martes, 27 de septiembre de 2016

CONCEPTO DE USO PLENO DEL CANAL ASIGNADO

El concepto de uso pleno por parte del titular de un canal asignado en el servicio de radiodifusión televisiva se basa en la reglamentación internacional vigente en esta materia, donde la planificación del espectro reservado para ese servicio sólo debe hacerse por porciones de espectro no menores a 6 MHz. de ancho de banda para cada uno de los titulares de dicho servicio.

Esto se da también para el caso de la TV DIGITAL ABIERTA que se avecina. Desde ya vemos que las “asignaciones” efectuadas por la anterior autoridad de aplicación (AFSCA) se contradicen con el anterior concepto. Esta situación, aparentemente no advertida y que deberá subsanarse, implica un conflicto, sobre todo cuando el titular del canal es una Persona Jurídica de Carácter Privado que es “portador” de una o más señales de 24 horas pertenecientes a una Persona Jurídica de Carácter Público, ya que la empresa privada tiene un lapso determinado para dicha titularidad, llamado “licencia”, susceptible de algún cambio en el tiempo, pero no así en el caso de una Institución Pública que tiene una “autorización” sin lapso determinado.

Entonces se daría el caso que otro licenciatario, de carácter privado, que continuaría con la titularidad de una determinada asignación de un canal radioeléctrico, ya sea con un nuevo llamado a concurso o transferencia según los casos, estaría obligado a “transportar” en su propio canal asignado, a una o más señales de 24 horas, impidiendo la posibilidad de usarlo completamente.

Este es el caso de canales abiertos como el 21 de Buenos Aires, asignado desde el 23 de octubre de 2001 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional  Nro. 1314, conforme a la Norma Técnica del Servicio, a fin de usar todo el canal  radioeléctrico completo por parte de su titular, la actual Provincia San Francisco Solano (OFM) de Derecho Pontificio, perteneciente a la Iglesia Católica, que es Persona Jurídica de Carácter Público, ya que  a partir de las “asignaciones digitales” de las Resoluciones de AFSCA Nro. 35 y Nro. 38, ambas de fecha 26 de febrero de 2015, se le impide en el futuro la posibilidad del uso pleno del canal, inclusive al titular privado (TELEFE).

Buenos Aires, setiembre de 2016.
Ing. Alberto Cravenna (M.N.1352)

NUESTRA SEÑORA DE MONTSERRAT

La devoción de la Virgen de Montserrat se remonta más allá de la invasión de España por los árabes. La imagen, ocultada entonces, fue descubierta en el siglo IX. Para darle culto, se edificó una capilla a la que el rey Wifredo el Velloso agregó más tarde un monasterio benedictino. Los milagros atribuidos a la Virgen de Montserrat fueron cada vez más numerosos y los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela los divulgaron. Así, por ejemplo, en Italia se han contado más de ciento cincuenta iglesias o capillas dedicadas a la Virgen de Montserrat, bajo cuya advocación se erigieron algunas de las primeras iglesias de México, Chile y Perú, y con el nombre de Montserrat han sido bautizados monasterios, pueblos, montes e islas en América.

No se conoce el origen de la estatua. Cuenta la leyenda que unos pastores estaban pastando sus ovejas cerca de Montserrat y descubrieron la imagen de madera en una cueva, en medio de un misterioso resplandor y cantos angelicales. Por órdenes del obispo de llevarla a la catedral, comenzó la procesión, pero no llegó a su destino, ya que la estatua se empezó a poner increíblemente pesada y difícil de manejar. Entonces fue depositada en una ermita cercana, y permaneció allí hasta que se construyó el actual monasterio benedictino.

La virgen es de talla románica de madera. Casi toda la estatua es dorada, excepto la cara y las manos de la Virgen y del Niño. Estas partes tienen un color entre negro y castaño. A diferencia de muchas imágenes antiguas que son negras debido a la naturaleza de la madera o a los efectos de la pintura original, el color oscuro de Ntra. Sra. de Montserrat se le atribuye a las innumerables velas y lámparas que durante siglos se han encendido ante la imagen día y noche. En virtud de esta coloración, la Virgen está catalogada entre las vírgenes negras. Por esto la llaman por cariño La Morenita. La estatua goza de gran estima como un tesoro religioso y por su valor artístico.

La imagen está sentada y mide 95 cm., un poco más de tres pies de altura. De acuerdo con el estilo románico, la figura es delgada, de cara alargada y delicada expresión. Una corona descansa sobre la cabeza de la Virgen y otra adorna la cabeza del Niño Jesús, que está sentado en sus piernas. Tiene un cojín que le sirve de banquillo o taburete para los pies y ella está sentada en un banquillo de patas grandes, con adornos en forma de cono.

El vestido consiste en una túnica y un manto de diseño dorado y sencillo. La cabeza de la Virgen la cubre un velo que va debajo de la corona y cae ligeramente sobre los hombros. Este velo también es dorado, pero lo realzan diseños geométricos de estrellas, cuadrados y rayas, acentuadas con sombras tenues. La mano derecha de la Virgen sostiene una esfera, mientras la izquierda se extiende hacia adelante con un gesto gracioso. El Niño Jesús está vestido de modo similar, por su puesto, con excepción del velo. Tiene la mano derecha levantada, dando la bendición, y la izquierda sostiene un objeto descrito como un cono de pino.

La imagen está ubicada en lo alto de la pared de una alcoba que queda detrás del altar principal. Directamente detrás de esta alcoba y de la estatua se encuentra un cuarto grande, llamado el Camarín de la Virgen. Este camarín puede acomodar a un grupo grande de personas, y desde ahí se puede rezar junto al trono de la Santísima Madre. A este cuarto se llega subiendo una monumental escalera de mármol, decorada con entalladuras y mosaicos. El nombre de Montserrat, catalán, se refiere a la configuración de las montañas en donde se ubica su monasterio. Las piedras allí se elevan hacia el cielo en forma de sierra. Monte + sierra: Montserrat.

SIETE CURIOSIDADES QUE TAL VEZ NO SABÍAS DE LOS SANTOS ARCÁNGELES

1. Son los más cercanos a los humanos
Desde Pseudo-Dionisio, Padre de la Iglesia del siglo VI, se suele enumerar tres jerarquías de ángeles. En la primera están los Serafines, Querubines y Tronos. Les siguen las Dominaciones, Virtudes y Potestades. Mientras que en la tercera jerarquía se encuentran los Principados, Arcángeles y Ángeles. Estos últimos son los que están más cercanos a las necesidades de los seres humanos.

2. Son mensajeros de anuncios importantes
La palabra Arcángel proviene de las palabras griegas “Arc” que significa “principal” y “ángel” que es “mensajero de Dios”. Al respecto, señala San Gregorio Magno:

“Hay que saber que el nombre de ‘ángel’ designa la función, no el ser del que lo lleva. En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman arcángeles”.

3. Hay 7 Arcángeles según la Biblia
En el libro de Tobías (12,15) San Rafael se presenta como “uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia”. Mientras que en el Apocalipsis (8,2) San Juan describe: “vi a los siete Ángeles que estaban delante de Dios, y ellos recibieron siete trompetas”. Por estas dos citas bíblicas se afirma que son 7 Arcángeles.

4. Sólo conocemos tres nombres
La Biblia solo da el nombre de tres Arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel. Los otros nombres (Uriel, Barachiel o Baraquiel, Jehudiel, Saeltiel) aparecen en libros apócrifos de Enoc, el cuarto libro de Esdras y en literatura rabínica. Sin embargo, la Iglesia solamente reconoce los tres nombres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Los demás pueden servir como referencia, pero no son doctrina.

5.  Gabriel significa “la fuerza de Dios”
En el Antiguo Testamento, San Gabriel Arcángel aparece en el libro sagrado de Daniel explicándole al profeta una visión del carnero y el chivo (Dn. 8), así como instruyéndolo en las cosas futuras (Dn. 9,21-27).  En los Evangelios, San Lucas (1,11-20) lo menciona anunciando a Zacarías el nacimiento de San Juan Bautista y a María (Lc. 1,26-38) que concebiría y daría a luz a Jesús.
San Gabriel Arcángel es conocido como el “ángel mensajero”, se le representa con una vara de perfumada azucena y es patrono de las comunicaciones y de los comunicadores porque trajo al mundo la más bella noticia con la Anunciación.

6. Rafael en hebreo es “Dios te sana”
El único libro sagrado que menciona a San Rafael Arcángel es el de Tobías y figura en varios capítulos. Allí se lee que Dios envía a este Arcángel para que acompañe a Tobías en un viaje, en el que se casó con Sara.

