miércoles, 30 de octubre de 2019

TODOS ESTÁN LLAMADOS A LA SALVACIÓN


Comentario Bíblico
Evangelio Lucas (19,1-10)

El relato de Zaqueo es otro de esos episodios de Lucas que no tiene desperdicio. Es tan logrado, a todos los niveles, que habría que leerlo varias veces y cada una de ellas nos encontraríamos con matices que podría dar para una reflexión. No es un relato histórico. simplemente porque Jesús “tenía” que pasar por allí para ir a Jerusalén. Pero el que sea en la frontera de esta ciudad milenaria es un marco digno de consideración, porque la salvación llega hasta los confines de la tierra. Se enfrentan dos personajes… pero no solamente eso.

También hay gente que está a la expectativa de qué hará Jesús. Aunque Jesús parece que no hace nada más que invitarse a casa de un “pecador”, tendrá la última palabra. Con esto está dicho todo. Zaqueo es un pecador para los puritanos, para los de religión legal. Para Jesús, y sin duda para Lucas, es un “rico”. Pero ¿también de los ricos es el Reino de los cielos? He aquí la gran cuestión de este episodio. Si los ricos renuncian a ello (dando la mitad de los bienes a los pobres y haciéndose como la gran mayoría de la gente) entonces sí.

Los bienpensantes de siempre especulaban que si Jesús entraba a casa de un publican, se contaminaba, ya que los publicanos trataban con las autoridades romanas que les concedían los privilegios de recolectores de impuestos. Pero para Lucas Jesús va buscando el verdadero “pecado”: haber acumulado riquezas y poder a costa de los otros. Y es eso lo que debe cambiar Zaqueo. No tiene por qué renunciar a ser colector de impuestos, ni a tratar con los paganos, los romanos, sino a no hacerse poderoso con las riquezas injustas. El tema es muy querido para Lucas, como sabemos. Y eso, sin duda, porque en su comunidad debía ser una cuestión puesta sobre la mesa de cómo se puede ser un buen seguidor de Jesús en este mundo donde hay riquezas y todo lo que ello conlleva.

El narrador de este episodio nos muestra su maestría literaria, pero la instancia narrativa va mucho más allá de lo que podíamos esperar. El que ponga en labios de Jesús elementos que son muy característicos de su teología centra con precisión las perspectivas globales de su obra evangélica: mostrar a Jesús como profeta y salvador. El que seleccione sus informaciones es un indicio de buen narrador; insinúa las cosas y aunque no describa la psicología teológica de la conversión de Zaqueo no significa que no haya llegado hasta el fondo de las cosas: está, justamente, en la decisión de dar la mitad a los pobres.

Esto no es signo de liberalidad solamente, sino de justicia. No pretende Lucas presentar a Zaqueo simplemente como un hombre desprendido o magnánimo (porque antes del encuentro con Jesús no lo había sido), sino como un convertido a la causa del Reino. También aquí las insinuaciones se transparentan: en la casa han hablado a fondo Jesús y Zaqueo, porque querían conocerse mutuamente. Esta es, pues, una propuesta para los ricos (no para dirigirlos espiritualmente), aunque la conversión también se apoya, y mucho, en la magnanimidad, precisamente la que no muestran los controladores ortodoxos de los pecadores.

Es un relato de grandes iniciativas: Zaqueo que quiere conocer a Jesús; Jesús que busca a Zaqueo; Zaqueo que renuncia a ser rico (porque no de otra manera se ha de entender ofrecer la mitad de los bienes a los pobres, y restituir la injusticia) y, finalmente, Jesús (y desde luego Lucas está detrás), que le muestra que ese es el camino de la salvación. Sabemos que Lucas quiere reconciliar a gente rica y poderosa con el mensaje cristiano y con las exigencias del Reino desde algo que esté de acuerdo con la exigencia social propia de su situación. El sentido práctico de lo que pide no puede obviarse con interpretaciones o escapatorias que no lleven a una praxis determinada.

Lucas lo ha dejado bien sentado en su obra: la riqueza es muy peligrosa para vivir en cristiano, por injusta, como en el caso de Zaqueo, y porque los pobres no podrán nunca salir de su condición si no cambian las situaciones sociales, o mejor dicho, si los ricos no invierten «la mitad» de sus riquezas en los pobres. Es una propuesta a nivel de la comunidad, o de personas concretas, de la que hay que extraer consecuencias inmediatas de alcance social; a posteriori debe tener reflejo en la sociedad que nos ha tocado vivir en el mundo de hoy, como es en el caso de los pueblos del Tercer Mundo y de su deuda externa frente a los países ricos y poderosos. Lucas debe tener claro que en la comunidad cristiana no puede haber desequilibrios y que los ricos y pudientes de ben compartir sus bienes como una exigencia de conversión verdadera.

Esto significa, pues, que cuando Lucas se propone describir el tiempo nuevo como un tiempo de salvación, en esta historia, esa salvación se hace efectiva para él, para aquella casa, para aquella familia o para aquella comunidad, por la praxis de la justicia como ética de verdadera solidaridad.

DÍA DE MUERTOS

El Día de Muertos es una celebración tradicional de origen mesoamericano que honra a los difuntos. Se celebra principalmente los días 1 y 2 de noviembre, aunque en algunos lugares comienza desde el 31 de octubre, coincidiendo con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Es una festividad que se celebra en México y en menor grado en países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana. En el 2008 la UNESCO declaro la festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de México. En Brasil existe una celebración similar conocida como Día dos Finados, aunque esta festividad no tiene las mismas raíces prehispánicas que el Día de Muertos.

