martes, 27 de julio de 2021

¿QUÉ ES EL TERROR RELIGIOSO? La influencia de la religión en el cine

Si hay un género cinematográfico trillado por experiencia es el de las películas de posesiones demoníacas, la presencia del demonio de diferentes maneras y formas. Todas son prácticamente iguales, todas consisten en lo mismo, todas acaban igual… Y, aún así, todos los años salen mínimo tres o cuatro. Algunas consiguen tener más difusión, mientras que otras acaban pasando más desapercibidas, pero siempre están ahí.

Pero, ¿Por qué todo el mundo continúa viéndolas? Creo que, al menos en este caso, la respuesta está bastante clara: la gente sigue viéndolas porque funcionan, y funcionan porque hacen referencia a un miedo que la religión, a través de la sociedad, ha introducido en nosotros. Tenemos un miedo atroz al mal, al demonio, y a todo lo que consideramos opuesto a Dios, porque así se nos ha educado y me atrevo a decir: programados.

El terror implica principalmente cuestiones relacionadas con Dios, su antagonista Lucifer, el alma, la posesión, todos temas relacionados con el cristianismo y de la religión católica. Hasta cierto punto, terror y religión han estado siempre indisolublemente unidos. Una de las armas que ha usado y en algunos casos sigue usando el catolicismo, ha sido el terror implantado al creyente, el miedo al castigo divino o a la representación del mal que ha ofrecido la Iglesia a través de sus siglos de existencia.

Breve recorrido en la literatura y el cine
Durante la Edad Media, la Inquisición ejerció su poder con mano férrea, penando a los teóricos culpables de herejía con castigos que parecían provenientes del Averno. Y precisamente, esa mitología infernal arrojaba imágenes terribles que provenían de la Biblia, y después recuperada por Dante Alighieri en su obra La Divina Comedia.

Cuando nació la literatura gótica, precedente de la moderna literatura de terror, los miedos del ser humano quedaron representados, con apariciones espectrales por un lado (el miedo a la muerte, uno de los grandes temores ancestrales que padecemos, los seres humanos) pero también con el mal satánico, como ejemplifica la excepcional novela gótica “El Monje” (The Monk) escrita por Matthew Gregory Lewis, que se publicó por primera vez en 1796. Lewis la escribió antes de cumplir los veinte años y tardó solo diez semanas en escribirla. En el 2011 se realizó una película que se llama igual que la novela y realmente es recomendable 100%

(Tráiler) Dominik Moll | 2011 | El Monje (The Monk)

El cine, desde casi su mismo nacimiento, se sintió también interesado por las figuras que había creado el cristianismo, sobre todo el catolicismo con el fin de provocar temor entre sus fieles. Hay un director, el francés Georges Méliès, es considerado como el inventor del cine como arte. Sus primeras obras de finales del siglo 19 e inicios del 20 ofrecían al diablo como una figura guasona y lúdica más que como una representación del mal con mayúsculas. Menciono tres de sus grandes obras en este género:

Georges Méliès | 1896 | La Mansión del Diablo (Le manoir du diable)
Georges Méliès | 1903 | El Caldero Infernal (Le chaudron infernal)
Georges Méliès | 1898 | La Condenación de Fausto (La damnation de Faust) 

Hay una película muda del año 1922 que comienza a darle otra faceta al demonio y que este de miedo. El director dinamarqués Benjamín Christensen, nos presenta Häxan, La brujería a través de los tiempos. En 1928, otro genio nórdico, el danés Carl Theodor Dreyer, brindaría lo que podría considerarse la otra cara de la moneda con La pasión de Juana de Arco, donde se presenta la parte más despiadada e intolerante de la Iglesia católica.

Benjamín Christensen | 1922 | Häxan | La brujería a través de los tiempos
Carl Theodor Dreyer | 1928 | La Passion de Jeanne d’Arc | La pasión de Juana de Arco

Hay dos películas que han quedado perdidas en lo más oscuros y recónditos rincones del infierno del cine: la primera es: La Nave de Satanás, de 1935, de Harry Lachman.

Harry Lachman | 1935 | Dante’s Inferno | La Nave de Satán

La otra La Séptima Victima de Mark Robson en 1943. En esta última su guión se enfoca en una joven provinciana, que decide ir a Nueva York para buscar a su hermana, que ha desaparecido. Con la ayuda de su ex marido y de un prestigioso psiquiatra, descubren que la desaparición de su hermana está relacionada con una secta satánica.

