miércoles, 18 de octubre de 2017

LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO- MISTERIOS GLORIOSOS

Los Misterios Gloriosos se rezan los días: (miércoles y domingos)

PRIMER MISTERIO GLORIOSO
1-LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Los evangelios no nos describen el hecho mismo de la resurrección ni el cómo y cuándo precisos en que sucedió, sino las consecuencias de tal acontecimiento: el sepulcro vacío, las múltiples y variadas apariciones del Señor y las circunstancias de las mismas. Al amanecer del domingo, María Magdalena y otras piadosas mujeres fueron al sepulcro; la piedra que cerraba la entrada había sido removida, y el cuerpo del Señor no estaba allí. Después fueron Juan y Pedro, que comprobaron lo que les habían dicho las mujeres. El mismo domingo, Jesús se apareció a las mujeres y a María Magdalena, a Simón Pedro, a los discípulos de Emaús, al conjunto de los apóstoles, etc. Las apariciones a personas en particular y a grupos incluso numerosos se sucedieron en Jerusalén y en Galilea, hasta la Ascensión del Señor.

SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO
2-LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Después de su pasión y muerte, Jesús se presentó a los apóstoles que había elegido, dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndose durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Les prometió que serían bautizados en el Espíritu Santo. Ciertos acontecimientos de los hijos causan en sus madres sentimientos de satisfacción y pesadumbre a la vez, por lo que significan de logro y mejora, y de ausencia y distanciamiento. María, después de lo que sufrió al pie de la cruz, tuvo que gozar lo indecible al ver a su Hijo resucitado y al presenciar su gloriosa Ascensión a los cielos, para sentarse a la derecha del Padre con el cuerpo que había recibido de su seno maternal; pero el triunfo del Hijo significaba también la separación y ausencia física, que no podían suplir ni los desvelos de ella hacia los discípulos ni las atenciones de éstos, y en particular de San Juan, hacia ella. Una vez más, la Virgen vivió la situación inmersa en un clima de plena confianza en Dios y de absoluto abandono a su voluntad, para secundar en todo sus designios.

TERCER MISTERIO GLORIOSO
3-LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE MARÍA SANTÍSIMA Y LOS APÓSTOLES

Después de la Ascensión del Señor, cuantos le habían acompañado de Jerusalén al Monte de los Olivos regresaron a la Ciudad, y perseveraban constantes en la oración, en compañía de María, la madre de Jesús, aguardando el cumplimiento de la promesa del Resucitado. Al llegar el día de la fiesta judía de Pentecostés, cincuenta días después de pascua, y de la Resurrección del Señor, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.

Al contemplar y meditar el misterio de Pentecostés se ve con mayor claridad cuán necesaria es la oración perseverante para prepararse a recibir al Espíritu, y dejarle a su disposición todo el espacio y energías de la propia vida, y qué maravillas puede hacer ese Espíritu en quien lo acoge y le deja actuar como le plazca. María, la «llena de gracia» desde su concepción, tuvo siempre una muy especial relación con el Espíritu Santo. El día de Pentecostés estuvo presente con los apóstoles en el amanecer de los nuevos tiempos que el Espíritu inauguraba con la manifestación pública de la naciente Iglesia, a la que ella acompañaría como madre en sus primeros pasos.

CUARTO MISTERIO GLORIOSO
4-LA ASUNCIÓN DE MARÍA EN CUERPO Y ALMA A LA GLORIA DEL CIELO

El 1 de noviembre de 1950, el papa Pío XII declaró dogma de fe la Asunción de la Virgen María a los cielos. Decía el Papa en tan solemne acto: «Después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial».

Añadía el Papa: «A la manera que la gloriosa resurrección de Cristo fue parte esencial y último trofeo de su más absoluta victoria sobre la muerte y el pecado, así la lucha de la bienaventurada Virgen, común con su Hijo, había de concluir con la glorificación de su cuerpo virginal... Por eso, la Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad, “por un solo y mismo decreto” de predestinación, inmaculada en su concepción, virgen en su divina maternidad, generosamente asociada al Redentor divino, que alcanzó pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, consiguió, al fin, como corona suprema de sus privilegios, ser conservada inmune de la corrupción del sepulcro y, del mismo modo que antes su Hijo, vencida la muerte, ser levantada en cuerpo y alma a la suprema gloria del cielo, donde brillaría como Reina a la derecha de su propio Hijo, Rey inmortal de los siglos».

QUINTO MISTERIO GLORIOSO
5-LA CORONACIÓN DE MARÍA COMO REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO

Pablo VI en su Exhortación Apostólica Marialis cultus: «La solemnidad de la Asunción se prolonga jubilosamente en la celebración de la fiesta de la Realeza de María, que tiene lugar ocho días después y en la que se contempla a Aquella que, sentada junto al Rey de los siglos, resplandece como Reina e intercede como Madre»Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial, y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte. Desde el punto de vista teológico, el argumento principal en que se funda la dignidad regia de María es su divina maternidad: el ser madre de Jesucristo, el único que en sentido estricto, propio y absoluto, es Rey del Universo por naturaleza. A lo que hay que añadir que la Virgen también es proclamada Reina en razón de la parte singular que por voluntad de Dios tuvo, asociada a su Hijo, en la obra de nuestra eterna salvación.

LA FE POR ENCIMA DE LOS PARTIDISMOS

Hace algunos días un grupo de sacerdotes señalaba que un católico no puede votar al gobierno de Macri. La mayoría de ellos es favorable al voto a Cristina. Monseñor Aguer, un prelado de larga trayectoria y que actualmente es arzobispo de La Plata, defendió a un candidato en detrimento de su competidor. La Conferencia Episcopal no emitió ningún comunicado y la gente está entre confundida y molesta. Sin embargo, la Iglesia sostiene en toda su doctrina que los católicos tienen libertad para votar a quien quieran. Por lo tanto, promover o condenar una forma de votar convierte a quienes se pronuncian así en intérpretes de la realidad de una manera unilateral. Y, como le gusta decir al Papa Francisco, la realidad se parece más a un poliedro donde las diferentes partes forman el todo. Además, la gente es adulta y libre, no necesita de sacerdote iluminados para discernir su voto. Sin olvidar que los sacerdotes lo somos de todos los bautizados, no de algunos.
 
Hace poco más de una semana se realizó una nueva edición de la peregrinación juvenil a Lujan. Este fenómeno no deja de sorprenderme año a año. ¿Viste una gran movida publicitaria? ¿Estaban todos los medios cubriéndola? No, nada de eso. El pronóstico anunciaba lluvia a partir de las 3 de la madrugada, la hora que la mayoría de la gente -muy cansada- empieza a llegar a Luján. Y, como estaba anunciado, cayó una lluvia tremenda. El que diga que es un paseo deportivo lo animo a probar. Al llegar
duele hasta la respiración

¿Qué me sorprendió este año? En primer lugar el poder de convocatoria de la Virgen de Lujan. ¡Cómo la quiere la gente! Uno puede pararse en la ruta y ver pasar ese conjunto variopinto de hijos suyos que se cansa, pero canta, comparte y ofrece, siempre alegre. Ingresé a la basílica con algunos de los chicos del micro de apoyo de mi parroquia a las 2 de la madrugada. En la puerta les decía que cuando puedan viajar van a ver muchos templos como Lujan, pero en una Europa descreída la mayoría de la gente va a admirar su belleza, sus tesoros artísticos. Pocos, a rezar. En cambio, ingresar a la basílica de Luján a esa hora fue experimentar un templo vivo, con gente apretujada que -con las últimas energías- procuraba llegar hasta la imagen de la Virgen, algunos de rodillas. Bastaba mirar cualquier rostro para intuir mil palabras: agradecimientos y peticiones. Los rostros se iluminaban viendo esa imagen pequeña, casi perdida en la inmensidad del espacio del templo. Surgen las lágrimas, las fotos que te permiten comunicar a tus seres queridos que llegaste.