El culto a la muerte en México no es algo nuevo, pues ya se practicaba desde la época precolombina. Así mismo, en el calendario mexica, que se localiza en el Museo de Antropología, se puede observar que entre los 18 meses que forman este calendario, había por lo menos seis festejos dedicados a los muertos. Posteriormente, los evangelizadores cristianos de tiempos coloniales aceptaron en parte las tradiciones de los antiguos pueblos mesoamericanos, fusionándolas con las tradiciones europeas, para poder implantar el cristianismo entre dichos pueblos. Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la "Dama de la Muerte" (actualmente relacionada con "La Catrina", personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos. El paso de la vida a la muerte es un momento emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella.

México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas. De cualquier modo, hay que destacar que esta celebración no es propia de todos los mexicanos puesto que, pese a ser una fiesta que se ha convertido en un símbolo nacional y que como tal es enseñada (con fines educativos) en las escuelas del país, existen muchas familias que son más apegadas a celebrar el “Día de todos los Santos” como lo hacen en otros países católicos. Además, cabe mencionar la fuerte influencia de los Estados Unidos que, al menos en zonas fronterizas, se evidencia con la presencia de la fiesta conocida como Halloween, la cual se celebra cada año con más frecuencia y en un mayor número de hogares. De ahí también que exista una inquietud entre los propios mexicanos de querer preservar el Día de Muertos como parte de la cultura mexicana sobre otras celebraciones parecidas.

Para los antiguos mesoamericanos, la muerte no tenía las connotaciones morales de la religión cristiana, en la que las ideas de infierno y paraíso sirven para castigar o premiar. Por el contrario, ellos creían que los rumbos destinados a las almas de los muertos estaban determinados por el tipo de muerte que habían tenido, y no por su comportamiento en la vida. Las principales civilizaciones representativas del área mesoamericana, aztecas y mayas, desarrollaron una rica ritualística alrededor del culto de los antepasados y de la muerte en sí misma, lo que constituyó el precedente del actual Día de Muertos, en el que pervive aún parcialmente la cosmovisión de aquellos pueblos.

Los entierros prehispánicos eran acompañados de ofrendas que contenían dos tipos de objetos: los que, en vida, habían sido utilizados por el muerto, y los que podría necesitar en su tránsito al inframundo. De esta forma, era muy variada la elaboración de objetos funerarios: instrumentos musicales de barro, como ocarinas, flautas, timbales y sonajas en forma de calaveras; esculturas que representaban a los dioses mortuorios, cráneos de diversos materiales (piedra, jade, cristal), braseros, incensarios y urnas. Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones tradicionales para conmemorar a los difuntos, donde se recordaba a los muertos en el Día de Todos los Santos. Al convertir a los nativos del Nuevo Mundo se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.

Otros elementos influirían en la evolución de las actuales costumbres del Día de Muertos; por ejemplo, en el centro del país, las epidemias que durante siglos azotaron a la Ciudad de México llevaron a la creación de cementerios fuera de la ciudad y fue hacia 1861 que el gobierno comenzó a hacerse cargo de los entierros. Así mismo, hacia 1859 se consolidó la costumbre de adornar las tumbas con flores y velas, visitar los panteones los días 1 y 2 de noviembre. La clase alta por las mañanas y los pobres por la tarde, la gente de dinero aprovechaba estos días para poder estrenar sus ropas negras que preparaban desde antes para poder lucirlas en los panteones, esta costumbre es de origen europeo.

DÍA DE TODOS LOS SANTOS

El DÍA DE TODOS LOS SANTOS es una solemnidad cristiana que tiene lugar el 1 de noviembre para las iglesias católicas de rito latino y el primer domingo de Pentecostés en la Iglesia ortodoxa y las católicas de rito bizantino. No se debe confundir con la Conmemoración de los Fieles Difuntos. En este día la Iglesia celebra fiesta solemne por todos aquellos difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente, han obtenido la visión beatífica y gozan de la vida eterna en la presencia de Dios. Por eso es el día de «todos los santos». No se festeja sólo en honor a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados y por los que la Iglesia celebra en un día especial del año; se celebra también en honor a todos los que no están canonizados pero viven ya en la presencia de Dios.

La Iglesia primitiva acostumbraba a celebrar el aniversario de la muerte de un mártir en el lugar del martirio. Frecuentemente, los grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. En la persecución de Diocleciano, el número de mártires llegó a ser tan grande, que no se podía separar un día para asignársela. Pero la Iglesia, creyendo que cada mártir debía ser venerado, señaló un día en común para todos. La primera muestra de ello se remonta a Antioquía en el domingo antes de Pentecostés. También se menciona este día en común en un sermón de san Efrén el Sirio en 373. En un principio, solo los mártires y san Juan Bautista eran honrados por un día especial.

Otros santos se fueron asignando gradualmente, y se incrementó cuando el proceso regular de canonización fue establecido; aún, a principios de 411 había en el calendario caldeo de los cristianos orientales una «COMMEMORATIO CONFESSORUM» para el viernes. En la Iglesia de Occidente, el papa Bonifacio IV, entre el 609 y 610, consagró el Panteón de Roma a la Santísima Virgen y a todos los mártires, dándole un aniversario. Gregorio III (731-741) consagró una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los santos y fijó el aniversario para el 1 de noviembre. Gregorio IV extendió la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

LOS MISTERIOS LUMINOSOS

Los Misterios Luminosos se rezan los días: (jueves)

PRIMER MISTERIO LUMINOSO
1-EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL RÍO JORDÁN

