miércoles, 3 de abril de 2019

MÁS ESPACIO PARA LA CONSERVACIÓN AMBIENTAL

Dos reservas naturales para conservar el patrimonio ambiental de la humanidad. Delta Terra: Nace con la misión de cuidar la flora y la fauna autóctonos a partir de la educación y el turismo responsable, con un centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre autóctona del Río de la Plata, Argentina.

Delta Terra es una reserva natural incorporada al Programa de Reservas Privadas de la Fundación Azara, en donde los visitantes pueden disfrutar de la naturaleza y desarrollar actividades recreativas, pero también toman conciencia sobre los problemas que envuelven a la Región de Tigre.

Delta Terra, nuclea todo aquello que tiene que ver con el medio ambiente a través de la educación y recreación, promoviendo el cuidado de la naturaleza y de un hábitat tan vulnerable como necesario para el equilibrio de nuestro planeta.

Marina Homberg, bióloga y directora de la institución, describe la importancia de su misión: "Aquí buscamos contribuir a la formación de una sociedad más consciente y preocupada por el medio ambiente a partir del conocimiento, la aptitud y el compromiso colectivo para encontrar soluciones a los distintos problemas que el hombre mismo va ocasionando", aseguró.

La Fundación Azara es una organización no gubernamental sin fines de lucro creada en el año 2000 para contribuir con la conservación de la naturaleza y con el uso adecuado y sustentable de los recursos naturales. Tiene un centro de visitantes especialmente diseñado para comprender la flora y la fauna, sus ciclos naturales, su importancia, los bienes y servicios que brindan y los problemas de conservación que enfrenta.

Cuando se visita el lugar se puede descubrir un ecosistema muy complejo que posee una variedad muy importante de flora y fauna presentes en el delta, y, visitar uno de los viveros más antiguos de este lugar. También, se puede conocer una parte del delta del Paraná, que es uno de los cinco deltas más grandes del mundo y uno de los pocos que aún continua en crecimiento.

Sus guías ofrecen la posibilidad de apreciar la región ya sea a pie, navegando o simplemente contemplando el paisaje desde los miradores. Se puede recorrer el corazón de la isla tanto por circuitos de senderos como por arroyitos de la zona, en los que se pueden observar todo tipo de animales, fundamentalmente aves.

Delta Terra posee también un pequeño pero muy importante centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre autóctona rioplatense, en el que se reciben y atienden animales que han sido incautados por autoridades provinciales o nacionales o provenientes de entregas voluntarias de particulares arrepentidos de haberlos capturado o adquirido como mascotas.

El lugar está especialmente preparado para ofrecer el manejo adecuado que posibilite su rehabilitación. "Alrededor de todo esto hay un comercio que perjudica a muchas especies y nosotros estamos recibiendo esos animales, tratando de recuperarlos y, fundamentalmente, tratando de brindarles una oportunidad para que puedan volver a la naturaleza", concluye Homberg.

Madre de Dios: Todo un paraíso geológico.

Se trata de una isla que forma parte del archipiélago ubicado en la Patagonia chilena, que por sus características geológicas y diversidad de especies, es un lugar único en el mundo. Los aproximadamente 10 metros de lluvia que caen cada año junto a vientos de más de 120 kilómetros por hora, han dibujado figuras geológicas únicas en este archipiélago que será postulado por Chile para ser Patrimonio Natural de la Unesco.

El archipiélago Madre de Dios está situado en el océano Pacíficoen la región austral de Chile, al sur del golfo de Penas. Está formado por las islas Madre de Dios y Duque de York, las más grandes, y las islas Anafur, Guarello, Tarlton y Caracciolo, de mediano porte y numerosos islotes y rocas. El archipiélago comprende un conjunto de 54 islas, la mayor de ellas la Isla Madre de Dios, comúnmente llamada la "Isla imposible" por sus lluvias casi eternas, fuertes vientos y su irregular geografía, que lleva a que casi no existan lugares planos en este terreno ubicado en la parte más austral del continente americano.

Con una extensión de 116.403 hectáreas –propiedad del fisco chileno- el archipiélago fue habitado hace unos 6.000 años por los kawésqar, indígenas nómades que recorrían en sus canoas los canales y fiordos de esta parte de la Patagonia chilena. Hoy, completamente inhabitado, el gobierno chileno busca convertir a Madre de Dios en el primer Patrimonio Natural de la Humanidad de Chile ante la Unesco. "Estamos en la etapa final junto a la Cancillería para postular a este lugar a transformarse en Patrimonio Natural Mundial de la Unesco", aseguró el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward. Actualmente, el archipiélago es considerado un bien nacional protegido, es un lugar único en el mundo. 

La intensa lluvia que cae casi todos los días, el fuerte viento y el efecto del derretimiento y retroceso de los glaciares colindantes hace aproximadamente unos 12.000 años, convirtieron a este archipiélago en un paraíso geológico. "Madre de Dios es una maravilla. La piedra caliza que aquí encontramos no está en ninguna otra parte del mundo. He explorado muchos países y nunca he visto una caliza tan pura ni formaciones tan espectaculares como las de Madre de Dios", dijo Bernard Tourte, presidente del francés Centre Terre, al concluir una nueva expedición a este lugar a principios de marzo.

Desde hace dos décadas, el Centre Terre organiza cada dos años expediciones a este remoto lugar. En su última excursión –que terminó el pasado 1 marzo después de dos meses –participaron más de 40 científicos provenientes de Francia, Chile, Suecia, Portugal, Ucrania, Canadá, Alemania, Japón y España. La última expedición centró su trabajo de exploración, principalmente, en la parte norte del archipiélago, entre el seno Barros Luco y el canal Trinidad, donde se encuentra el mayor sistema de galerías subterráneas (más de 3.500 metros) y la sima más profunda de la zona, con unos 300 metros de profundidad.

En otras expediciones se han hallado rastros de pinturas rupestres y vestigios de la cultura de los Kawésqar, también conocidos como alacalufes, que recorrían los canales patagónicos y su extrema geografía apenas vestidos con pieles de lobo de mar. Hoy, completamente inhabitado, el gobierno chileno busca convertir a Madre de Dios en el primer Patrimonio Natural de la Humanidad de Chile ante la Unesco. "Para nosotros Madre de Dios es unparaíso espeleológico. Un lugar único y maravilloso, por su belleza", afirmó Natalia Morata, vicepresidenta de Centre Terre y presidenta de la Asociación Espeleológica de Patagonia.


Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
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