
Falleció el 11 de marzo de 2021, a los 86 años, en su hogar de Portland, Oregón, luego de enfrentar durante tres años un cáncer de pulmón en etapa IV. Hasta el final mantuvo la serenidad que lo caracterizó. Poco antes había declarado: “No ruego por mi cura porque no conozco las intenciones de Dios”. Y añadió: “Confío en Él completamente. Lo único triste es dejar a mi esposa y a mis hijos… Pero, de verdad, estoy listo para partir”. Sentía que su vida había sido plena.
Nacido en Argentina en 1934, creció en una familia profundamente creyente. Su padre, inmigrante catalán, murió cuando él tenía diez años. Antes de fallecer citó al apóstol Pablo: “Me voy a estar con Cristo, lo cual es mucho mejor”. Aquella frase marcó su vocación. Dos años después anunció que dedicaría su vida al ministerio y contó con el apoyo de su madre.
En 1960 viajó a Estados Unidos con una beca para estudiar la Biblia en Portland. Partió sin notoriedad, pero con el tiempo se transformó en una de las figuras más influyentes del evangelismo hispano. Décadas más tarde regresó a Buenos Aires y reunió a cerca de 500.000 personas en la avenida 9 de Julio, un acontecimiento de magnitud histórica.
Apodado “el Billy Graham Hispano”, desarrolló un estilo directo y masivo. Su ministerio creció en paralelo a la expansión del pentecostalismo en América Latina. Mientras otros teólogos impulsaban una visión más social del evangelio, Palau enfatizó la conversión personal como punto de partida para la transformación. Criticó la teología de la liberación y sostuvo que el cambio verdadero comienza en el corazón.
En 1977 declaró a la revista TIME: “El énfasis en la cruz está orientado a un Cristo muerto. Nuestro énfasis está puesto en que él vive. Él puede tocar tu vida hoy, revolucionar tu hogar, convertirte en una persona distinta”. Su mensaje, centrado en un Cristo vivo y cercano, llenaba estadios y auditorios.
A lo largo de su trayectoria predicó en 112 países y alcanzó a más de mil millones de personas, según estimaciones de su organización. Sus programas radiales, “Cruzada con Luis Palau” y “Luis Palau responde”, se difundieron en miles de emisoras. Aunque argentino, su estructura ministerial lo proyectó como referente del evangelismo en Estados Unidos.
Con el paso del tiempo ajustó el formato de sus eventos. Sustituyó la palabra “cruzada” por “festival” y trasladó muchas convocatorias a espacios públicos abiertos, incorporando acciones solidarias. También promovió la cooperación entre iglesias de distintas tradiciones, generando vínculos donde antes había distancias.
En 2013 celebró la elección del Papa Francisco y expresó: “Yo creo que el mundo cristiano puede regocijarse… es una gran bendición y debemos orar por él, como él nos ha pedido”. Ante críticas internas, respondió citando 1º Timoteo 2-2 y Mateo 19-19, reafirmando la importancia de orar por las autoridades y mostrando respeto pese a diferencias doctrinales.
En sus memorias escribió: “No tienes que tener una historia asombrosa acerca de cómo recibiste a Jesús… Lo único que importa en nuestra conversión es que sea real”. Esa convicción definió su ministerio.
Su legado permanece en multitudes que escucharon su mensaje. Y resuenan las palabras de 2º Timoteo 4, 7-8: “…he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe…”.
Para el programa de radio El Alfa y la Omega
Equipo de Redacción
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