martes, 16 de abril de 2019

¿QUÉ TIPO DE CRUZ LLEVÓ JESÚS AL CALVARIO?


¿Fue una simple viga transversal, o la cruz completa? En los relatos del Evangelio, los autores cuentan muy poco sobre el camino de Jesús al Calvario y sobre la cruz que llevaba. Mateo, Marcos y Lucas notan que Jesús no pudo llevar la cruz todo el camino y que tuvo que ser ayudado. Pusieron a un hombre que pasaba por allí, Simón, un cireneo, que venía del campo, el padre de Alejandro y Rufo, para cargar su cruz. (Marcos 15,21) El relato de Juan solo menciona a Jesús y cómo tomó la cruz sobre sí mismo y la llevó al Calvario. Así que tomaron a Jesús, y llevando la cruz él mismo salió al llamado Lugar de la Calavera, en hebreo, Gólgota. (Juan 19-16,17)

Todas las narraciones guardan silencio sobre los detalles de la cruz que Jesús llevó, probablemente porque su audiencia, los judíos y los griegos en el siglo primero, eran muy conscientes de los romanos y sus métodos de tortura. La crucifixión era una pena común para los delincuentes en el Imperio Romano y se usaba como un elemento de escarmiento público. Los que leyeron / escucharon los relatos de la crucifixión de Jesús no necesitaron una descripción detallada, ya que sabían exactamente cómo era.

El historiador Hershel Shanks explica en un artículo en la Revista de Arqueología Bíblica que la madera era difícil de adquirir, y que los romanos reutilizaban los montantes de madera que ya estaban fijos en el suelo. Esto significa que cualquiera que fuera crucificado solo tenía que llevar el travesaño.

Según las fuentes literarias, los condenados a la crucifixión nunca llevaban la cruz completa, a pesar de la creencia común de lo contrario, y a pesar de las muchas recreaciones modernas del camino de Jesús a Gólgota. En su lugar, solo llevaba la barra transversal, mientras que la viga vertical se colocaba en un lugar permanente donde se usaba para ejecuciones posteriores. Como señaló el historiador judío del primer siglo Josefo, la madera era tan escasa en Jerusalén durante el primer siglo después de Cristo que los romanos se vieron obligados a viajar diez millas desde Jerusalén para conseguir la madera para su maquinaria de asedio.

Al mismo tiempo, sin embargo, muchos científicos e historiadores, teniendo presentes los hallazgos de la Sábana Santa de Turín, que se cree que es el lienzo que cubrió a Jesús en la tumba, afirman que la sábana proporciona evidencia de que Jesús llevó toda la cruz y no sólo la parte horizontal.

El escritor Harrington Lackey explica cómo los estudios científicos del sudario han confirmado la tradición artística tradicional del Vía Crucis. Usando modelos de computadora, que analizaban la parte posterior de la cubierta, descubrieron que había más de dos marcas de abrasión en la cubierta; había nueve marcas de sangre que corresponden a la túnica que llevaba Jesús (Juan 19: 23-24). Las marcas en la túnica indican un patrón de cruz, creado por la presión de toda la cruz, el patibulum y el estípite en su espalda, a pesar de la túnica que amortiguó los moretones.

Esta teoría también corresponde a las leyes judías sobre la presencia de objetos impuros.

También se ha especulado sobre si Jesús tuvo que cargar toda la cruz, porque las estacas usadas y sucias, cubiertas de sangre y heces fueron sacadas de sus agujeros en el suelo y almacenadas. Esto probablemente se hizo porque, alrededor de un lugar sagrado como Jerusalén, la ley religiosa prohíbe que cualquier persona toque cualquier cosa impura. Entonces, Jesús y los dos ladrones que fueron crucificados con él tuvieron que llevar tanto estípites como patibulum. En lugares más seculares alrededor del Imperio Romano, las estacas sucias estaban en el suelo esperando a su próxima víctima.

Si bien es posible que nunca sepamos la verdad completa sobre la cruz que Jesús llevó en esta tierra, la parte más importante es que Jesús llevó esa cruz para salvar al mundo, perdonar nuestros pecados y abrir las puertas del cielo.

“…fue traspasado por nuestros pecados, aplastado por nuestra iniquidad. Soportó el castigo que nos correspondía, por sus heridas fuimos curados..." (Isaías 53, 5)

Fuente:

NICARAGUA RESUCITARÁ COMO HA RESUCITADO EL CRUCIFICADO DEL CALVARIO


El presente resumen de noticias es una producción de ANUNCIAR CONTENIDOS LATINOAMÉRICA.

NICARAGUA RESUCITARÁ COMO HA RESUCITADO EL CRUCIFICADO DEL CALVARIO

Importante homilía de monseñor Báez antes de su partida a Roma. “Un pueblo crucificado siempre resucita, solo les pido que no permitan que nadie les robe la esperanza, Nicaragua debe resucitar al igual que resucitó el crucificado del Calvario”.

Esto lo expresó, en la celebración del Domingo de Ramos, en una iglesia a las afueras de Managua, en la parroquia de Esquipulas, el obispo auxiliar de Managua, monseñor José Silvio Báez, quien hace cuatro días, anunció su partida para el Vaticano después de la Pascua.

Durante la misa, el obispo Báez recordó que aún hoy existe corrupción, falta de justicia y la codicia de los poderosos, como sucedió en la época de Jesús; pero especificó que hoy hay defensores de derechos humanos nacionales e internacionales, que acusan al gobierno del presidente Ortega de la muerte de cientos de personas en Nicaragua, a partir del 18 de abril del año pasado.

A estos defensores de la paz, Mons. Báez pidió que “profundicen su fe en Cristo, con toda la seriedad posible”, y que continúen con sus manifestaciones en la forma en que lo han hecho hasta ahora, que es “sin dejarse arrastrar por la violencia y sin negociar la libertad o dignidad del ser humano”. “Porque Nicaragua resucitará algún día, porque es una sociedad basada en la justicia de la que brota la verdadera paz, en la que no es un crimen pensar de manera diferente, en la que todos podemos exponer nuestras ideas y poner nuestros bienes materiales, sin egoísmo, al servicio de todos”, subrayó.

La noticia más común en los últimos dos días, según la información recogida por la AGENCIA FIDES, fue la declaración del gobierno nicaragüense enviada a los dos testigos internacionales en la mesa del Diálogo (el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Waldemar Stanislaw Sommertag y el representante de la OEA, Luis Almagro) el 12 de abril, en el que el gobierno confirma su disposición a continuar el proceso de Diálogo con la Alianza Cívica, incluso si no se indican las fechas.