De igual manera San Rafael le indicó a Tobías cómo devolverle la vista a su padre. Por esta razón es invocado para alejar enfermedades y lograr terminar felizmente los viajes.

7. Miguel significa “¿Quién como Dios?”
El nombre del Arcángel Miguel viene del hebreo “Mija-El” que significa “¿Quién como Dios?” y que, según la tradición, fue el grito de guerra en defensa de los derechos de Dios cuando Lucifer se opuso a los planes salvíficos y de amor del Creador.

La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales. Se le suele representar con el traje de guerrero o soldado centurión poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo.

Fuente:
www.aciprensa.com 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

DIFERENCIAS BÁSICAS EN ASIGNACIONES DE FRECUENCIAS EN RADIODIFUSIÓN


En lo referente a diferencias básicas en asignaciones de frecuencias en el servicio de radiodifusión sonora y televisiva, entre personas jurídicas privadas y públicas, las mismas, si bien son semejantes, tienen sus claras diferencias en nuestro país.

Son semejantes, en mayor o menor medida, si consideramos la respectiva responsabilidad del titular de las frecuencias asignadas ante la sociedad, ya que tienen en común un servicio de interés público prestado a través del espectro radioeléctrico, el cual es un recurso sumamente escaso y patrimonio de la comunidad, administrado por el Estado, con sus emisiones retransmitidas total o parcialmente por redes privadas, cable, internet, etc., en directo o diferido.

Pero son diferentes en lo que atañe a su adjudicación o su autorización por parte del Estado, a través de cualquiera de sus organismos de aplicación de la administración del espectro de frecuencias, según sean personas privadas o públicas.

En el caso de las personas privadas, físicas o jurídicas, que quieren tener acceso al espectro de este servicio, se les solicita ingresar a un determinado llamado a concurso público, normalmente con ciertos requerimientos a cumplir en cuanto a los antecedentes del aspirante a titular, su patrimonio económico, aspectos culturales y de programación futura, además de las cuestiones de carácter técnico, a fin de poder enfrentar y ejercer dicho servicio.

En cambio, para las personas jurídicas de carácter público, explicitadas en el artículo 146 del nuevo Código Civil y Comercial, continuador del artículo 33 del anterior código, se les exige condiciones técnicas adecuadas para brindar el servicio, a semejanza de los casos anteriores, pero, por supuesto, sin analizar las restantes condiciones que se consideran cumplidas, por ser personas de carácter público.

Por otra parte, si bien todas deben cumplir un servicio de interés público, a las personas de carácter privado se les otorga un lapso de funcionamiento que es una licencia para emitir en una determinada porción de espectro, que puede ser renovada para el mismo u otros titulares privados, o transferida según el caso, no así para un persona jurídica pública que necesita una autorización de carácter intransferible para el acceso al espectro radioeléctrico.

Buenos Aires, setiembre de 2016
Fuente:

martes, 20 de septiembre de 2016

EL ESPÍRITU DE ASÍS

¡Nunca más violencia, nunca más guerra, nunca más terrorismo!
¡En nombre de Dios, que toda religión difunda en la tierra justicia y paz, perdón y vida,  amor!
Fue la invocación de Juan Pablo II

Desde el 27 de octubre de 1986 se renueva la invocación de paz para toda la humanidad nacida de la profética intuición de San Juan Pablo II. La histórica Jornada de oración, ayuno y peregrinación que reunió por primera vez a líderes y representantes religiosos del mundo, con el anhelo del santo Papa polaco de “contribuir a suscitar un movimiento mundial de oración por la paz que, pasando por encima de las fronteras y naciones y alcanzando a los creyentes de todas las religiones, llegue a abrazar al mundo entero”.

“Quizá como nunca, ahora en la historia de la humanidad, son tan evidentes los lazos intrínsecos entre una actitud auténticamente religiosa y el gran bien de la paz para la familia humana, que anhela y necesita la paz”, dijo también el Papa Wojtyla, alentando para que el compromiso en favor de la paz - fundada en los cuatro pilares de la verdad, de la justicia, del amor y de la libertad, como escribió San Juan XXIII, en la Pacem in Terris, sea constante cada día para las religiones del mundo, para los responsables de las naciones y  para todas las personas de buena voluntad.

Y 16 años después el Papa volvió a invitar a los representantes de las religiones del mundo a Asís, el 24 de enero de 2002 para “rezar por la superación de las contraposiciones y por la promoción de la auténtica paz. Queremos encontrarnos juntos en particular, cristianos y musulmanes, para proclamar ante el mundo que la religión no debe ser nunca motivo de conflicto, de odio y de violencia.

Quien acoge verdaderamente en su interior la palabra de Dios, bueno y misericordioso, no puede no excluir del corazón toda forma de odio y enemistad (…) Es urgente que una invocación común se eleve con insistencia desde la tierra hasta el Cielo para implorar del Omnipotente, en cuyas manos está el destino del mundo, el gran don de la paz, presupuesto necesario para todo compromiso serio al servicio del auténtico progreso de la humanidad”.

Así empezaba ese día su intenso discurso:

“Hemos venido a Asís en peregrinación de paz. Estamos aquí, como representantes de las diversas religiones, para interrogarnos ante Dios sobre nuestro compromiso en favor de la paz, para pedirle ese don y para testimoniar nuestro anhelo común de un mundo más justo y solidario.

Queremos dar nuestra contribución para alejar los nubarrones del terrorismo, del odio y de los conflictos armados, nubarrones que en estos últimos meses se han cernido particularmente sobre el horizonte de la humanidad. Por eso queremos escucharnos los unos a los otros: sentimos que esto ya es un signo de paz, ya es una respuesta a los inquietantes interrogantes que nos preocupan, ya sirve para disipar las tinieblas de la sospecha y de la incomprensión.

Las tinieblas no se disipan con las armas; las tinieblas se alejan encendiendo faros de luz. Hace algunos días recordé al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede que el odio sólo se vence con el amor”.

San Juan Pablo II dirigió también en esa ocasión una exhortación entrañable a los jóvenes:

“¡Que la paz habite en especial en el alma de las nuevas generaciones! ¡Jóvenes del tercer milenio, jóvenes cristianos, jóvenes de todas las religiones, les pido a ustedes que sean como Francisco de Asís, centinelas dóciles y valientes de la paz verdadera, fundada en la justicia, en el perdón, en la verdad y en la misericordia! ¡Avancen hacia el futuro manteniendo alta la antorcha de la paz, su luz los necesita!”

¿QUÉ SON LOS AGROGLIFOS?

El registro más antiguo de un agroglifo o círculo en un cultivo se encuentra en Inglaterra, en un folleto publicado el 22 de agosto de 1678, con el nombre de «The Mowing-Devil» (‘el diablo cosechador’), que muestra a un demonio cortando un gran círculo en el cultivo. El agricultor que dio testimonio para el artículo publicado aseguró haber visto al mismo Diablo segando el trigo, antes de pagar cierto salario que su segador exigía por su trabajo.

El fenómeno actual comenzó en el año 1976, cuando aparecieron los primeros círculos en Winchester (Reino Unido), y los medios hicieron eco de la noticia. Estos primeros círculos eran simples, de apenas 9 o 10 metros de diámetro, pero con el paso de los años se volvieron más complejos y numerosos. Ya en los años ochenta el fenómeno se trasladó a otros países como Alemania, Nueva Zelanda, etc. Desde la primera aparición de los círculos en los cultivos se ha especulado con varias opciones sobre la autoría de los mismos. Una es la de procedencia extraterrestre, que intentarían contactar a través de estas figuras. Otra opción es la creación humana, que realizaría los círculos por las noches sin ser vistos.

Muchas personas creen que estas formaciones son generadas por "entidades" ya sean de origen extraterrestre, divino o por medio de interacción con los pensamientos humanos. Según los seguidores de esta hipótesis, las pruebas de esta procedencia serían el mal funcionamiento de algunos aparatos eléctricos, brújulas, descargas de baterías, etc., y el complejo saber físico, astronómico y matemático que implican las figuras y la tecnología desconocida con la que están realizadas. Esta hipótesis baraja que los círculos son simplemente creados por el hombre durante la noche con diversos fines como burla, manera de ganar dinero, diversión, creatividad, etc.

