miércoles, 24 de junio de 2020

ESTEBANICO EL ESCLAVO AFRICANO QUE EXPLORO NORTEAMÉRICA

Desde el siglo VIII, los musulmanes, que controlaban el norte de África, sangraron el continente africano de sus recursos humanos de todas las formas posibles. La expansión del Islam hacia la llamada “África negra” acarreó la captura de millones de esclavos que se enviaban al norte a través de las rutas que atravesaban el Sahara, y a la península arábiga a través de los puertos del mar Rojo y del océano Índico. Con la llegada de los portugueses al continente africano en el siglo XV, serían éstos los que pasarían a tomar el control del comercio de esclavos en la costa occidental. Hasta fines del siglo XV el comercio de esclavos estuvo casi exclusivamente en manos de los árabes y de los portugueses: los árabes proveían al mundo oriental y los portugueses a las potencias occidentales.

El descubrimiento del continente americano y la posterior “necesidad” de mano de obra para trabajar en las plantaciones y minas, abrió una nueva vía para dar salida a los esclavos capturados en África. Y aunque serían las colonias españolas en el continente americano las primeras en utilizar esclavos africanos, el llamado comercio atlántico de esclavos era controlado casi en exclusividad por los portugueses durante el siglo XVI. La monarquía española prefería no “ensuciarse las manos” y utilizaba los asientos de negros, acuerdos comerciales de la Corona con otras monarquías, o con particulares, para proveer a las posesiones americanas de esclavos a cambio de recibir un porcentaje de las ganancias por la venta.

Uno de estos africanos esclavizado y vendido por los portugueses fue el protagonista de esta historia, ESTEBANICO -también llamado ESTEVANICO, ESTEBAN EL NEGRO o ESTEBAN EL MORO-. Nada sabemos de nuestro protagonista hasta que fue capturado en 1513 y enviado a Portugal con el nuevo nombre cristiano que le pusieron sus captores: ESTEBANICO. La siguiente noticia que tenemos de este personaje es en junio de 1527. Como esclavo de Andrés Dorantes de Carranza, es uno de los integrantes de la expedición encabezada por Pánfilo Narváez que partió de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el 17 de junio de 1527 para colonizar LA FLORIDA. Después de reabastecerse en las Canarias, a finales de septiembre llegaron a Santiago de Cuba.

Desde allí, un contratiempo tras otro: deserciones, tormentas que desvían los barcos de la ruta, huracanes que los hunden, decisiones erróneas… hasta abril de 1528 no llegarían a su destino en la bahía de Tampa (Golfo de México). Después de los primeros contactos con los nativos de la zona, en este caso pacíficos, Narváez decidió dividir la fuerza en un contingente terrestre y otro marítimo: 300 hombres por tierra hacia el norte y los barcos, con el resto de la expedición, navegarían por la costa para reunirse con ellos. El contingente terrestre se las fue apañando como pudo hasta que entraron en el territorio de los APACHES.

El acoso de éstos y la falta de suministros, obligaron a Narváez a abandonar la idea de adentrarse más al norte y decidió regresar a la costa. Unos 240 hombres, algunos caballos, apenas comida, sin herramientas… y frente a ellos el mar, su única vía de escape. Tuvieron que construir una rudimentaria forja para fundir sus armaduras y fabricar herramientas para construir unas balsas, aguantar el acoso de los APACHES, alimentarse de los caballos… pero el 22 de septiembre cinco barcazas abandonaban aquella aventura siguiendo la costa para llegar hasta México.

Tras dos meses de tormentas, enfermedades, sed y hambre, un huracán hundió las barcazas que quedaban cerca de la isla Galveston, en la costa de Texas… la expedición se había reducida a apenas 80 hombres. Con lo puesto, los supervivientes del naufragio se adentraron en las tierras del sur de la actual Texas. Durante los siguientes cuatro años por aquel mundo desconocido, su número se fue reduciendo hasta que en 1532 sólo quedaron cuatro hombres de los 300 iniciales: ÁLVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA, ALONSO DEL CASTILLO MALDONADO, ANDRÉS DORANTES DE CARRANZA Y ESTEBANICO. Agotados, hambrientos y sin rumbo, fueron capturados por los nativos y esclavizados.