Desde abril de 2018, la crisis nicaragüense ha causado 325 muertes, según la COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS (CIDH). Las organizaciones locales hablan de 568 muertes, mientras que el ejecutivo reconoce solo 199.

Además, según la prensa internacional y las fuentes de Fides, hay entre 779 y 809 “presos políticos”, casi el doble del número reconocido por el gobierno, que los identifica como “terroristas”, “golpistas” o “delincuentes comunes”. La CIDH ha denunciado al gobierno de Nicaragua como responsable de crímenes contra la humanidad.

La ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS (OEA) está planeando la aplicación de la Carta Democrática Interamericana, porque el gobierno actual está violando el orden constitucional. Si esto se aprueba, suspendería a Nicaragua del organismo continental, con más consecuencias graves para el país y la población.

Esta nota, fue publicada originalmente por FIDES y reproducida por ALEITIA, AGENCIA DE NOTICIAS CATÓLICA.

Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
ANUNCIAR Contenidos Latinoamerica

DE LAS CRÓNICAS DE LA ÉPOCA DE JESÚS


El siguiente texto fue tomado del periódico La Trompeta de Jerusalén y fue escrito la Pascua en que crucificaron a Jesús.

«En Jerusalén, estos últimos días, han ocurrido sucesos inesperados relacionados con Jesús de Nazaret, el hijo del carpintero, el mismo que, desde hace tres años, recorre el país rodeado de un círculo íntimo de doce apóstoles y mucha otra gente que lo sigue.

Su nombre se fue haciendo conocido y popular de manera que, al llegar a una ciudad, los habitantes salían de sus casas para escucharlo. En ocasiones, tuvo que subirse a un barco y hablar desde allí a la muchedumbre.

También ha provocado algún revuelo, como el día en que leyó el texto de Isaías en la sinagoga y dijo que esas palabras se habían cumplido en él.

Muchos lo siguen porque dicen que hizo milagros, que curó a varios ciegos, paralíticos y leprosos. Algunos dicen haberlo visto resucitar a Lázaro, uno de sus amigos. Su fama llegó hasta nuestra ciudad y por eso, hace apenas una semana, fue recibido como un rey, La multitud que vino para la fiesta, tomó ramas de olivo y palmas para aclamarlo y salió a su encuentro diciendo: ¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!

No se sabe con exactitud qué hizo de lunes a miércoles, porque su actividad pública fue escasa.

En una oportunidad se lo vio en el templo, donde echó a los mercaderes a latigazos porque dijo que, con sus actitudes, lo habían convertido en una cueva de ladrones, Fue la única vez que se lo vio utilizar la violencia en estos tres años. Ese día, recordó palabras de Isaías que en la Escritura afirmó que su casa era una casa de oración. Los sacerdotes se sintieron muy molestos y quisieron saber con qué autoridad decía esas cosas, pero Jesús, no les contestó.

Ese episodio los irritó mucho y, los sacerdotes, que ya lo miraban con malos ojos, decidieron hacerlo arrestar con la complicidad de uno de sus amigos: Judas.

Todos están muy inquietos por la muerte de este hombre. Para algunos fue una injusticia, para otros algo necesario, y para los que lo seguían, una desilusión.

Seguramente, en unos días, la calma volverá a reinar en la ciudad, y ya nadie se acordará de este triste episodio.

Jesús se convertirá en un crucificado más».

Extracto del libro escrito por Juan Carlos Pisano “Semana Santa con Cristo” Editorial San Pablo

QUASIMODO ESTÁ DE LUTO


Quasimodo ya no contempla los tejados de la ciudad desde el campanario de Notre Dame. Hoy no persigue, con su ojo acuoso; encaramado en la aguja principal de la catedral;  el sinuoso paseo del Sena por París, azogue de los cielos, espejo de las almas.

Esmeralda la Zíngara no ha sacado su pandereta. No tiene el cuerpo para danzas. Hoy, es un  día triste para ellos y para todos. Ha perdido la humanidad. Porque Notre Dame nos envía el mensaje de lo efímero de todo lo humano, de lo etéreo de nuestros sueños.

Por más alto que nos alcemos, todas nuestras ilusiones tienen fecha de caducidad. Desde la eternidad, las gárgolas de la fachada han contemplado durante siglos el humano devenir. Han visto sucederse a las generaciones. Han visto sus sueños, sus esperanzas, sus decepciones. Con esa certeza de travesía que te concede el pertenecer a la piedra. Han contemplado los fastos humanos de quienes tenían ansias de eternidad, la coronación de Napoleón como emperador.

Se han recreado en las páginas sublimes de Víctor Hugo, que salvó el deterioro de la Catedral con la publicación de su obra. El amor imaginado entre el jorobado y la zíngara, insufló vida a un monumento olvidado por el estado francés. El acróbata Philippe Petit camino por la cuerda floja por la catedral, en una parábola señera de lo efímero de la existencia.

El nazismo trato de acabar con esta maravilla, que se salvó de la iniquidad humana para ser profanada por el fuego. Quasimodo: patizambo y tuerto; llora en algún rincón olvidado. Ni siquiera los abrazos de Esmeralda le sirven de consuelo. Porque llora por la humana fragilidad, por la brevedad del instante habitado.

Notre Dame; como tantas otras maravillas creadas por nuestra errónea especie; nos sirve para una profunda reflexión sobre la fuerza del pensamiento humano, sobre su ansia de perpetuidad. Sobre su irredento don de la belleza. Pero también nos envía un mensaje sobre la inestabilidad que perfunde nuestras vidas.

Hoy tenemos una certeza. Por encima de credos y banderas, la solidaridad humana logrará levantar de nuevo las orgullosas cúpulas doradas por el sol. Pero en el fondo de nuestros corazones, adivinamos que la verdadera lucha es contra el tiempo, un truhán que juega con ventaja y siempre oculta un as en la manga.

El cine; certero profeta de nuestro tiempo; pone en boca de Julie Delphy, protagonista de “Antes del atardecer”, una premonitoria y lapidaria frase: “Pero hay que pensar que Notre Dame desaparecerá algún día”. Y todos nosotros también. No hay mayor certeza.

Francisco Collado
Fuente:

DIOS NO TIENE ACEPCIÓN DE PERSONAS


Comentario Bíblico
De la lectura del Domingo de Pascua
Del Evangelio de Juan 20,1-9

La Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres. Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección.