Qué lástima que los medios se lo pierdan. Fue un corte de ruta monumental y sobre esa ruta cortada no había unos de un lado y otros del otro. Tampoco, tonos amenazantes, sino abrazos fraternales. Mezclados iban caminando los argentinos, de River y Boca, macristas y cristinistas y los que votarán a otros. Pobres y ricos. Allí no había grieta ni desmanes a nuestro paso. Cortamos una ruta nacional 48 horas y no fuimos noticia. Convivimos en paz haciendo un sacrificio para llegar. Qué buena metáfora de la Argentina que queremos; sólo Dios es capaz de este milagro y, como dice Jesús en el Evangelio de San Lucas 10,21: “Te alabo Padre porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes y se las revelaste a los humildes”. Hay otra argentina más allá de la grieta que los medios de comunicación no reflejan.

P. Guillermo Marcó
Fuente:
www.valoresreligiosos.com.ar


LA IGLESIA CATÓLICA Y EL GOBIERNO PERONISTA- Primera Parte

Desde fines de 1954, la Iglesia católica desempeñó un rol central en el golpe de Estado que puso fin al gobierno de Perón. El proceso por el cual la institución eclesiástica pasó a integrar el espectro opositor al peronismo fue abordado teniendo en cuenta fundamentalmente el caso de la Capital Federal y la ciudad de Córdoba, lugares clave para estudiar la trama de la insurrección cívico-militar. El objetivo de este informe es analizar el itinerario de las relaciones entabladas entre la Iglesia católica y el gobierno en Tucumán entre 1952 y 1955. Se sostiene que en el escenario provincial no se registró el progresivo deterioro de las relaciones entre la Iglesia y el peronismo que fueron visibles en el escenario metropolitano y en otras diócesis del país, observándose, por el contrario, un campo de colaboración que se mantuvo en forma ininterrumpida hasta 1955.

De ese modo, sin negar las tensiones que surcaron el camino de las relaciones entre la Iglesia católica y el gobierno provincial, el presente informe sostiene que en Tucumán no se observó la escalada de violencia y el enfrentamiento abierto que surgió desde 1954 como una constante en otras zonas del país. Esto nos lleva a interrogarnos sobre los factores que se conjugaron para dar cauce al clima expectante que predominó en la sociedad tucumana y por las repercusiones de los acontecimientos que se sucedieron a nivel nacional durante los tramos finales del gobierno peronista, como así también emprender un análisis comparativo de las estrategias que siguió la jerarquía eclesiástica y el movimiento laico en la Capital Federal y en la ciudad de Córdoba. Los estudios que abordaron la relación de la Iglesia católica y el peronismo coinciden en señalar el rol protagónico de la primera en el golpe de Estado de septiembre de 1955.

Tal desenlace resultó sorpresivo teniendo en cuenta los estrechos vínculos forjados entre el poder político y religioso en los años precedentes. No obstante, cuando a fines de 1954 el enfrentamiento entre la institución eclesiástica y el gobierno se volvió explícito, sectores del laicado y del clero se sumaron a una ofensiva política opositora que buscó desalojar a Perón por medio de una conspiración armada. Los últimos meses de gobierno estuvieron marcados por un clima cargado de violencia que estalló en episodios conocidos como el bombardeo a plaza de mayo y la quema de iglesias. En ese contexto, la crisis desatada asumió una lógica y una dinámica propia en la que el conflicto se alimentó a sí mismo. El ya clásico estudio de César Tcach sobre el partido radical cordobés subrayó la alianza que este fraguó con la Iglesia católica y sectores antiperonistas de las fuerzas armadas, corporaciones que, en ese escenario, impulsaron la vía armada para derrocar al gobierno. Tcach señaló que el catolicismo cordobés se erigió en el eje de la oposición católica nacional a partir de la ofensiva desplegada para penetrar nuevos espacios sociales, principalmente entre los jóvenes (estudiantes) y los sectores profesionales (clase media). Tal ofensiva católica resultó irritante para las altas esferas de gobierno al colisionar con los proyectos oficiales de organizar a los mismos sectores bajo la impronta peronista.

Según ese esquema, fue la disputa por los valores que se inculcaban a la juventud y la fundación del Movimiento Católico de Juventudes (en pugna con la Unión de Estudiantes Secundarios) la mecha que encendió el conflicto en esa provincia. Distintas investigaciones privilegiaron el abordaje de la Acción Católica Argentina (ACA) en los últimos años peronistas ya que, a pesar de aglutinar un número reducido de activistas, su capacidad de movilización y de conspiración la convirtieron en un agente de primera magnitud en el derrocamiento del gobierno. La ACA atravesó por un proceso de cambios desde que en 1952 la jerarquía eclesiástica dio impulso a un renacimiento de su militancia, articulado principalmente alrededor de dos ejes. Por un lado, se promovió la organización de la clase media a partir de la creación de la rama de Profesionales y Estudiantes católicos (APAC), iniciativa que se convirtió en un desafío para el gobierno teniendo en cuenta el perfil crecientemente opositor que asumió esa franja social.

Por otro lado, este renacimiento se nutrió de las crecientes impugnaciones morales al gobierno, tópico de fuerte influencia en las filas católicas que activó la movilización de militantes de ACA. De ese modo, la asociación católica, cuyas actividades lograron concitar amplias adhesiones políticas y sociales, apareció como la alternativa para aglutinar a una oposición que hasta el momento se presentaba dispersa y debilitada, la cual encontró en el conflicto desatado a fines de 1954 una oportunidad inédita para socavar al gobierno. Esto nos lleva a interrogarnos sobre los factores que se conjugaron para dar cauce al clima expectante que predominó en la sociedad tucumana y por las repercusiones de los acontecimientos que se sucedieron a nivel nacional durante los tramos finales del gobierno peronista, como así también emprender un análisis comparativo de las estrategias que siguió la jerarquía eclesiástica y el movimiento laico en la Capital Federal y en la ciudad de Córdoba, donde se dio inicio al golpe cívico-militar. En suma, partimos del supuesto que el proceso que derivó en el golpe de Estado de septiembre de 1955 presentó hasta último momento derivaciones inciertas y estuvo signado por las vacilaciones que sacudieron a los actores de la institución eclesiástica. Son esas vacilaciones e incertidumbres las que intenta recuperar esta investigación.

El siguiente informe fue extractado de un trabajo histórico realizado por Lucía Santos Lepera Del Instituto Superior de Estudios Sociales (CONICET-UNT)
Fuente:

JUAN PABLO I

ALBINO LUCIANI, Papa de la Iglesia católica cuyo pontificado fue uno de los más breves de la historia a causa de su inesperado fallecimiento, acaecido el 28 de septiembre de 1978, apenas un mes después de su elección. Hijo de un fabricante de vidrio, quedó huérfano de madre a los diez años de edad; el padre, Giovanni Luciani, contrajo segundas nupcias con una mujer muy devota que sería determinante en la vocación religiosa del niño. Formado en el Seminario Menor de Feltre y en el Seminario Gregoriano de Belluno, ALBINO LUCIANI fue ordenado sacerdote en 1935, pasando ese mismo año a Roma, en cuya Universidad Gregoriana estudió filosofía y se doctoró en teología.