Gracias a los conocimientos médicos de CABEZA DE VACA -entre los nativos se le llegó a considerar un curandero- y a la facilidad de aprender lenguas de ESTEBANICO y a sus dotes de negociador, incluso haciendo de intermediario entre varias tribus, lograron mantenerse con vida… y escapar cuando se encontraron con fuerzas. Tras deambular por la extensa zona que hoy es la frontera entre México y Estados Unidos llegaron a la zona del Río Bravo. Siguiendo el curso del río encontraron tribus dedicadas a la caza del bisonte con las que convivieron durante un tiempo. Finalmente, a orillas del Río Sinaloa encontraron a un grupo de exploradores españoles y con ellos regresaron a México (capital del virreinato de Nueva España).

Habían pasado ocho años desde que partieron de Cuba. El virrey de Nueva España, ANTONIO DE MENDOZA Y PACHECO, recibió a los supervivientes y quiso saber todos los detalles de aquella gesta. Además de sus vivencias personales, los supervivientes incluyeron en su relato las historias que habían escuchado a los nativos sobre riquezas y fantásticas ciudades… lo que hizo despertar la leyenda medieval de las SIETES CIUDADES DE CÍBOLA (digamos la versión de EL DORADO, pero más al norte). Rápidamente el virrey organizó una expedición para localizar aquel mito por la zona recorrida por los supervivientes.

Los tres españoles renunciaron a participar: ALONSO DEL CASTILLO Y ANDRÉS DORANTES se casaron con dos viudas ricas y se quedaron a vivir en México; por su parte, CABEZA DE VACA regresó a España y consiguió que se le otorgara el título de segundo adelantado del RÍO DE LA PLATA, además de publicar Naufragios, un relato en el que describe sus vivencias y las de sus tres compañeros atravesando a pie el suroeste de los actuales Estados Unidos y el norte de México.

¿Y qué fue de ESTEBANICO? ANDRÉS DORANTES cedió la “propiedad” del esclavo al virrey y éste lo nombró explorador y guía de la expedición que iba a buscar LAS SIETE CIUDADES. A pesar de que al mando estaba FRAY MARCOS DE NIZA, desde el primer momento ESTEBANICO, conocedor de la zona, tomo las riendas de aquella aventura y de su destino. Como guía de la expedición, le dijo a FRAY MARCOS que necesitaría la ayuda de algunos nativos de las tribus que conoció en su anterior odisea. Como parecía lógica la petición, el religioso accedió. ESTEBANICO y los nativos iban por delante, a un par de días de distancia, y el explorador enviaba emisarios al grueso de la expedición con lo que se iban encontrando en su camino.

Las noticias que llegaban a la expedición hacían creer que se acercaban a las ricas ciudades bañadas en oro y ESTEBANICO iba dando forma a su plan. Llegado el momento, los emisarios nativos llegaron con la noticia de que ESTEBANICO había muerto a manos de unos nativos beligerantes, los ZUÑI -situados en lo que hoy es el estado de Nuevo México, EE.UU-. Ante la amenaza de seguir adelante y perder la vida a manos de los nativos hostiles, FRAY MARCOS DE NIZA decide creer las noticias de los emisarios de ESTEBANICO y regresa a la ciudad de México para informar al virrey del hallazgo de LAS SIETE CIUDADES.

La versión oficial sitúa la muerte de ESTEBANICO en 1539, siendo explorador del virrey de Nueva España y el primer africano que pisó el suroeste de los actuales Estados Unidos y el norte de México. La realidad es que, ESTEBANICO fingió su muerte para conseguir su libertad y vivió el resto de sus días entre los ZUÑI. En la actualidad los historiadores sostienen dos teorías:

Algunos creen que murió en HAWIKUH (en lo que hoy es NUEVO MÉXICO) a manos de los ZUÑI, que desconfiaron de él y le acusaron de haberse tomado ciertas libertades con sus mujeres. Otra teoría, defiende que ESTEBANICO no murió en esa ocasión, sino que confabulado con sus amigos indígenas inventó toda la historia de su muerte, para que de esta forma fuese contada a FRAY MARCOS DE NIZA y posteriormente a los siguientes exploradores de aquellas regiones. El virrey envió una segunda expedición dirigida por FRANCISCO VÁZQUEZ DE CORONADO para encontrar el lugar pero la búsqueda demostró que la historia era falsa… y ESTEBANICO se había salido con la suya.