Después de los hechos que contemplamos en el quinto misterio gozoso: «El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo», Jesús regresó con José y María a Nazaret, donde continuó viviendo sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Y el niño progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Llegado a la edad de 30 años, Jesús decidió dejar el retiro de Nazaret para iniciar su vida pública en cumplimiento de la voluntad del Padre. Por aquellos días había aparecido Juan el Bautista, predicando en el desierto la conversión y bautizando en el Jordán a las multitudes que acudían a él y confesaban sus pecados. Entonces se presentó también Jesús, que venía de Nazaret (en Galilea) para ser bautizado por Juan. Pero éste intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, en quien me complazco».
En este misterio contemplamos la primera manifestación pública de Jesús adulto. Tiene unos 30 años. El bautismo de Jesús es la gran teofanía o manifestación de Dios en que por primera vez se revela el misterio de la Trinidad. Las tres divinas personas se hacen sensibles: El Hijo en la persona de Jesús; el Espíritu en forma de paloma que se posa suavemente sobre su cabeza; el Padre mediante la voz de lo altoÉste es mi hijo... que proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como su Enviado. Era conveniente este testimonio, porque Jesús salía del anonimato de Nazaret y se disponía a realizar su obra de Mesías. Evidentemente Jesús no necesitaba para sí mismo el bautismo de conversión que administraba el Bautista para el perdón de los pecados. Pero, para cumplir el designio del Padre, Jesús tenía que asumir los pecados del mundo, más aún, como dice Pablo, «hacerse pecado por nosotros» y así, como cordero de Dios, quitar el pecado del mundo en la inmolación pascual a la que le llevaría el camino emprendido en el Jordán.

SEGUNDO MISTERIO LUMINOSO
2-JESÚS Y MARÍA EN LAS BODAS DE CANÁ

Después del bautismo en el Jordán, Jesús empezó su ministerio público, y pronto lo siguieron los primeros discípulos. Según refiere el evangelista Juan, por aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos y María. “…Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga» Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y les dijo: «Siempre se sirve primero el bu en vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento»”

Este Misterio de Luz es el comienzo de los signos en Caná, cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe gracias a la intervención de María, la primera creyente. La presencia de Jesús en Caná manifiesta, además, el proyecto salvífico de Dios con respecto al matrimonio. En esa perspectiva, la carencia de vino se puede interpretar como una alusión a la falta de amor, que lamentablemente es una amenaza que se cierne a menudo sobre la unión conyugal. María pide a Jesús que intervenga en favor de todos los esposos, a quienes sólo un amor fundado en Dios puede librar de los peligros de la infidelidad, de la incomprensión y de las divisiones. La exhortación de María: «Hagan todo lo que él les diga», conserva un valor siempre actual para los cristianos de todos los tiempos, y está destinada a renovar su efecto maravilloso en la vida de cada uno. Invita a una confianza sin vacilaciones, sobre todo cuando no se entienden el sentido y la utilidad de lo que Cristo pide.

TERCER MISTERIO LUMINOSO
3-JESÚS ANUNCIA EL REINO DE DIOS E INVITA A LA CONVERSIÓN

Nos dice Marcos que Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido entregado en manos de Herodes Antipas, dejó Judea y marchó a Galilea, donde proclamaba la Buena Nueva de Dios, diciendo: «Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva». En estas palabras se describe, como en un programa, el contenido de la predicación de Jesús. El Reino de Dios, su llegada y lo que para los hombres trae consigo forman el tema fundamental de la «Buena Nueva» o «Evangelio» de Jesús. A su vez, el mensaje de la llegada del Reino de Dios exige de los hombres una conversión total del pensar y querer, y fe. Conversión y fe forman en conjunto un solo acto, una determinada posición religiosa del hombre ante Dios.

Mateo, por su parte, nos dice que Jesús empezó a predicar y decir: «Conviértanse, porque el Reino de los cielos ha llegado»; y añade que Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curanto toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se extendió por todas partes, le seguían las multitudes y Él les enseñaba incansablemente. A lo largo de su ministerio público Jesús pregona que todos los hombres están llamados a entrar en el Reino, para lo que es necesario acoger su palabra como semilla sembrada en el campo o levadura puesta en la masa de harina, imágenes de una verdadera conversión. En las Bienaventuranzas, código fundamental del nuevo Reino, proclama que ese Reino pertenece a los pobres de espíritu y a los que sufren persecución por causa de la justicia. En las parábolas Jesús nos hace entrever qué es el Reino y nos señala las disposiciones necesarias para vivir en el mismo.

Por tanto, este Misterio de Luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe, iniciando así el ministerio de misericordia que Él seguirá ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la reconciliación confiado a la Iglesia.

CUARTO MISTERIO LUMINOSO
4-LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS EN EL MONTE TABOR

En Cesarea de Filipo, al norte de Palestina, Pedro dijo a Jesús que era el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, y Jesús le prometió a Pedro el Primado de la Iglesia. Desde entonces, recuerda Mateo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Pocos días después, tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y se los llevó aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Lucas puntualiza que hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro entonces tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo». De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significará «resucitar de entre los muertos». Poco tiempo después Jesús les anunció de nuevo su Pasión: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». (Mt 9-2,10)

Este Misterio de Luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el monte Tabor. La gloria de la divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo "escuchen" y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo. Este importante acontecimiento, en el que por un momento la divinidad y el mundo celestial irrumpen en la vida terrena de Jesús, estuvo envuelto para los discípulos que lo presenciaron, y también para nosotros, en el velo del misterio; no podemos llegar a una plena comprensión de él. Los evangelistas, para expresar lo inefable, se valen de imágenes como que “…sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas…”, y añaden que los discípulos estaban llenos de miedo, aunque las palabras de Pedro revelan bienaventuranza y complacencia.