Ejerció como profesor y director del Seminario de Belluno antes de ser nombrado obispo de Vittorio Veneto en 1959, y patriarca de Venecia diez años después. En 1973 obtuvo el cardenalato y entró en la Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino. Afín a la corriente renovadora iniciada con el CONCILIO VATICANO II, ALBINO LUCIANI había participado en sus sesiones entre 1962 y 1965, aunque prefería las labores pastorales a las de la curia. De aquí que cuando, en 1978, fue designado sucesor del papa PABLO VI, eligió su nombre y el de JUAN XXIII, artífice del aggiornamento católico, como homenaje a sus predecesores y señal de continuidad de sus pontificados. JUAN PABLO I no pudo, sin embargo, llevar a cabo sus propósitos, pues murió repentinamente 34 días después de su elección. Le sucedió el cardenal polaco Karol Wojtyla, que adoptó el nombre de Juan Pablo II.

EL ARCANGEL URIEL

Su nombre significa “Fuego de Dios”. No se sabe con certeza si es un serafín, un querubín o un Príncipe de las Dominaciones. Lo cierto es que URIEL es el arcángel del arrepentimiento y la retribución, así como también el arcángel de la justicia, la paz y de la salvación. En su obra El Paraíso Perdido, John Milton lo describió como “de todo el cielo, el espíritu de vista más aguda”. Ligada a eso, está la función de “vigilante del mundo” que algunos textos le atribuyen, función a su vez relacionada con aquel libro que suele aparecer en sus manos en ciertas imágenes suyas, libro éste que, según una determinada interpretación (hay otra), representa una lista de los seres humanos con los respectivos pensamientos, sentimientos y actos que han efectuado a lo largo de sus vidas, llevando así URIEL una cuenta necesaria para ver quiénes irán al Infierno, lugar del cual supuestamente él tiene la llave; pero, pese a ser así, no desea que nadie se condene, por lo cual suministra el don sobrenatural del arrepentimiento a las almas que aún pueden salvarse, por más protervas que éstas sean.

URIEL, junto con MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL, es uno de los cuatro arcángeles que fueron destinados a cuidar de la Tierra. Al igual que en la moderna angelología, URIEL consta entre los siete grandes arcángeles de acuerdo con la tradición del judaísmo rabínico. Fue en vinculado a su origen en el judaísmo donde URIEL adquirió el significado de su nombre como “Llama de Dios” o “luz de Dios”: de allí que, en la tradición judía, el Arcángel URIEL haya sido nombrado como “quien trae luz a Israel”. Se le menciona en Testamento de Salomón y en el Apocalipsis de Esdras, (libro pseudoepigráficos escrito en el siglo I que figura como apéndice en algunas ediciones de la Biblia. En la Vulgata aparece como 4 Esdras, en las versiones eslavas y rusas como 3 Esdras y en las traducciones inglesas como 2 Esdras), instruye al profeta sobre la verdad, adquiriendo fundamentalmente a raíz de esa obra su carácter de arcángel vinculado a la verdad que simboliza la llama que, en ciertas imágenes, aparece portando. En este libro apócrifo del Apocalipsis de Esdras, Dios manda a URIEL para responder a una serie de cuestionamientos que el profeta Esdras tiene. Es allí cuando URIEL le dice que Dios le ha “permitido describir las señales sobre el bien y el mal en el mundo”; pero aun así, será muy difícil que Esdras pueda comprender el asunto desde su limitada perspectiva humana.

Más adelante, URIEL le dice a Esdras algo cuya importancia teológica ha sido subvalorada, lo cual es así ya que las sabias palabras del arcángel muestran la incapacidad del hombre para comprender la naturaleza real de la pureza-incorruptibilidad y, por extensión, la impotencia del hombre para entender a cabalidad ciertas verdades morales y espirituales, haciendo así quedar como vano todo el orgullo de los teólogos moralistas que por siglos se han creído dueños de la verdad. En el libro LEYENDAS DE LOS JUDÍOS, URIEL fue quien dio un nuevo nombre a Jacob, quien guió a Abraham sacándolo de la ciudad de Ur, y quien marcó las puertas (previamente pintadas con sangre de cordero) de las casas de los hebreos cuando estaban en Egipto y, entre las siete plagas, fue decretada la muerte de todos los hijos primogénitos de los egipcios. En el mismo texto también se dice que URIEL fue el ángel que se le presentó a José. En el misticismo judío medieval, URIEL fue visto como el ángel regente del domingo, el ángel patrono de la Poesía, el aniquilador de los ejércitos de Senaquerib, el ángel que luchó con Jacob en Peniel y uno de los Sephiroth sagrados. Finalmente, fue en ese misticismo medieval donde se le atribuyó el rol del ángel que portaría las llaves de El Abismo en El Fin de Los Tiempos. El LIBRO DE ADÁN Y EVA, describe a URIEL como el querubín que permanece junto a las puertas del Edén con una espada flamante para evitar el acceso al Árbol de la Vida, generando así una confusión en la Angelología, ya que otras fuentes dicen que fue el arcángel JOFIEL quien desempeñó aquel rol. También, el libro afirma que fue quien sacó del Edén a Adán y Eva después de que pecaran, aumentando así la confusión con el arcángel JOFIEL, a quien también atribuyen esta función otras fuentes. Finalmente, el LIBRO DE ADÁN Y EVA dice que URIEL fue uno de los ángeles que dio sepultura a Adán y a Abel.

La Iglesia Católica solo da reconocimiento oficial a tres arcángeles puesto que solo tres se nombran en la Biblia: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL. A URIEL, junto con los otros arcángeles, no los niegan pero tampoco los afirman en el sentido de que dentro de la doctrina oficial sean referidos como seres que indudablemente existen. En el cristianismo antiguo, el arcángel URIEL era venerado junto a MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL. Fue el papa Zacarías quien, durante el Concilio de Roma del año 745, prohibió el nombre del arcángel URIEL e hizo que se destruyeran sus imágenes en todas las iglesias de Roma, borrando así su huella en el Vaticano. La Iglesia Ortodoxa Oriental, distintamente a lo que hizo con JOFIEL, CHAMUEL Y ZADQUIEL, venera al arcángel URIEL y lo conmemora el 8 de noviembre. La Iglesia Anglicana lo incluye entre los arcángeles y además le da el status especial de ser un “Santo Patrono del Sacramento de la Confirmación”. La Iglesia Copta, que conservó la BIBLIA SEPTUAGINTA (que contiene el Libro de Enoc, apócrifo para el Catolicismo), y siempre ha venerado al arcángel URIEL. Llama la atención que, de entre los arcángeles no aceptados por la Iglesia Católica, URIEL no se limita a las antiguas revelaciones sino que consta en los evangelios apócrifos de la Biblia, en los cuales salva a Juan el Bautista de sobrevivir a la masacre ordenada por Herodes, lo lleva junto con su madre a Egipto, y años después los reúne con la Sagrada Familia. Por último, en el apócrifo Apocalipsis de Pedro él vuelve a ser nombrado como “Ángel del Arrepentimiento”.

martes, 17 de octubre de 2017

BATALLA DE TRAFALGAR

En el marco de las Guerras napoleónicas, los aliados franco-españoles se propusieron dar una batalla naval que les proporcionara la supremacía en el mar como paso previo a la invasión de las Islas Británicas. El 21 de octubre de 1805 a la altura de cabo Trafalgar (Cádiz), se enfrentaron la flota británica, comandada por el almirante Horacio Nelson, contra una flota combinada franco-española bajo el mando del almirante Pierre Charles de Villeneuve. Fue la última gran acción de guerra en el mar de este periodo, perdiéndose al rededor de 5.000 vidas y 15 buques (esto último principalmente a causa del temporal del SW que se desató sobre los maltrechos buques al día siguiente) y sus consecuencias se prolongaron mucho más allá de las guerras napoleónicas. Con ese fin estratégico, el almirante francés Pierre Charles de Villeneuve zarpó de Cádiz el 20 de octubre de 1805 para reunir a sus 33 buques de guerra; 18 franceses bajo su mando inmediato desde el navío Bucentaure y 15 españoles comandados por el almirante Federico Gravina, a bordo del Santísima Trinidad, con otros que navegaban a su encuentro desde el sur de Italia. El almirante británico Horacio Nelson, a bordo del Victory, con su flota de 27 naves—superior en poder de fuego—, lo esperaba y siguió a su antagonista, quien puso proa a Gibraltar en demanda de su refuerzo. La maniobra de ambas flotas continuó todo el día 20, pero al amanecer del 21, frente al cabo Trafalgar, el francés desplegó sus unidades en línea de batalla.