miércoles, 17 de junio de 2020

JUAN EL BAUTISTA

Zacarías, el padre de Juan el Bautista, era un sacerdote de la estirpe de Abías, la octava de las veinticuatro clases en que fueron divididos los sacerdotes, podemos verlo en 1º Crónicas, 24, 7-19; Isabel, la madre del Precursor, era "descendiente de Aarón" según Lucas (1, 5); el mismo evangelista, unos versículos después (1, 36) la llama "prima" de María. Estas dos afirmaciones parecen contradictorias, ¿cómo podía ser una prima de María "descendiente de Aarón"?. El problema se podría resolver adoptando la lectura que se da en una antigua versión persa, donde encontramos "hermana de la madre" en vez de "prima". Una explicación en cierto modo análoga, probablemente tomada de algún escrito apócrifo, y tal vez correcta, se da por San Hipólito.

Según ella, Mathan tuvo tres hijas, María, Soba, y Ana. María, la mayor, se casó con un hombre de Belén y fue la madre de Salomé; Soba se casó también en Belén, pero con "un hijo de Leví", de quien tuvo a Isabel; Ana desposó a un galileo (Joaquín) y dio a luz a María, la Madre de Jesús. Así Salomé, Isabel, y María, la madre de Jesús fueron primas hermanas, e Isabel, "descendiente de Aarón" por línea paterna, era, por su madre, prima de María. El hogar de Zacarías se designa sólo de una manera vaga por Lucas 1-39: En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. El nacimiento del Precursor fue anunciado de la manera más chocante. Zacarías e Isabel, como sabemos por Lucas 1-6,7: "Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada" Habían rezado mucho para que su unión fuera bendecida con descendencia; pero, ahora que "los dos eran de edad avanzada", el reproche de esterilidad pesaba sobre ellos. En el mismo evangelio de Lucas 1-8,17, leemos:

"Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Angel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.

Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto".

Como Zacarías fue lento en creer esta asombrosa predicción, el ángel, al hacérsela conocer, le anunció que, en castigo a su incredulidad, estaría afectado de mudez hasta que la promesa se cumpliera, así lo relata Lucas 1,23-24: "Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses".

Ahora bien durante el sexto mes tuvo lugar la Anunciación, y, como María había oído al ángel que su prima había concebido, "fue sin demora" a felicitarla, leemos en Lucas 1,39-44: "En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno".

Al llegar el tiempo del nacimiento del hijo de Isabel, el evangelio de Lucas nos relata todo lo ocurrido desde el versículo 57 al 80 nos dice que:

“Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan».

Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre». Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan». Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente:

«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes, por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.

Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia, bajo su mirada, durante toda nuestra vida.

Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz».

El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel”.

UNA NUEVA COSMOLOGÍA Y UNA NUEVA ÉTICA ANTE EL COVID-19

Leonardo Boff

Hay un hecho terrible que es el ataque sistémico que la naturaleza está realizando contra la humanidad con un virus diminuto e invisible que está causando una grave preocupación y llevando a muchos miles de personas a la muerte. Frente a esta verdadera desgracia humana lo importante es preguntar: ¿Cuál es nuestra reacción a la pandemia?  ¿Cuál es la resonancia en nosotros de esta pandemia?  ¿Qué lección nos enseña?  ¿Qué cosmología (visión de mundo) y qué tipo de ética (valores y principios) nos llevan a desarrollar?

Seguramente deberemos aprender todo lo que deberíamos haber aprendido antes y no aprendimos.  Deberíamos haber aprendido lo que decía Descartes, somos parte de la naturaleza y no sus “señores y dueños”. Hay una conexión umbilical entre el ser humano y la naturaleza. Venimos del mismo polvo cósmico como todos los demás seres y somos el eslabón consciente de la cadena de la vida.

El mito moderno de que somos “el pequeño dios” en la Tierra y que podemos disponer de ella a nuestro antojo porque es inerte y sin propósito ha sido destruido. Uno de los padres del método científico moderno, Francis Bacon, dijo que deberíamos tratar a la naturaleza como los esbirros de la inquisición trataban a sus víctimas, torturándolas hasta que entreguen todos sus secretos.