El texto de Juan 20,1-9, que todos los años se proclama en este día de la Pascua, nos propone acompañar a María Magdalena al sepulcro, que es todo un símbolo de la muerte y de su silencio humano; nos insinúa el asombro y la perplejidad de que el Señor no está en el sepulcro; no puede estar allí quien ha entregado la vida para siempre. En el sepulcro no hay vida, y Él se había presentado como la resurrección y la vida (Jn 11,25).

María Magdalena descubre la resurrección, pero no la puede interpretar todavía. En Juan esto es caprichoso, pero no olvidemos que ella recibirá en el mismo texto de Jn 20,11ss una misión extraordinaria, aunque pasando por un proceso de no “ver” ya a Jesús resucitado como el Jesús que había conocido, sino “reconociéndolo” de otra manera más íntima y personal. Pero esta mujer, desde luego, es testigo de la resurrección.

La figura simbólica y fascinante del discípulo amado, es verdaderamente clave en la teología del cuarto evangelio. Éste corre con Pedro, corre incluso más que éste, tras recibir la noticia de la resurrección. Es, ante todo, "discípulo", y por eso es conveniente no identificarlo, sin más, con un personaje histórico concreto, como suele hacerse; él espera hasta que el desconcierto de Pedro pasa y, desde la intimidad que ha conseguido con el Señor por medio de la fe, nos hace comprender que la resurrección es como el infinito; que las vendas que ceñían a Jesús ya no lo pueden atar a este mundo, a esta historia. Que su presencia entre nosotros debe ser de otra manera absolutamente distinta y renovada.

La fe en la resurrección, es verdad, nos propone una calidad de vida, que nada tiene que ver con la búsqueda que se hace entre nosotros con propuestas de tipo social y económico. Se trata de una calidad teológicamente íntima que nos lleva más allá de toda miseria y de toda muerte absurda. La muerte no debería ser absurda, pero si lo es para alguien, entonces se nos propone, desde la fe más profunda, que Dios nos ha destinado a vivir con El. Rechazar esta dinámica de resurrección sería como negarse a vivir para siempre. No solamente sería rechazar el misterio del Dios que nos dio la vida, sino del Dios que ha de mejorar su creación en una vida nueva para cada uno de nosotros.

Por eso, creer en la resurrección, es creer en el Dios de la vida. Y no solamente eso, es creer también en nosotros mismos y en la verdadera posibilidad que tenemos de ser algo en Dios. Porque aquí, no hemos sido todavía nada, mejor, casi nada, para lo que nos espera más allá de este mundo. No es posible engañarse: aquí nadie puede realizarse plenamente en ninguna dimensión de la nuestra propia existencia. Más allá está la vida verdadera; la resurrección de Jesús es la primicia de que en la muerte se nace ya para siempre. No es una fantasía de nostalgias irrealizadas. El deseo ardiente del corazón de vivir y vivir siempre tiene en la resurrección de Jesús la respuesta adecuada por parte de Dios. La muerte ha sido vencida, está consumada, ha sido transformada en vida por medio del Dios que Jesús defendió hasta la muerte.

Fuente:

¿CUANDO SE CELEBRÓ LA ÚLTIMA CENA?


El jueves santo, todos los católicos del mundo celebran la última cena de Jesús, durante la cual instituyó la eucaristía, lavó los pies a sus discípulos, y nos dejó el mandamiento del amor al prójimo. Al día siguiente, a las 3 de la tarde, moría clavado en una cruz.

¿Pero esa cena realmente tuvo lugar un jueves? Para poder plantear el problema, conviene tener presente una característica de la cultura judía. Mientras para nosotros, el día comienza a la medianoche, es decir, a la hora cero, para los judíos el día comienza la tarde anterior, alrededor de las 5. Es decir, el lunes comienza el domingo a la tarde, el martes comienza el lunes a la tarde, y así sucesivamente.

Ahora bien, según el Evangelio de Juan, el año en que murió Jesús la Pascua cayó en sábado (Jn 19,31); por lo tanto, había que comer el cordero pascual la tarde anterior, es decir, el viernes. Pero como Jesús iba a estar muerto ese viernes a las 3 de la tarde, y no llegaría a cenar con sus discípulos, la adelantó para el jueves. Por eso Juan dice que Jesús celebró la última cena "antes de la fiesta de la Pascua" (Jn 13,1), es decir, el jueves por la noche. De ahí que también los cristianos celebremos el jueves como día de la última cena.

Pero el problema se plantea cuando vemos que los otros tres evangelios, aunque coinciden con Juan en que Jesús murió un viernes a las 3 de la tarde (Mt 27,62; Mc 15,42; Lc 23,54), afirman que Jesús no adelantó la cena, sino que cenó el mismo día de Pascua.

Así, Mateo y Marcos dicen que cenaron "el primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual" (Mt 26,17; Mc 14,12). Los "ázimos" era el primero de los siete días que duraba la pascua, y por lo tanto, el viernes a la noche. Lucas, más explícito, aclara que Jesús se sentó a cenar en "la fiesta de los ázimos, llamada Pascua" (Lc 22,1.7.14).

O sea que mientras para Juan, la última cena fue antes de la Pascua (el jueves), para los sinópticos fue el mismo día de Pascua (el viernes). ¿Cuál de las dos versiones sería la verdadera?

A lo largo de los siglos se han propuesto distintas soluciones, sin que llegara a convencer ninguna. Pero en 1947 fueron descubiertos los manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán, y con ellos apareció una nueva solución, que parece arrojar nuevas luces a este acertijo

¿Qué son los manuscritos del Mar Muerto? Formaban parte de una vieja biblioteca del s.I a. C, perteneciente a una secta judía llamada de los esenios. Entre los numerosos libros allí encontrados, se hallaron dos (el Libro de los Jubileos, y el Libro de Henoc), que revelaron que en tiempos de Jesús no había uno sino dos calendarios distintos en uso.

El primero, llamado "solar" (porque se basaba en el curso del sol), estaba dividido en 12 meses, 8 de 30 días y 4 de 31, con un total de 364 días. Como este calendario tenía 52 semanas justas, todos los años eran iguales, es decir, siempre comenzaba el mismo día de la semana (el miércoles), y todas las fiestas importantes también caían el mismo día (miércoles).

¿Por qué el calendario solar daba tanta importancia al miércoles? Porque según el Génesis cuando Dios creó el mundo, fue el cuarto día, es decir, el miércoles, cuando hizo al sol, la luna y las estrellas, que son los astros que rigen el calendario. Por ello, es a partir del miércoles que se debe comenzar a contar el curso del tiempo.