QUINTO MISTERIO LUMINOSO
5-LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

Lucas nos cuenta en su evangelio: Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: “«Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual». Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?». Jesús les respondió: «Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre, y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: "¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?". El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario». Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes” Lc. 22-8,20)

Terminada la Cena, en la que Jesús instituyó, además de la Eucaristía, el orden sacerdotal y dio a sus discípulos el que por antonomasia es su mandamiento: «Amense los unos a los otros, como yo los he amado», salió con ellos hacia el monte de los Olivos, y por el camino les anunció, una vez más, que eran inminentes los acontecimientos de su Pasión. Este Misterio de Luz es la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad hasta el extremo" y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio. El mandamiento de Jesús de repetir sus gestos y sus palabras «hasta que venga», no exige solamente acordarse de Jesús y de lo que hizo. Requiere la celebración litúrgica por los apóstoles y sus sucesores del memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de su intercesión junto al Padre.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Durante el verano de 1917, la confianza en que “la Gran Revolución Rusa” uniría a los ciudadanos había dado paso a la división. Bajo ataques desde la derecha y la izquierda, los Gobiernos de Lvov y Kerensky se enfrentaron al desplome de las ilusiones sobre la capacidad del pueblo para fortalecer su concepto de democracia y ciudadanía Cuando se comprobó que las masas no lo apoyaban, esos Gobiernos recurrieron cada vez más a la fuerza del Estado como única forma de persuasión. Las diferencias se hicieron irreconciliables. El lenguaje de clases, de revolución social y no sólo de reforma política se impuso a los otros lenguajes (liberal, democrático, constitucionalista) que compitieron en ese escenario de crisis de autoridad. Lo que había comenzado en febrero con un motín en la guarnición militar de Petrogrado, se había convertido tan solo ocho meses después en una violenta y radical revolución social, extendida al campo, a las fábricas, al frente y a los pueblos no rusos del imperio. A esa rebelión le faltaba que alguien supiera llenar el vacío de poder que estaban dejando el fracaso y la soledad del Gobierno de Kerensky tras el golpe frustrado del General Kornilov. El camino estaba despejado para un partido revolucionario y contrario a la guerra. Y ahí aparecieron los bolcheviques. Y Lenin.

La Revolución de octubre de 1917 fue uno de los principales acontecimientos del siglo XX y los historiadores han mostrado en torno a él diferentes interpretaciones. Las investigaciones más recientes superan las clásicas disputas entre la propaganda soviética y la antimarxista y subrayan la importancia del eslogan “Todo el poder para los sóviets” y de cómo el apoyo popular a esas instituciones surgidas desde abajo allanó el camino a la conquista del poder por los bolcheviques. El Gobierno provisional careció de legitimidad desde el principio. Desde el verano, estuvo atrapado por una serie de crisis en cadena: en el frente, en el campo, en las industrias y en la periferia no rusa. Pocos Gobiernos podrían haber hecho frente a todo eso, y menos sin un ejército en el que confiar. El apoyo de trabajadores, soldados y campesinos a los sóviets, la institución dedicada a promover la revolución social, se combinó con la decisión fatal de los Gobiernos provisionales de continuar la guerra. Y el fiasco del golpe de Kornilov en agosto de 1917 ya había mostrado que la derecha estaba todavía desorganizada y la contrarrevolución no tenía en ese momento posibilidades de vencer.

Los dirigentes del sóviet mostraban su incapacidad para solucionar los problemas, los bolcheviques se convirtieron en la alternativa política para los desilusionados y para quienes buscaban un nuevo liderazgo. Como no tenían responsabilidad política, recogieron los frutos de la división y declive de los otros dos partidos socialistas, los mencheviques y los social revolucionarios. Su rechazo al Gobierno provisional les dio, a los bolcheviques en general y a Lenin en particular, lo que el menchevique Nikolai N. Sukhanov (1882-1949) llamó en sus memorias una posición “comodín”, por la que podían representar y adaptarse a cualquier cosa. Los vientos de cambio que soplaban desde el verano, impulsados por las críticas a las autoridades y las alabanzas a los sóviets, comenzaron a plasmarse desde finales de agosto en poder institucional. Bolcheviques, social revolucionarios de izquierda y mencheviques internacionalistas tomaron el control de los diferentes sóviets de distrito de Petrogrado, de los sindicatos y comités de fábricas, y de comités de soldados y campesinos en algunas provincias. El 25 de septiembre, el sóviet de Petrogrado, el principal bastión de poder desde la revolución de febrero, eligió una nueva dirección de izquierda radical, y León Trotski, que había salido de la cárcel el 4 de septiembre y que acababa de ingresar en el partido bolchevique, se convirtió en su presidente, sustituyendo al menchevique Chjeidze. Al mismo tiempo, los bolcheviques asumieron el control del sóviet de Delegados Obreros de Moscú.

Con tantos poderes en sus manos, podían reivindicar que hablaban y actuaban en nombre de la “democracia del sóviet”. Ese control del sóviet de Petrogrado y de otros en las provincias es lo que permitió la Revolución de Octubre, y sin ese proceso de conquista del poder en las semanas anteriores, sería difícil imaginarla. La Revolución de Octubre comenzó como una defensa de la idea del poder de los sóviets, posibilitada por una crisis profunda del Gobierno de Kerensky. Puede ser que “octubre” fuera un “golpe” en la capital, señala Allan K. Wildman, “pero en el frente fue una revolución”. Los soldados no sólo no quisieron echar abajo a ese incipiente poder bolchevique, sino que frustraron los esfuerzos desesperados de Kerensky y del anterior “defensista” comité ejecutivo del sóviet de Petrogrado “para trastocar la victoria bolchevique, trasladando tropas desde el frente”. La participación de marinos de la flota del Báltico, que ya habían tenido una influencia notable en 1905 y en febrero y julio de 1917, fue también muy visible en octubre. El golpe de Kornilov había destruido allí la escasa autoridad que les quedaba a los oficiales.