Mark Robson | 1943 | The Seventh Victim | La Séptima victima

Muchos mencionan que su estructura remite de manera inequívoca a otra de las grandes películas que está considerada como una de las que conforman esa triada o trilogía satánica del cine, El Bebe de Rosemary del año 1968, de Roman Polanski.

Análisis de El Pelado Investiga sobre El Bebe de Rosemary
Curiosidades de El Pelado Investiga sobre El Bebe de Rosemary

En todo caso, conviene destacar una película que, pese a su intencionalidad contraria, también podría ser paradigmática a la hora de hablar de “terror religioso”. En la coproducción hispano italiana Marcelino Pan y Vino, donde vemos al pequeño Pablito Calvo subiéndose a un ático donde los monjes, por ignotas razones, tienen escondida la imagen de un Cristo crucificado; los propios religiosos imponen al pequeño la prohibición de subir a ese lugar, pero el niño con su rebeldía típicamente infantil, hará oídos sordos. Allí descubre a un Jesús crucificado que le hablará; desclavará su mano de la cruz y la extenderá hacia él, llevándolo hacia el reino de la Muerte. Tuvo su remake en el año 1991.

Ladislao Vajda | 1954 | Marcellino Pane e Vino | Marcelino, pan y vino
Remake | Luigi Comencini | 1991 | Marcellino Pane e Vino | Marcelino, pan y vino

Extendiéndonos en esa imagen de las representaciones implícitamente cristianas de la pasión, como un reflejo distorsionado que provoca escalofrío en el espectador, hay una que quizás podemos conectarla con la misma narrativa, en español se la conoce como El Anticristo, del italiano Alberto de Martino. En un momento la posesa, en las primeras fases de su trance, contemplará una estampita que suele portar, con la imagen tradicional de Jesús; sin embargo, la representación se transmutará, y exhibirá unos rasgos malignos de Cristo absolutamente estremecedores.

Alberto De Martino | 1974 | El Anticristo | L’anticrist

La polémica Mártires (Pascal Laugier, 2008), que se aleja de lo sobrenatural para llenar el terror religioso de un género conocido como Cine Gore o Cine Splatter, se centra en lo visceral y la violencia gráfica extrema. Estas películas, mediante el uso de efectos especiales y exceso de sangre artificial, intentan demostrar la vulnerabilidad, fragilidad y debilidad del cuerpo humano y teatralizar su mutilación.

Folk Horror
No puedo hablar de terror religioso sin mencionar el Folk Horror, aunque dicho género resulte infinitamente más extenso y no esté necesariamente fijado en el terror religioso, aunque muchos críticos hacen algunos cruces. En muchos sentidos, los temores del horror del folklore son innatos a la psique humana. El temor a lo desconocido, la bondad de los extraños, y las inseguridades de los urbanitas en entornos rurales, alejados pero amigables. Las películas que se adscriben a la etiqueta Folk Horror tratan sobre personas en entornos naturales, recónditos y poco explorados que encuentran a otras que esconden algo. Voy hacer mención de tres que para El Pelado Investiga son clave y que han forjado el concepto.

Cuando las brujas arden, del director Michael Reeves, de 1968, la primera de las tres pioneras que sustenta al subgénero, quizá la que es más difícil de catalogar en el mismo. El mundo de los cazadores de brujas en la Inglaterra puritana supo aprovechar la superstición de los ignorantes de paranoia arraigada. El miedo al otro, a un colectivo que no entiendes, es suficiente para caldear el terror en el medio rural, y aquí se define en una falta de elementos sobrenaturales aparentes que llevará el subgénero a su definición clave. Si bien a menudo se hace referencia a poderes superiores, a demonios o incluso al mismo diablo, es raro que aparezcan en su forma monstruosa. Aquí, en realidad, el mal es la pura locura y la histeria del individuo, encarnada en posiciones de poder que se aprovechan del ambiente crédulo.

Michael Reeves | 1968 | Witchfinder General | Cuando las brujas arden

La Garra de Satán, del director Piers Haggard de 1971, ubicada en una aldea rural en el siglo XVII en Inglaterra, la historia comienza cuando se encuentra un cráneo deformado en un campo, provocando una cadena de eventos escalofriantes. Los jóvenes de la aldea son poseídos por poderes sobrenaturales y muchos le salen extrañas ronchas de pelo en la piel que tendrán que ver con rituales sacrificiales paganos.
Aquí se presentaban ya los elementos básicos del horror popular: un culto religioso, la lucha entre el cristianismo y las prácticas satánicas o pre-cristianas, el uso efectivo de los paisajes naturales, bosques y campos, destacando la conexión entre el paganismo y la naturaleza. En el trasfondo, una respuesta al clima de la época: la contracultura hippie en pleno apogeo, con ideas revolucionarias sobre política y sexualidad y la espiritualidad alternativa. El guionista de La Garra de Satán, admitió que la Familia Manson fue parte de la inspiración de los “adoradores del diablo” de esta película.