Este calendario parece haber sido utilizado por los judíos en los primeros tiempos. En efecto, algunos libros del Antiguo Testamento, como el Pentateuco o Ezequiel, muestran que ciertas fechas, ciertos datos cronológicos, la fiesta de Pascua (que siempre caía en miércoles), y otras celebraciones, se regían según este calendario solar.

En el siglo II a.C., se produjo un cambio en el calendario. Por influencia de la cultura griega, los dirigentes israelitas adoptaron el llamado calendario "lunar", basado justamente en las fases de la luna. Éste tenía la ventaja de que todos los meses comenzaban con la luna nueva, lo cual permitía que las fiestas religiosas pudieran celebrarse según las fases de la luna. Así, por ejemplo, la Pascua coincidía con la luna llena. Pero tenía una desventaja: las fiestas ya no caían siempre en miércoles, sino que podían caer en cualquier día de la semana.

Debido a la practicidad de esta nueva manera de contar el tiempo, y a que era el calendario que estaba en uso internacionalmente, poco a poco se fue imponiendo en Palestina. Pero no todos lo aceptaron. Los círculos sacerdotales (que escribieron las tradiciones antiguas de los Patriarcas en el Pentateuco) prefirieron seguir con el solar, sobre todo en la liturgia. También algunos grupos judíos más conservadores, y los estratos más populares, mantuvieron el antiguo calendario.

Al parecer, en tiempos de Jesús estaban en vigencia los dos calendarios. El solar (más antiguo) en los estratos más populares, y en el que la fiesta de Pascua caía siempre en miércoles (es decir, el martes a la noche). Y el lunar, utilizado por el sacerdocio oficial y las clases más elevadas, en el que la fiesta de Pascua podía caer cualquier día de la semana. El año de la muerte de Jesús cayó en sábado, no en miércoles.

Ahora bien, si suponemos que Jesús con sus discípulos celebró la última cena según el calendario más antiguo (es decir, el martes por la noche), día en que lo hacía también el pueblo más simple, entonces desaparecen las contradicciones de los Evangelios. En efecto, cuando los sinópticos afirman que Jesús celebró la cena "el mismo día de Pascua", se refieren al calendario antiguo, mientras que cuando san Juan dice que cenó "antes de la Pascua", alude el calendario oficial.

Si suponemos, que Jesús celebró la última cena el martes por la noche, y que esa misma noche fue apresado por las autoridades, se solucionan también otras dificultades, admitidas por los estudiosos. Una de ellas es la cantidad de episodios vividos por Jesús en tan pocas horas. Porque si, como tradicionalmente pensamos, la última cena fue el jueves y la crucifixión el viernes, tenemos apenas 15 horas para colocar todos los acontecimientos de la pasión de Jesús, que son muchos.

En efecto, después de su arresto en el huerto de Getsemaní, Jesús fue llevado a casa de Anás, el ex sumo Sacerdote, donde tuvo lugar el primer interrogatorio (Jn 18,12).

Luego lo condujeron a la casa de Caifás, sumo sacerdote de turno (Jn 18,14). Allí esperaron a que reuniera el Sanedrín, tribunal supremo de justicia de los judíos, integrado por los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas (Mc 14,53).

Durante la sesión intentaron conseguir testigos falsos para acusar a Jesús, lo cual les resultó trabajoso porque los que encontraban no se ponían de acuerdo (Mc 14,55-59).

A continuación lo humillaron con golpes, escupitajos y burlas (Mc 14,65). Al amanecer se reunió por segunda vez el Sanedrín con sus 71 miembros (Mc 15,1) y decidieron condenarlo a muerte.

Pero las cosas no terminaron ahí. Después del proceso religioso llevaron a Jesús ante Pilato, el gobernador civil (Lc 23,1). La sesión debió de durar bastante. Hubo primero una reunión de los judíos con el Prefecto romano, donde le presentaron las acusaciones. Siguió un interrogatorio privado a Jesús, con la posterior declaración de inocencia de Pilato, y nuevas y repetidas acusaciones por parte de los judíos.

Pilato, para desentenderse del acusado, al que juzgaba inocente, decidió remitirlo a Herodes Antipas, gobernante de la Galilea, ya que Jesús por ser galileo pertenecía a su jurisdicción (Lc 23,7). También este encuentro debió de llevar tiempo, pues el Evangelio afirma que Herodes le hizo muchas preguntas (Lc 23,9). Finalmente lo devolvió otra vez a Pilato (Lc 23,11).

El gobernador, entonces, volvió a reunir a los sumos sacerdotes, magistrados y todo el pueblo. Luego de conversar otra vez con Jesús, decide someter a la opinión popular la liberación de Barrabás o de Jesús. Ante la insistencia de la gente, Pilato acepta soltar a Barrabás (Mt 27,11-25). Siguió el rito de la flagelación, la coronación de espinas, los últimos intentos de Pilato de liberar a Jesús, y finalmente la sentencia y la lenta caminata hasta el calvario (Mt 27,27-31). Y todo ello, entre la noche del jueves y el mediodía del viernes.

Resulta imposible colocar en tan breve tiempo todos estos sucesos. En cambio con la nueva fecha de la última cena todo se distribuye mucho mejor, de la siguiente manera:

Martes: por la noche Jesús celebra la Pascua. Luego va al monte de los Olivos a orar, donde es apresado y llevado ante el sumo sacerdote.

Miércoles: por la mañana, tiene lugar la primera sesión del Sanedrín, que escucha a los testigos. Por la noche, Jesús la pasa en la cárcel de los judíos.

Jueves: por la mañana, delibera por segunda vez el Sanedrín y condena a muerte a Jesús. Inmediatamente es llevado ante Pilato, quien lo interroga y lo envía a Herodes. Esa noche, Jesús la pasa en la cárcel de los romanos.

Viernes: por la mañana Pilato recibe por segunda vez a Jesús. Lo hace flagelar, lo corona de espinas, pronuncia la sentencia, y lo manda a crucificar. A las 3 de la tarde, muere en la cruz.

Hay una tercera ventaja que favorece la nueva hipótesis de la última cena de Jesús en martes. Basándonos en la Mishná, (el libro sagrado de los judíos, que recoge la legislación complementaria del Antiguo Testamento), se habría violado una serie de leyes durante el juicio a Jesús, si es que nos atenemos a la fecha tradicional de la cena.

