martes, 9 de marzo de 2021

FERNANDO II DE ARAGÓN

Fernando II de Aragón nació un 10 de marzo de 1452 en Sos (actualmente llamado Sos del rey católico unos 40 años antes del descubrimiento de América). Era fruto del segundo matrimonio entre Juan II de Aragón y Juana Enríquez. Siendo muy corto de edad, a los seis años, recibió su primer título como duque de Montblanc y conde de Ribagorza el 25 de julio de 1458.

Tenía un medio hermano, fruto del primer matrimonio de su padre, Carlos de Viana, que era el verdadero sucesor al trono de Aragón, el problema fue que este falleció en el año 1461 abriendo así las puertas a poder para que este accediera al trono. Por ello Juan II lo nombró en el año 1462 lugarteniente de Cataluña y en 1468 se le regaló el título de rey de Sicilia, ya que desde hacia tiempo el reino de Aragón se había expandido por el Mediterráneo, obteniendo plazas importantes en este.

Podemos decir en esta parte de la biografía de Fernando el Católico que, en sus primeros momentos, el joven príncipe se fue familiarizando con los aspectos más destacados de la administración y la política, teniendo un gran talento para dirigir los ejércitos, como demostró con tan solo diez años (momento en el cual ganó su primera batalla).

Desde el año de 1468 sabemos que fueron muchos los intentos que hubo por parte de Juan II de Aragón y los más allegados a Isabel de Castilla para que los dos príncipes se casaran. La princesa era muy exigente para decidir a su futuro marido y parece ser que se conocieron de una manera un tanto peculiar, pues Fernando tuvo que entrar en Castilla disfrazado de mozo de mulas para no ser descubierto.

Isabel aceptó casarse con este, produciéndose la unión en el año de 1469 en Valladolid. Tras esto, lo siguiente que debemos de resaltar dos hechos importantes, uno se producía entre 1462-1472, siendo la Guerra Civil Catalana, por la cual muchos de los nobles de dicho territorio se alzaron en contra del monarca y fue el príncipe el cual tuvo que ir a pacificar dichos territorios.

Por otro lado en 1475 se producía la Guerra de sucesión castellana, pues a la muerte de Enrique IV, se crearon dos facciones, una apoyaba a su esposa Isabel y la otra apoyaba a Juana “la Beltraneja”. Durante el transcurso de dicha contienda, fue cuando pudo obtener el título de corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel (aunque esta en un principio se negó).

Fue Fernando el Católico quien lideró los ejércitos de Castilla en todo momento, debido a su gran astucia, fue convirtiendo este en un ejército profesional, que más tarde sería el usado para la guerra contra Granada. Como era el comandante de los ejércitos, también recayó bajo su poder el título de maestre de la orden de Santiago entre 1476-1477. En 1479 se firmaba el tratado de Alcáçovas, el cual legitimaba a Isabel I como reina de Castilla y por tanto a Fernando como corregente.

Fernando es coronado rey de Aragón el 20 de enero de 1479 y fue a partir de entonces cuando comienza de forma fáctica la unión de las dos Coronas, aunque la administración y la política se mantendrían cada una por igual. Lo que se unían eran los dos territorios bajo una misma dinastía, esto fue refrendado en la Concordia de Calatayud en 1480.

Desde ese año veremos una idea fija por parte de los Reyes Católicos para acabar con el reino nazarí de Granada, que era vasallo de Castilla desde hacía mucho tiempo. Para ello primero había que terminar de preparar el ejército, uniformándolo y dotándolo de mejores armas, tenemos que tener en cuenta que nos encontramos ante el primer ejército real de Europa.

Tras haber terminado la contienda castellana, Fernando II de Aragón puso su mirada en los intereses de su Corona y por ello comenzó su expansión por el Mediterráneo. En primer lugar le arrebató el Rosellón y la Cerdaña a Francia en 1493. Del mismo modo organizaría la Liga Santa en 1495 para erradicar las dinastías francesas que había en Nápoles y Sicilia, siendo este el momento por el cual González de Córdoba “el Gran Capitán” obtuvo la fama. El cardenal Cisneros tenía una idea clara sobre lo que debía hacerse tras la expulsión del infiel de la península: expandirse por África del norte hasta la propia Jerusalén y tomar de nuevo la ciudad Santa. Pero los Reyes Católicos vieron mejor dedicarse a la expansión por las tierras de ultramar que acababan de descubrir.

De esa manera Fernando el Católico solo actuó en ciertas plazas del norte de África para apaciguar los constantes ataques piratas que había a las costas andaluzas e incluso levantinas. Así tomaría las plazas de Orán, Tetuán,… y más tarde Ceuta y Melilla, las cuales fueron arrebatadas a Portugal.Finalmente, Fernando II de Aragón y V de Castilla fallecía el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo (Cáceres), dejando como regentes en Aragón a su hijo Alfonso de Aragón, a Fernando y a Germana de Foix y en Castilla al Cardenal Cisneros, hasta la llegada de Carlos de Gante.


Desde Argentina, preparo esta biografía para el segmento “Biografías” Gabriel Noriega

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