Nelson formó dos columnas, pasó a la ofensiva y logró cortar el centro aliado, mientras que su segundo, el almirante Lord Cuthbert Collingwood, hacía lo mismo por el sur del orden de batalla franco-hispano. Entonces la acción se convirtió en una serie de combates aislados en los cuales Nelson fue abatido por un francotirador del navío Redoubtable, pasando el mando británico a Collingwood desde el Royal Sovereing. También cayeron Gravina y Churruca. No obstante tan significativas bajas, la batalla se prolongó durante varias horas, en las que la superior destreza náutica y artillera de los británicos se impuso absolutamente.  En la acción, 18 naves aliadas fueron hundidas o capturadas y el resto salió de la batalla, pero solo 11 consiguieron regresar a Cádiz. Pierre Charles Villeneuve cayó prisionero de los ingleses tras rendir su Bucentaure y se suicidó cuando, después de su liberación era conducido a rendir cuentas a Napoleón. Los británicos tuvieron 1 587 muertos pero ningún buque hundido, mientras que las bajas aliadas se calculan en 14.000. El navío Santísima Trinidad, de 136 cañones, construido en La Habana, se enfrentó a tres navíos británicos que lo desarbolaron y averiaron seriamente. El buque inglés Prince lo tomó a remolque para, según deseo de Nelson, conducirlo a Gran Bretaña como trofeo, pero el día 24, con quince pies de agua en la bodega, el coloso habanero se fue a pique. Sus bajas de calcularon en 427 entre muertos y heridos. Las bajas fueron cuantiosas: la flota franco-española perdió a dos mil ochocientos hombres, más de dos mil de ellos españoles, mientras que los ingleses sólo tuvieron que lamentar cuatrocientas bajas. Otros muchos, sin duda alguna, murieron poco después en los hospitales, y muchos de ellos hubieron de perecer en los naufragios posteriores. Porque el destino de muchos barcos fue más triste aún: casi todos los barcos españoles capturados por los ingleses se hundieron por una tormenta desencadenada poco después de la batalla. Para los españoles la derrota significó que todos los esfuerzos de Godoy, encaminados a dotar a España de una poderosa marina de guerra, se iban al traste. Para Francia, la derrota significó una pérdida incalculable: su renuncia, definitiva y explícita, a una eventual invasión del Reino Unido. La victoria naval de la batalla de Trafalgar reafirmó la superioridad inglesa en los mares que se mantendría hasta el siglo XX, abortó el intento de invadir las Islas Británicas y marcó el declive de España como potencia naval.

miércoles, 11 de octubre de 2017

LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO-MISTERIOS LUMINOSOS

Los Misterios Luminosos se rezan los días: (jueves)

PRIMER MISTERIO LUMINOSO
1-EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL RÍO JORDÁN

Después de los hechos que contemplamos en el quinto misterio gozoso: «El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo», Jesús regresó con José y María a Nazaret, donde continuó viviendo sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Y el niño progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres. Llegado a la edad de 30 años, Jesús decidió dejar el retiro de Nazaret para iniciar su vida pública en cumplimiento de la voluntad del Padre. Por aquellos días había aparecido Juan el Bautista, predicando en el desierto la conversión y bautizando en el Jordán a las multitudes que acudían a él y confesaban sus pecados. Entonces se presentó también Jesús, que venía de Nazaret (en Galilea) para ser bautizado por Juan. Pero éste intentaba disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» Jesús le contestó: «Déjalo ahora. Está bien que cumplamos así todo lo que Dios quiere». Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, en quien me complazco».
En este misterio contemplamos la primera manifestación pública de Jesús adulto. Tiene unos 30 años. El bautismo de Jesús es la gran teofanía o manifestación de Dios en que por primera vez se revela el misterio de la Trinidad. Las tres divinas personas se hacen sensibles: El Hijo en la persona de Jesús; el Espíritu en forma de paloma que se posa suavemente sobre su cabeza; el Padre mediante la voz de lo alto: Éste es mi hijo... que proclama la filiación divina de Jesús y lo acredita como su Enviado. Era conveniente este testimonio, porque Jesús salía del anonimato de Nazaret y se disponía a realizar su obra de Mesías. Evidentemente Jesús no necesitaba para sí mismo el bautismo de conversión que administraba el Bautista para el perdón de los pecados. Pero, para cumplir el designio del Padre, Jesús tenía que asumir los pecados del mundo, más aún, como dice Pablo, «hacerse pecado por nosotros» y así, como cordero de Dios, quitar el pecado del mundo en la inmolación pascual a la que le llevaría el camino emprendido en el Jordán.

SEGUNDO MISTERIO LUMINOSO
2-JESÚS Y MARÍA EN LAS BODAS DE CANÁ

Después del bautismo en el Jordán, Jesús empezó su ministerio público, y pronto lo siguieron los primeros discípulos. Según refiere el evangelista Juan, por aquel tiempo se celebraba una boda en Caná de Galilea, cerca de Nazaret, fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos y María. “…Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga» Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su o rigen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y les dijo: «Siempre se sirve primero el bu en vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento»”

Este Misterio de Luz es el comienzo de los signos en Caná, cuando Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la fe gracias a la intervención de María, la primera creyente. La presencia de Jesús en Caná manifiesta, además, el proyecto salvífico de Dios con respecto al matrimonio. En esa perspectiva, la carencia de vino se puede interpretar como una alusión a la falta de amor, que lamentablemente es una amenaza que se cierne a menudo sobre la unión conyugal. María pide a Jesús que intervenga en favor de todos los esposos, a quienes sólo un amor fundado en Dios puede librar de los peligros de la infidelidad, de la incomprensión y de las divisiones. La exhortación de María: «Hagan todo lo que él les diga», conserva un valor siempre actual para los cristianos de todos los tiempos, y está destinada a renovar su efecto maravilloso en la vida de cada uno. Invita a una confianza sin vacilaciones, sobre todo cuando no se entienden el sentido y la utilidad de lo que Cristo pide.

TERCER MISTERIO LUMINOSO
3-JESÚS ANUNCIA EL REINO DE DIOS E INVITA A LA CONVERSIÓN

Nos dice Marcos que Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido entregado en manos de Herodes Antipas, dejó Judea y marchó a Galilea, donde proclamaba la Buena Nueva de Dios, diciendo: «Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva». En estas palabras se describe, como en un programa, el contenido de la predicación de Jesús. El Reino de Dios, su llegada y lo que para los hombres trae consigo forman el tema fundamental de la «Buena Nueva» o «Evangelio» de Jesús. A su vez, el mensaje de la llegada del Reino de Dios exige de los hombres una conversión total del pensar y querer, y fe. Conversión y fe forman en conjunto un solo acto, una determinada posición religiosa del hombre ante Dios.

Mateo, por su parte, nos dice que Jesús empezó a predicar y decir: «Conviértanse, porque el Reino de los cielos ha llegado»; y añade que Jesús recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curanto toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se extendió por todas partes, le seguían las multitudes y Él les enseñaba incansablemente. A lo largo de su ministerio público Jesús pregona que todos los hombres están llamados a entrar en el Reino, para lo que es necesario acoger su palabra como semilla sembrada en el campo o levadura puesta en la masa de harina, imágenes de una verdadera conversión. En las Bienaventuranzas, código fundamental del nuevo Reino, proclama que ese Reino pertenece a los pobres de espíritu y a los que sufren persecución por causa de la justicia. En las parábolas Jesús nos hace entrever qué es el Reino y nos señala las disposiciones necesarias para vivir en el mismo.