Es la hipótesis que comparten escépticos y la mayoría de auto declarados "hacedores de círculos" y agricultores afectados. En 1991 Doug Bower y Dave Chorley se adjudican la autoría de los primeros círculos aparecidos durante mediados de los años setenta, mostrando detalladamente a la prensa cómo los realizaron. Los inventores del fenómeno empezaron realizando simples círculos con la idea de que los ufólogos los consideraran obra de extraterrestres. Cuando el meteorólogo Terence Meaden especuló con la posibilidad de que fueran consecuencia de tornados, añadieron líneas rectas y rectángulos para frustrar al experto. Cuando los agricultores especulaban en los pubs sobre qué resultaría en el fenómeno sorprendente y definitivo de cara a su origen no natural, Bower y Chorley ―que solían frecuentar los mismos locales― tomaban nota y, en cuanto podían, hacían realidad los sueños de los expertos.

Los estudiosos, sin embargo, han tratado de refutar la auto adjudicación de autoría por parte de Bower y Chorley. El argumento principal se refiere a que es imposible que dos hombres pudieran realizar los círculos, a veces de más de una hectárea de extensión y distribuidos por todo el mundo, en una sola noche. Así mismo, es poco probable que dos jubilados británicos dispusiesen de los conocimientos matemáticos y técnicos suficientes para plasmar algunas de las estructuras complejas (como fractales o progresiones armónicas) que comenzaban a proliferar. Ante dichas alegaciones, Bower y Chorley se ofrecieron a reproducir dichos diseños ante expertos, que pudieron comprobar lo rudo de la ejecución (círculos claramente imperfectos y poco definidos, incluso a simple vista) y los diseños no se correspondían con los tenidos por "reales". Por otro lado, y tras su muerte, el fenómeno no ha cesado.

El 12 de julio de 1990 apareció un pictograma de 120 m de longitud en un trigal en Alton Barnes, Wiltshire. La figura estaba formada por dos pares de círculos. Cada par tenía dos apéndices con forma de garra. En el verano de 1990, en un trigal de Exton, Hampshire, apareció un círculo de 20 m de diámetro. Las espigas estaban dobladas en espiral en sentido horario. A su alrededor había cuatro círculos "satélite" de 6 m de diámetro, con las espigas dobladas en espiral en sentido anti horario. El 17 de julio de 1991, un piloto de helicóptero observó un círculo rodeado por dos anillos y encerrado en un triángulo equilátero, el cual tenía un círculo en cada vértice, mientras sobrevolaba un trigal al pie del castillo Barbury, cerca de Swindon.

El 30 de julio de 1991, apareció una figura de pez cerca de Lockeridge, Wiltshire. En el siguiente mes, aparecieron otras siete figuras semejantes. El 21 de agosto del 2001 aparecieron dos círculos en un campo contiguo al radio-telescopio de Chilbolton en Hampshire, Inglaterra. Uno de ellos era un rectángulo con el mismo código binario, pero con distinta información, que utilizó Carl Sagan para el Mensaje de Arecibo. El otro era un cuadrado con una imagen pixelada que parecía contener el rostro de un supuesto extraterrestre. Este mensaje tuvo gran impacto entre las personas que se dedicaban a estudiar al fenómeno y es conocido como Mensaje de Chilbolton. El 21 de agosto de 2002 apareció un círculo, con un mensaje en código binario ASCII, en la localidad de Sparsholt, Hampshire, Inglaterra. Esta impresión es conocida con el nombre de Mensaje de Sparsholt. La impresión fue hecha en un campo privado de maíz.

Los creyentes en el origen no convencional (ufológico, paranormal u otro) de los dibujos señalan que:

-las plantas no están quebradas ni dobladas sino deformadas por una radiación de características similares a las microondas.

-las plantas supervivientes en el seno del círculo presentan un crecimiento anormal.

-las plantas presentan alteraciones electromagnéticas.

-las plantas quebradas emiten radiación residual.

Aunque inicialmente se empezaron como dos o tres formas geométricas básicas, los círculos han ido incrementando su complejidad, hasta el punto en el que han llegado a dar respuesta de mensajes en código binario, un dibujo del calendario maya, e incluso uno con la imagen de un alienígena sosteniendo otro mensaje en código binario. Los agricultores dicen manifestarse molestos por la creación de estas formaciones en sus cultivos, ya que representarían pérdidas al no poder aprovechar el trigo aplastado, sin embargo, muchos de ellos han optado por cobrar la entrada a sus fincas a quien desee ver los extraños agroglifos.

¿HUBO CONDUCTAS CRUELES EN LA BIBLIA?

El más sorprendente de los mandatos divinos que contiene la Biblia es, sin duda, el de la "guerra santa" (llamada en griego anatema, y en hebreo, herem). Según el libro del Levítico, Dios ordenó a Moisés que cuando conquistaran una ciudad, si antes de atacarla la habían declarado "anatema", debían matar y destruir todo lo que había en ella: Nada de cuanto se consagra a Yahvé con anatema, hombre, animal o campo de su propiedad, podrá ser vendido ni rescatado... Todo habrá de ser muerto (Lev 27, 28-29). Y leemos en el libro de Josué cómo los israelitas cumplen esta orden en la conquista de la Tierra Prometida. Las ciudades de Jericó, Ay, Maquedá, Libná, Lakish, Eglón, Hebrón, Debir, Jasor, etc., son declaradas "anatema" antes de ser atacadas; y luego de su captura el relato bíblico termina siempre con este sangriento estribillo: Mataron a filo de espada a hombres y mujeres, a niños y ancianos, bueyes, ovejas y asnos. No dejaron nada con vida (Jos 6, 17-21; 8, 22-24; 10, 28-42).

En el libro legislativo más evolucionado, el Deuteronomio, se ordena lo mismo, pero sólo contra los pueblos cananeos que habitaban en la Tierra Prometida. A las otras ciudades fuera del territorio se les debía proponer primero la paz, y en caso de que no aceptaran había que atacarlas. Pero "sólo los varones" debían ser exterminados; a las mujeres, los niños y el ganado se los tomaba como botín (Deut 20, 10-14). Se trataba, pues, de una práctica que el pueblo de Israel debía cumplir necesariamente si quería ser fiel a Dios. Incluso se nos cuenta un episodio en el que el rey Saúl, luego de vencer a los amalecitas, perdonó la vida a su rey, Agag. Entonces Dios se enojó con Saúl, lo rechazó como rey de Israel, y envió al profeta Samuel para que él degollara personalmente a Agag (1Sam 15, 32-34).

El profeta Elías, el más grande de los profetas del Antiguo Testamento, utilizó un método no menos cruel. Luego de debatir con 450 sacerdotes del dios cananeo Baal acerca de quién creía en el Dios más poderoso, luego de que estos perdieran la discusión, los hizo degollar a todos (1Rey 18, 40). Y el profeta Eliseo, enojado con unos niños que se burlaban de su calvicie, los maldijo en nombre de Yahvé e hizo aparecer dos osos del bosque, que mataron a 42 de ellos (2Rey 2, 23-24).
No menos sorprendentes resultan ciertas actitudes de Dios, que no aceptaríamos en ninguna persona de bien. Se muestra deshonesto, pues la noche del Éxodo aconseja a los israelitas pedir prestados a sus vecinos egipcios los objetos de oro y plata que tengan, sabiendo que esa noche han a huir y no tendrán que devolverles nada (Éx 3, 21-22; 12, 35-36). Se muestra cruel y vengativo con los egipcios, matando al hijo del Faraón, a todos los primogénitos del país, y ahogando al ejército entero en las aguas del mar, porque el Faraón no permitió a los israelitas salir a dar culto a Yahvé en el desierto (Éx 4, 23; 4, 23). Se muestra traicionero con David, a quien primero le ordena hacer un censo de las tribus; y luego, por haberlo hecho, se enoja con él y le manda una peste que aniquila a 70.000 personas (2Sam 24). Se muestra falaz con el rey israelita Ajab, a quien engaña para que salga a luchar contra los arameos sabiendo que lo van a matar (1Rey 22, 20-23).

También hallamos a muchos personajes bíblicos famosos, que siempre han sido motivo de admiración, realizando acciones cuestionables desde el punto de vista moral. Por ejemplo Abraham, nuestro padre en la fe, le miente al Faraón de Egipto que Sara es su hermana, cuando en realidad era su mujer, para salvar su vida y ser bien tratado, y se la entrega como esposa al Faraón (Gn 12, 10-20). Y lo vuelve a hacer con el rey Abimélek, de Guerar (20, 1-11). También Isaac miente que su mujer es su hermana y se la entrega al rey de Guerar (Gn 26, 7-11). Y en ningún caso Dios parece molestarse. El patriarca Jacob, alentado por su madre, engaña a Isaac su padre, ya viejo y ciego, para robarle la bendición que le correspondía a su hermano Esaú (Gn 27). Y más tarde, el mismo Jacob usará una estratagema para quedarse con la hacienda de su tío Labán (Gn 30, 25-43).

