PROGRAMA Nº 1167 | 17.04.2024

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DEFENDER LA AMAZONÍA ES DEFENDERNOS A NOSOTROS MISMOS

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Defender la Amazonía de las tantas pandemias que se vive en la actualidad es uno de los desafíos humanos más grandes, porque “defender la Amazonía es defendernos a nosotros mismos, porque la Amazonía nos sustenta donde quiera que estemos”.  Así piensa la teóloga laica boliviana Tania Ávila en el diálogo virtual que se llevó a cabo el jueves 24 de septiembre, en el marco del ciclo de “Conversatorios para construir el futuro en medio de la pandemia”, promovidos conjuntamente por SIGNIS ALC, Comisión Ecuatoriana Justicia y Paz, SIGNIS Ecuador y el Instituto de Espiritualidad Santa Teresa del Niño Jesús.

“La amazonía nos sustenta para purificar el aire, para fertilizar la tierra, para tener el agua, pero sobre todo está habitada por diferentes seres y todos son necesarios para tener una vida digna”, dijo, al comentar sobre la urgencia de defender el amplio bioma amazónico y sus pueblos. “Podemos defender a la Amazonía desde afuera, por ejemplo, desde los Andes”, subrayó.

Recordó lo que se dice en la Exhortación Postsinodal Querida Amazonía, en la que apunta que “todo está interconectado”, y que las conexiones se dan a cuatro niveles: “Conexión con la divinidad, la conexión con la tierra; la conexión con otros seres humanos y la conexión entre nosotros mismos”.

Cuando hablamos de defender la Amazonía de las pandemias que la amenazan, no solo debemos hablar de defender el territorio si no a quienes lo habitan, porque la crisis y las pandemias afectan tanto a lo social, como lo ambiental, porque “todo está interconectado”, destacó. Uno de los sueños del Papa Francisco dice, “Sueño con una amazonía que custodie celosamente la abrumadora belleza natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas”.

En el sentir de Tania Ávila, para cuidar el territorio amazónico es necesario conocer lo que las leyes y los derechos amparan, como los derechos de los pueblos indígenas, el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que da fuerza y empodera a los pueblos sobre sus derechos, pero que no se cumple, insistió.

Al comentar sobre la relación del ser humano consigo mismo, que se debe cuidar y defender, recordó otro de los sueños del papa Francisco, que dice: “Sueño con una Amazonía que lucha por los derechos de los más pobres, de los pueblos indígenas, de los últimos donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida”.

Sabemos que vivimos un tiempo de pandemia y que debemos usar los tapabocas, para cuidar la salud, cuidarse a uno mismo y para cuidar a los demás que están en relación con nosotros, pero debemos tener cuidado que este cubrebocas no nos calle la voz, que nos silencie, que nos quite la dignidad.  Es un tiempo en que debemos cuidar de no despojar a los pueblos indígenas de sus propios conocimientos naturales como la medicina, no despojarles de su historia y sabiduría cultural, destacó Tania Ávila.

Lamentó que la muerte de personas en la Amazonía se está dando por el Covid, pero también por los asesinatos a líderes y lideresas indígenas de la Amazonía y que ello está acabando con la transmisión de sabiduría de adultos a jóvenes.  Sabemos que donde hay crisis también hay oportunidades y debemos alimentar la autoestima de los pueblos, insistió.

Para Tania Ávila, debemos ser conscientes que en la Amazonía no hay espacios sanitarios en ningún nivel y tampoco hay espacios dignos donde cuidar la salud de los pueblos. La muerte de ancianos acaba también con la fuente viva de conocimiento, se pierde la historia, se pierde el conocimiento y la cultura, agregó.

Para recuperar las voces de aquellos que están muriendo, debemos empezar a defender, siendo una iglesia hermana que enfatiza sus luchas y potencia sus voces, siendo una iglesia que discierna cuando empuje y cuando sea pasiva; además tener un diálogo intercultural generando espacios de inter-aprendizaje. A la vez, Tania Ávila destacó la necesidad de Amazonizarnos desde donde estemos. Es un desafío tomar conciencia, reconocer que hay un legado sagrado, tener la mente abierta, corazón abierto, conexión espiritual.

“Al cuidar Amazonía, me cuido, cuidando mi entorno”, enfatizó.

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