miércoles, 21 de agosto de 2019

NAMASTÉ


Los orígenes de la palabra NAMASTÉ son muy remotos, ya que proviene de la ancestral cultura hindú caracterizada por la presencia de diversos idiomas. Uno de los tantos idiomas que se hablan en la India es el sánscrito, el cual es considerado como una lengua sagrada dentro de dicha cultura. El sánscrito es además un idioma perfecto y completo desde el punto de vista gramatical, de acuerdo con los lingüistas. Además, literalmente significa algo así como “perfectamente hecho”. Incluso, en algunas partes del sur de Asia, se utiliza NAMASKAR como sinónimo, sobre todo en Nepal para dirigirse a los mayores.

Los hindúes utilizan la palabra NAMASTÉ como forma de saludo y despedida, así como para dar gracias, para pedir como muestra de respeto y generalmente acompañándola con el gesto (o “MUDRA”) de juntar las palmas de las manos en forma de rezo, colocándolas en el centro del pecho. NAMASTÉ es una palabra compuesta. El término “NAMAS” significa “SALUDO” o “REVERENCIA”, y proviene etimológicamente de NAM, que quiere decir “POSTRARSE” o “INCLINARSE”. Por su parte, el sufijo “TE” es un pronombre personal, bastante parecido al equivalente en español, por cierto, que significa “A TI”.

Más allá del aspecto estrictamente semántico de la palabra NAMASTÉ, el aspecto filosófico-espiritual que posee el sánscrito, le otorga significados más profundos a esta palabra. Así, por ejemplo, el término “NAMAS” también puede ser interpretado como “NADA MÍO”, significando que mi ego se reduce a la nada, connotando una actitud de humildad frente al otro. Si este saludo se realiza desde el corazón, se establece una conexión genuina entre las personas, por encima de las expectativas y máscaras sociales. Otro matiz del significado de esta multifacética palabra está en la creencia en las religiones orientales de que existe una chispa divina en cada persona.

Entonces, cuando la palabra NAMASTÉ está acompañada del gesto, o MUDRA, de las manos en forma de rezo y la inclinación de la cabeza, esta tácitamente reconociendo esta presencia divina en uno mismo y en el otro. Si se expresa con palabras, sería algo así como: “La chispa divina que hay en mí reconoce la chispa divina que hay en ti”. NAMASTÉ es una forma de honrar a la otra persona, un modo de mostrar respeto y agradecimiento desde la parte más profunda de nuestro ser.

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