Simeón y Leví traicionan a los habitantes de Siquem, asegurándoles que sus hijos se casarán con las hijas de ellos, a condición de que se circunciden. Pero sólo es un ardid para debilitarlos y poder matarlos (Gn 34, 6-29). Yael, una mujer madianita, asesina traidoramente al general Sísara en su tienda, quebrando así las sagradas leyes de la hospitalidad oriental (Jc 5, 24), y luego es alabada como bendita entre las mujeres (Jc 5, 24). Salomón, el rey más glorioso que reinó en Israel, llegó a tener en su harén 700 esposas. Y como si esto fuera poco, lo completó con 300 concubinas más (1Rey 11, 1-3). ¡Mil mujeres! Y a Dios no pareció preocuparle demasiado.

La Biblia nos sorprende con varias de estas narraciones. Una de ellas es la del incesto de Lot con sus hijas (Gn 19, 30-38). Se cuenta que después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Lot y sus dos hijas fueron a vivir a una cueva. Y como no quedaban ya más hombres en el país con quien procrear, las jóvenes emborracharon a su padre, se acostaron con él y así quedaron embarazadas. A pesar de este incesto, las hijas de Lot son bendecidas por Dios con dos hijos, Moab y Ben Ammí. Otro relato que nos resulta inconcebible también tiene como protagonista a Lot, el cual, para salvar a unos huéspedes que había en su casa, de los habitantes de Sodoma que querían violarlos, les ofrece a sus dos hijas vírgenes para que hicieran con ellas lo que quisieran, demostrando que el honor de una hija es menos importante que el deber de la hospitalidad (Gn 19, 4-8). Lo mismo hace un hombre de la ciudad de Guibeá, que pone a su hija y a su concubina en manos de sus vecinos, para proteger de ellos a un huésped (Jc 19, 22-25). Todo esto, sin que aparentemente a Dios le parezca mal.

Incluso en las oraciones, que de por sí deberían ser la cumbre de la espiritualidad y el amor humanos, encontramos frases desconcertantes de odio y malevolencia, en las que el israelita implora a Dios lo peor para sus enemigos. Así, el Salmo 137 dice, refiriéndose a los babilonios que habían sometido a Israel: ¡Ciudad de Babilonia, la devastadora, feliz quien te devuelva el mal que nos hiciste, feliz al que tome a tus hijos y los estrelle contra la roca! (v. 8-9). De igual modo, un hombre que se siente falsamente acusado y calumniado le pide a Dios que lo vengue contra su acusador, y reza: ¡Que se muera joven, y que otro ocupe su cargo; que sus hijos se queden huérfanos, y su mujer quede viuda; que sus hijos anden vagando y pidiendo limosna, y que los echen de su casa destruida; que el acreedor le quite todos sus bienes, y que gente desconocida le robe sus ganancias; que nadie tenga piedad de sus huérfanos, y que su descendencia sea exterminada! (Sal 109, 8-13).

Otra oración, esta vez contra los malos jueces, dice: Dios mío, rómpeles los dientes de su boca, arráncales esos colmillos de leones. Que desaparezcan, como el agua que se escurre. Que se pudran como la hierba que se pisa. Que sean como un niño abortado, que nunca vio la luz (Sal 58, 7-9). Hasta el profeta Jeremías suplica a Dios el mal para aquellos enemigos suyos que habían intentado matarlo: Señor, haz que sus hijos sufran hambre, y que mueran desangrados por la espada; que sus mujeres queden sin hijos y viudas; que sus maridos sean asesinados, y sus hijos mueran en la guerra (Jr 18, 21). Como vemos, todas oraciones muy poco edificantes. Jesús nos ordenó rezar por nuestros enemigos, pero ¿podemos rezar así?

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

martes, 13 de septiembre de 2016

COEXISTENCIA POSIBLE DEL SERVICIO DE TV ABIERTA TANTO ANALÓGICA COMO DIGITAL


La normativa internacional en materia de planificación del espectro radioeléctrico del servicio de TV ABIERTA, al público en general, ya sea analógica o digital, establece que los organismos de administración de frecuencias de la Región II (las tres Américas) de cada país que es miembro de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (U.I.T.), canalicen las planificaciones de frecuencias y asignaciones individuales destinados a sus respectivos titulares, ya sean estos personas físicas o jurídicas, con o sin fines de lucro, privadas o públicas estatales y no estatales, en 6 MHz., no menor a ese valor, como es el caso de Argentina.

 El uso de esa porción de espectro radioeléctrico, de aire, implica una responsabilidad pública, ya que el mismo es un recurso natural muy escaso, patrimonio de la comunidad. Cada país es soberano y lo administra sobre la base de dicha canalización. Esa responsabilidad es la que el Estado, como administrador de ese espectro, le adjudica a cada licenciatario o autorizado. Cada uno de ellos, como lo fue siempre, tiene esa responsabilidad, aún en la etapa de modulación digital con el estándar adoptado por nuestro país, que preanuncia un uso mucho más intensivo de esa misma porción concedida, pues permite una utilización más eficiente de esa porción, con una o más señales de 24 horas, simultáneas, dependiendo de los servicios a prestar, según la calidad requerida, el tipo de información a difundir, etc.

El espectro destinado a este servicio de TV, abierto al público en general, directo, gratuito, y que es una verdadera “reserva” por su sencillez intrínseca para la independiente y libre expresión mediática, ha sufrido una considerable reducción desde la década del ’80 y actualmente sigue siendo destinada parcialmente a otros servicios, que si bien son muy valiosos, no poseen dichas características, por lo cual es en detrimento de un servicio esencial con tendencia a su eliminación, especialmente si consideramos la elección proveniente de ciertos países en la reunión internacional de la U.I.T., en Ginebra (Suiza), del 2 al 27 de noviembre próximo pasado. Ahora, en nuestro país, se ha reducido su capacidad desde los antiguos 70 canales a sólo 30, en la banda de frecuencias del servicio de TV ABIERTA en UHF, con el agravante actual que aún persiste la ocupación de un gran número de canales para otros servicios secundarios en la misma banda, con licencia de TV Codificada (no abierta), cuya migración futura a bandas superiores no es tan sencilla por compresibles y múltiples motivos relacionados con el servicio que siguen cumpliendo.

Como respuesta a esa reducción y consecuente escasez del espectro de TV ABIERTA, cabría la posibilidad de que el Estado asigne señales de 24 horas dentro de esa porción de 6 MHz., generada por un determinado titular con su planta transmisora, ya que el estándar digital lo permite. Pero ocurre que, como vimos, la normativa de la Administración de Frecuencias sólo define como canal radioeléctrico esos 6 MHz. a efectos de la planificación y asignación del espectro por parte del Estado. Como ejemplo de dicha irregularidad actual en la Argentina podemos considerar las “asignaciones digitales” de los canales abiertos 2, 9, 11, 13 y 21 del área Buenos Aires, dadas en febrero de 2015 por la Resolución Nro. 35 de la AFSCA.

Por supuesto cada titular, asumiendo la responsabilidad que le corresponde, podrá decidir con total libertad el tipo de programación y su calidad técnica ocupando, como fuera conveniente, el espacio radioeléctrico concedido. Esto es para todas esas estaciones de TV ABIERTA, aunque el peor de los casos es el de la emisora de la Iglesia Católica, Persona Jurídica Pública, a la cual se la condiciona totalmente con la irregular “asignación” a una empresa privada del canal 21, único autorizado por Decreto del P.E.N. Nro. 1314, desde el año 2001, como abierto en la banda de UHF, en Buenos Aires, a dicha Institución, quitándole así su titularidad y los derechos adquiridos para utilizar en el futuro todo el ancho de banda de su canal, completo.

Considerando esta situación, descripta muy brevemente, de escasez de espectro para este servicio abierto al público en general, junto con las irregularidades mencionadas que deberán subsanarse, se estima que será muy razonable que se utilicen las frecuencias que se liberen de la banda de VHF (canales  2 al 13) como consecuencia de la migración de canales a la banda de UHF para la TV DIGITAL, ya que nuestro país así lo necesita, a fin de preservar esa atribución internacional para el público en general, con el objeto de generar otros servicios de carácter local, sin la obligación del denominado “apagón analógico”. Algo semejante a lo ocurrido con el servicio denominado “Low Power Television” (LPTV) de EE.UU.