A través de la tecno-ciencia hemos llevado este método al extremo, llegando al corazón de la materia y la vida. Esto se ha llevado a cabo con un furor sin precedentes hasta el punto de haber destruido la sostenibilidad de la naturaleza y por lo tanto del planeta y de la vida.

De esta manera hemos roto el pacto natural que existe con la Tierra viva: ella nos da todo lo que necesitamos para vivir y en contrapartida debemos cuidarla, preservar sus bienes y servicios y darle descanso para restaurar todo lo que tomamos de ella, para nuestra vida y progreso. No hemos hecho nada de eso.

Por no haber observado el precepto bíblico de “proteger y cuidar el Jardín del Edén (de la Tierra: Gn 2,15)” y por amenazar las bases ecológicas que sostiene toda la vida, ella nos ha contraatacado con un arma poderosa, el Covid 19.

Para enfrentarlo, hemos vuelto al método de la Edad Media, que superó sus pandemias a través del estricto aislamiento social. Para que el pueblo, asustado, saliera a la calle, en el ayuntamiento de Múnich, Marienplatz, se construyó un ingenioso reloj con bailarines y cucos para que todos acudieran a apreciarlo, lo que se viene haciendo hasta hoy.

La pandemia, que más que una crisis es la exigencia de un cambio de cosmología (de visión del mundo) y de la incorporación de una ética con nuevos valores, nos plantea esta pregunta: ¿realmente queremos evitar que la naturaleza nos envíe virus aún más letales que pueden diezmar incluso la especie humana? Esta sería una de las diez que desaparecen definitivamente cada día. ¿Queremos correr ese riesgo?

Inconsciencia generalizada del factor ecológico: Ya en 1962, la bióloga y escritora estadounidense Rachel Carson, autora de Primavera Silenciosa, advirtió: “Es poco probable que las generaciones futuras toleren nuestra falta de preocupación por la integridad del mundo natural que sustenta toda la vida. La pregunta es si alguna civilización puede continuar una guerra sin tregua contra la vida sin destruirse a sí misma y sin perder el derecho a ser llamada civilización”

Parece una profecía de la situación que estamos viviendo a nivel planetario. Tenemos la impresión de que la mayoría de la humanidad e incluso los líderes políticos no demuestran una conciencia suficiente de los peligros que enfrentamos con el calentamiento global, con la excesiva proximidad de nuestras ciudades y especialmente del agro-negocio masivo, que avanza sobre la naturaleza virgen y los bosques que están deforestando.

De esta manera destruimos los hábitats de millones de virus y bacterias que terminan siendo transferidos a los seres humanos. Según científicos serios, el coronavirus no habría venido a través de un murciélago del mercado de China, sino simplemente de la naturaleza.

En la mejor de las hipótesis, el coronavirus nos obligará a reinventarnos como humanidad y a remodelar de forma sostenible e inclusiva la única Casa Común que tenemos. Si prevaleciera lo que dominaba antes, exacerbado hasta el extremo, entonces podremos prepararnos para lo peor.
Muchos están anunciando una nueva era de austeridad destructiva en el pos-coronavirus. Los buitres del pasado ya se están articulando para volver a la perspectiva de antes e impedir cambios significativos.

Los intereses del capital financiero, y la falta de una consciencia por parte de los que están en el poder y aún de gran parte de los saberes académicos acerca de la gravedad de la degradación de la naturaleza, no los llevan a aprender nada de millares y millares de muertos por el coronavirus a nivel mundial.

Quieren volver a la austeridad que es una política de oportunistas, ejecutada por oportunistas para oportunistas. Según CEPAL calcúlase que el covid-19, en razón de tales políticas de austeridad peores que antes, dejará 215 millones de nuevos pobres en América Latina. Sin embargo, cabe recordar que el sistema-vida ha pasado por varias extinciones importantes (estamos dentro de la sexta) pero siempre ha sobrevivido.

La vida parecería –me permito una metáfora singular– una “plaga” que nadie hasta hoy ha logrado exterminar. Porque es una “plaga” bendita, ligada al misterio de la cosmogénesis y a aquella Energía de Fondo, misteriosa y amorosa que preside todos los procesos cósmicos y también los nuestros.

