miércoles, 15 de septiembre de 2021

LA LEYENDA DE LA PRIMAVERA

Hace mucho tiempo, la Tierra vivía bajo el peso constante del invierno. Sus montes estaban permanentemente nevados y la escarcha quemaba los brotes tiernos de las plantas de los prados. Los hombres conseguían con dificultad el sustento y la vida resultaba sumamente dura. Sucedió entonces que un aguerrido príncipe inca llamado 
SUMAC, decidió luchar contra la naturaleza e invocar a INTI, EL DIOS SOL, para que calentara la Tierra con mayor vigor. Acompañado por hábiles expedicionarios, se dirigió a la cima de las montañas. Durante el peligroso trayecto, muchos de los jóvenes quedaron atrás, y los pocos que siguieron fueron sorprendidos por una tormenta de nieve que bloqueó los caminos, sumiéndolos en la desesperación.

– “Los dioses no nos ayudan, SUMAC, manifestó uno de los hombres al príncipe.
– “Abandonemos esta empresa”.

Pero SUMAC no conocía ni el miedo ni el cansancio; siguió trepando por las cornisas estrechas y congeladas hasta llegar al pico más alto de la montaña. Entonces, con los brazos extendidos, invocó a INTI:

– “Aparece, ¡oh, Señor! y devuelve la vida a nuestra Tierra dormida”.

Diciendo esto, con gran esfuerzo, apartó con las manos, las nubes que tapaban el brillo del sol. Las nubes se deslizaron y permitieron que los rayos del sol despertaran los brotes de la tierra; la nieve derretida comenzó a caer por las laderas hasta llegar a los valles, y éstos, humedecidos, se llenaron de frutos jóvenes. Había nacido la primavera. Desde entonces, aparece una vez por año entre los hombres para despertar a INTI de su sueño invernal con su llegada.

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