Buenos Aires, setiembre de 2016
Fuente:

LA CIUDAD DE ESPERANZA

La ciudad de Esperanza, es la capital del Departamento Las Colonias de la Provincia de Santa Fe y debe su origen al Contrato de Colonización firmado el 15 de Junio de 1853 entre el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, representado por el Gobernador y Capitán General Domingo Crespo y el Ministro de Gobierno Manuel Leiva y el salteño Aarón Castellanos. Por dicho contrato, inspirado en los propósitos del gobierno de la provincia, de promover y desarrollar las riquezas naturales, las industrias y particularmente la agricultura; Aarón Castellanos quedó autorizado a introducir en el territorio de la misma 1.000 familias de labradores europeos en grupos de 200 familias cada uno, en el plazo de diez años a partir de la llegada del primer contingente.

Este vasto plan realizado sólo en su faz inicial, a partir de 1855, fue suficiente para impulsar la política de colonización agrícola que venía persiguiendo el país desde 1822. Según lo dispuesto por una de las cláusulas del contrato, el gobierno de Santa Fe procedió en Setiembre de 1855, a la división y amojonamiento de las tierras para la proyectada colonia. La misma se ubicaría en los terrenos del llamado Cantón de Reyes, sobre el río Salado. Por esta razón se toma ese mes como fecha de fundación, ya que el hecho de fundar se considera anterior al de poblar. Existía en dichas tierras y en las aledañas, una primitiva población aborigen representada por tribus nómades a las cuales contenía una línea de fortines.

El 20 de Enero de 1856, con la llegada a Buenos Aires del primer grupo de inmigrantes con destino a la colonia se inicia la población de Esperanza. Nuevos contingentes se sucedieron en los meses siguientes, concretándose así la introducción de las 200 familias.
La población fundadora se componía en su mayoría de familias suizas con un importante aporte de alemanes y franceses. Un reducido número de belgas, luxemburgueses y saboyanos completaban el contingente originario. Provenían de clase media, eran expertos en artesanías y oficios más que en la práctica de la agricultura extensiva. actividad que tendrían que desarrollar. Dos cultos: católico y protestante, y dos idiomas: alemán y francés, fueron los predominantes.

La colonización se efectuó bajo el principio de la "subdivisión de la propiedad" y en cumplimiento a la cláusula 7a. del contrato, se adjudicó a cada familia una concesión de tierra, equivalente a 20 cuadras cuadradas (33 hectáreas). Las Concesiones se distribuyeron: 100 al Oeste para las familias de lengua alemana y 100 al Este para las de lengua francesa. Esta sesión de 200 concesiones implicó un plan de colonización agrícola que no tuvo parangón en su tiempo, con la adjudicación de tierras realizada en otras regiones del país. La instalación de la colonia provocó consecuencias políticas, económicas, culturales y demográficas al incorporar un elemento humano que difundió hábitos de vida organizada, arraigo a la tierra y división del trabajo.

El acrecentamiento de la población en el litoral y la transformación del desierto en tierras de labranza permitió el surgimiento de nuevas colonias que constituyeron una avanzada política. Esperanza constituye el triunfo del trabajo y de la voluntad del hombre que tuvo que proveerse, defenderse y avanzar aún en medio de factores adversos. La fe puesta en la alta empresa dio origen a su nombre: ESPERANZA.

EL CASTIGO CORPORAL COMO DISCIPLINA DE LA IGLESIA-SEGUNDA PARTE

Igual que en 1260 los flagelantes en 1348-49 se unieron en fraternidades que usualmente comprometían a sus miembros a una época penitencial de 33 días y medio. En tales tiempos vagaban lejos de sus casas en grandes procesiones. La admisión a la fraternidad tenía que ir precedida por un acto de confesión general, reconciliación con los enemigos y promesa formal de obediencia incondicional al superior de la fraternidad. Toda relación, incluso toda conversación, con mujeres estaba prohibida en la mayoría de las fraternidades. Los flagelantes generalmente vestían atuendos blancos, o mantos y gorros marcados con cruces rojas, de ahí que fueran conocidos comúnmente en Alemania como "HERMANOS DE LA CRUZ". El auto-castigo era realizado dos veces al día, preferiblemente en plazas públicas, entre la entonación de himnos y según un ceremonial descrito detalladamente.

En muchas ciudades durante varias semanas y casi diariamente aparecían nuevas compañías de peregrinos de varios cientos de personas. Al final surgieron procesiones de flagelantes de mujeres y niños. Para la Iglesia, cuya influencia sobre las multitudes estaba completamente paralizada por el movimiento flagelante, oponerse al movimiento con las armas más afiladas se convirtió en un simple acto de auto-defensa. El 20 de octubre de 1349 el papa CLEMENTE VI emitió una bula condenando a los flagelantes y su causa en los más severos términos y exigiendo su supresión; el auto-castigo sería tolerado sólo dentro de los límites de la regulación eclesiástica. El fermento popular amainó tan súbitamente como había surgido. Hacia mediados de esa década la flagelación en Alemania casi había desaparecido y si permaneció siendo practicada fue en la esfera privada por los sectarios proscritos.

En 1399 apareció un nuevo movimiento de flagelación de amplia extensión en los países romances con el surgimiento de los denominados "BLANCOS"; desde Provenza el movimiento se esparció por Francia, España e Italia. El impulso en este caso vino por revelaciones ficticias de juicios divinos futuros y el supuesto mandato de la Virgen María. El movimiento se vio fortalecido por la llegada del conocido dominico español y popular predicador VICENTE FERRER, quien profetizó el fin inmediato de todas las cosas. Multitudes innumerables de flagelantes le siguieron por Francia, España e Italia entre los años 1400 y 1417. Esas cruzadas de flagelantes provocaron en el concilio de Constanza no poca ansiedad. JEAN GERSON, en 1417, presentó al concilio un memorial en el que se pronunció decididamente no sólo contra las procesiones de flagelantes, sino también contra el auto-castigo del laicado en general.

El procedimiento de la Iglesia contra las fraternidades flagelantes alemanas en el período tras 1349 tuvo su igual en el hecho de que de esas asociaciones surgió una secta flagelante herética, cuyo combate ocupó a la Iglesia hasta finales de la Edad Media. Esta secta poseyó una fuerte organización en Turingia hacia 1360 por el apocalíptico KONRAD SCHMID. Él calculó la fecha del juicio final para el año 1369 y sus numerosos seguidores se prepararon para el suceso mediante la flagelación penitencial. Es probable que Schmid y sus seguidores estuvieran también fuertemente influenciados por las doctrinas de los valdenses, que estaban ampliamente diseminados en Turingia.

Los flagelantes de Turingia supuestamente habrían rechazado todos los sacramentos y el sistema ceremonial y jerárquico eclesiástico; había que levantar en su lugar un reinado milenial, a cuyo gobierno SCHMID se creía llamado. En 1369 muchos flagelantes, entre ellos él mismo, fueron quemados. Pero sus seguidores desde entonces le identificaron con ENOC y ELÍAS y esperaron que ejecutara el juicio final en lugar de Cristo. Desde finales del siglo XIV la Iglesia católica repetidamente combatió con severidad sanguinaria a los flagelantes turingios, aunque ellos furtivamente se mantuvieron hasta finales del siglo XV.

Desde el siglo XVI en adelante la Compañía de Jesús promovió, con apasionado celo, la difusión del auto-castigo. En estrecho contacto con los jesuitas estaban también las fraternidades penitenciales y flagelantes francesas del siglo XVI, que tuvieron mucha influencia en la vida política de Francia bajo el rey ENRIQUE III (1574-89). También en Alemania, debido principalmente a la influencia de los jesuitas y capuchinos, el auto-castigo de laicos se difundió ampliamente en el siglo XVI. El erudito alemán más notable de los jesuitas, JACOB GRETSCHER, compiló (1606-13) una historia y vindicación completa del auto-castigo, con la idea de promover su difusión tanto como fuera posible. Gracias de nuevo a la propaganda jesuita, la flagelación obtuvo brillantes triunfos, tras el siglo XVI, en partes más allá de Europa, especialmente en la India, Persia, Japón, Filipinas y particularmente en las provincias americanas de España.

De hecho, incluso hasta el día presente, la flagelación ha sido tenazmente practicada en Sudamérica, México y en el sudoeste de los Estados Unidos; las fraternidades (hermanos penitentes) de Nuevo México y Colorado llegaron a contar entre sus miembros a miles y llevaron su fanatismo hasta el punto de crucificar a sus miembros, por lo que LEÓN XIII se sintió obligado a oponerse a sus procesiones. En Sudamérica la flagelación de laicos todavía se practica en muchos lugares como práctica costumbrista regular en iglesias específicas y según formas rituales.