Es imperativo que abandonemos el viejo paradigma de la voluntad de poder y dominación sobre todo, hacia un paradigma de cuidar todo lo que existe y vive y de la corresponsabilidad colectiva.

En el último párrafo de su libro La era de los extremos (1995) escribió Eric Hobsbawn: Una cosa está clara. Si la humanidad quiere tener un futuro reconocible, no puede ser prolongando el pasado o el presente.  Si tratamos de construir el tercer milenio sobre esta base, fracasaremos. El precio del fracaso, es decir, la alternativa al cambio de la sociedad es la oscuridad.

Esto significa que no podemos simplemente volver a la situación anterior al coronavirus, ni siquiera podemos pensar en un regreso al pasado pre-iluminista como quiere el actual gobierno brasileño y otros de extrema derecha.

El anterior es un comentario escrito por:* Leonardo Boff, teólogo, filósofo brasileño, miembro de la Comisión Internacional de la Carta de la Tierra.

“Una nueva cosmología y una nueva ética ante el COVID-19”.

YUSUF III PROCLAMADO REY DE GRANADA GRACIAS A UNA PARTIDA DE AJEDREZ


En 1391 fue coronado rey de Granada YUSUF II. Su primera decisión fue eliminar o encarcelar a los miembros de su familia que pudiesen disputarle el trono y asegurar su sucesión nombrando heredero a su primogénito YUSUF. Su hijo menor MUHAMMAD encabezó una insurrección en Granada que su padre sólo pudo controlar con la ayuda de los benimerines del Magreb. Aún así, un año más tarde YUSUF II moría misteriosamente.

MUHAMMAD no desaprovechó la oportunidad, recuperó a los insurrectos y se proclamó rey de Granada como MUHAMMAD VII. La suerte del heredero legítimo, su hermano mayor YUSUF, estaba echada… Fue encarcelado en el castillo de Salobreña y allí quedó recluido durante años. A lo largo de su reinado MUHAMMAD se procuró la paz con los reinos cristianos del norte y con los benimerines que habían apoyado a su padre. Una vez restablecido el orden en Granada volvió a reanudar las campañas contra Jaén y contra Murcia. Mientras tanto, YUSUF pasaba los días encerrado en una mazmorra… hasta 1408.

En 1408, para nombrar heredero a su propio hijo y evitar posibles insurrecciones, el rey ordenó matar a su hermano. Envió un emisario al castillo de Salobreña con la sentencia de muerte y la orden de regresar al emisario con la cabeza de su hermano. Cuando llegó al castillo, el prisionero estaba jugando una partida de ajedrez con el alcalde. Éste leyó el mensaje, se lo enseñó a YUSUF y le dijo:

“Lo siento, no tengo más remedio que cumplir la orden”.

YUSUF, sin perder los nervios, le pidió, como último deseo antes de morir, terminar la partida. Durante varias horas estuvieron jugando hasta que YUSSF le dio jaque mate con el movimiento de un alfil. Cuando se levantaron para ir a ejecutar la sentencia, llegó un mensajero anunciando la muerte de MUHAMMAD VII… y la proclamación de YUSUF III, el decimocuarto soberano de la dinastía nazarí del Reino de Granada.

miércoles, 10 de junio de 2020

HISTORIA DE LA FIESTA DE CORPUS CHRISTI

A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por EL OBISPO ALBERO DE LIEJA. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del CORPUS CHRISTISANTA JULIANA DE MONT CORNILLÓN, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Desde joven, SANTA JULIANA tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad. Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim, junto con algunas partes del oficio.

Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania. El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el MILAGRO DE BOLSENA: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del CORPUS CHRISTI a toda la Iglesia por medio de la bula "TRANSITURUS" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos. La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el CONCILIO GENERAL DE VIENA (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV. La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad. En la Iglesia griega la fiesta de CORPUS CHRISTI es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia. Finalmente, el CONCILIO DE TRENTO declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

miércoles, 3 de junio de 2020

QUINTO ANIVERSARIO DE LA ENCÍCLICA “LAUDATO SI”