Piers Haggard | 1971 | Blood on Satan’s Claw | La Garra de Satán

El Hombre de Mimbre, del director Robín Hardy del año 1973, es la película que encabeza los textos sobre cualquier película Folk Horror esencial. Se han derramado cantidades de tinta sobre por qué es el pináculo del género. Su trama trata sobre un oficial de policía británico que viaja a una isla frente a la costa de Escocia, para investigar la desaparición de un niño local que encuentra una próspera comunidad pagana llena de gente que parece demasiado feliz, siempre sonriendo, casi siempre cantando. Cuando se da cuenta de que le están persiguiendo, ya es demasiado tarde. Son ese tipo de film que ya te podes imaginar cómo va a terminar, pero se disfruta todo el camino hacia su clímax icónico. Como la anterior, es un producto de su época. La contracultura hippie provocó un renovado interés en el neopaganismo y esta obra hizo una sátira de ambos cultos, ridiculizando al puritanismo imperante. Tuvo su remake en el 2006 con el mismo nombre interpretada por Nicolás Cage.

Neil LaBute | 2006 | The Wicker Man | El Hombre de Mimbre

Terror Psicológico
Saint Maud, dirigida por Rose Glass, del año 2019, es una película de terror psicológico que nos lleva a la mente de una perturbada enfermera en un pueblo de Reino Unido. La cinta explora el refugio en la religión, el fanatismo y la delgada línea entre lo real y lo que nos imaginamos. Un nuevo salto al terror religioso en el que los ángeles y los demonios no están en los rincones de casas abandonadas si no dentro de uno mismo. Una historia que presenta como una serie malos momentos y traumas puede cambiar la forma de percibir la realidad. La película no pretende ser una crítica a la religión cristiana ni a sus seguidores. Además, hace un buen trabajo en demostrarlo. Tampoco son sus prácticas populares lo que busca criticar. Es una historia sobre una persona llevada por sus propios traumas y como retuerce la realidad que le rodea.

Rose Glass | 2019 | Saint Maud

En síntesis:
El cine de terror funciona como una amenaza y una catarsis al confrontarnos con nuestro miedo a la muerte, lo sobrenatural, lo desconocido y lo irracional, “el otro” en general, una pérdida de identidad y fuerzas más allá de nuestro control.

Otra perspectiva, más común en los últimos años, es invertida, la de cómo Dios es malvado; los aspectos de retribución desproporcionada de fuego y azufre del dios del Antiguo Testamento se basan en representarlo como la gran fuerza malévola.

Las historias de “Dios es el diablo” tienen una superposición con la historia del Horror Cósmico, conocido también como Horror Lovecraftiano o simplemente Lovecraftiano, es un sub-género de terror creado por el escritor estadounidense H.P. Lovecraft en sus historias. El horror Lovecraftiano ha sido usado en literatura, arte, cómics, películas, televisión y videojuegos después de la muerte del autor.

Ocasionalmente, la historia gira en torno a una “religión del mal” que no tiene nada que ver con Satanás, que puede reemplazarlo o no con un arquetipo satánico o un dios vengativo, pagano. Incluso si estos son más imaginativos en sus conceptos que las obras basadas en el cristianismo, no son necesariamente más extraños.

El terror religioso ha probado ser uno de los más efectivos dentro del género, capaz de ponerle los pelos de punta al ateo mejor plantado. La materia prima es inmejorable: el Bien y el Mal, la tentación, la caída, el pecado, la sangre, la corrupción, la carne, la condenación y una liturgia que puede ser verdaderamente inquietante.

Sigmund Freud definió lo siniestro como una vivencia en la que aquello que nos resulta familiar se retuerce en algo extraño, que guarda semejanza pero se vuelve incómodo e irreconocible. Por tanto, es comprensible que el horror se asome entre las grietas de aquello que nos recuerda a lo humano pero se nos hace desconocido y ajeno.

El Pelado Investiga


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