LA BATALLA DE TUCUMÁN

La batalla de Tucumán tiene un significado especial en la causa de la Revolución, dado que frenó la avanzada realista, y es el primer acto del triunfo argentino del norte, del cual el segundo es la batalla de Salta. Más allá de la trascendencia que tuvo la batalla librada en Tucumán el 24 de septiembre de 1812, desde el punto de vista político, también es significativa desde el aspecto militar. Las batallas de Tucumán y Salta, son las únicas de carácter campal dadas contra los españoles en el territorio argentino. Y esto les da a esos triunfos un significado singular. Nos referiremos a la batalla de Tucumán. Resulta de sumo interés, el testimonio que aporta el general José María Paz en sus Memorias, acerca de la retirada de Belgrano del norte, después de hacerse cargo de los restos del ejército patrio derrotado en el Desaguadero.

Belgrano se retiraba desde Jujuy, en dirección a Tucumán, hacia fines de agosto de 1812. El ejército contaba con sólo 1.500 hombres, casi desorganizado y desprovisto de todo. Por detrás venía en su persecución, el general Tristán, destacado por Goyeneche con un ejército español de más de 3000 hombres. A pesar que las avanzadas del ejército realista venían picando peligrosamente la retaguardia del ejército patriota, Belgrano se mantuvo sereno y valiente. Con su actitud logró que sus soldados no cayeran en el pánico. En esas circunstancias adversas, era cuando Belgrano mostraba su verdadera estatura moral. Según Paz: “jamás desesperó de la salud de la patria, mirando con la más marcada aversión a los que opinaban tristemente sobre ella”.

Es importante señalar que Belgrano desobedeció la orden del Triunvirato que le ordenaba trasplantar a Córdoba la fábrica de fusiles que funcionaba en Tucumán, y desmantelar, desguarnecer y abandonar enteramente Tucumán, para establecerse en Córdoba, frente a la avanzada realista. La desobediencia de Belgrano selló la suerte de nuestras provincias del Norte, dado que obedecer las órdenes del Triunvirato, que sólo atinaba a salvar la Capital y su gobierno, hubieran significado la pérdida del norte argentino. Belgrano se debió enfrentar a los enemigos realistas y a las órdenes del gobierno, que actuaba de una manera egoísta.

Belgrano simuló tomar un camino que se dirigía a Santiago del Estero, sin tocar en Tucumán. Así, el prócer se propuso engañar a Tristán que creyó que Belgrano abandonaba Tucumán, con lo cual, descuidó las más elementales precauciones de orden militar, dando lugar a la captura en Trancas, de Huici. Belgrano se detuvo con sus tropas en La Encrucijada, lugar cercano a la ciudad de Tucumán, y despachó para Tucumán a Juan Ramón Balcarce, dándole las más amplias facultades para promover la reunión de gente y armas y estimular al vecindario a la defensa.

El vecindario tucumano respondió con entusiasmo al pedido de Balcarce, y el Cabildo envió una diputación a Belgrano, para persuadirlo a quedarse en Tucumán, y con todo el apoyo de este pueblo, organizar la defensa y presentar combate al invasor. Belgrano consiguió que se le otorgara dinero y gente en cantidad apreciable, por lo cual se dirigió a la ciudad de Tucumán, decidido a enfrentarse con el enemigo. Belgrano contó con doce días para organizar sus tropas. Su plan consistía, como dice Mitre en “esperar al enemigo fuera de la ciudad, apoyando su espalda en ella”, y después, “en caso de contraste, encerrarse en la plaza”.

El ejército invasor tuvo que soportar el vacío y el silencio que hallaron a lo largo del camino. Eran hostilizados por las partidas criollas y el 23 de septiembre, el general Tristán, tuvo la máxima sorpresa, al avistar la ciudad de Tucumán y advertir la presencia de Belgrano y su ejército en ella. El 24 de septiembre se encontraron el ejército realista y el patriota en la batalla de Tucumán, y a pesar de que el ejército realista contaba con 4000 hombres y el patriota con sólo 2000, la suerte sería favorable para los patriotas. A mitad de la batalla, ocurrió algo sobrenatural que contribuyó a desbandar las tropas realistas y a llenarlos de pánico. Fue un vasto huracán que llegó furioso del sur. Según el relato de Marcelino de la Rosa, a quien se lo contaron protagonistas de esta batalla: “El ruido horrísono que hacía el viento en los bosques de la sierra y en los montes y árboles inmediatos, la densa nube de polvo y una manga de langostas, que arrastraba, cubriendo el cielo y oscureciendo el día, daban a la escena un aspecto terrífico”

Otro factor muy importante, además del viento y de las langostas, fue la acción de la caballería gaucha, tucumana en su mayor parte, del ala derecha. Esta llevó su carga sobre el enemigo, de un modo formidable. La caballería enemiga de Tarija, al verlos llegar, se asustó y huyó. Ni la infantería española pudo contenerlos: pasaron por encima y, cuando se dio cuenta, los encontró a su retaguardia. La caballería gaucha al llegar a los bagajes y las mulas enemigas, cargadas de oro y de plata, se dispersaron y se dedicaron a despojar de todo esto a nuestros enemigos.

Después del encuentro de los dos ejércitos, reinó la confusión. La infantería patriota quedó dueña del campo de batalla, pero, viéndose sola, se replegó sobre la ciudad., y entró en ella para acantonarse y preparar su defensa. Bajo el mando del coronel Eustaquio Díaz Vélez, mientras Tristán con el resto de su ejército llegó hasta la goteras de Tucumán, donde se estacionó como sitiándola. Belgrano, acompañado del coronel Moldes y algunos soldados, fue hasta el Rincón, sin saber los resultados de la acción. Paz va a ser quien se encuentre con Belgrano y le informe que en la ciudad se encontraba fuerte toda su infantería, con lo que Belgrano, conociendo el triunfo de la caballería tucumana, supo de su triunfo.

Según el historiador Vicente Fidel López esta batalla fue “la más criolla de todas cuantas batallas se han dado en el territorio argentino”. Y eso es para él, “lo que la hace digna de ser estudiada con esmero por los oficiales aplicados a penetrar en las combinaciones con que cada país puede y debe contribuir de lo propio a la resolución de los problemas de la guerra”.

Sobre su trascendencia, dijo Mitre: “Lo que hace más gloriosa esta batalla fue no tanto el heroísmo de las tropas y la resolución de su general, cuanto la inmensa influencia que tuvo en los destinos de la revolución americana. En Tucumán salvose no sólo la revolución argentina, sino que puede decirse contribuyó de una manera muy directa y eficaz al triunfo de la independencia americana. Si Belgrano, obedeciendo las órdenes del gobierno, se retira (o si no se gana la batalla), las provincias del Norte se pierden para siempre, como se perdió el Alto Perú para la República Argentina’’.

¿CUÁNDO SE CUMPLIRÁN LAS PROFECÍAS DEL APOCALIPSIS?-SEGUNDA PARTE

Un segundo problema preocupaba a los cristianos de fines del siglo I: la persecución desatada contra ellos por el Imperio Romano. Aún estaba fresca en su memoria la locura tristemente célebre de Calígula (37-41), y sobre todo de Nerón (54-68), quien unos años antes había perseguido cruelmente a los cristianos en Roma y había hecho morir al apóstol Pablo, a san Pedro y a muchos otros. Ahora, en el momento en que Juan escribe, el delirio imperial ha vuelto a instalarse. Domiciano ha decidido imponer el culto al emperador, y exige que se lo llame “Señor y Dios”. La reacción de los cristianos es inmediata. Su único Dios y Señor es Jesucristo. ¿Cómo podían admitir semejantes pretensiones de Domiciano? Al ver el rechazo de los cristianos, Domiciano desató una nueva y feroz persecución que ahogará en sangre a las comunidades creyentes. Frente a este segundo problema Juan compone la segunda parte de su libro (capítulos 12-20). En ella busca darles ánimo y esperanza, y alentarlos en medio de las durísimas pruebas por las que atravesaban. Ellos se preguntaban cuánto tiempo más duraría este horror, cuándo intervendría Dios en favor de ellos y acabaría con las pretensiones totalitarias del gobierno de Roma. Y él les responde mediante imágenes y visiones.