Efectivamente, la legislación judía ordenaba que todo juicio debía llevarse a cabo durante el día. Si la cena de Jesús fue el jueves, debemos suponer que el Sanedrín sesionó inmediatamente después, y por lo tanto durante la noche, lo cual habría sido ilegal. Por otra parte, resulta improbable que los sanedritas y los testigos estuvieran reunidos a esa hora para deliberar, sin tener la certeza de que Jesús sería apresado. En cambio si la cena fue el martes por la noche, podemos suponer que las sesiones tuvieron lugar en la mañana del miércoles y jueves.

Sabemos además por la Mishná que estaba prohibido condenar a muerte a un reo en víspera del sábado o de fiesta. Si seguimos el cómputo tradicional, Jesús habría sido condenado a muerte por el Sanedrín el viernes por la mañana, víspera de sábado y de fiesta de Pascua. En cambio con la nueva teoría, Jesús sería condenado a muerte el jueves por la mañana, cuando aún faltaba un día y medio para la Pascua y el sábado.

También ordenaba la Ley judía que no se condenara a muerte a nadie dentro de las 24 horas de su arresto, para evitar que en la decisión pesaran aún los ánimos caldeados. Según la cronología breve, Jesús fue condenado a muerte a las pocas horas de ser apresado. En cambio con la cronología larga, sería arrestado el martes por la noche y condenado el jueves por la mañana, en el plazo estipulado por la ley.

Otros detalles menores también quedan más claros si sostenemos que la última cena tuvo lugar el martes, y que Jesús murió el viernes.

Por ejemplo, los Evangelios narran paso a paso los últimos días de Jesús hasta el martes por la noche. Pero del miércoles y jueves no dicen una palabra. Este misterioso silencio llevó a pensar que Jesús habría pasado esos días en privado con sus discípulos. Ahora sabemos que estuvo en la cárcel, como parte de su larga pasión.

La Iglesia, siguiendo al Evangelio de Juan, siempre recordó como día de la última cena el Jueves Santo. Con la nueva hipótesis del martes, ¿habrá que cambiar la liturgia de la Semana Santa? Claro que no. La liturgia, en la Iglesia, tiene una finalidad pedagógica, no histórica. Y así como celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, aun cuando sabemos que esa fecha no es históricamente cierta, podemos seguir celebrando la última cena el jueves, pues de lo que se trata es de obtener un provecho espiritual.

Pero lo que si conviene tener en cuenta, es que la pasión de Cristo fue mucho más larga de lo que comúnmente pensamos. No duró unas pocas horas sino varios días, lo cual confirma que su muerte no fue el desenlace abrupto de una turba exaltada e irracional que en un breve lapso decidió su fin, sino la resolución premeditada y consentida de las autoridades judías, romanas y el pueblo todo.

Aparece, así, la pasión de Cristo con contornos mucho más dramáticos y pavorosos de lo que estábamos habituados a meditar. Pero aparece también con mayor claridad su inexorable voluntad de seguir hasta el fin, no obstante los penosos cuatro días de tormento en los que buscaron quebrantar su resistencia. Jesús no fue fiel por unas pocas horas, sino todo el tiempo que duró su pasión. Nosotros, sus discípulos, no debemos contentarnos con ser fieles un corto tiempo. Debemos serlo todo el tiempo que dure la lucha que la vida nos impone.

Ariel Álvarez Valdés
Biblista

martes, 9 de abril de 2019

LA PEQUEÑEZ DE LO INESPERADO Y LO SENCILLO


Comentario Bíblico
De la lectura del Domingo de Ramos
Del Evangelio de Lucas 22, 14 – 23,56

El relato de la pasión de Lucas tiene como fuente el texto más primitivo de Marcos, o quizás también un “primer relato” que ya circulaba desde los primeros años del cristianismo para ser leído y meditado en las celebraciones cristianas. A eso se añaden otras escenas y palabras de Jesús que completan una “pasión” profunda y coherente, en la que si bien los datos históricos están más cuidados que en Marcos y en Mateo, no faltan los puntos teológicos claves.

Se pretende explicar, no solamente por qué mataron a Jesús, sino el sentido que el mismo Jesús dio a su propia muerte, como sucede en el relato de la última cena con sus discípulos. Lucas nos ofrece la tradición litúrgica de las palabras eucarísticas en esa cena, que son muy semejantes a las de Pablo en 1 Corintios 11, pero además presenta las palabras de Jesús sobre el servicio en las que considera que su muerte “es necesaria” para que el Reino de Dios sea una realidad más real y efectiva.

El evangelista se ha cuidado de poner en relación muy estrecha al Señor con sus discípulos y con el pueblo, mientras que deja bien claro que son los dirigentes, los jefes, los que han decidido su muerte. Ni siquiera nos relata la huida de los discípulos, quizás porque quiere preparar el momento de las apariciones del resucitado que tienen lugar en Jerusalén.

Por lo mismo, en este relato de Lucas sobre la pasión del Señor, debemos leer algunas escenas especiales con interés, como corresponde al cuidado que ha puesto el evangelista y al sentido catequético que tienen ciertos episodios de la narración. La cena de Jesús es más personal, más testimonial: se pide el servicio, la entrega, como Jesús va a hacer con los suyos.

Ramos y palmas, triunfo y aleluyas, hosannas y cantos reciben a Jesús en Jerusalén. Es el comienzo de la Semana Santa, el centro de la fe de los cristianos, y comienza con esperanza, luz y gloria... con el reconocimiento de Jesús como Señor, como enviado, como Mesías. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Se abren las puertas del triunfo a Jesús y toda Jerusalén lo aclama y lo recibe con alegría y esperanza como enviado de Dios, y si no aclamasen los niños y mayores, las mismas piedras lo harían... y es que ha llegado el momento culminante de la vida de Jesús, del enviado de Dios.

Un enviado sin embargo diferente a lo esperado. Por humilde, como el pequeño burro con el que entra en Jerusalén, no como los grandes corceles de los reyes de los hombres, y por la pequeñez de lo inesperado y lo sencillo. Diferente porque la culminación de su vida no será lo que se espera... La sorpresa y lo inesperado de un Mesías diferente, porque, a fin de cuentas, Dios es siempre diferente e inesperado.

Pronto se tuerce todo. El recibimiento de los Ramos es un engañoso recibimiento. El pórtico de alegría y esperanza, no durará. Un profeta no puede morir fuera de Jerusalén, y Jesús es mucho más que un profeta.