Por tanto, este Misterio de Luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión, perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe, iniciando así el ministerio de misericordia que Él seguirá ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la reconciliación confiado a la Iglesia.

CUARTO MISTERIO LUMINOSO
4-LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS EN EL MONTE TABOR

En Cesarea de Filipo, al norte de Palestina, Pedro dijo a Jesús que era el Cristo, el Mesías, el Hijo de Dios vivo, y Jesús le prometió a Pedro el Primado de la Iglesia. Desde entonces, recuerda Mateo, comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Pocos días después, tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y se los llevó aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Lucas puntualiza que hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro entonces tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y de la nube salía una voz que decía: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo». De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significará «resucitar de entre los muertos». Poco tiempo después Jesús les anunció de nuevo su Pasión: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». (Mt 9-2,10)

Este Misterio de Luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el monte Tabor. La gloria de la divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo "escuchen" y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo. Este importante acontecimiento, en el que por un momento la divinidad y el mundo celestial irrumpen en la vida terrena de Jesús, estuvo envuelto para los discípulos que lo presenciaron, y también para nosotros, en el velo del misterio; no podemos llegar a una plena comprensión de él. Los evangelistas, para expresar lo inefable, se valen de imágenes como que “…sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas…”, y añaden que los discípulos estaban llenos de miedo, aunque las palabras de Pedro revelan bienaventuranza y complacencia.

QUINTO MISTERIO LUMINOSO
5-LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

Lucas nos cuenta en su evangelio: Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: “«Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual». Ellos le preguntaron: «¿Dónde quieres que la preparemos?». Jesús les respondió: «Al entrar en la ciudad encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa donde entre, y digan a su dueño: El Maestro manda preguntarte: "¿Dónde está la sala en que podré comer la Pascua con mis discípulos?". El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones: preparen allí lo necesario». Los discípulos partieron, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes” Lc. 22-8,20)


Terminada la Cena, en la que Jesús instituyó, además de la Eucaristía, el orden sacerdotal y dio a sus discípulos el que por antonomasia es su mandamiento: «Amense los unos a los otros, como yo los he amado», salió con ellos hacia el monte de los Olivos, y por el camino les anunció, una vez más, que eran inminentes los acontecimientos de su Pasión. Este Misterio de Luz es la institución de la Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad hasta el extremo" y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio. El mandamiento de Jesús de repetir sus gestos y sus palabras «hasta que venga», no exige solamente acordarse de Jesús y de lo que hizo. Requiere la celebración litúrgica por los apóstoles y sus sucesores del memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de su intercesión junto al Padre.

UNA VOZ POR EL PLANETA TIERRA-Primera Parte

“Los Cielos Proclaman la Gloria de Dios y el Firmamento Anuncia la Obra de sus Manos”. Salmo 19,1.

Hermosas palabras escritas en la Biblia, nuestro tesoro más preciado, porque es palabra y testamento de Dios para la humanidad.

“Todos los seres existentes en este planeta, somos hijos de un maravilloso matrimonio, nunca fuimos hijos ilegítimos. Nuestra Madre es Gaia (la Madre Naturaleza) y nuestro Padre es el Cosmos (el Universo), mismo en el que viajamos en una aventura sin fin”. (Jorge Francisco Muñoz Somarribas).

-Una hermosa alegoría que dedicamos a la creación. Reconocemos eso sí, que todo lo que existe, visible o invisible, es obra de un solo creador. Un ser que con inmenso amor gestó y creó todo el universo.

-Es justo hacer notar que, durante décadas y siglos, han transitado por este mundo, personas que se han preocupado y ocupado al mismo tiempo, por el futuro de las presentes generaciones y las que han de venir.

-Algunos nombres le resultarán familiares y otros totalmente nuevos. Sócrates, Aristóteles, Platón, Jesús de Nazaret, Buda, Mahoma, Albert Schweitzer, Monseñor Daniel Comboni, San Francisco de Asís, Charles Darwin, Albert Einstein, Sir David Frederick Attenborough, Walt Disney, Carl Sagan, el Papa Francisco. En realidad, hay muchos más.

-Todos tienen la gran peculiaridad, que, desde sus frentes de lucha, se preocuparon por comprender el universo y todo lo creado, valoraron inmensamente la creación y hablaron en su favor, para que así los habitantes de este mundo lo conociesen y lo cuidasen.

-Carl Sagan fue un fabuloso científico, exobiólogo, que estudiaba las estrellas, su vida y su comportamiento. Se esmeró por encontrar señales de vida extraterrestre, hasta que al final entendió que no debía desperdiciar su tiempo y los escasos recursos con los que contaba, para abocarse a la defensa y el cuidado de la tierra y todo lo que hay en ella: mineral, vegetal y animal.

-Fue así que creó una serie que se llamó Cosmos, que la vieron unos 400 millones de televidentes en todo el mundo. En el último capítulo de la serie de 13 entregas, preguntaba, ¿y quién hablará por el planeta?

-Desde lo más profundo de nuestro interior, le decimos profesor Sagan, que ya no se preocupe por eso, hay muchas personas en la sociedad civil, en medios de comunicación colectiva y en redes sociales, que se han comprometido, para proteger la vida y en la defensa de “Nuestra Casa Común”.

-Pero y, ¿habrá algo concreto que nos dé esperanza de cambios positivos que aseguren la vida en el planeta y para las nuevas generaciones de plantas, animales y seres humanos? Pues parece que sí.

-La conciencia colectiva, el abrir la mente y el espíritu hacia actividades netamente creativas, constructivas, que enaltezcan al género humano y que les dé bienestar a todas las criaturas, nos ayudará a cambiar el rumbo equivocado por el que transitamos.

-Hace 100 años, la humanidad estaba envuelta en una conflagración que afectó las vidas de millones de personas en todo el globo. Conocida como la guerra del 14-18, la Primera Guerra Mundial, que dejó como secuela siniestra, la muerte de más de 31 millones de personas, civiles y militares.

-Lo que no se ha cuantificado porque no se usa, es cuántos millones de animales y plantas murieron por esa época, que también fue conocida como “La Gran Guerra”.

-No se nos dijo, la gravedad de la contaminación que dejó este hecho en el que se usó armas de destrucción masiva y armas químicas. Se quemó gran cantidad de hectáreas de sembrados agrícolas, con el fin de matar de hambre al enemigo.

-Hoy, un siglo después, abrimos nuestra mente y nuestro espíritu, para abogar una vez más en defensa de nuestra casa.

-Vivimos tiempos difíciles, el calentamiento global es una realidad innegable. Vemos inundaciones, terremotos, extinciones. Al ritmo en que van las cosas, en que todo se acelera, debemos lanzar la voz de alerta, ya que parece inminente, que las repúblicas más pobres de nuestro continente, quedarían completamente hundidas en el océano, si los hielos en los polos se siguen derritiendo, la mantisa desaparece y los niveles de las aguas del mar aumentan.