En el capítulo 12 una mujer (que representa a la Iglesia) enfrenta a un gran Dragón (el Imperio Romano) que quiere devorar a sus hijos (los cristianos), y sale victoriosa. Con lo cual el autor anuncia el triunfo de los creyentes frente a la persecución que se había desatado. Sigue la visión de las dos Bestias (capítulo 13). La primera representa, otra vez, al Imperio Romano, pues tiene siete cabezas (como las siete colinas de Roma) y títulos ofensivos (los títulos divinos que usaba el emperador). La segunda Bestia (también llamada en 19,20 “el Falso Profeta”) es la encargada de hacer propaganda para que todos adoren a la primera Bestia; representa, por lo tanto, a la propaganda oficial del estado, o sea a la religión romana montada por el emperador para seducir y convencer a los cristianos de que lo veneraran a él como dios; lo cual estaba logrando en muchas comunidades. En el capítulo 17 la ciudad de Roma vuelve a aparecer, esta vez presentada con la figura de una gran Prostituta (capítulo 17). Y a continuación describe su destrucción, y cómo gritan y se lamentan aquellos que antes amaban, pecaban y negociaban con esta Prostituta (capítulo 18). El castigo de Roma concluye con alegres cantos en el cielo, donde se oye resonar el aleluya triunfal (capítulo 19). Una última visión presenta a un Jinete montado en un caballo blanco, que lucha contra la Bestia y sus aliados y la vence. El Jinete (Cristo), arroja a la Bestia (el Imperio romano) a un lago de fuego.

Toda la segunda parte del Apocalipsis, pues, consiste en el anuncio esperanzador del pronto final de la persecución. Con el lenguaje propio de la apocalíptica, el autor repite siempre lo mismo mediante diversas imágenes, símbolos y figuras: Dios reserva un gran castigo contra la ciudad de Roma, contra el emperador que se creía Dios, y contra sus autoridades y magistrados, mientras que los cristianos que se mantuvieron fieles hasta el final serán liberados de todo mal. Una profecía llena de consuelo para los que tenían que perseverar en medio de tanta violencia y sufrimiento. Después del fin de la persecución, el Apocalipsis anuncia la llegada de un reino de 1000 años de duración (capítulo 20). Con esto el autor quiere decir que el cristianismo seguirá existiendo un largo tiempo, expresado simbólicamente en 1.000 años. Y el encarcelamiento de la Serpiente indica que el poder de Satanás, es decir, del mal, estará a partir de ese momento limitado en su poder pues ya existe en el mundo el Evangelio de Jesucristo. El libro termina con la majestuosa visión de los cielos nuevos y tierra nueva, y una nueva ciudad de Jerusalén que baja desde el cielo. ¿Cuándo aparecerán estos cielos nuevos y tierra nueva? En realidad para el Apocalipsis también éstos ya han aparecido. Al acabarse la persecución, el autor anuncia que se inaugurará una nueva era para toda la humanidad (decir “cielo y tierra” equivale a decir toda la humanidad), con una nueva ciudad de “Jerusalén” en reemplazo de la anterior. De ella formarán parte todos los santos de la tierra, es decir, los que procuran vivir de acuerdo con la Palabra de Dios.

Al poco tiempo de aparecer el cristianismo, ya estuvo a punto de abortarse. Dos grandes obstáculos (la ruptura con los judíos, y la persecución romana) le salieron al cruce, y casi lo ahogaron cuando apenas estaba naciendo. Era lógico, entonces, que quienes se habían adherido a este nuevo movimiento se preguntaran si tenía futuro, si valía la pena jugarse la vida por el Evangelio o estaba destinado a desaparecer como otras tantas corrientes religiosas surgidas y luego desaparecidas a lo largo de la historia. Ante esta candente cuestión, en la que los creyentes ponían en juego nada menos que su vida, Juan escribió su Apocalipsis para decirles que el cristianismo, recientemente aparecido, no era una corriente religiosa más, sino que estaba destinada a durar para siempre. Que el judaísmo no impediría su desarrollo y que el Imperio Romano no lograría eliminarlo. Que los cristianos podían, nomás, confiar tranquilamente en la nueva Iglesia, porque contaba con la protección de Dios para siempre. El Apocalipsis no habla, por lo tanto, del fin del mundo como algunos creen. ¿De qué les hubiera servido a aquellos cristianos desesperados y perseguidos por los romanos, los detalles del fin del mundo que supuestamente vendría miles de años después? ¿Para qué Juan los iba a prevenir de algo que sucedería siglos más tarde, cuando no sabían si al día siguiente estarían vivos?

Juan, que era un cristiano preocupado por la situación presente de sus hermanos, les quiso anunciar una noticia gozosa y esperanzadora para todos ellos: que el cristianismo saldría triunfante frente a la opresión de los judíos y a la persecución de los romanos, los dos grandes dramas del momento. Todas las profecías del Apocalipsis, pues, ya se han cumplido (del mismo modo que ya se han cumplido las profecías de Isaías, de Jeremías, o de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén). No obstante, el libro sigue teniendo un mensaje para nosotros los lectores modernos. Porque hoy también el cristianismo se ve jaqueado por diversas persecuciones, y se ven tentados de preguntarse: ¿tiene futuro esta fe? ¿No habría que admitir que el mal, la violencia, el fraude, la corrupción, la mentira, están venciendo y que debemos pasarnos a sus filas antes de que nos terminen de matar por buscar otro ideal? ¿Tiene sentido obstinarse en los valores cristianos frente a un mundo que, como una Bestia feroz, parece devorar a quienes los practican? A todos ellos el Apocalipsis les contesta que sí. Que del mismo modo que salió triunfante de las potencias enemigas en sus comienzos, la fe cristiana está destinada a triunfar también ahora. Que nunca podrán ser derrotados el bien y la justicia que predica el cristianismo. Y que quienes estén del lado del mal, no tienen ya futuro. Por eso Juan, en su libro, dejó escrita la esperanza y la ilusión más grande jamás contada.

Biblista
Ariel Alvarez Valdez

¿QUÉ ES LA PEREGRINACIÓN A LA MECA?

La peregrinación es hacer una visita la Kaaba, una construcción con forma de cubo que se halla en La Meca, Arabia Saudita, y representa el lugar sagrado y de peregrinación religiosa más importante del Islam. La primera peregrinación a La Meca la realizó Mahoma con 1.400 de sus hombres en el año 628, con el objetivo de restablecer las tradiciones religiosas del profeta Ibrahim (Abraham para los cristianos), después de que la situación en esta ciudad hubiera degenerado. Según la tradición musulmana, hace 4.000 años Ibrahim recibió instrucciones de viajar hacia Arabia con su segunda esposa, Hajira, y su hijo Ismail, para escapar de los celos de su primera esposa Sara. Ya allí, Alá le pidió al profeta que dejara a su mujer y su hijo solos, con algo de comida y agua. Pero las subsistencias se agotaron rápido y Hajira se vio obligada a escalar dos colinas, conocidas como Safa y Marwa, para buscar ayuda, ya que ella y su hijo estaban muriendo de hambre y sed.

Agotada, la mujer se desvaneció y pidió ayuda a Alá. Fue entonces cuando, tras hundir su pie en la arena Ismail, brotó agua, salvando la vida a ambos. Hajira y su hijo sobrevivieron vendiendo a los nómadas que pasaban el agua del pozo, conocido como Zam Zam, a cambio de alimentos, y fue así como los encontró Ibrahim. Alá le pidió entones a éste que construyera un templo dedicado a él: una pequeña estructura de piedra conocida como 'Kaaba' (cubo). Con el paso de los siglos, La Meca se convirtió en una ciudad floreciente pero se apartó de las enseñanzas del profeta, de ahí el viaje de Mahoma y sus hombres. La peregrinación a La Meca es uno de los cinco pilares del islam. Todo musulmán adulto que pueda permitírselo, tanto económica como físicamente, debería realizar al menos una vez en su vida este viaje a la ciudad santa. Los otros cuatro pilares del islam son: la profesión de la fe (shahadah), testificando que solo hay un Dios y Mahoma es su profeta; el rezo (salat) cinco veces al día, amanecer, mediodía, media tarde, ocaso y noche; el 'zakat', la donación anual a los pobres y más desfavorecidos, que debería ser del 2,5 por ciento de su riqueza; y el ayuno durante el mes sagrado del Ramadán.

Ihram: Antes de comenzar la peregrinación propiamente dicha, el fiel debe hacer una declaración de intención de que va a realizarlo y cumplir con una serie de requisitos que demuestran su pureza: debe vestir de riguroso blanco sin ningún tipo de ornamento (a esta ropa se le llama también 'ihram'), no se puede usar colonia ni aceites y el baño está permitido pero sin jabones con olores. Además, no se podrán mantener relaciones conyugales, no se podrán afeitar ni cortar las uñas. Para hacer esta peregrinación hay que vestir la típica ropa del peregrino que consiste en dos piezas de tela blanca sin costuras que representan el haber dejado atrás todas las ataduras mudanas. Una vez completado el primer paso, los peregrinos se trasladan a Mina el día 8 del mes de Dhul Hijjah. Una vez aquí deberán esperar hasta el amanecer del día siguiente para trasladarse hasta el valle de Arafat, una zona abierta a unos 20 kilómetros de La Meca, donde deberán arrepentirse de sus pecados. Los peregrinos se trasladan a Muzdalifa para pasar la noche, donde deberán reunir entre 49 y 70 pequeñas piedras. A la mañana siguiente regresan a Mina.