La apuesta bolchevique había logrado su objetivo primordial, sin apenas resistencia. Petrogrado parecía seguro, pero, pese a su importancia como centro de poder político y de comunicaciones, era sólo una ciudad. Había que comprobar qué pasaría más allá de la capital, en el frente, en las otras ciudades y provincias y en la periferia del vasto imperio ruso. Y ver cómo responderían los trabajadores y los campesinos al nuevo poder; y todos los otros socialistas de izquierda que habían quedado fuera del Gobierno bolchevique. A comienzos de noviembre, los bolcheviques tenían el control de las principales ciudades de la región industrial del centro, norte y este de Moscú, en los Urales, en las partes más cercanas del frente y entre los marinos de la flota del Báltico. Derrotados sus adversarios militares por el momento, asegurados los principales centros de poder, Lenin y los bolcheviques pudieron dedicarse a temas apremiantes: conseguir la paz, atender a las reformas radicales que había reclamado desde abajo el movimiento de los sóviets y reorganizar el poder, presionados por los social revolucionarios, para que ampliaran su Gobierno y convocaran la Asamblea Constituyente, algo que los anteriores Gobiernos provisionales habían aplazado una y otra vez hasta que finalizara la guerra.

miércoles, 23 de octubre de 2019

LA VICTORIA DEL EVANGELIO


Comentario bíblico del evangelio de Lucas 18, 9-14

El texto del evangelio es una de esas piezas maestras que Lucas nos ofrece en su obra. Es bien conocida por todos esta narración ejemplar (no es propiamente una parábola) del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar. No olvidemos el v. 9, muy probablemente obra del redactor, Lucas, para poder entender esta narración: “aquellos que se consideran justos y desprecian a los demás”. Los dos polos de la narración son muy opuestos: un fariseo y un publicano.

Es un ejemplo típico de estas narraciones ejemplares en las que se usan dos personajes: el modelo y el anti-modelo. Uno es un ejemplo de religiosidad judía y el otro un ejemplo de perversión para la tradiciones religiosas de su pueblo, sencillamente porque ejerce una de las profesiones malditas de la religión de Israel (colector de impuestos) y se “veía obligado” a tratar con paganos. Es verdad que era un oficio voluntario, pero no por ello perverso.

Las actitudes de esta narración “intencionada” saltan a la vista: el fariseo está “de pie” orando; el publicano, alejado, humillado hasta el punto de no atreverse a levantar sus ojos. El fariseo invoca a Dios y da gracias de cómo es; el publicano invoca a Dios y pide misericordia y piedad. El escenario, pues, y la semiótica de los signos y actitudes están a la vista de todos.

Lo que para Lucas proclama Jesús delante de los que le escuchan es tan revolucionario que necesariamente debía llevarle a la muerte y, sin embargo, hasta un niño estaría de parte de Jesús, porque no es razonable que el fariseo “excomulgue” a su compañero de plegaria. Pero la ceguera religiosa es a veces tan dura, que lo bueno es siempre malo para algunos y lo malo es siempre bueno. Lo bueno es lo que ellos hacen; lo malo lo que hacen los otros. ¿Por qué? Porque la religión del fariseo se fundamenta en una seguridad viciada y se hace monólogo de uno mismo.

Es una patología subjetiva envuelta en el celofán de lo religioso desde donde ve a Dios y a los otros como uno quiere verlos y no como son en verdad. En realidad solamente se está viendo a sí mismo. Esto es más frecuente de lo que pensamos. Por el contrario, el publicano tendrá un verdadero diálogo con Dios, un diálogo personal donde descubre su “necesidad” perentoria y donde Dios se deja descubrir desde lo mejor que ofrece al hombre. El fariseo, claramente, le está pasando factura a Dios.

Esto es patente y esa es la razón de su religiosidad. El publicano, por el contrario, pide humildemente a Dios su factura para pagarla. El fariseo no quiere pagar factura porque considera que ya lo ha hecho con los “diezmos y primicias” y ayunos, precisamente lo que Dios no tiene en cuenta o no necesita. Eso se ha inventado como sucedáneo de la verdadera religiosidad del corazón.

El fariseo, en vez de confrontarse con Dios y con él mismo, se confronta con el pecador; aquí hay un su vicio religioso radical. El pecador que está al fondo y no se atreve a levantar sus ojos, se confronta con Dios y consigo mismo y ahí está la explicación de por qué Jesús está más cerca de él que del fariseo. El pecador ha sabido entender a Dios como misericordia y como bondad. El fariseo, por el contrario, nunca ha entendido a Dios humana y rectamente.

Éste extrae de su propia justicia la razón de su salvación y de su felicidad; el publicano solamente se fía del amor y de la misericordia de Dios. El fariseo, que no sabe encontrar a Dios, tampoco sabe encontrar a su prójimo porque nunca cambiará en sus juicios negativos sobre él. El publicano, por el contrario, no tiene nada contra el que se considera justo, porque ha encontrado en Dios muchas razones para pensar bien de todos.

El fariseo ha hecho del vicio virtud; el publicano ha hecho de la religión una necesidad de curación verdadera. Solamente dice una oración, en muy pocas palabras: “ten piedad de mí porque soy un pecador”. La retahíla de cosas que el fariseo pronuncia en su plegaria ha dejado su oración en un vacío y son el reflejo de una religión que no une con Dios.

miércoles, 16 de octubre de 2019

OREMOS SIEMPRE…


Comentario Bíblico
Del Evangelio de Lucas (18, 1-8)

La liturgia del domingo nos pone delante un texto del Evangelio de Lucas que habla de oración, un tema muy querido por el narrador. Es la segunda vez que este evangelista trae palabras de Jesús para enseñarnos a orar.

En el análisis del contexto histórico del Evangelio de Lucas debemos tener siempre en cuenta esta doble dimensión: la época de Jesús después de los años treinta y la época de los destinatarios del Evangelio de los años ochenta. Estas dos épocas influyen, cada una a su modo, en la redacción del texto y deben estar presentes en el esfuerzo que hacemos para descubrir el sentido que las palabras de Jesús tienen hoy para nosotros.

El contexto literario inmediato nos presenta dos parábolas sobre la oración: orar con insistencia y perseverancia (la viuda y el juez) (Lc 18, 1-8); orar con humildad y realismo (el fariseo y el publicano) (Lc 18, 9-14). A pesar de su diferencia, estas dos parábolas tienen algo en común. Nos enseña que Jesús tenía un modo diverso de ver las cosas de la vida. Jesús descubría una revelación de Dios allí donde todo el mundo descubría algo negativo.

