respectivas culturas, posee estos dos aspectos que hemos mencionado como masculino y femenino, o del Águila y el Cóndor. La mayoría de nosotros creció en la cultura del Águila. Ahora, nos enfrentamos cara a cara con la cultura del Cóndor, que está representada por los pueblos indígenas, en una danza que comenzó efectivamente en la década de los 90. Hemos superado la revolución tecnológica y seguimos avanzando en esa área, pero al mismo tiempo, estamos en proceso de crear una Economía de la Muerte, una economía basada en la guerra, que además esquilma y saquea a la Madre Tierra y destruye sus recursos. Cuando observamos el daño causado, nuestro lado Cóndor nos advierte que en nuestros corazones sabemos que no podemos continuar con esto. Es el momento de cambiar; es tiempo de crear una Economía de la Vida.

Ha existido y sigue habiendo un deseo por parte de los pueblos del Águila de comprender a los pueblos del Cóndor, y un interés por parte de los pueblos del Cóndor por compartir sus conocimientos. Los chamanes han dado un paso al frente, ahora dispuestos a ofrecer su sabiduría. También están interesados en aprender más sobre los pueblos del Águila y su ciencia. Este interés y educación mutua es una manifestación de la profecía. Sin embargo, y esto es muy importante, la leyenda dice que Nosotros, el Pueblo, debemos lograr que ocurra; necesitamos seguir insistiendo para que el Cóndor y el Águila se unan y den paso a una conciencia de nivel superior. En ningún caso es un proceso automático. Se necesita a todos nosotros, desde ambos lados del camino.