Lapidación del Diablo. Este ritual, uno de los más importantes, se produce el tercer día de la peregrinación y consiste en el lanzamiento de siete piedras contra el mayor de los tres pilares y que simboliza al diablo. Dado que este era uno de los puntos más peligrosos de todo el proceso, en 2004 se optó por cambiar los pilares por largos muros con una zona que recoge las piedras a sus pies. Sacrificio de un animal (Qurbani): se debe proceder al sacrificio de un cordero o una oveja, cuya carne se distribuirá entre los pobres. Tradicionalmente, los peregrinos sacrificaban ellos mismos los animales o eran testigos del acto, pero en la actualidad se pueden comprar unos certificados antes de la peregrinación para que en la fecha prevista se sacrifique un animal en su nombre. A continuación, los hombres proceden a cortar sus barbas y las mujeres se cortan un mechón de pelo.

Siete vueltas a la mezquita
Tawaf: completado todo lo anterior, los peregrinos regresan a La Meca, donde tiene lugar otro de los rituales más simbólicos del Hajj. Los peregrinos entran a la Gran Mezquita (Masjid al Haram) y dan siete vueltas en sentido contrario a las agujas del reloj en torno a la Kaaba. Al inicio de cada una de las vueltas deben besar y tocar la Piedra Negra (Hajar al Aswad). Una vez concluido este proceso, beben agua de Zam Zam. A continuación, realizan el recorrido por las colinas de Safa y Marwa y regresan, completando el circuito en siete ocasiones. En los dos días siguientes, los peregrinos se trasladan a Mina, donde realizan cada día el ritual de la lapidación del diablo. Tawaf al Wida: el último día de la peregrinación los peregrinos realizan un último 'tawaf' de despedida y piden su perdón a Alá, dando por concluido el Hajj. Algunos de los peregrinos aprovechan para desplazarse a continuación hasta Medina, lugar natal de Mahoma, si bien este capítulo es opcional.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL CASTIGO CORPORAL COMO DISCIPLINA DE LA IGLESIA

Desde el tiempo de los merovingios en adelante se fue haciendo más común y para el siglo XVII estaba reservado como castigo en casos de blasfemia, simonía, concubinato y otros delitos cometidos por el clero. Hay establecimientos correctivos de la Iglesia católica donde el castigo corporal ha continuado en la práctica contra clérigos infractores, confinados en los mismos hasta el día actual. La flagelación como castigo monástico por iniquidades de los monjes retrocede al primer período del monasticismo y la regla de Benito de Nursia hace extenso uso del castigo corporal.

Las congregaciones que tuvieron su origen en la orden benedictina, así como las otras órdenes monásticas, fraternidades femeninas y órdenes de caballeros fundadas en el siglo XII y posteriormente, adoptaron la flagelación; pero varias órdenes que surgieron después del concilio de Trento no incluyen este castigo en sus reglas. Para ciertos delitos de laicos (profanación del domingo, adivinación, etc.), la Iglesia desde el siglo sexto prescribió castigos corporales, siendo el azote en particular la amenaza contra tales faltas hasta el siglo XVIII. Posteriormente, la Inquisición aplicó la flagelación como uno de los castigos más ligeros en caso de retractación voluntaria de la herejía. En la disciplina penitencial, el castigo corporal y particularmente la flagelación comenzó a tener rápidamente una creciente importancia a comienzos del siglo X. El castigo corporal en este sentido se menciona primero en la colección de cánones de REGINO DE PRÜM (c. 960); aparece como sustituto para la penitencia pública y al principio fue siempre indudablemente ejecutado por alguna mano ajena, mayormente por el sacerdote. Los sermones del predicador de las cruzadas FULCO DE NEULLY intensificaron el celo ascético en París hacia el año 1195 en la gran multitud de penitentes que presentaba sus cuerpos al castigo de Fulco.

Los comienzos de la auto-flagelación ascética, o flagelación propiamente dicha, son todavía oscuros. Se supone que se originaron hacia el año 1.000 entre ciertos ermitaños italianos, cuyo efusivo fervor penitencial se convirtió en entusiasmo visionario y extático, comenzando un movimiento religioso que se difundió por toda Italia. El ermitaño MARINO, que vivió en una isla del Po, y su discípulo ROMUALDO († 1027) así como los discípulos posteriores en monte Sitrio, se castigaban mutuamente con cuerdas y látigos.
El movimiento de reforma monástica que surgió desde Cluny con su profundo sentido del pecado avivado por BERNARDO DE CLAIRVAUX y especialmente el entusiasmo ascético propagado entre el pueblo por las órdenes mendicantes y su predicación de la pasión de Cristo, rápidamente hizo de la flagelación un medio ampliamente extenso de penitencia y expiación. Muchas de las órdenes monásticas y fraternidades femeninas adoptaron la provisión de la flagelación en sus reglas. Sin duda, principalmente por la influencia de las dos grandes órdenes mendicantes, esta práctica ascética fue luego posteriormente popularizada entre los laicos. En la mayoría de las órdenes más estrictas (entre otras los trapenses, cartujos, sacerdotes del oratorio, padres de la doctrina cristiana, carmelitas descalzos, capuchinos, redentoristas y Hermanos de la Caridad), la flagelación ha continuado en la práctica hasta hoy. Es ejercitada en su mayor parte como un acto de devoción, usualmente una o varias veces a la semana, según un ritual prescrito detalladamente. La oposición a la práctica incitada por el reformador monástico JAN BUSCH es un incidente sin paralelo.

La gran peregrinación flagelante del año 1260 fue la primera de su clase. Un significativo preludio fue el poderoso movimiento religioso surgido en Italia en 1223 por la predicación del arrepentimiento y el perdón por varios monjes mendicantes, particularmente el dominico GIOVANNI DA VICENZA. Causas más profundas de ambos movimientos fueron la excitación religiosa y la disposición penitencial de la población a la fenomenal actividad de FRANCISCO DE ASÍS, así como la tensión extrema de sentimientos a causa de los apasionados conflictos entre el papado y el imperio y el desorden general y ruina inducido por la lucha de esas facciones. La situación, de nuevo, se agravó en 1259 por la aparición de una violenta epidemia y sobre todo por la expectativa propagada ampliamente por los seguidores de la enseñanza de JOAQUÍN DE FIORE, de que en el año 1260 ocurriría una revolución general de las cosas, especialmente una purificación y renovación de la Iglesia. La ocasión directa para las cruzadas de los flagelantes de ese año fue provista por la llegada del venerable ermitaño RANIERO FASANI, quien ya en 1258 se dice que había fundado la primera fraternidad flagelante en Perugia, proclamando que le había sido revelada una próxima visitación del juicio.

El gran movimiento flagelante de los años 1348-1349 está estrechamente relacionado con la aparición de la terrible plaga conocida como la PESTE NEGRA. Apareciendo en el este hacia 1347 la plaga había hallado entrada en Dalmacia, Italia superior y sur de Francia y desde esos tres centros se contagió por Europa central en 1348. Probablemente los intentos para conjurar el amenazador desastre mediante las procesiones de flagelantes se realizaron primero en Italia. Desde la Italia superior el movimiento tomó su curso, como precursor de la plaga, camino de Hungría hacia Alemania, luego Holanda, Bohemia, Polonia, Dinamarca e incluso Inglaterra y alcanzó su cima en el verano de 1349. La población ya estaba grandemente excitada por las expectativas apocalípticas, siendo la peste contemplada como el signo premonitorio de la gran revolución de todas las cosas.

La flagelación parecía la preparación adecuada para la llegada del Reino de Dios. Una carta apócrifa de Cristo, originada en fecha anterior, y pretendiendo haber caído a la tierra en Jerusalén, en la que había amenazas de juicios espantosos llamando a los hombres al arrepentimiento, se leyó en todas partes por los flagelantes errantes, pareciendo ser uno de los medios más efectivos en sus manos para extender su doctrina de la penitencia por la flagelación. En más de un caso los flagelantes tomaron una posición hostil contra el clero. También fueron activos en las persecuciones de los judíos en 1348-49, aunque en verdad ya estaban incitadas antes de la aparición de los flagelantes. Probablemente también fue un factor contribuyente, una anticipación apocalíptica de una convulsión social general.