Por ejemplo, descubría algo de positivo en el publicano, de quien todos decían; “¡No sabe rezar!” Y en la viuda pobre, de quien se decía: “¡Es tan insistente que importuna incluso al juez!” Jesús vivía tan unido al Padre que todo se transformaba para Él en fuente de oración. Son muchos los modos con los que una persona puede expresarse en la oración. Hay personas que dicen: “No sé rezar”, pero conversan con Dios todo el día.

Lucas comienza una parábola con la frase siguiente: “Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer”. La recomendación “orar sin desfallecer” aparece muchas veces en el Nuevo Testamento (1 Tes 5,17; Rom 12,12; Ef 6,8; etc.). Era una de las características de la espiritualidad de las primeras comunidades cristianas. Y también uno de los puntos en los que Lucas insiste mayormente, tanto en el Evangelio como en los Hechos de los Apóstoles.

Jesús nos muestra dos personajes de la vida real: un juez sin consideración a Dios ni al prójimo, y una viuda que no desiste en luchar por sus derechos ante el juez. El simple hecho de que Jesús nos muestre estos dos personajes revela que conoce la sociedad de su tiempo. La parábola no sólo presenta a la pobre gente que lucha ante los tribunales para ver reconocido sus derechos, sino deja también entrever el contraste violento entre los grupos sociales. Por un lado, un juez insensible, sin religión. Por otro, la viuda que sabe a qué puerta llamar para obtener lo que le es debido.

Lucas 18, 6-8: Una aplicación de la parábola
Jesús aplica la parábola: “Oíd lo que dice el juez injusto; pues ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar?” Y añade que Dios hará justicia en breve. Si no fuese Jesús el que nos habla, no tendríamos el valor de comparar a Dios con un juez en la forma de comportarse moralmente. Lo que importa en la comparación es la conducta de la viuda que gracia a su insistencia, obtiene lo que quiere.

Lucas 18,8b: Palabras sobre la fe
Al final, Jesús expresa una duda: “Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?” ¿Tendremos el valor de esperar, de tener paciencia, aunque Dios tarde en respondernos? Es necesario tener mucha fe para continuar resistiendo y para obrar, a pesar de que no se vean los resultados. Quien espera resultados inmediatos, se dejará vencer por el desaliento. En otros diversos puntos de los salmos se habla de esta resistencia dura y difícil delante de Dios, hasta que Él responda (Sal 71,14; 37,7;69,4; Lm 3,26). Citando el salmo 80, San Pedro dice, que para Dios un día es como mil años (2 Pe 3,8; Sal 90,4).

Los evangelios nos presentan una imagen de Jesús que ora, que vive en contacto permanente con el Padre. La aspiración de vida de Jesús es hacer la voluntad del Padre (Jn 5,19). Lucas es el evangelista que nos dice más cosas sobre la vida de oración de Jesús. Nos presenta a Jesús en constante oración. Jesús oraba mucho e insistía, para que la gente y sus discípulos hiciesen lo mismo. Y es en el confrontarse con Dios donde aparece la verdad y la persona se encuentra consigo misma en toda su realidad y humildad.

JUAN PABLO I

ALBINO LUCIANI, Papa de la Iglesia católica cuyo pontificado fue uno de los más breves de la historia a causa de su inesperado fallecimiento, acaecido el 28 de septiembre de 1978, apenas un mes después de su elección. Hijo de un fabricante de vidrio, quedó huérfano de madre a los diez años de edad; el padre, Giovanni Luciani, contrajo segundas nupcias con una mujer muy devota que sería determinante en la vocación religiosa del niño. Formado en el Seminario Menor de Feltre y en el Seminario Gregoriano de Belluno, ALBINO LUCIANI fue ordenado sacerdote en 1935, pasando ese mismo año a Roma, en cuya Universidad Gregoriana estudió filosofía y se doctoró en teología.

Ejerció como profesor y director del Seminario de Belluno antes de ser nombrado obispo de Vittorio Veneto en 1959, y patriarca de Venecia diez años después. En 1973 obtuvo el cardenalato y entró en la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino. Afín a la corriente renovadora iniciada con el CONCILIO VATICANO IIALBINO LUCIANI había participado en sus sesiones entre 1962 y 1965, aunque prefería las labores pastorales a las de la curia. De aquí que cuando, en 1978, fue designado sucesor del papa PABLO VI, eligió su nombre y el de JUAN XXIII, artífice del aggiornamento católico, como homenaje a sus predecesores y señal de continuidad de sus pontificados. JUAN PABLO I no pudo, sin embargo, llevar a cabo sus propósitos, pues murió repentinamente 34 días después de su elección. Le sucedió el cardenal polaco Karol Wojtyla, que adoptó el nombre de Juan Pablo II.

LA BATALLA DE TRAFALGAR

En el marco de las Guerras napoleónicas, los aliados franco-españoles se propusieron dar una batalla naval que les proporcionara la supremacía en el mar como paso previo a la invasión de las Islas Británicas. El 21 de octubre de 1805 a la altura de cabo Trafalgar (Cádiz), se enfrentaron la flota británica, comandada por el almirante Horacio Nelson, contra una flota combinada franco-española bajo el mando del almirante Pierre Charles de Villeneuve. Fue la última gran acción de guerra en el mar de este periodo, perdiéndose al rededor de 5.000 vidas y 15 buques (esto último principalmente a causa del temporal del SW que se desató sobre los maltrechos buques al día siguiente) y sus consecuencias se prolongaron mucho más allá de las guerras napoleónicas. Con ese fin estratégico, el almirante francés Pierre Charles de Villeneuve zarpó de Cádiz el 20 de octubre de 1805 para reunir a sus 33 buques de guerra; 18 franceses bajo su mando inmediato desde el navío Bucentaure y 15 españoles comandados por el almirante Federico Gravina, a bordo del Santísima Trinidad, con otros que navegaban a su encuentro desde el sur de Italia. El almirante británico Horacio Nelson, a bordo del Victory, con su flota de 27 naves—superior en poder de fuego—, lo esperaba y siguió a su antagonista, quien puso proa a Gibraltar en demanda de su refuerzo. La maniobra de ambas flotas continuó todo el día 20, pero al amanecer del 21, frente al cabo Trafalgar, el francés desplegó sus unidades en línea de batalla.