La semana
“Laudato Si”, la gran iniciativa del Papa Francisco, que ha sido patrocinada por el Vaticano, a través del Dicasterio para El Desarrollo Humano Integral, apoyada por el Movimiento Católico Mundial por el Clima y otras tantas organizaciones del mundo católico, musulmán y judío, se celebró desde el pasado 16 hasta el 24 de mayo, finalizando con una Jornada Mundial de Oración.
“Todo está conectado”: El mensaje central de esta encíclica. Estamos viviendo un momento extraordinario, los católicos de todo el mundo nos hemos reunido para reflexionar, rezar y prepararnos juntos por un mundo mejor.
Al cumplirse 5 años de esta revolucionaria proclamación de un Papa, Francisco convocó a miles de personas en todo el mundo a celebrar esta conmemoración por todo lo alto y reflexionar en común, para ello propuso la Semana Laudato Si, como parte de una campaña global con motivo del 5º aniversario de la encíclica sobre “el cuidado de la casa común”. Los católicos estamos invitados a construir un “mundo mejor” aprovechando los últimos adelantos de la tecnología y a través de su imaginación y disposición a construir un mundo verdaderamente mejor desde nuestras acciones y propuestas.

Mediante talleres, eventos interactivos en línea y la oración, quiénes amamos y defendemos la vida estamos llamados a construir un mundo mejor y a conservar nuestra casa común.

Francisco y la Iglesia nos preguntan, ¿qué tipo de mundo queremos dejar a los que vendrán?

En un mensaje por medio de un video, el pasado 3 de marzo, el Papa Francisco animaba a los fieles a participar y pensar en el futuro de nuestra casa común.

"¿Qué tipo de mundo queremos dejar a los que nos sucedan, a los niños que están creciendo?" A partir de esta pregunta, el Papa renueva su urgente llamamiento para “responder a la crisis ecológica", puesto que "el clamor de la tierra y el clamor de los pobres, no dan para más”. “Cuidemos la creación, don de nuestro buen Dios Creador -exhorta Francisco”.

El Dicasterio Vaticano para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, subraya que las enseñanzas de la Encíclica son particularmente relevantes en el contexto actual de la pandemia de coronavirus, que ha paralizado muchas partes del mundo. La Laudato Si, ofrece la visión de construir un mundo más justo y sostenible.

"La pandemia - subraya don Francesco Soddu, director de Caritas Italiana - ha golpeado en todas partes y nos enseña cómo sólo con el compromiso de todos podemos levantarnos y derrotar incluso el virus del egoísmo social con los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad. Ser constructores de un mundo más justo y sostenible, de un desarrollo humano integral que no deje a nadie atrás". "En particular - añade - esta pandemia puede ser una oportunidad para arraigar el valor de la fraternidad en nuestro futuro".

Redefinir el mundo después de la pandemia.

Mientras conmemoramos la encíclica durante la Semana Laudato Si’, nuestro mundo está siendo profundamente afectado por la pandemia de coronavirus. La Semana Laudato Si’ nos ayudará a redefinir el mundo que surgirá después de que la pandemia haya pasado. La crisis actual es una oportunidad para empezar de nuevo, y para asegurarnos de que el mundo que surja después de que esta crisis haya pasado, sea sostenible y justo.

Laudato Si nos recuerda, como dijimos, que “todo está conectado” y trágicamente, esta catástrofe sanitaria tiene mucho en común con la catástrofe ecológica: el Dicasterio Vaticano recuerda que ambas son emergencias mundiales que afectarán a muchas personas, tanto directa como indirectamente, ambas son sufridas más gravemente por los pobres y vulnerables, y ambas dejan al descubierto las profundas injusticias de nuestras sociedades y ambas se resolverán sólo a través de un esfuerzo conjunto que apele a nuestros mejores valores comunitarios. Indiscriminadamente, la crisis sanitaria que estamos viviendo, afecta desde los más altos estratos de la sociedad, hasta los más bajos. Incluso la vida silvestre que depende en gran parte de los seres humanos, también está siendo duramente golpeada. Animales que viven en cautiverio y plantas en viveros, además de otros miles que dependen de nosotros, resienten las cuarentenas y distanciamiento físico y social, que debemos practicar para controlar el contagio. Hay muchos héroes en el mundo que nos ayudan a darle pecho a este desafío del 2020. Con esfuerzo y muy buena voluntad podremos salir airosamente de esta crisis.

QUINTO ANIVERSARIO DE LA ENCÍCLICA “LAUDATO SI”.