NUESTRA SEÑORA DE LA RÁBIDA

Muchos años atrás, por el 711, en una pequeña población de pescadores sobre el río Tinto, aldea de Palos, se produce un revuelo. Han llegado noticias del avance de hordas árabe-bereberes. Lo que al principio se había creído una de tantas avanzadas de piratas del África se había convertido en invasión. Pero hay algo más grave aún: es que han destrozado las poderosas huestes godas y desde el Guadalete están avanzando sin cesar. Comienzan a huir los que pueden, a ocultar todos sus bienes en la montaña. Es necesario alejarse del avance de esos piratas. Fue entonces que se pensó en la imagen de la Virgen que estaba entronizada en el monasterio. No es que la historia está conformada por o con leyendas, pero al ser embellecida por las mismas, a veces uno no se resiste a, por lo menos, hablar de ellas. Ya se sabe que muchos rincones de la historia están repletos de narraciones que, frecuentemente, se apoyan en un hecho real, histórico, embellecido más tarde por la imaginación de los cronistas y comentaristas, hasta que aparece la historia con sus documentos y deshace la poesía, quedando con fríos datos. Vamos a hablar de la imagen de la Virgen de Palos, por estar íntimamente unida a la historia de América, pues se trata de la Virgen de la Rábida. Hace más de mil novecientos años existía en el mismo lugar donde hoy se alza el monasterio de la Rábida un templo romano consagrado a Proserpina, la hija de la diosa Ceres raptada por Plutón al sombrío Tártaro, templo que muy posiblemente fue erigido en homenaje a la hija del emperador Trajano.

Hay una tradición de que, aún en esa época, se realizaba el sacrificio de una doncella junto al río Tinto aledaño, y su cuerpo se traslada procesionalmente hasta el templo. Acabado el paganismo, en el siglo IV se eleva allí un templo cristiano dedicado a san Jorge. Estaba terminándose el edificio cuando se recibió de san Macario, obispo de Jerusalén, una imagen de la Virgen que, entronizada en el lugar principal, pronto recibió fervoroso culto. Cuando en 711 se produce la invasión musulmana, el pueblo que huía determinó depositar la imagen en el fondo del mar, pues siendo de piedra no sufriría ningún daño. Al haber poca profundidad en ese lugar, tenían la esperanza de recuperarla fácilmente. Esta historia, recibida por tradición, es la única que se posee. En la misma crónica de este hecho se dice que en el lugar donde estaba el templo de Proserpina un eremita árabe erigió más tarde su refugio, al que años después los árabes, ya fallecido el morabito, dedicaron para su veneración. El lugar recibió el nombre de "Rábita" entre los mismos árabes, de donde con el tiempo se llamó "Rábida". En Marruecos se denomina actualmente "Rábita" o "Rápita", en el dialecto el país zauía a la antigua "Rapta", que indica, precisamente, "Ermita".

Cuando Alfonso el Sabio, entre 1257 y 1258 se apoderó de la región expulsando a los invasores, los Caballeros Templarios que lo acompañaban en la lucha ocuparon el morabito, el cual entregaron más tarde a los franciscanos. Nos encontramos con una gran laguna entre esa fecha y mediados del siglo XV. De esta última época se conserva, el monasterio antiguo, su iglesia y un claustro. Lo único cierto es que, a mediados del 1400 unos pescadores, al recoger su red, encontraron la imagen ya olvidada. Retornó a su mundo con el nombre de los Milagros, acompañada de hechos juzgados milagrosos, como la solución de la disputa entre la ciudad de Palos y la de Huelva, cada una de las cuales reclamaba la imagen como suya, por estar en el límite de sus jurisdicciones marítimas el lugar de la recuperación. Ya estamos en los momentos en que Colón llega a la Rábida. Está agotado físicamente y muy desmoralizado. Tiene un cuñado y peregrino proyecto por el que sólo recibe, como respuesta, buenas palabras y algunas promesas. La caridad de los franciscanos recoge a Colón y a su hijo, y en la Rábida reposa el cansado peregrino durante varios meses. Y allí profundiza su devoción a Nuestra Señora de la Rábida. En 1485, al fin, recibe contención de la reina Isabel I. Pese a la lucha que aún sostienen con los últimos restos de los musulmanes invasores y a las mil preocupaciones de la reina cruzada, será recibido. Hay algo de misterioso que traza un camino entre esas dos almas. Al despedirse de los generosos frailes, el superior del monasterio, fray Juan Pérez, le dirá: "La gracia de Dios esté con vos y Nuestra Señora de la Rábida te acompañe".

Antes se había realizado una ceremonia en el Monasterio de la Rábida, donde el Gran Almirante se encomendaría al Señor a fin de rogarle buen logro en la espeluznante empresa. Pero iría bien sujeto al mando de la Señora Santa María. El nombre de la capitana era el de "Marigalante", apodada "la Gallega" por haber sido construida en Galicia. El almirante fue quien la bautizó con el nombre de "Santa María". Ya no es necesario continuar con la presencia de Colón en la escena. Conviene, sin embargo, agregar una frase de quien fuera uno de sus marineros, Pedro de las Casas que mas adelante tendrá un hijo que será fray Bartolomé de las Casas, el ingenuo responsable de los orígenes e la leyenda negra, que agrega en sus escritos: "Colón era devotísimo de Nuestra Señora". La Virgen de los Milagros o Santa María de La Rábida, conocida por ambos nombres indistintamente, es la patrona del monasterio y de Palos de la Frontera. La imagen de la Virgen es una escultura de alabastro de pequeño tamaño (unos 54 cm), fechada en el siglo XIV. Es una muestra del gótico-francés, concretamente del manierista y elegante estilo normando, que imprime en la figura una singular curvatura, de manera que cambia de aspecto según se varíe la perspectiva desde donde se contemple. La imagen de la Virgen fue coronada por el Papa Juan Pablo II el 14 de junio de 1993, siendo los Padrinos de la Coronación los Reyes de España, Juan Carlos I y Sofía, representados en su hija la Infanta Cristina. Es la única imagen de la Virgen coronada por el papa polaco en España. Asimismo, recibió el título de "Alcaldesa perpetua de la ciudad".

LA BATALLA DE RIOBAMBA

El COMBATE DE RIOBAMBA o COMBATE DE TAPI fue un enfrentamiento ocurrido el 21 de abril de 1822 cerca de Riobamba, Ecuador, entre elementos de las fuerzas independentistas dirigidas por el general venezolano Antonio José de Sucre y de las fuerzas realistas comandadas por el coronel Nicolás López. Se trata de una acción de caballería realizada sin disparar una bala. El comandante Sucre destacó en su parte la "intrepidez de la que habrá raros ejemplos", del Mayor Lavalle y su escuadrón. Bolívar distinguió a Lavalle y sus hombres con el título de "Granaderos de Riobamba". Es conocido localmente como el más brillante combate de caballería en las Guerra de Independencia Hispanoamericana. Luego de la Revolución del 9 de octubre de 1820, el ejemplo de los patriotas guayaquileños fue seguido de inmediato en diferentes ciudades, una de ellas Riobamba, que el 11 de noviembre se proclamó libre del dominio español. Desgraciadamente, luego de la derrota sufrida por los Sucre en los campos de Huachi, el movimiento fue sofocado y la ciudad cayó nuevamente bajo el dominio de los españoles. Sucre tuvo que retirarse a Guayaquil, pero al poco tiempo reorganizó su ejército e inició nuevamente la marcha hacia el interior.

Se trasladó entonces a Machala para iniciar su campaña libertadora desde el sur, por Loja y Cuenca, pese a que la ruta era más larga, consideró que de esta manera iría protegiéndose las espaldas y arrinconando a los realistas hacia el norte, y podría además reforzar su ejército con tropas enviadas por San Martín, tal cual sucedió en Saraguro, donde el 9 de febrero sus fuerzas recibieron el importante respaldo de tropas auxiliares venidas del Perú al mando del Gral. Santa Cruz, y de los Granaderos a Caballo de San Martín, de Argentina, al mando del Comandante Juan Lavalle. Dos meses permaneció Sucre en Cuenca donde aprovechó la tranquilidad de la ciudad y su agradable clima para dar descanso a sus hombres, al tiempo que reforzaba todos los cuerpos de su ejército con hombres del lugar. A la brigada de Santa Cruz le correspondieron más de tres cientos cuencanos. Cumplido sus objetivos, Sucre marchó hacia el norte en persecución de los realistas, a quienes alcanzó en la llanura de Tapi, cerca de Riobamba. El 21 de abril, en los campos y en las calles de la ciudad se libró una de las más heroicas batallas por la independencia, la Batalla de Riobamba, en la que la diosa de la guerra favoreció a los patriotas. La lucha se inició en la actual calle llamada “Argentinos” y en la Plaza de Villa María, y terminó con un feroz enfrentamiento en las llanuras de Tapi (razón por la que a esta batalla se la llama equivocadamente con ese nombre), entre las caballerías realista y patriota, cuyos escuadrones, de uno y otro bando, hicieron prodigios de valor y heroísmo.