El Domingo de Ramos nos abre la puerta a toda la Semana Mayor y lo hace litúrgicamente con la procesión de los ramos, para trasladarnos a vivir con intensidad y cercanía la semana central de nuestra fe. Las lecturas nos centrarán de lleno en el misterio de la entrega de Jesús para culminar con la narración de la Pasión según Lucas. Escucharemos el relato de los últimos momentos de la vida terrena de Jesús, desde la cena a la crucifixión, en una rueda de narraciones que se completará en siete días.

Comenzamos así la Semana Santa de lleno en el misterio de la entrega, la muerte y la resurrección del Señor, pero un Señor muy diferente al que Israel esperaba... y quizás un Señor que sigue sorprendiéndonos a nosotros en el día a día.

Fuente:

domingo, 7 de abril de 2019

PALAU LA PELÍCULA QUE LLEGO A MI CORAZÓN


Al escribir este comentario sobre LUIS PALAU, LA PELÍCULA, UN HOMBRE, MILLONES DE ALMAS… empecé a googlear como decimos ahora, que repercusiones tuvo la misma y al leer los comentarios de aquellas personas que trabajan viendo películas y que opinión tienen de ellas, como siempre no dejo de sorprenderme de la cantidad de críticas huecas, sin trascendencia, sin una clara visión del mensaje que intenta difundir el film.

Más allá de contar la vida de Luis Palau desde su infancia hasta su adultez, creo que lo que la película intenta es mostrar como Dios obra en la vida de las personas, como busca instrumentos dóciles a su Palabra para darla a conocer a otros que no la conocen. Como sucede siempre, y sobre todo aquí en la Argentina, le buscamos el trasfondo político, económico y lucrativo al personaje y no lo que realmente es en realidad. Es una pena ver que muchos periodistas no quieran (aunque sea un poco) ver el otro lado de la moneda.

Tuve la suerte, quien escribe artículo, hace muchísimos años atrás de encender una vieja Radio NOBLEX FABULINO 10 TRANSISTORES (que aparece en la película) cuando tan solo tenía 8 años y escuchar por primera vez en la conocida emisora uruguaya (Radio Colonia) “Las Cruzadas de Luis Palau” y quedar atento a lo que un hombre relataba todos los días en tan solo cuatro minutos sobre lo que Dios tenía para cada uno de nosotros: eso me marco para siempre.

Soy católico apostólico romano practicante, y para muchos cuando lean este artículo, quizás piensen que enloquecí por escribir y difundir la película de un pastor evangélico, y en verdad no me importa, porque fue Luis Palau el instrumento que Dios uso para llegar a ese niño de 8 años y encendiera la inquietud de llevar a Jesús a través de los medios, y hoy con 54 años, puedo decir que hace 30 que soy comunicador católico, hace 26 que soy el director de un programa de radio, además soy productor de radio y televisión, guionista, historiador, investigador y catequista.

Antes tenía mucho prejuicio sobre los hermanos separados, pero con el tiempo me di cuenta que debemos aprender mucho de ellos, sobre todo en la importancia que le dan a los medios de comunicación social, algo que mi Iglesia, la Iglesia Católica no hace y en verdad es una pena que desaprovechemos la oportunidad que tenemos y como bien lo plantea el Inter Mirifica un documento del Concilio Vaticano II donde nos deja muy claro que “La Madre Iglesia reconoce que estos instrumentos, rectamente utilizados, prestan ayuda valiosa al género humano, puesto que contribuyen eficazmente a unir y cultivar los espíritus y a propagar y afirmar el reino de Dios…” pero queda en la letra… no se hace realidad.

Y porque digo esto, porque me emocione dos veces viendo en la película cuando un joven Palau en una emisora de su pueblo, en Ingeniero Maschwitz (Argentina) todos los días en el horario de su almuerzo dedica tan solo 5 minutos a leer un proverbio por día y dar una pequeña explicación del mismo, y luego más adelante ver a un Palau adulto en Colombia llegar corriendo a una radio y dar comienzo a “Luis Palau Responde”, digo que me emocione, porque ese joven y ese adulto Palau de la película, es lo que me inspiro a ser hoy un comunicador católico y llevar la Buena Nueva del Evangelio usando los medios.

Para ir terminando, siempre me gusta hacer este tipo de aclaraciones, no para criticar a aquellos que lo hacen, pero no puedo evitar no hacerlo, ya que me pone muy mal ver comentarios que no construyen ni edifican y no les permite ver la profundidad de la obra que tienen en frente, cualquiera puede opinar lo que quiera y es libre de hacerlo, pero si no comparten esa fe o pensamiento que el film comunica, sino son creyentes o profesan otro credo o son ateos, o en lo que quieran creer, pienso y puedo equivocarme, ven solo una parte de la vida de esa persona y no la ven en su contexto.

Más allá de las críticas que leí, refiriéndose sobre “una pobre reconstrucción espacio-temporal, con escenas de interiores que se intercalan con imágenes de archivo o, a la usanza de las telenovelas…” O a otros casi como molestándole que al final de la película… “la frutilla del postre es la aparición del auténtico Palau pidiéndonos amablemente a cámara que abramos nuestros corazones a Cristo…” La verdad y con esto no quiero desviar mis palabras, no sé porque molesta tanto Cristo en la sociedad actual, porque molesta tanto que se hable de Jesús, que se manifieste al Hombre-Dios, que se conozca en la actualidad.

En síntesis:
Como argentino me pone muy feliz que fuera Gastón Pauls el que interprete al Dr. Palau, ya que se puede percibir como se metió dentro del personaje y como ese personaje se adueño de su corazón, haciéndole vivir el amor de Dios, por eso LUIS PALAU, LA PELÍCULA, UN HOMBRE, MILLONES DE ALMAS, es un film que nos cuenta la vida de un hombre y transmite lo que Dios quiere de nosotros, eso es lo importante de esta “hagiografía” como la han calificado muchos, pero para mi modo de verla, creo que es la historia de un niño donde comienza un camino y el Señor lo llama para transformarlo en un medio para comunicar su Palabra en un mundo que aún hoy se niega a escuchar y a aceptar. Todos estamos llamados a seguirlo por este camino, para poder comprender, cada vez más profundamente, como nos dice Marcos 1-1: “La Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios”

Alfredo Musante

miércoles, 3 de abril de 2019

MÁS ESPACIO PARA LA CONSERVACIÓN AMBIENTAL

Dos reservas naturales para conservar el patrimonio ambiental de la humanidad. Delta Terra: Nace con la misión de cuidar la flora y la fauna autóctonos a partir de la educación y el turismo responsable, con un centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre autóctona del Río de la Plata, Argentina.