Nelson formó dos columnas, pasó a la ofensiva y logró cortar el centro aliado, mientras que su segundo, el almirante Lord Cuthbert Collingwood, hacía lo mismo por el sur del orden de batalla franco-hispano. Entonces la acción se convirtió en una serie de combates aislados en los cuales Nelson fue abatido por un francotirador del navío Redoubtable, pasando el mando británico a Collingwood desde el Royal Sovereing. También cayeron Gravina y Churruca. No obstante tan significativas bajas, la batalla se prolongó durante varias horas, en las que la superior destreza náutica y artillera de los británicos se impuso absolutamente.  En la acción, 18 naves aliadas fueron hundidas o capturadas y el resto salió de la batalla, pero solo 11 consiguieron regresar a Cádiz. Pierre Charles Villeneuve cayó prisionero de los ingleses tras rendir su Bucentaure y se suicidó cuando, después de su liberación era conducido a rendir cuentas a Napoleón. Los británicos tuvieron 1 587 muertos pero ningún buque hundido, mientras que las bajas aliadas se calculan en 14.000. El navío Santísima Trinidad, de 136 cañones, construido en La Habana, se enfrentó a tres navíos británicos que lo desarbolaron y averiaron seriamente. El buque inglés Prince lo tomó a remolque para, según deseo de Nelson, conducirlo a Gran Bretaña como trofeo, pero el día 24, con quince pies de agua en la bodega, el coloso habanero se fue a pique.

Sus bajas de calcularon en 427 entre muertos y heridos. Las bajas fueron cuantiosas: la flota franco-española perdió a dos mil ochocientos hombres, más de dos mil de ellos españoles, mientras que los ingleses sólo tuvieron que lamentar cuatrocientas bajas. Otros muchos, sin duda alguna, murieron poco después en los hospitales, y muchos de ellos hubieron de perecer en los naufragios posteriores. Porque el destino de muchos barcos fue más triste aún: casi todos los barcos españoles capturados por los ingleses se hundieron por una tormenta desencadenada poco después de la batalla. Para los españoles la derrota significó que todos los esfuerzos de Godoy, encaminados a dotar a España de una poderosa marina de guerra, se iban al traste. Para Francia, la derrota significó una pérdida incalculable: su renuncia, definitiva y explícita, a una eventual invasión del Reino Unido. La victoria naval de la batalla de Trafalgar reafirmó la superioridad inglesa en los mares que se mantendría hasta el siglo XX, abortó el intento de invadir las Islas Británicas y marcó el declive de España como potencia naval.

LA PRECOP 25


El presente resumen de noticias es una producción de ANUNCIAR Contenidos Latinoamérica.

La PreCOP 25, responde al llamado de la ciencia, de conservar mares, corales y zonas costeras.

Desde San José de Costa Rica. Con mucho énfasis en la conservación de los mares y las zonas costeras y las soluciones basadas en ecosistemas marinos, la PreCOP25 plantea una ambiciosa agenda azul para responder al llamado urgente de la ciencia de cuidar los océanos del mundo.

La PreCOP es una sesión de alto nivel donde representantes de más de 25 países se reunieron para intercambiar experiencias sobre acción climática con la sociedad civil y el sector privado y para avanzar en el proceso de negociaciones climáticas de las Naciones Unidas. La economía azul es una de las tres áreas temáticas de la PreCOP25, la conferencia climática no convencional que se realizó en Costa Rica, del 8 al 10 de octubre y que sirve de antesala a la Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de diciembre próximo en Chile.

La agenda azul, responde al llamado del panel de científicos climáticos de la ONU, que el 24 de setiembre publicó un robusto informe especial, donde revela la urgencia de tomar medidas que protejan los océanos y la criosfera, las masas de hielo en el planeta, como glaciares y mantos de hielo. Más de 100 autores de 36 países revisaron poco más de 7.000 artículos científicos para compilar el informe. En él, se alerta que los océanos son altamente vulnerables al cambio climático.

“Costa Rica ha sido un líder en la conservación terrestre. Ahora es el turno de proteger nuestros océanos con soluciones innovadoras. Aspiramos a ser una nación libre de combustibles fósiles en el 2050 y conservar los mares como una oportunidad de adaptarnos a los efectos del cambio climático”, dijo el Ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez.

El informe hace un llamado urgente a los países de acelerar las acciones para enfrentar la crisis climática, para proteger los ecosistemas marinos, de la mano con ellos. La Agenda Azul de la PreCop inició el martes 8 de octubre con una conferencia sobre el nexo entre el cambio climático y los océanos en la agenda 2030. En esta sesión se expuso los más recientes estudios científicos relacionados con los océanos y el cambio climático con la participación de los expertos que han liderado estos estudios.

“En la PreCOP25 estamos respondiendo ante el llamado de la ciencia que nos invita a actuar en la protección de los océanos. Tendremos la oportunidad de identificar acciones para mejorar la gobernanza de los mares, adaptarnos local y globalmente a los cambios inevitables y preparar a nuestras comunidades costeras con alternativas que permitan seguir disfrutando de océanos productivos, sanos y resilientes”, dijo la viceministra de Aguas y Mares, Haydée Rodríguez.