Fue tal el fragor de la lucha entre las caballerías, que la infantería de ambos ejércitos suspendió la acción en los lugares circundantes para contemplar emocionados la homérica batalla, en la que se cubrió de gloria el bravo comandante argentino Juan Lavalle, al mando de su batallón de “Granaderos a Caballo de San Martín”, integrado por veteranos argentinos y chilenos. Se destacó además la actuación del Coronel Heres, con sus Dragones Colombianos; y del Coronel Diego Ibarra, al mando del batallón Yaguachi, integrado en su mayoría por soldados guayaquileños y bajo cuyas órdenes combatió el Teniente Abdón Calderón. Al caer la tarde los realistas no pudieron resistir las cargas patriotas y tuvieron que retirarse desorganizadamente, dejando en el campo de batalla gran número de muertos por heridas de lanza y de sable. Los patriotas persiguieron durante largo trecho a las tropas realistas, mientras el Gral. Sucre, victorioso, entraba en la ciudad proclamando para siempre su independencia del dominio español. El 20 de Noviembre de 1821, Sucre se hace fuerte en la zona de “Los Dos Esteros”, sitio en el que ambos bandos entablan conversaciones pacíficas, las mismas que culminan con la firma de un armisticio que estipulaba un cese de “operaciones” por un plazo de 90 días, acuerdo que favoreció a las tropas patriotas que pudieron organizarse y prepararse de mejor manera y recibir todos los aprovisionamientos necesarios. Este armisticio no solo resultó conveniente para los patriotas, sino que, también benefició a las tropas hispanas que en su interior enfrentaban serios problemas tales como: sublevaciones fallidas entre los batallones “Aragón” y “Constitución“, un alto grado de deserciones y la llegada de la estación invernal, factores que dificultaban cualquier tipo de operación bélica.

Al año siguiente, los movimientos militares libertarios son favorecidos por la incorporación de Guayaquil a Colombia en Diciembre de 1821, el Libertador Bolívar preocupado por la suerte de la Presidencia de Quito propone enviar “fuerzas de distracción” contra los realistas acantonados en Pasto, pero su proyecto queda sin efecto. Bolívar decide dejar a cargo de la campaña de liberación de la presidencia de Quito al Gral. Sucre, quien inicia sus movimientos de tropas el 22 de Enero de 1822, rompiendo de esta manera el armisticio firmado con el Coronel Tolrá; al día siguiente llega a Guayaquil y los primeros días de febrero se une en Saraguro la división peruana enviada por el Gral. San MartínEl triunfo se debió a una orden dada por el Gral. Sucre quien dispuso al Coronel Diego Ibarra mover sus fuerzas por el lado derecho de los españoles de tal forma que ellos vean la acción, a la vez que ordenó al Teniente Coronel Juan Galo Lavalle, atravesar la villa y sorprender por la retaguardia a las fuerzas realistas. Lavalle, Comandante del Escuadrón “Granaderos a Caballo de los Andes”, cumple con la orden dispuesta por el Gral. Sucre y ataca a la caballería española, que en ese momento protegía la retirada de la infantería española y la vence provocando la desbandada de las fuerzas realistas. El mismo Comandante Lavalle en su informe dirigido al Gral. San Martín puntualizó lo siguiente con respecto al enfrentamiento:

“Y a la espalda de una llanura me ví repentinamente al frente de tres escuadrones de caballería fuertes de 120 hombres cada uno, que sostenían la retirada de su infantería. Una retirada hubiera ocasionado la pérdida del escuadrón y su deshonra, y era el momento de probar en Colombia su coraje; mandé formar en batalla, poner sable en mano y los cargamos con firmeza. El escuadrón que formaban 96 hombres parecía un pelotón respecto de los 400 hombres que tenían los enemigos; ellos esperaron hasta la distancia de 25 pasos, poco más o menos cargando también; pero cuando oyeron la voz de “a degüello” y vieron morir a cuchilladas a dos o tres de los más valientes, volvieron caras y huyeron en desorden. La superioridad de sus caballos, los sacó por entonces del peligro, con pérdida solamente de doce hombres”.

La mañana del 21 de Abril de 1822, a causa de la imprevisión estratégica de los españoles, que descuidaron la protección del Paso de Pantus, provocó que sorpresivamente se encuentren frente a frente con las fuerzas libertadoras en posición de batalla. El jefe español Tolrá ordenó la retirada de los peninsulares hacia Riobamba, mientras que Sucre dispuso al Coronel Diego Ibarra mover sus fuerzas por el flanco derecho de las fuerzas realistas y al Comandante Lavalle por el lado izquierdo para de esta manera atravesar la villa y atacar a los españoles por la retaguardia desbandándolos y, consiguiendo, finalmente la victoria. El ejército vencedor, ocupó Riobamba el 22 y, permaneció hasta el 28 de Abril de 1822, fecha en la que las tropas libertarias salieron de la ciudad con dirección al norte, tras los españoles que se dirigían al norte, hacia la ciudad de Quito. La victoria fue concluyente, motivada por una “carga de caballería” provocada por una decisión audaz que dejó a los realistas diezmados dejando abiertas las puertas de la independencia ecuatoriana, sellada días después, en la Batalla del Pichincha. El 19 de diciembre de 1921 se dictó ordenanza para erigir un monumento a los héroes de la batalla de Riobamba, en la cima del paseo 21 de abril (loma de quito). El monumento trabajado por artistas nacionales fue inaugurado en 1922.

miércoles, 4 de octubre de 2017

LOS VIGILANTES DEL REINO CELESTE-Primera Parte

¿Quiénes eran esos seres celestiales que en algunos textos sagrados antiguos y bíblicos como en el “El Libro de Enoc” eran llamados “Los Vigilantes” y posteriormente “Los Ángeles Caídos”? ¿Por qué y contra quién se rebelaron? ¿Quién redujo a esos ángeles a la categoría de “Demonios” y con qué fin? En 1876, tras un riguroso estudio de las inscripciones cuneiformes asirio-babilónicas, George Smith publicó “El Génesis Caldeo”, una obra en la que el asiriólogo Inglés sacaba a la luz una incómoda verdad; los textos hebreos que conformaban la sagrada Biblia, y en especial los que hacían referencia al Génesis, eran una copia casi idéntica de la epopeya de la creación babilónica (“Enuma Elish”), así como de muchos otros textos y mitos presentes en tablillas de arcilla sumerias de más de 6.000 años de antigüedad…

Eso significaba que existía un texto escrito en el dialecto del babilónico como mínimo mil años antes que los textos bíblicos, pero lo más destacable es que la versión sumeria sobre los orígenes de la humanidad se diferenciaba por ser mucho menos metafórica y más literal. Tan concreta como para afirmar que las fuentes sumerias nos muestran la identidad real de algunos personajes bíblicos, tales como Yahvé, el Dios judeo-cristiano. Cuyo equivalente sumerio era ENLIL “Dios del Viento y las tormentas”; el máximo mandatario de una raza conocida como “LOS ANUNNAKI” -Aquellos que del cielo a la tierra descendieron-, que habrían llegado a la tierra hace más de 400.000 años para establecerse cerca de las aguas del Golfo Pérsico y habrían civilizado toda la Mesopotamia meridional con sus imponentes ciudades y templos.