Delta Terra es una reserva natural incorporada al Programa de Reservas Privadas de la Fundación Azara, en donde los visitantes pueden disfrutar de la naturaleza y desarrollar actividades recreativas, pero también toman conciencia sobre los problemas que envuelven a la Región de Tigre.

Delta Terra, nuclea todo aquello que tiene que ver con el medio ambiente a través de la educación y recreación, promoviendo el cuidado de la naturaleza y de un hábitat tan vulnerable como necesario para el equilibrio de nuestro planeta.

Marina Homberg, bióloga y directora de la institución, describe la importancia de su misión: "Aquí buscamos contribuir a la formación de una sociedad más consciente y preocupada por el medio ambiente a partir del conocimiento, la aptitud y el compromiso colectivo para encontrar soluciones a los distintos problemas que el hombre mismo va ocasionando", aseguró.

La Fundación Azara es una organización no gubernamental sin fines de lucro creada en el año 2000 para contribuir con la conservación de la naturaleza y con el uso adecuado y sustentable de los recursos naturales. Tiene un centro de visitantes especialmente diseñado para comprender la flora y la fauna, sus ciclos naturales, su importancia, los bienes y servicios que brindan y los problemas de conservación que enfrenta.

Cuando se visita el lugar se puede descubrir un ecosistema muy complejo que posee una variedad muy importante de flora y fauna presentes en el delta, y, visitar uno de los viveros más antiguos de este lugar. También, se puede conocer una parte del delta del Paraná, que es uno de los cinco deltas más grandes del mundo y uno de los pocos que aún continua en crecimiento.

Sus guías ofrecen la posibilidad de apreciar la región ya sea a pie, navegando o simplemente contemplando el paisaje desde los miradores. Se puede recorrer el corazón de la isla tanto por circuitos de senderos como por arroyitos de la zona, en los que se pueden observar todo tipo de animales, fundamentalmente aves.

Delta Terra posee también un pequeño pero muy importante centro de rescate y rehabilitación de fauna silvestre autóctona rioplatense, en el que se reciben y atienden animales que han sido incautados por autoridades provinciales o nacionales o provenientes de entregas voluntarias de particulares arrepentidos de haberlos capturado o adquirido como mascotas.

El lugar está especialmente preparado para ofrecer el manejo adecuado que posibilite su rehabilitación. "Alrededor de todo esto hay un comercio que perjudica a muchas especies y nosotros estamos recibiendo esos animales, tratando de recuperarlos y, fundamentalmente, tratando de brindarles una oportunidad para que puedan volver a la naturaleza", concluye Homberg.

Madre de Dios: Todo un paraíso geológico.

Se trata de una isla que forma parte del archipiélago ubicado en la Patagonia chilena, que por sus características geológicas y diversidad de especies, es un lugar único en el mundo. Los aproximadamente 10 metros de lluvia que caen cada año junto a vientos de más de 120 kilómetros por hora, han dibujado figuras geológicas únicas en este archipiélago que será postulado por Chile para ser Patrimonio Natural de la Unesco.

El archipiélago Madre de Dios está situado en el océano Pacíficoen la región austral de Chile, al sur del golfo de Penas. Está formado por las islas Madre de Dios y Duque de York, las más grandes, y las islas Anafur, Guarello, Tarlton y Caracciolo, de mediano porte y numerosos islotes y rocas. El archipiélago comprende un conjunto de 54 islas, la mayor de ellas la Isla Madre de Dios, comúnmente llamada la "Isla imposible" por sus lluvias casi eternas, fuertes vientos y su irregular geografía, que lleva a que casi no existan lugares planos en este terreno ubicado en la parte más austral del continente americano.

Con una extensión de 116.403 hectáreas –propiedad del fisco chileno- el archipiélago fue habitado hace unos 6.000 años por los kawésqar, indígenas nómades que recorrían en sus canoas los canales y fiordos de esta parte de la Patagonia chilena. Hoy, completamente inhabitado, el gobierno chileno busca convertir a Madre de Dios en el primer Patrimonio Natural de la Humanidad de Chile ante la Unesco. "Estamos en la etapa final junto a la Cancillería para postular a este lugar a transformarse en Patrimonio Natural Mundial de la Unesco", aseguró el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward. Actualmente, el archipiélago es considerado un bien nacional protegido, es un lugar único en el mundo. 

La intensa lluvia que cae casi todos los días, el fuerte viento y el efecto del derretimiento y retroceso de los glaciares colindantes hace aproximadamente unos 12.000 años, convirtieron a este archipiélago en un paraíso geológico. "Madre de Dios es una maravilla. La piedra caliza que aquí encontramos no está en ninguna otra parte del mundo. He explorado muchos países y nunca he visto una caliza tan pura ni formaciones tan espectaculares como las de Madre de Dios", dijo Bernard Tourte, presidente del francés Centre Terre, al concluir una nueva expedición a este lugar a principios de marzo.

Desde hace dos décadas, el Centre Terre organiza cada dos años expediciones a este remoto lugar. En su última excursión –que terminó el pasado 1 marzo después de dos meses –participaron más de 40 científicos provenientes de Francia, Chile, Suecia, Portugal, Ucrania, Canadá, Alemania, Japón y España. La última expedición centró su trabajo de exploración, principalmente, en la parte norte del archipiélago, entre el seno Barros Luco y el canal Trinidad, donde se encuentra el mayor sistema de galerías subterráneas (más de 3.500 metros) y la sima más profunda de la zona, con unos 300 metros de profundidad.

En otras expediciones se han hallado rastros de pinturas rupestres y vestigios de la cultura de los Kawésqar, también conocidos como alacalufes, que recorrían los canales patagónicos y su extrema geografía apenas vestidos con pieles de lobo de mar. Hoy, completamente inhabitado, el gobierno chileno busca convertir a Madre de Dios en el primer Patrimonio Natural de la Humanidad de Chile ante la Unesco. "Para nosotros Madre de Dios es unparaíso espeleológico. Un lugar único y maravilloso, por su belleza", afirmó Natalia Morata, vicepresidenta de Centre Terre y presidenta de la Asociación Espeleológica de Patagonia.