Los cambios proyectados afectarían la distribución de pesquerías, la calidad de vida de las comunidades costeras, y disminuirían el valor de los servicios ecosistémicos relacionados con cultura, turismo y recreación. Según el reporte, los océanos han aumentado su temperatura desde los años 70s absorbiendo más del 90% del exceso de calor del sistema climático del planeta. El aumento en la temperatura genera una serie de impactos en la salud de los ecosistemas marinos, aumentando la acidificación, generando cambios en los comportamientos de especies, y aumento en el nivel del mar. Eventos extremos como El Niño y La Niña podrían ser cada vez más frecuentes.

Otros eventos en la Agenda Azul tienen que ver con restauración de corales, la creación de capacidades para comunidades costeras resilientes, la protección de ecosistemas y especies clave para mantener la salud de los océanos, la economía azul como alternativa para el desarrollo sostenible y las herramientas de ordenamiento espacial de las actividades en el mar, para aumentar los beneficios a las comunidades y reducir los impactos negativos del cambio climático.

"Tenemos el compromiso como anfitriones de la PreCop de brindar a los negociadores y a los países partes, los insumos para colocar en la agenda climática el tema marino. Es urgente elevar el nivel de ambición de los países para alcanzar las metas planteadas y detener el ritmo de los cambios para permitir la rápida adaptación", dijo la viceministra Rodríguez.

Esos espacios mostrarán que los océanos también pueden tomar un rol protagónico en la acción climática y que ya existen propuestas concretas y funcionales para hacerle frente a la crisis climática. “El mar es una víctima del cambio climático, pero también una solución muy poderosa. Si protegemos el 30% de los mares, éstos nos ayudarán a evitar una catástrofe climática” dijo sobre su participación en la PreCOP25 Enric Sala, científico asociado a National Geographic y que lidera el proyecto ‘Mares Prístinos’, que visitó la Península de Osa en 2019, acá en Costa Rica. 

PreCop25 en Costa Rica. 
Jorge Muñoz Somarribas.

ARADIA LA HERMANA DE LUCIFER

En 1899, el folklorista CHARLES LELAND publicó un libro prohibido que posteriormente sería admitido como parte del canon WICCA, titulado: ARADIA O EL EVANGELIO DE LAS BRUJAS; el cual relata la historia de ARADIAREINA DE LAS BRUJAS Y HERMANA DE LUCIFERLELAND sostuvo que aquel extraño libro era, en realidad, parte de una obra más amplia y tenebrosa perteneciente a un grupo de brujas de La Toscana, quienes veneraban a DIANA, ARADIA Y LUCIFER. De hecho, el autor aseguró que el texto le fue entregado en persona por una misteriosa mujer toscana, llamada MAGDALENA, quien además le reveló ciertos aspectos de aquel antiguo culto.

De acuerdo a esta leyenda, ARADIAla diosa de la luna, y LUCIFER, el dios de la luz, son hermanos. Ambos nacieron del vientre de DIANA, y fueron criados con idéntica dedicación, aunque rápidamente evidenciaron ciertas diferencias de temperamento. Al parecer, LUCIFER era un muchacho muy orgulloso del esplendor de su espíritu. Según esta tradición, no fue expulsado del cielo durante las Guerras Celestiales con los ángeles, sino que descendió por voluntad propia a la Tierra debido a que su orgullo le impedía servir al Creador. Por otro lado, DIANA instruyó a su hija, ARADIA, mucho más diplomática que su hermano, a que ella también descendiera a la Tierra para enseñarle a los hombres y las mujeres el arte de la magia. Es por eso que se considera que ARADIA fue la primera bruja de la historia.

LELAND describe a ARADIA como un ser primordial, mezcla de ángel y demonio, sin inclinaciones concretas hacia el bien o hacia el mal, o mejor dicho, con una agenda propia, que muchas veces puede contrastar poderosamente con la ética y la moral de los hombres. No obstante, la mayoría coincide en inscribir su doctrina dentro de la magia blancaMientras ARADIA permaneció en la Tierra, su sabiduría se esparció principalmente sobre las mujeres, quienes aprendieron de ella el arte de la magia en todas sus formas, especialmente aplicada a la medicina natural. No obstante, su estancia en nuestro mundo no fue prolongada. Pronto retornó a las esferas inconcebibles en donde habita DIANA, y desde allí, cuenta la leyenda, observa a sus aprendices y guía los pasos de aquellas mujeres que se inician en el camino de la WICCA.

En ARADIA O EL EVANGELIO DE LAS BRUJASLELAND supone que las brujas de la Toscana son las únicas que han conseguido preservar intacta la antigua sabiduría de ARADIA, sin desviarse hacia un culto más oscuro y siniestro, como el de LUCIFER, más asociado a la magia negraAhora bien, ya fuera de las conjeturas de LELAND, hoy sabemos que ARADIA es una deformación de HERODIAS, no de aquella mujer del Antiguo Testamento, sino de la propia LILITH, la madre de los vampiros; una asociación que ya había sido establecida por JULES MICHELET en su obra: SATANISMO Y BRUJERÍADentro de esta tradición, ARADIA (LILITH) habría sido engendrada por ARDAT. A su vez, daría a luz a ALOUQUA, otra tenebrosa deidad relacionada a los vampiros, y a los LILIM, aquellas criaturas nocturnas que tanto pavor infundían a los pueblos antiguos. De hecho, el culto de ARADIA se mantuvo firme, por lo menos, hasta el siglo VI d.C., donde fue enérgicamente condenado por el CONCILIO DE ANCYRA.

Por alguna razón que ningún especialista ha logrado esclarecer del todo, LUCIFER obtuvo una enorme popularidad, quizá luego de ser instaurado como uno de los enemigos principales de la cristiandad. En cambio, su “supuesta” hermana ARADIA, fue prácticamente olvidada salvo por un puñado de brujas de la Toscana, quienes mantuvieron vivo su culto hasta nuestros días.