Las tablillas nos revelan que había un total de 23 deidades veneradas en el panteón sumerio, entre las cuales destacaba el Dios ENKI, “Señor de la Tierra”, a quién se le adjudicaba la creación misma del hombre. ENKI y ENLIL eran hermanos en constante rivalidad. Mientras que ENKI era conocido como “el más sabio de los Dioses” en cambio ENLIL era un canciller militar sediento de poder y conquista, que odiaba al hombre. Estos Dioses se regían por una curiosa escala jerárquica; ANU “Dios del Cielo” gobernaba las esferas celestes, ENLIL lideraba los dominios de la tierra media, ENKI era el “Señor del Abzu” (“El Abismo de las Aguas”), y NERGAL gobernaba el inframundo. Pero los encargados de realizar los trabajos más duros eran los llamados “IGIGI”, cuya traducción sería “Los Observadores” o “Aquellos con Grandes Ojos”.

En el Génesis bíblico, estos “IGIGI” guardan la misma etimología al ser mencionados como “Los Vigilantes” o “Los Custodios del Señor”. Más aún, en fuentes hebreas los señalan como “Ángeles Caídos” o “Hijos de ELOHIM”; mensajeros divinos que se rebelan contra el mando superior de Yahvé y sus lugartenientes, para descender a la tierra y copular con las “hijas de los hombres”. En la versión sumeria, se nos dice que estos “IGIGI” eran los encargados de adecuar artificialmente los cauces de los ríos Tigris y Éufrates, cavando zanjas y drenando canales para proveer de agua a la red de ciudades ubicadas en lo que hoy sería el Sur de Iraq.

En “EL MITO DEL ATRAHASIS” podemos leer: “Cuando los Dioses eran como los hombres, asumían la fatiga, soportaban el trabajo. La fatiga de los dioses era grande, el trabajo era pesado. Los grandes ANUNNAKI querían hacer soportar el trabajo a los IGIGI”. Tras 40 años de duras excavaciones, estos últimos estallan en un motín, queman sus herramientas y exigen el cese de sus tareas. Más adelante continúa diciendo: “A ENLIL, el consejero de los Dioses, el héroe, vayamos a perturbarle en su morada. Mientras tanto, proclamemos la guerra, unamos las hostilidades y la batalla.” Al borde de un consejo de guerra, los ANUNNAKI se reúnen en asamblea para gestionar la crisis. Es entonces cuando ENKI propone elaborar un ser primitivo para que asuma el rol de esclavo que aligerará la fatiga de los “Dioses Menores”.

ENKI se dirige a la Diosa NINHURSAG, “la Diosa del Nacimiento”, y le dice; “Crea un LULU para que pueda soportar el yugo, para que el hombre asuma la fatiga de los Dioses”. En “EL POEMA BABILÓNICO DE LA CREACIÓN” se nos revela que los ANUNNAKI apresan al instigador de aquella revuelta, un “IGIGI” o Dios menor llamado “WE-ILA”, y lo ejecutan: “Que uno de sus hermanos sea entregado, él solo perecerá para que la humanidad pueda ser creada. Que el culpable sea entregado para que los otros puedan subsistir.” ENKI ordena; “…que un dios sea degollado, y que los otros dioses, sumergiéndose en él, puedan ser purificados. Con la carne y la sangre del dios, que NINTU mezcle arcilla, a fin de que dios y hombre puedan ser enteramente mezclados en la arcilla”.

El primer hombre creado es llamado “ADAPA” “Sabio nacido del Mar”, Adán en la versión bíblica, guardián de la ciudad de Eridú. En este se perpetúa una estirpe de sangre pura de los dioses, y fruto de la séptima generación aparece un personaje clave en esta historia; ENOC, cuyo significado es “El iniciado”, fue el padre de MATUSALÉN, y por tanto era el bisabuelo de NOÉ. ENOC, que habría vivido entorno al 12.000 A.C, era conocido como “el hombre que no murió”, sino que fue arrebatado y elevado a los cielos por el “Carro del Espíritu”, donde fue llevado “a bordo de un palacio capaz de surcar los cielos”, al que describe como una estancia acristalada, con un suelo embaldosado de placas de vidrio por donde se reflejaban estrellas y planetas moviéndose bajo sus pies conforme se movía la estructura volante.

Lo interesante es cuando ENOC relata la visión de 200 ángeles en el complejo, algunos de ellos, sufriendo las más espantosas torturas. El ángel que le asiste, URIEL, le pregunta: “¿Por qué estás tan atemorizado y espantado?”. Le respondí: “Es por este lugar terrible y por el espectáculo del sufrimiento”. Y él me dijo: “Este sitio es la prisión de los ángeles y aquí estarán prisioneros por siempre”. Cuando ENOC pregunta qué delitos cometieron para merecer ese cruel destino, URIEL responde: “Estos son los Vigilantes que descendieron sobre la tierra y le revelaron a los humanos lo que era secreto y los indujeron a pecar.” Si el delito fue “revelar conocimientos”, debemos preguntarnos; ¿Cuáles eran y a quién perjudicaban? La respuesta aparece en Génesis, cuando la serpiente incita a Eva a comer del fruto del árbol de conocimiento, le dice: “La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: « ¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?». La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: «No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte». La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal»” (Génesis 3, 1-5)

En el Génesis se insiste una y otra vez sobre la preocupación de los Dioses en que el hombre pudiera llegar a adquirir conocimiento, y más allá de eso, quizás la vida eterna:

“Después el Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre»”. (Génesis 3, 22)

Más revelador aún es cuando URIEL insiste a ENOC sobre la necesidad de mantener al hombre ignorante, citando los nombres de “Los Vigilantes” que revelaron “secretos” a sus esposas: “PANAMU’EL mostró a los hijos de los hombres lo amargo y lo dulce y les reveló todos los secretos de su sabiduría: les enseñó a los humanos a escribir con tinta y papiros y son muchos los que se han descarriado a causa de ello, desde el comienzo hasta este día. Porque los hombres no han sido traídos al mundo con el propósito de afianzar su creencia en la tinta y el papel…” (1 Enoc 8-10)

En conclusión, fueron 3 los delitos cometidos por “Los Vigilantes”, que ponían en peligro los intereses de ENLIL/YAHVÉ:

1- Aparearse con mujeres humanas. En 1 Enoc 6 1-8, se nos da el nombre del “Vigilante” que lideraba a la tropa rebelde: “Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos”. Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado”. Pero ellos le respondieron: “Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente”. Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con el otro, bajo anatema. Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron “HERMON”. Fruto de esa unión sexual, nacieron los “NEFILIM”. Un término que en hebreo significa “Caídos”, o “Derribados”, y según los griegos “Gigantes”, pero que deriva del arameo “Nephila”

2- La Transmisión de conocimientos prohibidos; Este fue el delito más grave, y en 1 Enoc 8, 3 se nos detallan algunos de esos “conocimientos”: “Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces; Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines; Baraq’el los signos de los rayos; Kokab’el los presagios de las estrellas; Zeq’el los de los relámpagos; Ar’taqof enseñó las señales de la tierra; Shamsi’el los presagios del sol; y Sahari’el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas” Debido a la proliferación de esos “conocimientos, es por lo que ENLIL/YAHVÉ provocó el Diluvio Universal.

3- El tercer delito de “Los Vigilantes” fue rebelarse contra los planes de dominación hacia el ser humano. Lo cual significa que no todos estos seres mantienen la misma visión e intencionalidad de aprovechamiento hacia el hombre. Se distingue, que una deidad mayor prohíbe el conocimiento al hombre para esclavizarlo bajo su tiranía, pero sus súbditos se rebelan contra sus planes y son castigados.