Desde Costa Rica
Jorge Muñoz Somarribas
Coordinador
ANUNCIAR Contenidos Latinoamerica

miércoles, 6 de marzo de 2019

QUÉ DICE LA IGLESIA SOBRE LA MUJER


La mujer es para la Iglesia un referente, teniendo a María como ejemplo. En el Día Internacional de la Mujer, repasamos lo que han dicho los tres últimos Papas sobre el papel de la mujer en la sociedad.

“La devoción a María no es una cortesía espiritual, es una exigencia de la vida cristiana. Contemplando a la Madre nos sentimos animados a soltar tantos pesos inútiles y a encontrar lo que verdaderamente cuenta.

El don de la Madre, el don de toda madre y de toda mujer es muy valioso para la Iglesia, que es madre y mujer. Y mientras el hombre frecuentemente abstrae, afirma e impone ideas; la mujer, la madre, sabe custodiar, unir en el corazón, vivificar.

Para que la fe no se reduzca sólo a ser idea o doctrina, todos necesitamos tener un corazón de madre, que sepa custodiar la ternura de Dios y escuchar los latidos del hombre.

No se puede entender una Iglesia sin mujeres. Pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que vayan adelante. En la Iglesia hay que pensar en la mujer en esta perspectiva de decisiones arriesgadas, pero como mujer.

Creo que todavía no hemos hecho una profunda teología de la mujer en la Iglesia. Sólo un poco de esto y de lo otro: lee la lectura, mujeres monaguillo, es la presidenta de Cáritas…Pero hay más. Hay que hacer una profunda Teología de la mujer.

La mujer tiene una especial sensibilidad por las ‘cosas de Dios’, en especial para ayudarnos a comprender la misericordia, la ternura y el amor que Dios tiene para nosotros” (Papa Francisco)

“Hay lugares y culturas donde la mujer es discriminada o subestimada por el solo hecho de ser mujer, donde se recurre incluso a argumentos religiosos y a presiones familiares, sociales y culturales para sostener la desigualdad de los sexos, donde se perpetran actos de violencia contra la mujer, convirtiéndola en objeto de maltratos y de explotación en la publicidad y en la industria del consumo y de la diversión” (Papa Benedicto XVI)

“Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad.

Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija y mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta « esponsal », que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas” (Papa San Juan Pablo II)

MARÍA Y LA CUARESMA


De la misma manera que el antiguo pueblo de Israel marchó durante cuarenta años por el desierto para poder ingresar a la Tierra Prometida, la Iglesia, Nuevo Pueblo de Dios, se prepara para vivir y celebrar la Pascua del Señor. A este Tiempo litúrgico que comienza con el primer domingo de Cuaresma y culmina con la celebración del misterio pascual.

Un camino de penitencia y arrepentimiento, una época de transformación interior del hombre, como hombre y como cristiano, un cristiano que aguarda celebrar aquel acontecimiento, que es el baluarte de su fe, el vencimiento del pecado, la derrota de la muerte, el triunfo de Nuestro Señor Jesucristo sobre el maligno.

En este camino que nos prepara para acoger el misterio pascual del Señor, no puede estar ausente su Madre. María está presente durante la Cuaresma, pero lo está de manera silenciosa, oculta, sin hacerse notar, como premisa y modelo de la actitud que debemos asumir.

Durante este tiempo de Cuaresma, es el mismo Señor Jesús quien nos señala a su Madre. Él nos la propone como modelo perfecto de acogida a la Palabra de Dios. María es verdaderamente dichosa porque escucha la Palabra de Dios y la cumple.

La vida cristiana no es otra cosa que hacer eco en la propia existencia de aquel dinamismo bautismal, que nos selló para siempre: morir al pecado para nacer a una vida nueva en Jesús, el Hijo de María. Esa es la elección del cristiano: la elección radical, coherente y comprometida, desde la propia libertad, que nos conduce al encuentro con Aquel que es Camino, Verdad y Vida encuentro que nos hace auténticamente libres y nos manifiesta la plenitud de nuestra humanidad.

Todo esto supone una verdadera renovación interior, un despojarse del hombre viejo para revestirse del Señor Jesús. En palabras de Pablo VI: “Solamente podemos llegar al reino de Cristo a través de la conversión, es decir, de aquel íntimo cambio de todo el hombre –de su manera de pensar, juzgar y actuar– impulsados por la santidad y el amor de Dios, tal como se nos ha manifestado a nosotros este amor en Cristo y se nos ha dado plenamente en la etapa final de la historia”.

Estos días cuaresmales nos invitan de manera apremiante al ejercicio de la caridad; si deseamos llegar a la Pascua santificados en nuestro ser, debemos poner un interés especialísimo en la adquisición de esta virtud, que contiene en sí a las demás y cubre multitud de pecados.

Teniendo como ejemplo a la madre del salvador, escuela de virtudes y de santidad, a aquella que enseñó al mismo Jesucristo a humanamente amar, pidámosle que nos enseñe la caridad, es ella la que nos puede llevara a la transformación de nuestra existencia para que esta desborde caridad para con los que nos rodean.

Esta es la gran aventura de ser cristiano, a la cual todo hijo de María está invitado. Camino que no está libre de dificultades y tropiezos, pero que vale la pena emprender, pues sólo así el ser humano da respuesta a sus anhelos más profundos, y encuentra su propia felicidad.

En el camino cuaresmal, la figura de María aparece con sobriedad, con discreción, con sigilo, casi de puntillas. El centro de la cuaresma es la profesión bautismal y los compromisos que ella supone. En definitiva, el centro cuaresmal es la preparación a la pascua. En el camino, está María, como una creyente más, pero como creyente significativa. No es un adorno cuaresmal. Es un modelo. Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene que recorrer cualquiera que sea seguidor de Cristo.

Por ello la Cuaresma es también tiempo oportuno para crecer en nuestro amor filial a Aquella que al pie de la Cruz nos entregó a su Hijo, y se entregó Ella misma con Él, por nuestra salvación. Este amor filial lo podemos expresar durante la Cuaresma impulsando ciertas devociones marianas propias de este tiempo: “Los siete dolores de Santa María Virgen”; la devoción a “Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores”; y el rezo del Santo Rosario, especialmente los misterios de dolor.

Después de haber dicho todo esto, no me queda más que terminar con las palabras de San Juan Pablo II:

“Que en este exigente camino espiritual nos apoye la Virgen, Madre de Dios. Que nos haga dóciles a la escucha de la palabra de Dios, que nos empuja a la conversión personal y a la fraterna reconciliación. Que María nos guíe hacia el encuentro con Cristo en el misterio pascual de su muerte y resurrección.”